Sin el cambio, el tiempo no existiría

Time is nothing but the measure of change.

Without change, time would not exist.

El tiempo no es sino la medida del cambio.

Sin el cambio, el tiempo no existiría.

Jean Paul A. Zogby, The Power of Time Perception

Debe haber un pequeñísimo porcentaje de la población mundial que estaba al tanto de que una pandemia mundial podría ocurrir, pero a la gran mayoría de nosotros nos ha tomado por sorpresa. Hasta a mí, que me encanta estar imaginándome escenarios futuros de distopias o guerras mundiales, me tomó por sorpresa. Eso sonó feo. No es que quiera que el mundo entre guerra, es solo que me parece interesante extrapolar la historia universal, hacia el futuro.

Sí había leído en varias ocasiones que en el futuro cercano la libertad de movimiento se iba a reducir, y que viajar entre países iba a ser más difícil; pero pensaba que iba a ser por guerras, o por fricciones entre países. No se me ocurrió que sería por una pandemia.

Así que en marzo de 2019 casi nadie se imaginaba que el marzo de 2020 iba a ser lo que estamos viviendo. Casi todos pensábamos que nuestras vidas, o por lo menos el tejido de la comunidad mundial, iba a seguir más o menos igual, sin cambios.

El tiempo no es sino la medida del cambio, dice Jean Paul A. Zogby en su libro El Poder de la Percepción del Tiempo. Sin el cambio, el tiempo no existiría.

Sin embargo, no nos gustan los cambios, sobre todo cuando hemos encontrado un cierto balance en nuestras vidas. Nos amarramos a las situaciones pasadas que nos hicieron felices y le ponemos obstáculos al cambio, para así detener el tiempo. Caemos en esa trampa, porque el tiempo pasa y todo cambia, por más que nos empeñemos en que no sea así.

No creo que haya nadie que tenga una resiliencia perfecta, que pueda sortear los cambios impecablemente y que salga sin moretones, sin cicatrices, sin efectos negativos. Pero hay personas que destacan en resiliencia, personas a las que la vida les ha lanzado un reto más otro, una calamidad más otra, y ahí siguen, adaptándose a lo que el universo les lance. De alguna forma logran que al final de cada batalla, las pérdidas no opaquen las ganancias. Terminan por aceptar los cambios y no le ponen trabas al tiempo. Deciden que es inútil ponerles etiquetas a los cambios, y dejan de decir que el cambio es malo o es bueno. Es simplemente un cambio, sin adjetivos calificativos. Así quiero ser yo también.

Nuestra vida es el tiempo que tenemos para estar en este planeta.

El tiempo no es sino la medida del cambio.

Sin el cambio, el tiempo no existiría…

ni nuestra vida tampoco.

Cuando el papá deja de pasar pensión alimenticia

Ayer les dije a mis hijos que hasta que su papá no deposite los dos meses y medio de pensión alimenticia que debe, no voy a dejar que su papá los vea.

Shhhh… no puedes hacer eso. No puedes, legalmente, evitar que tus hijos vean a su papá. Ver a su papá es su derecho.

Si su papá no deposita antes de fin de mes, ya no podré pagar el colegio de ninguno de los dos. Si pasan tres meses sin pagar, el colegio les quita el derecho a presentar exámenes.

Legalmente, su papá no debe dejar de depositar pensión alimenticia. Pero su “papá” no ha depositado ni un peso mexicano de pensión alimenticia este año. Tener pensión alimenticia por parte de su papá es su derecho.

Qué pasa si un niño no come por un día, dos, tres…? De desmaya, se desnutre, hasta puede llegar a morir si pasa mucho tiempo sin comer. Qué pasa si no tiene techo? Si no puede ir al colegio? Todo eso se logra con el dinero de la pensión alimenticia.

Pero qué pasa si un niño deja de ver a su papá un día, dos, tres…? Absolutamente NADA. Absolutamente nada, porque en este caso, la mamá es la responsable de cuidarlos. El papá no se ocupa de alimentarlos, ni de llevarlos al colegio, ni de nada. NADA. Su única responsabilidad es depositar la pensión alimenticia, y no lo está haciendo.

Entonces, qué es prioridad? Que mis hijos vean a su papá cuatro días al mes y les diga palabras bonitas, o que coman, vayan al colegio y tengan un techo bajo el cual dormir todos los días del año?

Shhhh Michelle eso no se dice. Él puede usarlo en contra de ti.

Y qué me van a hacer? Quitarme la custodia de los niños, para dársela a él? Tomo el riesgo, ya no tengo miedo. A lo mejor así sí se responsabiliza por sus hijos.

Shhhh los trapitos sucios se lavan en casa.

Sabías que esos trapitos sucios se llaman abuso psicológico, verbal y financiero, y que al promover el silencio estamos siendo cómplices de esos abusos?

Shhhhh déjate abusar por el bien de tus hijos. No hables mal del papá.

Decidí hace rato que “ya no me presto para eso”. Qué tal si más bien alguien le dice al papá que sea buen “papá” y así no hay nada malo de qué hablar de él?

Por qué no los dejas ver a su papá? Igual él no va a pagar nada y no resuelves nada.

Porque ya me cansé de seguirle el show del “buen papá”.

Ya me cansé de ser yo el objeto de su abuso psicológico y financiero.

Shhhh los niños necesitan a su papá.

Falso. Los niños necesitan a un papá que se comporte como un buen papá, es decir, que, o críe, o mantenga, o que haga un poco de las dos cosas. No necesitan de alguien que no se responsabiliza por ellos y que solo los usa para divertirse algún que otro fin de semana.

Después de pagar a mi abogada para que nos defendiera por dos meses y medio, y que ella misma me dijera que era imposible obligar al papá para que deposite una pensión alimenticia…

… y luego de ver que al papá no le importa dejar de ver a sus hijos (pues a pesar de decirle que no se los voy a dejar ver, aun no ha depositado la pensión) …

… pues ya no tengo más nada que esperar. Ya no tengo más nada que perder.

Acepto que ni mis hijos, ni yo, cuentan con su “papá”.

Acepto que no nos va a alcanzar el dinero para vivir como antes.

Acepto la realidad de que un hombre puede salirse con la suya, sin que haya ningún tipo de represalia, y que el convenio de divorcio no vale ni el papel en que está escrito.

Acepto que estoy desprotegida por el gobierno y por las leyes de este país.

Acepto que en un país machista en donde ni el feminicidio se castiga, es lógico que el incumplimiento del pago de pension, mucho menos.

Acepto todo… pero no me callo más.

#EscritorasContraLaViolenciaDeGénero

Pregúntale a tu yo-de-ocho-años

“Yo aprendí a escribir a máquina en una máquina así”, pensé, al ver la reliquia que encontré en mi nuevo hogar. “También así eran las máquinas de mi colegio, en donde siempre salí mal en mecanografía”. Me dio gracia. Qué habilidad tan inútil.

En aquellos años ochentas, pasé muchas tardes en mi casa, sin tener nada en particular qué hacer. No recuerdo haberme aburrido, la verdad. Con la máquina de escribir, era reportera, escritora, o redactaba las reglas de mi nuevo club imaginario. O pasaba la tarde en el jardín del edificio, inventando historias con mis vecinas. O veía televisión. Hacía cualquier cosa, en realidad.

Estoy segura que la gente de mi edad, y también mayor, pasaron muchas tardes de su infancia así: sin tener nada en particular que hacer, pero siempre haciendo algo, si no divertido, por lo menos interesante.

Esta cuarentena que estamos viviendo nos presiona a muchos por cuestiones económicas o de salud. Pero el aburrimiento, por lo que veo en las redes sociales, no nos está presionando a los que tenemos cuarenta plus. Ya hemos pasado por ahí.

Sin embargo, no es el caso de las personas que están al cuidado de bebés, niños pequeños, o de personas que no pueden valerse por sí mismas. Hace años, cuando mis hijos estaban recién nacidos, una salida a tomar un café con una amiga hacía la diferencia entre sucumbir a la desesperación, o no. Mis respetos a las mamás de niños pequeños o a los cuidadores en general. Ojalá puedan “salir” aunque sea a tomarse una buena ducha en su casa por una larga hora.

Darse el lujo del tiempo libre tampoco es el caso del que trabaja en el sistema de salud, ni tampoco es el caso del que, si no trabaja, no come. Ni tampoco, por supuesto, es el caso de los contagiados por el coronavirus y sus familias.

Si estás aburrido, siéntete afortunado y quédate en casa. Tu yo-de-ocho-años sabrá qué hacer para que el tiempo no pase tan lentamente. Imagina que eres niño, que quieres salir, pero que no hay ningún adulto que te lleve. Cuando eras pequeño te pasó infinidad de veces, no? Así que lo puedes hacer otra vez, y otra. Quédate en casa. Es así de fácil.

Estás de acuerdo?

#UnDíaSinNosotras #México

Las mujeres que activamente están en contra del paro nacional del 9 de marzo, dicen que están abogando por la igualdad entre hombres y mujeres, al pedir un día sin violencia para todos.

Es posible que el esposo le haya dicho que como a los hombres los matan más, eso de ir en contra de los feminicidios no tiene sentido, porque (como una vez oí) « los feminicidios son lo mismo que los homicidios, pero hacia las mujeres, estamos de acuerdo? »

Me es muy antipática esa frase, «estamos de acuerdo? » Cada vez que la oigo, siento que me están presionando a decir que sí.

Que si estoy de acuerdo?

A veces no lo sé, porque son cuestiones profundas, y necesito tiempo para reflexionar e investigar. Así que como ya sé que es una frase muy común en Querétaro, ya estoy prevenida, y digo « no lo sé, tengo que pensar ».

A esas mujeres que están en contra del paro, les digo: no estás siendo desleal si opinas diferente. No estás queriendo menos a tu novio, ni a tu papá, ni a tu jefe, ni a tu amigo, ni a tu presidente, por darte cuenta que las mujeres están en una posición de desventaja en México. Estás de acuerdo?

No tienes que decidir en este momento si estás de acuerdo o no. Date tiempo, investiga, reflexiona.

Si nunca has sufrido en carne propia la misoginia, la violencia, el abuso, el miedo, injusticia en el trabajo, etc, solo por el hecho de ser mujer, pues siéntete afortunada, porque la mayoría de las mujeres sí lo hemos vivido.

Aunque sería interesante que revises tu historia personal, porque me cuesta creer que haya una sola mujer en México (o en el mundo) que no haya sufrido las consecuencias del machismo.

Si aún así no comprendes por qué las mujeres debemos exigir el cumplimiento de nuestros derechos humanos, por lo menos no vayas en contra de nosotras, no trates de minimizar nuestros reclamos. La empatía no hace daño, y nos hace mucha falta.

Eso sí, quiero que sepas, que no importa lo que opines, que también iremos a paro nacional por ti, así como por todas las demás, que por alguna razón, no puedan hacerlo.

#UnDíaSinMujeres

El apio que no era apio

Me mandan una receta de jugo de verde y recuerdo una vez que metí la pata big time.

“Apio” en Venezuela es un tubérculo que se parece a la papa.

Apio venezolano

En algún momento de mi vida de emigrante, me di cuenta que “apio” en muchos países, no es eso. Es más bien un tallo verde con hojas. Ya. No me interesó más el asunto, y así quedó archivado en mi mente.

Lo que mi cerebro no procesó fue que hay muchos tipos de tallos verdes con hojas. Entonces el año pasado, cuando fui a hacer un jugo verde para hacer algo saludable, como la receta decía que había ponerle apio, yo busqué un tallo verde con hojas y lo metí en la licuadora, junto con la piña, el jengibre y no sé qué más.

Me tomé medio vaso de una sola vez, y me di cuenta que algo muy malo había pasado. No…. !!!! El tallo verde con hojas que le había metido era ajoporro !!!!! (puerro).

Me quería morir del asco, quise vomitar y no pude, por lo que me quedé medio día con ese asqueroso sabor en la boca!!! Me daba hasta miedo encontrarme a alguien, y yo con ese aliento apestoso a cebolla que no se quitaba!!!

Lo que tenía que haber puesto es lo que yo conozco como celery. Ya sé, por qué no usé el sentido común? Qué se yo, yo confiaba en la receta, jajaja.

En fin … me acaban de mandar por Whatsapp unas recetas de jugos verdes maravillosos. Qué?! No gracias, que les vaya bien. Yo, ni de casualidad.

Tomar jugo en taza de café

“Llega un momento en la vida… en que hay que tomar jugo en taza de café! Jaja!” pensé, y me reí yo sola de mi chiste.

Nos vamos a mudar en unos días, y ya la mayoría de nuestras cosas, o están embaladas, o ya las llevé a la casa a donde nos vamos a mudar.

Nuestra gata Safi tuvo un primer encuentro con Pingo y Tina, los perros que viven en nuestro nuevo hogar. No los dejamos sueltos a los tres, pero ya se olieron y se vieron a través de puertas y ventanas. Los perros no le hicieron mucho caso a la gata, pero Safi sí se puso ansiosa cada vez que los sentía cerca.

Es curioso cómo un mismo acto, el comienzo de una nueva vida en pareja viviendo juntos, puede ser completamente diferente, dependiendo del momento en la vida en que uno esté.

Cuando me casé a mis casi 28 años, me acompañó un gentío, no solo en la boda, sino desde antes, con las no sé cuantas despedidas de soltera que tuve. En esa etapa de mi vida, el tiempo se detuvo por completo.

En el presente, el tiempo no se ha detenido, y aunque no me estoy casando, sí me estoy mudando a vivir con mi pareja. Es decir, en la práctica, si no le añadimos un documento legal a lo que sucede, estamos haciendo lo mismo: mudándonos a vivir juntos.

Hoy, a mis casi 46 años, el tiempo no se ha detenido, y no hay ninguna celebración. Pero los nervios son parecidos, porque comenzaremos una nueva vida bajo un mismo techo. Y ahora no solo hay que sincronizar a dos humanos, sino también a sus respectivas familias y mascotas.

En nuestro nuevo hogar, el café no va a ser servido en una taza con plato comprada exclusivamente para eso, como cuando me casé. Más bien va a ser servido en tazas tipo mugs, porque en esta etapa de vida, nos hemos hecho prácticos.

Por cierto, venezolanos, siéntense para escuchar esto, porque a lo mejor se caen pa’trás: mi pareja no tiene cafetera, porque no toma café, jaja. Eso es solo una muestra de que vamos a juntar dos mundos diferentes, con costumbres diferentes, y circunstancias diferentes, por lo que vamos a tener que improvisar mucho.

A ver qué otra cosa inesperada terminamos haciendo, aparte de tomar jugo, en un mug de café.