Dejar a un país solo

La paz puede ser fea cuando supone el silencio, la opresión y el sufrimiento. Es la paz que le encanta a los dictadores: te callas, te someto.

Si la paz puede ser fea, puede la guerra ser bonita?

Recientemente vi la película histórica “The Darkest Hour”, sobre la participación de Winston Churchill en la Segunda Mundial.

Cuando Hitler aun no había invadido el Gran Bretaña, el gobierno británico tuvo que decidir si negociar con Hitler o no.

Hoy día esa decisión parece fácil, pero en el momento no lo fue. Negociar con Hitler traía la ilusión de la paz. No hacerlo era guerra segura.

En la película, Churchill, siempre tan decidido en todo, dudó ante esta diatriba. El rey le dice que piense en qué haría el pueblo, y Churchill decide tomar el metro de Londres por primera vez en su vida, sin séquito, solo (esta parte del metro es ficción).

Cuando los pasajeros lo reconocen, lo saludan con respeto y él se pone a hablar con ellos. Les pregunta qué harían ellos. Negociarían con Hitler?

Lo que escuchó fue a un pueblo que no tenía ninguna duda: NO. Lucharían en las calles ellos mismos, así fuera necesario. Después de ese encuentro, Churchill no dudó más, y luego dijo una frase en la película (no sé si es históricamente cierta) que me heló los huesos: “Uno no negocia con un tigre cuando tiene tu cabeza en su boca”.

Más adelante, Estados Unidos, quien había permanecido neutral, entró en la Segunda Guerra. Sin la participación de este país, el Reino Unido también hubiera sucumbido ante Hitler, no importa cuán heroicos hubieran sido sus ciudadanos.

Algo que no sale en la película es que para vencer a Hitler, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, tuvieron que aliarse con Stalin. En otras palabras, dadas las circunstancias extremas, tuvieron que unirse con Rusia, un país con el cual jamás se hubieran aliado, de no haber estado en guerra.

A mí todo esto me recuerda tanto a la situación venezolana de 2019. Tanto se critica la intervención de Estados Unidos en Venezuela, y no se dan cuenta que el país está en circunstancias extremas, y que aunque Estados Unidos quiera “hacer negocio” con su petróleo (seguir haciendo, en realidad, ya que es una relación de necesidad y ganancia mutua), la alternativa a no recibir ayuda extranjera (la que sea necesaria, ya sea humanitaria o militar) es la muerte de miles de venezolanos.

Puede la guerra ser bonita? No lo creo; pero a veces las opción es entre morir peleando, o morir de hambre y mengua. La situación de Venezuela es desesperada, y causa gran indignación ver cómo tanta gente cae en el simplismo de pensar que “hay que dejar que los venezolanos solucionen sus problemas ellos mismos”. Sé que es difícil enfrentarse con la realidad de que las ideas de uno sobre cómo debe ser el mundo (en este caso, el socialismo) no son sino una fantasía creada por ciertas personas con sed de poder. Es más difícil aun renunciar a esas utopías cuando vives en un país que escogió a un presidente socialista, como lo es México. Nadie quiere que le quiten la ilusión de un futuro mejor, y aceptar que el socialismo es una desgracia en Venezuela, quiere decir que el socialismo también será una desgracia en México. Entiendo que es más cómodo creer la fantasía, que enfrentar la realidad; pero la realidad va a tocar la puerta tarde o temprano, y taparse los ojos ante ésta, no va a hacer que se vaya para otro lado.

https://www.cinemablend.com/news/1731500/did-that-pivotal-darkest-hour-scene-really-happen-joe-wright-fills-us-in

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