Pregúntale a tu yo-de-ocho-años

“Yo aprendí a escribir a máquina en una máquina así”, pensé, al ver la reliquia que encontré en mi nuevo hogar. “También así eran las máquinas de mi colegio, en donde siempre salí mal en mecanografía”. Me dio gracia. Qué habilidad tan inútil.

En aquellos años ochentas, pasé muchas tardes en mi casa, sin tener nada en particular qué hacer. No recuerdo haberme aburrido, la verdad. Con la máquina de escribir, era reportera, escritora, o redactaba las reglas de mi nuevo club imaginario. O pasaba la tarde en el jardín del edificio, inventando historias con mis vecinas. O veía televisión. Hacía cualquier cosa, en realidad.

Estoy segura que la gente de mi edad, y también mayor, pasaron muchas tardes de su infancia así: sin tener nada en particular que hacer, pero siempre haciendo algo, si no divertido, por lo menos interesante.

Esta cuarentena que estamos viviendo nos presiona a muchos por cuestiones económicas o de salud. Pero el aburrimiento, por lo que veo en las redes sociales, no nos está presionando a los que tenemos cuarenta plus. Ya hemos pasado por ahí.

Sin embargo, no es el caso de las personas que están al cuidado de bebés, niños pequeños, o de personas que no pueden valerse por sí mismas. Hace años, cuando mis hijos estaban recién nacidos, una salida a tomar un café con una amiga hacía la diferencia entre sucumbir a la desesperación, o no. Mis respetos a las mamás de niños pequeños o a los cuidadores en general. Ojalá puedan “salir” aunque sea a tomarse una buena ducha en su casa por una larga hora.

Darse el lujo del tiempo libre tampoco es el caso del que trabaja en el sistema de salud, ni tampoco es el caso del que, si no trabaja, no come. Ni tampoco, por supuesto, es el caso de los contagiados por el coronavirus y sus familias.

Si estás aburrido, siéntete afortunado y quédate en casa. Tu yo-de-ocho-años sabrá qué hacer para que el tiempo no pase tan lentamente. Imagina que eres niño, que quieres salir, pero que no hay ningún adulto que te lleve. Cuando eras pequeño te pasó infinidad de veces, no? Así que lo puedes hacer otra vez, y otra. Quédate en casa. Es así de fácil.

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