Sobre la palabra “padrísimo” y otros micromachismos

Si bien es cierto que el tema del machismo (que usaré como sinónimo de masculinidad hegemónica en esta reflexión) es un problema que existe en todas partes, en mi experiencia personal lo he sentido de manera mucho más fuerte en este país. En mi opinión, el machismo es el peor mal de México (así como, también en mi opinión, para Estados Unidos es el materialismo, para Venezuela la corrupción, para Chile el racismo, para Italia la xenofobia y para Panamá la contaminación ambiental- esos son los países en los que me ha tocado vivir).

¿En qué se diferencia México de otros países en este aspecto? En que el machismo es mucho más abierto y obvio. Solo aquí me han dicho cosas como que “los únicos escritores buenos son hombres” o que “las mujeres deben cuidar niños porque están preparadas biológicamente para eso”. Aquí me lo han dicho con la cara seria y directamente, sin matices, viéndome a los ojos. Si en cualquier otro país me hubieran dicho lo mismo, hubiera sido “bromeando” que, aunque es otra manera de abuso psicológico (o micromachismo) el impacto es menos fuerte porque deja la duda.

Aquí el machismo es abierto y no sutil, como en otros sitios. Es como si en otros países la gente estuviera consciente de que hombres y mujeres deben tener trato igualitario, y por lo menos, se tiene consciencia de que segregar a las mujeres está mal, y que, si lo hacen, es incorrecto (por eso se hace de manera cubierta o disfrazada). Aquí no. Aquí tratar a las mujeres como inferiores a los hombres, o como personas con derechos y deberes diferentes que las ponen en desventaja, está bien, está legitimado. No lo hace todo el mundo, claro está, pero en general, el machismo es aceptado.

El lenguaje mexicano también permite mucho más esta situación. Si algo es excelente, es “padrísimo”, si es un desastre, es un “desmadre”. Si te pegaron muy fuerte, te dieron “en la madre”, si “te madrearon”, es que te golpearon durísimo. Es decir, se relaciona lo positivo con lo masculino y lo negativo con lo femenino. Hay otros matices del lenguaje que son más universales, pero que también colaboran a preservar la noción de que la madre, o lo femenino, es negativo o culpable, como cuando, para insultar a alguien (no importa que sea hombre o mujer), se culpa a la madre: “eres un@ hij@ de puta”. Yo no uso ninguna de estas palabras ni modismos, porque me parecen un insulto y una injusticia hacia las mujeres en general, especialmente a las que somos madres. En contraste, nunca he oído decir “eres un@ hij@ de mujeriego” para despreciar a alguien, aunque la acción sea la misma, que es ser promiscuo.  La misma acción se califica como negativa si la hace la madre y como positiva o neutra si la hace el padre. Cada vez que decimos la frase en cuestión, nos programamos inconscientemente para privilegiar al hombre y despreciar a la mujer.

En particular, cada vez que oigo que algo “es padrísimo” algo me hace cortocircuito en el cerebro, porque se me viene la imagen de un hombre y padre a la cabeza, y me programo para pensar que lo masculino es bueno y lo femenino malo, a sabiendas de que es una concepción errada (en lo personal, esa programación me dice que el padre mis hijos es mejor que yo, o que mi propio padre es mejor que mi madre). Así que me repito mentalmente, “no es padrísimo, sino magnífico”. Se sobreentiende que, si algo es “padrísimo” o maravilloso, quiere decir que, si algo fuera “madrísimo” sería lo opuesto, es decir, totalmente deficiente o pésimo, lo cual sería denigrarme a mí misma y a todas las mujeres.

Los hombres salen desbeneficiados con la masculinidad hegemónica al sentir que tienen unas reglas demasiado estrictas en sus vidas (muchas de las cuales no satisfacen, ni sus necesidades, ni sus metas), que no pueden expresar su sensibilidad, o que deben tener un status socioeconómico y de poder determinado para ser considerados “verdaderos hombres”. Pero no son ellos las víctimas de esta situación, sino todos los demás que no somos hombres, es decir, no solo las mujeres, sino también los niños, las personas no heterosexuales, y los hombres que no quieren definirse en términos de dominación y poder.

Ojalá se enseñara a nivel de bachillerato sobre masculinidad hegemónica, sobre feminismo y sobre el concepto de género. Yo aprendí sobre todo eso en la vida real, pero hubiera sido muy útil haberlo aprendido en el colegio, hace 30 años (claro que es un decir, pues en aquella época hubiera sido imposible, ya que estábamos muy atrasados en esos ámbitos). Tengo la esperanza de que las nuevas generaciones sean mucho más abiertas respecto a tratarnos a todos de manera igualitaria, no solo en México, sino en todo el mundo.

¿Qué pasa cuando alguien pasa por un trauma?

¿Qué pasa cuando alguien pasa por un trauma?

Según Michael White (autor del libro Mapas de la Práctica Narrativa):

  • Se pierde la conexión con la identidad que se tenía. El territorio de dicha identidad sufre una reducción de tamaño, y se pierde el sentido de sí mismo.
  • Las cosas a las que se le daba valor se empequeñecen, porque el trauma es corrosivo para aquello que la persona valora y para sus propósitos de vida.
  • La persona siempre da una respuesta al trauma para prevenirlo, modificarlo, o modificar sus efectos. Esta respuesta se hace para protegerse y preservar aquello a lo que se le da valor, y tiene que ver con el esfuerzo de no desmoronarse y preservar lo que es importante. Esta respuesta está configurada por ciertos conocimientos de la vida y por habilidades que se necesitan para vivirlas.
  • Generalmente los pasos que la persona da como respuesta al trauma, no son tomadas en cuenta y son ridiculizadas. El resultado es un sentimiento de desolación y una fuerte culpabilidad.

En la terapia narrativa se busca que estas respuestas sean reconocidas y se les de mérito. Es por eso que, al escuchar sobre el trauma, se debe estar atento a detectar lo que la persona valora, para así restaurar su sentido de identidad, o de “sí misma”.  Se debe tomar en cuenta que usualmente las personas mantienen en secreto aquello que valoran, para mantenerlo a salvo. Sin embargo, si tienen la oportunidad de contar su historia, usando la voz de la defensa de sus propios valores, ante testigos externos, o personas sensibles a la situación que sean movidas por el relato (que no retraumaticen al presionar a la persona a revelar situaciones que no desea, ni mucho menos la revictimicen al minimizar sus ideas) el territorio de su identidad puede ampliarse de nuevo, ya que su relato causará consecuencias positivas en las vidas de esas otras personas.

Esto es importante porque quien ha pasado por un trauma tiene la sensación de que su vida es irrelevante y no cree en la posibilidad de hacer algo que pueda influenciar a su mundo alrededor. Esto crea una sensación de parálisis, en la que sienten que su vida se ha congelado. Es por eso que es importante tener la vivencia de un mundo que de alguna manera responde a su existencia.

Cuando el año pasado tuve que ceder la custodia de mis hijos a su papá, no sabía que la situación se iba a convertir en un trauma para mí. Pensé que, al hacerlo, la consecuencia natural sería que la situación de la pensión alimenticia se iba a solucionar en algunos meses, y que él me los devolvería. Jamás se me ocurrió que el papá iba a realmente a querer la custodia de manera permanente, ni mucho menos que pondría trabas para que yo los viera.  

Mi reacción al trauma fue exactamente como lo describe Michael White. Para no desmoronarme traté de salvaguardar lo que era importante para mí, inscribiéndome en cursos de Escritura Terapéutica y en el Diplomado de Terapia Narrativa, así como escribiendo el libro que publiqué hace un mes. Muchas personas me han apoyado, pero otras han ridiculizado mis ideas, y eso ha hecho que haya sentido que el territorio de mi identidad, ya reducido por el hecho de no tener a mis hijos viviendo conmigo, se redujera aún más.

Sin embargo, aquí estoy relatando mi historia de nuevo, para recuperar ese sentido de “mí misma”, en el que mis valores principales son mis hijos, mi escritura y mi independencia. Mis valores le dan sentido a mi vida y me motivan para salir adelante, sin importar lo que opinen los demás.

El trauma de no poder vivir con mis hijos ha sido tan fuerte porque, como dice Michael White, “es una violación a mis propósitos de vida”. Al escribir el libro Maletas de Colores y así poder expresarme sobre mis hijos y sobre la importancia de la escritura en mi vida, restauré el propósito de vida de ser mamá y escritora, y comencé a sentar las bases de mi identidad como terapeuta. Sin embargo, transitar hacia esta nueva identidad de mamá no presente ha sido muy doloroso: “el dolor es una muestra de lo valorado”, como recién estudié en el diplomado.

Saber que mi historia ha sido importante para alguien restaura mi sentido de mí misma, como siempre lo ha hecho. Es por ello que espero poder ayudar a otros a hacer lo mismo por medio de la terapia narrativa, y así sus historias puedan ser piedras lanzadas en lagos, que causen ondas en los corazones de los demás.

El libro Maletas de Colores, Escribe para inspirarte! Ya está disponible !!

Desde el 13 de marzo hasta el 17 de marzo, tendrá una promoción especial en Amazon Kindle, por lo que podrás descargarlo gratis en el siguiente link:

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El libro Maletas de Colores, estará disponible en pocos días!

La noche se vestía de llovizna, en medio del desierto entre Aguascalientes y Guadalajara. El carro avanzaba y los limpiaparabrisas hacían su trabajo. Mientras estaba mirando por la ventana, vi algo que hizo que dudara de mis sentidos. “¡¿Vieron eso?!” pregunté confundida. “¡Yo sí!” Grita R, mi hija mayor, quien entonces tenía cuatro años. “¿Qué viste?” le pregunté, ansiosa. Le estaba entrando un ataque de risa.

Así comienza Maletas de Colores, ¡Escribe para Inspirarte! , el tercer libro de la serie Maletas. ¡Estoy muy feliz por haber completado esta meta, la cual me ha llenado de mucha satisfacción! Espero que te entusiasmes a bajarlo a tu Kindle y que disfrutes leyéndolo, de la misma manera en que yo disfruté escribiéndolo. Será publicado en Amazon Kindle, por lo que te recomiendo bajar gratuitamente la aplicación, si no aún no lo has hecho.

¡Los primeros cinco días estará gratis!

La Metáfora del Club de Vida

Aquella persona cuya mirada es valiosa para nosotros,

y que tiene influencia en nuestras identidades,

tendría una membresía de alto rango y respetabilidad,

mientras que aquella a la que no le damos mucha credibilidad,

 tendría un status bajo.

Metáfora del Club de Vida, Shona Russell y Maggie Carey

Imagina que tienes un club, y que eres la encargada de decidir quién es VIP, quién tiene membresía regular, o quién tiene membresía de fundador honorario. Las personas que son parte de tu club, pueden hacerse miembros y tener un status en particular, pero también pueden cambiar de status a uno más abajo, o a otro más arriba. También hay personas a las que se le quita la membresía; unas regresan y otras no.

¿Quiénes son las personas más importantes de mi vida? ¿Quiénes son las personas cuya opinión considero valiosa? ¿Quién me respeta? ¿Quién me valora? ¿Qué valores compartidos conmigo debe tener esa persona para que ingrese a mi club?

Todas estas preguntas deben ser tomadas en cuenta para decidir si una persona puede ser miembro de nuestro club, y qué status de membresía tendría, en caso de que la aprobáramos. Es lógico que no queramos en nuestro club a gente que nos humille o nos falte el respeto, y que sí dejemos entrar a las personas que nos aman y son solidarias con nosotros. Sin embargo, dentro de nuestro club, no todas las personas tienen el mismo status, y es muy importante tomarlo en cuenta para no darle una membresía de VIP a alguien que no lo merece.

Para estructurar nuestro Club de Vida, es útil una técnica de Terapia Narrativa que se llama Conversaciones de Remembranza, en la cual no solo recordamos episodios de nuestra vida, sino que también re-membramos, reorganizamos la membresía de nuestro Club de Vida, de acuerdo a la influencia que han tenido las personas en nuestra vida. Es darle valor a cada quién, según las acciones que hayan tenido con nosotros.

Nadie es permanentemente una persona que solo aporta a nuestra vida, pero si después de sacar la cuenta de lo que nos aporta y de lo que nos resta, quedamos en negativo, ya sabemos que, o podemos bajarla de estatus, o podemos sacarla del Club. En otras palabras, nos podemos dar el lujo de que la opinión de ciertas personas nos importe poco, o nada. Algo así como cuando Greta Thunberg, en vez de defenderse de los insultos de Donald Trump, los retuiteaba, como diciendo “quiero que sepas que sé que estás hablando mal de mí, y también quiero que sepas que no le doy ningún valor a tu opinión”, pero sin decirlo específicamente, claro está.

Por otro lado, debemos tener cuidado con el status de membresía que se le da a las personas de poder en nuestras vidas, a aquellas personas que pueden ofrecer bienestar material (por ejemplo) a cambio de control sobre nosotros. Es el caso de los dictadores que se hacen populares al ofrecer dádivas a las personas humildes, o del secuestrador cuando se da el Síndrome de Estocolmo, en el que la persona secuestrada se siente agradecida por el secuestrador, pues sabe que su vida depende de él. Cuando se le da una membresía VIP a una persona que tiene poder sobre nosotros, es muy fácil que se cruce la línea que nos separa de una relación normal a una relación abusiva. El Síndrome de Estocolmo puede darse en muchos ámbitos, laborales, académicos, familiares, matrimoniales y hasta en relaciones con los hijos, como en el caso de la Alienación Parental, en el que el padre o madre alienador (quien es el que tiene la custodia) abusa emocionalmente de sus hijos al separarlos emocional y físicamente del otro progenitor, manipulándolos psicológicamente. Es por eso que hay que revisar las membresías de nuestro club con frecuencia.

También es importante revisar la membresía de personas que ya no están en nuestras vidas, o incluso respecto a personas que ya han muerto, pues muchas veces siguen ejerciendo influencia cuando pensamos, por ejemplo, “esto haría orgullosa a mi abuela, lo voy a hacer” (en el caso de una influencia positiva) o “mi maestra me dijo que era una inútil en las matemáticas, mejor ni intento”, (en el caso de una influencia negativa). Ahora que soy adulta, ¿Permitiría que esa maestra entrara en mi club, o le daría la misma membresía que tenía cuando yo era niña?

Ahora llegamos a un punto crucial: ¿Quién es el miembro fundador más importante de tu club, el de la tarjeta dorada doble VIP, con acceso permanente a la Suite Presidencial, sin importar si es temporada alta o baja? Te doy una pista, la de mi club se llama Michelle, y no es Michelle Obama. ¡Ah! Exacto, que nunca se nos olvide.

¿Es una locura pensar que la vida es colaboración?

“La experiencia de agencia personal y la capacidad de acción responsable se basan en una forma peculiar de colaboración social- una colaboración social que ayuda a las personas a recorrer el espacio entre lo conocido y familiar y lo que podrían llegar a saber de sus vidas e identidades”,

Michael White en Mapas de la Práctica Narrativa.

En los años 30’s, Vigotzky estableció una teoría lingüística evolutivo experimental, en la que establece que la sociedad es el factor determinante del comportamiento. En los 80’s Michael White retoma esta línea de pensamiento, y elabora el concepto de Zona de Desarrollo Próximo, la cual se encuentra entre aquello que la persona sabe y realiza de manera independiente, y el potencial de conocimiento y desarrollo que puede llegar a tener en colaboración con los demás.

Aunque este concepto es más evidente en niños, también aplica a los adultos.  En el caso de los niños, la Zona de Desarrollo Próximo involucra actividades básicas de función ejecutiva, sin que ningún adulto le esté diciendo qué hacer. Por ejemplo, una niña que, aunque sabe que pegar a otros está mal, lo hace si no tiene supervisión. Aunque la mayoría de los niños de su edad no golpea porque ya lo han internalizado, es decir, ya tienen control y regularización sobre su propia conducta, ella necesita dar pasos dirigidos por un adulto, que la lleven a monitorear sus acciones. En otras palabras, no llegará allí por sí sola, o se tardará mucho tiempo en llegar allí, sin ayuda de alguien más.

Para atravesar la Zona de Desarrollo Próximo en Terapia Narrativa, se utilizan las conversaciones de andamiaje. Estas conversaciones buscan alejar la persona de lo conocido y familiar, para que así pueda llegar a lo que es posible por conocer y alcanzar.  Las conversaciones de andamiaje buscan que la persona descubra que tiene agencia personal, es decir, que tome consciencia de que es capaz de tener efecto sobre su propia vida.

Las preguntas para atravesar la Zona de Desarrollo Próximo son la manera de cómo el terapeuta va llevando de la mano a la persona para desarrollar su potencial. Estas preguntas se categorizan de la siguiente manera:

  1. Experiencia cotidiana del problema. Se busca nombrar el problema e identificarlo, así como ubicar aquellos eventos extraordinarios a los que no se les había prestado atención con anterioridad.
  2. Haciendo conexiones entre eventos. Se ubican los eventos en una cronología para encontrar causas y consecuencias.
  3. Reflexiones en torno a la identidad y a la vida. Hablar de valores, compromisos y esperanzas; cómo estos han cambiado a lo largo de la vida, y cómo han influido en los cambios de identidad según la edad, o eventos importantes.
  4. Propuestas de pasos a tomar. Tomando en cuenta los pasos anteriores de la conversación de andamiaje, así como la agencia personal, se busca continuar en una misma dirección, o cambiarla, o buscar qué aspectos de la realidad actual se quieren mantener para el futuro, y qué introducir como novedades.
  5. Predicción de consecuencias, o resolución del problema. Preguntarse qué podría interponerse en el camino para que no se logren los objetivos o esperanzas planteadas, como, por ejemplo, enfrentar antiguos miedos, si estos volvieran.

El concepto de Zona de Desarrollo Próximo lo traigo a mi vida, porque sé que mi historia como expatriada, mamá y esposa, la cual me llevó a vivir en diferentes países por muchos años, ha traído un atraso en mi nivel de función ejecutiva y de desarrollo profesional, si soy comparada con otras mujeres de mi edad. Esto les sucede a muchas mujeres, quienes, como yo, han dedicado gran parte de su vida a cuidar de su casa y de sus hijos, y que de repente, al divorciarse, ya no sabemos cómo vivir.  

La diferencia es que en mi caso fue un continuo empezar a aprender todo de nuevo cada cierta cantidad años (máximo tres años, mínimo seis meses). Fue como si gran parte de lo aprendido en el país anterior no sirviera, y tuviera que empezar, no desde la casilla cero de nuevo, pero sí en la 5, mientras la gran mayoría de las mujeres de mi edad ya iban por la 40.

Pero volvamos al caso de las mujeres que nos divorciamos después de 10, 15, 20 o más años de cuidar la casa y los niños. La sociedad espera que brinquemos rápidamente esa Zona de Desarrollo Próximo, es decir, que se ponga uno a la par de los demás hombres y mujeres de nuestra edad, tanto a nivel de función ejecutiva (muchas estuvimos en matrimonios en donde ni siquiera teníamos control de nuestras finanzas debido a la naturaleza de poder de la parte masculina), produzcamos dinero de la misma manera, nos curemos instantáneamente cualquier depresión, que seamos “luchonas”,  y aprendamos un nuevo oficio que produzca la misma cantidad de dinero que el ex esposo, quien lleva más de 20 años escalando en su carrera profesional, y además cuidemos a los niños sin ayuda, sobre todo, en el caso de las que vivimos en el exterior, que ni siquiera contamos con familia para hacerlo.

Sí creo que para llegar a la Zona de lo Posible por Ser, Conocer y Saber (es decir, para llegar a alcanzar todo nuestro potencial) el papel de la sociedad en general (cambiando paradigmas que prejuician a las mujeres negativamente), así como de la red de apoyo (ya sea como ayuda profesional o de cualquier otra manera), son un factor determinante.

Cada quien se desarrolla de manera diferente, no solo los niños, sino los adultos también. Parece obvio, pero en la práctica, hay una manera de ejercer el poder en la que se juzga o categoriza a las personas con uno o dos puntos de referencia solamente: ¿Es exitoso? ¿Tiene buenas relaciones personales? Y quien no esté al mismo nivel de la mayoría de sus pares de misma edad y estatus, es juzgado negativamente.

En mi caso, la gran mayoría de la gente que conozco me ha apoyado de diferentes maneras, y estoy muy agradecida. He sentido mucha empatía hacia mí y hacia mi circunstancia de vida, tanto en internet como en la vida real, digamos, en un 95% de los casos. Pero aún queda un 5% que más bien ataca, que cuando ve que una persona está vulnerable, aprovecha para ejercer más poder sobre ella. Parece poco, pero ese pequeño porcentaje puede ser muy intenso y hacer mucho daño. Es como cuando los niños están en el colegio y casi todos los compañeros le tratan bien, pero llega uno que le cae a golpes y lo manda al hospital. Es por eso que los adultos, en ciertas circunstancias de vida, cuando estamos muy vulnerables, tenemos que adoptar medidas de 0% tolerancia al bullying también.

Ni los triunfos ni las derrotas de una persona son individuales. El falso paradigma de la persona selfmade, es una manera, como cualquier otra, de ejercer poder sobre otras personas. “Yo soy mejor que tú, porque mira todo lo que he hecho”, termina siendo el paradigma de tanta gente, que uno puede caer en el engaño colectivo y creer que es cierto. Una mentira repetida mil veces, no es una verdad.

¿Cuál es mi verdad? Que todos estamos en diferentes etapas de desarrollo, y uno solo puede compararse con uno mismo. Meditar, escribir, y dedicar tiempo a mi bienestar, hace que vuelva de nuevo a mi verdad, y que borre la locura colectiva de creer que hay gente mejor o peor que yo.

¿Cuál es mi otra verdad, la cual se deriva de la primera? Que en ciertas áreas hay gente que se encuentra en etapas de vida más avanzadas que yo, y que me pueden dar una mano. Así mismo, hay personas que se encuentran en etapas de vida que yo ya pasé, y que les puedo dar una mano.

Colaborar con una persona adulta es diferente a colaborar con un niño. Significa ayudar, no significa decirle qué tiene que hacer. Significa preguntarle cuáles son sus necesidades, valores y objetivos, para así darle la mano en la dirección que quiere ir. No significa exigirle que cambie de dirección.

El problema de decirle a una persona adulta qué tiene que hacer, es que, si las acciones recomendadas no tienen relación con sus necesidades, valores y objetivos, esas palabras, o no van a significar nada, o pueden empeorar la situación, porque la persona puede sentirse invisible, o no vista, ya que sus circunstancias particulares no son tomadas en cuenta.

La vida es una competencia si uno cree que va a ser mejor o peor que otro. Pero esa misma vida es una colaboración, si uno cree que puede ayudar a otro, o que otros lo pueden ayudar a uno. ¿Es una locura pensar que la vida es colaboración? Puede ser, pero no lo es más que pensar que la vida es competencia.

Terapia Expresiva para Mujeres y Adolescentes

Mi consultorio en Querétaro, México

Querida lectora, hoy quisiera ofrecerte mis servicios como Terapeuta Expresiva para Mujeres y Adolescentes. Si eres lector, continúa leyendo! Esta información puede serle útil a alguien que conozcas.

En mis sesiones utilizo la escritura terapéutica para mejorar la resiliencia emocional de mis clientes. La escritura terapéutica es parte de las terapias expresivas (como la terapia del arte) y es un método alternativo para lidiar con nuestras emociones.

En la hora de terapia semanal hablaremos y escribiremos sobre tu experiencia personal, enfocándonos en tu historia de vida: pasado, presente y futuro. En mis sesiones serás la protagonista principal y yo escucharé tus necesidades y motivaciones, para así diseñar una estrategia especialmente para ti.

Mi experiencia como expatriada por más de 17 años, así como escritora por más de 16 años, relatando mis experiencias viviendo en 6 países, te dará una perspectiva diferente para mejorar tu adaptación emocional a los grandes cambios de tu vida.

Soy Lic. En Estudios Internacionales de la U.C.V. y Dip. en Creación Literaria de la S.O.G.E.M. , autora de dos libros autobiográficos y actualmente estoy cursando el Diplomado de Terapia Narrativa del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán.

Haz tu cita hoy mismo comunicándote directamente conmigo por Whatsapp al 4428133977 . Las sesiones pueden ser presenciales o en línea, según tu preferencia. En el caso de adolescentes, la primera cita será con uno o ambos padres presentes. Mi consultorio se encuentra al lado de Jardines de la Hacienda, en Mansiones del Valle, Querétaro, cerca del Hospital San José.

We can also have our sessions in English, either because you feel more comfortable that way, or simply because you want to practice it with me.

Haz tu cita hoy mismo! Estaré encantada de atenderte.

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Escríbele a tus hijos la carta que siempre soñaste recibir

Escríbele a tu hija o hijo esa carta que siempre soñaste con recibir de tus padres y nunca llegó, o, si por el contrario, sí la recibiste ¡Aún mejor! Ya sabes qué escribir. A lo mejor todavía la guardas en algún sitio y la lees de vez en cuando.

Estaba revisando mis papeles, cuando encontré varias tarjetas y cartas sencillas que me dieron mis hijos hace varios años, en que decían que me amaban y que era muy buena mamá, incluso la mejor mamá del mundo. Esas palabras, a veces casi garabatos, son para mí un gran tesoro. Sin embargo, de repente me di cuenta de que nunca les contesté por escrito, y me sorprendí ¿Cómo era posible? Eso había que remediarlo. Así que le escribí una carta a R en su cumpleaños número dieciséis (que fue hace unas semanas), y ayer otra a S, quien tiene diez años.

Si no tienes idea de qué escribirles, ponte en sus zapatos. Imagina que tienes 5, 10, 15 o 20 años, la edad de tu hijo (adapta el lenguaje a su edad, por supuesto). Imagina que llevas todo este año viviendo en un mundo al que no te prepararon, un mundo de pandemia, con cuarentena, a veces incluso con toques de queda; que has dejado de ver a tus amigos y familiares, o que hace meses que no vas al colegio. Las festividades de fin de año no serán como siempre han sido ¿Qué quisieras que te dijeran?

Puedes decirle que estás orgulloso de ella o él por haber enfrentado tantas dificultades, y decirle por qué piensas que es una buena persona. Lo que no debes hacer es hablar sobre sus errores o debilidades, ni sobre las cosas en las que no están de acuerdo, ni mucho menos traer a colación desavenencias pasadas. El objetivo de esta carta es que tu hijo se sienta amado y aceptado, que sepa que es importante para ti, nada más.

La epidemia de COVID ha subido un poco ese porcentaje de probabilidad de que la vida de uno termine más rápido. ¿Y si te contagias y hasta ahí llegaste? Yo sí lo he pensado, y no me da miedo hacerlo, porque en realidad, siempre he estado consciente de que el cuerpo que estoy usando es prestado, y que Dios puede pedírmelo de vuelta en cualquier momento. Que no te dé miedo pensarlo a ti tampoco, más bien, aprovecha la oportunidad para decirles por escrito a tus hijos que los amas.

Escribe lo que vayas a escribir a mano, y si tus hijos no viven contigo, tómale una foto y mándaselas. O si prefieres hacer o comprar una tarjeta, también sirve, o si quieres usar el correo tradicional, también. Pero que no sea un mensaje de Whatsapp más, o un email más. Hazlo a mano para darle la importancia que merece.

La resiliencia en tiempos difíciles depende mucho de la gente que nos rodea, que nos apoya, pero con el distanciamiento social, se hace difícil acompañar como uno quisiera. Una carta escrita desde el corazón puede ser tan sanadora como un abrazo apretado. No te lamentes de lo que no puedes hacer y aprovecha los recursos que tienes para lo que sí puedes hacer. Imagina a tu hija o hijo leyendo la carta, mientras sonríe… ¡A que acabas de sonreír tu también! Ya sabes qué hacer: toma un bolígrafo y ponte a escribir.

Zona de meditación y escritura

Vamos a hacer un ejercicio de escritura terapéutica muy liberador y entretenido. Después de meditar el tiempo que consideres necesario, vas a escribirte una carta para los días en que todo se vea negativo y te falten energías. En la carta que redacté yo, imaginé que me la escribía mi ángel de la guarda, pero puede ser quién tú quieras, incluso tú misma. Puedes encontrar más detalles en el post Oír a la intuición y tomar nota. https://mlhardy.wordpress.com/2020/11/13/oir-a-la-intuicion-y-tomar-nota/?preview=true

Querida Michelle,

Me he fijado que últimamente estás cabizbaja, sin energías, sin ganas de vivir. Sé que todo parece oscuro, como si una gran tormenta se acercara y no acabara de llegar. Sé que piensas que tus esfuerzos son en vano, y que alguien como tú, un simple ser humano, pequeño, no puede contra situaciones tan grandes.

Quiero recordarte que no eres solo un ser humano, eres Dios, o Diosa, porque es a través de ti que Dios ama, siente, sueña o llora. Es imposible que seas pequeña. Eso tan grande que ves allá afuera, esa oscuridad, también es parte de ti. A veces hay que dejar que la oscuridad te envuelva, te atraviese, porque luchar contra ella para siempre, es inútil.

Eres Diosa y también oscuridad. No estás separada del Universo, eres parte de él. Si el Universo es infinito, también lo eres tú. Si Dios puede contra la oscuridad, también lo puedes tú.

Los tiempos malos vienen, pero también se van. No te desesperes buscando soluciones. Búscalas con calma, confía en ti, y cree firmemente que el amor de Dios por ti es incondicional.

Vas muy bien, ten fe en ti y en la Diosa: ¡Dale que tú puedes con esto y mucho más! Eres maravillosa, confío en ti y estoy muy orgullosa de ti.

Tu Ángel de la Guarda.

Ahora es tu turno. ¿Qué quisieras que te dijeran en tus días malos? ¿Cómo sería ese apoyo moral que siempre has deseado oír? Escríbelo y conviértete en tu propia roca de apoyo para los momentos en que más lo necesitas.

ESCRIBIR UN DIARIO PARA SANAR

Según la Prof. Dale Darley en su curso Writing to Heal: Using Journaling to Transform your Life, en el contexto de escribir para sanar, es importante tener:

Honestidad: aceptar lo que tu mente inconsciente quiere que sepas. Enfrentar la realidad y actuar.

Integridad: mantener quién eres respecto a tu personalidad, el mundo y tu manera de actuar.

Permiso: está bien ser tú, puedes escribir de la manera que te plazca. No debe existir nada entre tú y tu verdad.

Ella propone dos ejercicios:

-Responder la pregunta: Qué significa ser tú?
-Hacer una lista de tus debilidades y fortalezas.

Al realizar la primera actividad, me di cuenta que ser yo hoy, en noviembre de 2020, significa algo muy diferente a lo que significaba ser yo en noviembre de 2019:
aunque siempre he hecho un esfuerzo en mantener un balance en mi vida, hoy día me cuesta mucho más que antes.

Reflexionar sobre eso me recuerda que las circunstancias siempre pasan. Así como jamás hubiera podido imaginarme en 2019 cómo sería el 2020, tampoco lo sé respecto al 2021, por lo tanto, esperar que seas magnífico es tan válido como cualquier otro escenario. Cada quien escoge.

Con el ejercicio de las debilidades y fortalezas, me di cuenta de que por cada debilidad, tengo una fortaleza que la contrarresta.

Es como si me hubieran equipado tanto con la enfermedad, como con la vacuna.

Sospecho que no soy la única, y que es probable que te hayan equipado así también. No lo quieres averiguar?