Zona de meditación y escritura

Vamos a hacer un ejercicio de escritura terapéutica muy liberador y entretenido. Después de meditar el tiempo que consideres necesario, vas a escribirte una carta para los días en que todo se vea negativo y te falten energías. En la carta que redacté yo, imaginé que me la escribía mi ángel de la guarda, pero puede ser quién tú quieras, incluso tú misma. Puedes encontrar más detalles en el post Oír a la intuición y tomar nota. https://mlhardy.wordpress.com/2020/11/13/oir-a-la-intuicion-y-tomar-nota/?preview=true

Querida Michelle,

Me he fijado que últimamente estás cabizbaja, sin energías, sin ganas de vivir. Sé que todo parece oscuro, como si una gran tormenta se acercara y no acabara de llegar. Sé que piensas que tus esfuerzos son en vano, y que alguien como tú, un simple ser humano, pequeño, no puede contra situaciones tan grandes.

Quiero recordarte que no eres solo un ser humano, eres Dios, o Diosa, porque es a través de ti que Dios ama, siente, sueña o llora. Es imposible que seas pequeña. Eso tan grande que ves allá afuera, esa oscuridad, también es parte de ti. A veces hay que dejar que la oscuridad te envuelva, te atraviese, porque luchar contra ella para siempre, es inútil.

Eres Diosa y también oscuridad. No estás separada del Universo, eres parte de él. Si el Universo es infinito, también lo eres tú. Si Dios puede contra la oscuridad, también lo puedes tú.

Los tiempos malos vienen, pero también se van. No te desesperes buscando soluciones. Búscalas con calma, confía en ti, y cree firmemente que el amor de Dios por ti es incondicional.

Vas muy bien, ten fe en ti y en la Diosa: ¡Dale que tú puedes con esto y mucho más! Eres maravillosa, confío en ti y estoy muy orgullosa de ti.

Tu Ángel de la Guarda.

Ahora es tu turno. ¿Qué quisieras que te dijeran en tus días malos? ¿Cómo sería ese apoyo moral que siempre has deseado oír? Escríbelo y conviértete en tu propia roca de apoyo para los momentos en que más lo necesitas.

ESCRIBIR UN DIARIO PARA SANAR

Según la Prof. Dale Darley en su curso Writing to Heal: Using Journaling to Transform your Life, en el contexto de escribir para sanar, es importante tener:

Honestidad: aceptar lo que tu mente inconsciente quiere que sepas. Enfrentar la realidad y actuar.

Integridad: mantener quién eres respecto a tu personalidad, el mundo y tu manera de actuar.

Permiso: está bien ser tú, puedes escribir de la manera que te plazca. No debe existir nada entre tú y tu verdad.

Ella propone dos ejercicios:

-Responder la pregunta: Qué significa ser tú?
-Hacer una lista de tus debilidades y fortalezas.

Al realizar la primera actividad, me di cuenta que ser yo hoy, en noviembre de 2020, significa algo muy diferente a lo que significaba ser yo en noviembre de 2019:
aunque siempre he hecho un esfuerzo en mantener un balance en mi vida, hoy día me cuesta mucho más que antes.

Reflexionar sobre eso me recuerda que las circunstancias siempre pasan. Así como jamás hubiera podido imaginarme en 2019 cómo sería el 2020, tampoco lo sé respecto al 2021, por lo tanto, esperar que seas magnífico es tan válido como cualquier otro escenario. Cada quien escoge.

Con el ejercicio de las debilidades y fortalezas, me di cuenta de que por cada debilidad, tengo una fortaleza que la contrarresta.

Es como si me hubieran equipado tanto con la enfermedad, como con la vacuna.

Sospecho que no soy la única, y que es probable que te hayan equipado así también. No lo quieres averiguar?

¡Vas a recibir una carta de tu yo del futuro!

Puesto que todos los relatos tienen un comienzo (histórico o pasado), un medio (presente) y un fin (o futuro), la interpretación de los eventos actuales está tan determinada por el pasado, como moldeada por el futuro.

Michael White, en Prácticas Narrativas Para Fines Terapéuticos

Imagina que tienes diez años más, y que has superado muchas dificultades. Eres tu yo del futuro y decides escribirte una carta a tu yo de ahora, en donde le cuentas cómo hiciste para seguir adelante, qué personas te ayudaron y qué recursos supiste aprovechar. Éste es uno de los geniales ejercicios de escritura terapéutica de la Prof. Helena Echeverría, en su curso virtual sobre el tema.

Algunos de los objetivos de esta actividad son:

-Generar expectativas de éxitos.

-Activar nuestra sabiduría interior.

-Conectar con nuestros recursos personales.

-Visualizar un futuro con esperanza y posibilidades.

Mi yo del futuro se esforzó en hacer una carta bien larga, y me contó muchas cosas interesantes. Quisiera compartirte algo que me dijo, y que puede alegrarte mucho:

Ese año 2020 fue el más jodido de tu vida, así que no te preocupes, que ya lo peor pasó. El 2021 va a ser tan espectacularmente maravilloso, que no te lo vas a creer.

¿Será que tu yo del futuro te dirá lo mismo? ¿Por qué no le preguntas?

¿Crisis, o rito de pasaje?

Desde que comenzó la pandemia, he visto en internet que muchas personas han asumido la actitud de que todo pasa por algo, y que algo positivo va a salir de todo esto, haciendo que evolucionemos en colectivo hacia un mundo mejor.

 Más o menos lo mismo que nos venimos diciendo los venezolanos desde hace unos veinte años. Está muy bien, necesitamos esperanza, sin esperanza no somos nada. Sin embargo, hay que tener cautela a quién se le dice eso, para no empeorar la situación emocional de alguien, quien puede sentirse no escuchada, o invisible ante las demás personas, que no reconocen la gravedad de su situación en particular.

 El que sufre necesita sentirse oído y amado. Ya luego tendrá oportunidad de verle el lado positivo a lo que le está pasando, pero si en el momento de su dolor, no recibe empatía, es lo mismo a que se sintiera solo, y la soledad, según Boris Cyrulnik, es uno de los peores enemigos de la resiliencia (video al final del post). Así que, si queremos ser resilientes, o si queremos que alguien más sea resiliente, hay que acompañarse, hay que oírse y hay que empatizar con el otro.

No sé si lo que voy a escribir ahora sea apto para ti. Si estás pasando una crisis muy fuerte, y estás en el período de mayor dolor, es posible que el resto de este texto no sea para ti. Si es así, deja de leer, y pasa a otro post de este blog, que sea más adecuado para tu etapa de vida. Pero si te sientes con la energía de verle el lado positivo a una crisis, porque sientes que ya lo peor ha pasado, o porque te sientes con fuerzas para hacerlo, sigue leyendo.

Ponte a pensar: ¿Qué tal si esta crisis por la que estás pasando, no es tal, sino más bien un rito de pasaje? Leamos lo que dice Michael White en su libro Prácticas Narrativas Para Fines Terapéuticos:

Una crisis puede ser interpretada como un rito de pasaje. En la práctica narrativa se hacen preguntas que permitan situar a la crisis en relación con:

  1. La fase de separación: separación, quizás, de cierto status, aspectos de la identidad, o rol que ya no se considere viable para la persona en cuestión.
  2. La fase liminal o fronteriza, caracterizada por cierto malestar, confusión y desorganización, y también por mayores expectativas para el futuro.
  3. La fase de reincorporación, caracterizada por el acceso a un nuevo status, que especifica nuevas responsabilidades y privilegios para la persona en cuestión.

Cuando leíste el número 1, ¿Pensaste “¡Esa soy yo”!?  Pensaste algo como:

  • Yo antes tenía un status X, era el gerente tal, y ahora no tengo trabajo.
  • Antes vivía en X sitio, y ya no. Perdí la identidad que tenía como residente de ese país.
  • Antes yo me encargaba de X, pero ya ese rol no es viable para mí.

Cuando leíste el 2, ¿Pensaste, “yo también estoy confundido, no sé muy bien qué tengo que hacer o cómo reaccionar, pero tengo grandes expectativas para el futuro”? Si te sentiste identificado con ambas preguntas, muy probablemente tu crisis sea un rito de pasaje.

Según mi experiencia personal, las etapas 1 y 2 suceden casi inmediatamente. Sin embargo, la etapa 2 siempre me toma mucho tiempo: siempre – siempre. Cuando empecé la universidad, cuando me cambié de carrera, cuando me casé, cuando perdí mis trabajos por la situación de Venezuela, cuando emigré, cuando me despidieron, cada una de las ocho veces que me he mudado de ciudad, cada vez que nacieron mis hijos, cuando me divorcié, cuando me mudé a casa de mi nueva pareja, y ahora como mamá que no vive con sus hijos. Siempre me he tardado en adaptarme a los cambios.

Varias veces he intentado acelerar la etapa 2, que es el proceso de transición, y he fallado estrepitosamente. Si trato de acelerar la etapa 2 (“¡tengo que solucionar esto ya!”) me pongo muy ansiosa y estresada, lo cual incrementa el problema de falta de atención, y mi vida se convierte en el tornado del mago de Oz. Así que ya sé que esa estrategia no me funciona, por lo que me tomo el tiempo, con paciencia, para saber bien “cómo se bate el cobre”, y así pasar a la fase 3.

Una de esas veces en que traté de acelerar el proceso de transición fue cuando llevaba varios meses de separada. Yo quería acelerar mi proceso de transición, ya estaba harta de la tristeza que trae el duelo de los sueños muertos, y yo quería ser feliz. ¿Resultado? La ansiedad llegó a nivel de ataques de pánico. He aprendido a fuerza de ensayo y error, que las etapas de transición llevan su tiempo, y que tomar decisiones apresuradas, que no tomen en cuenta la probabilidad de que el resultado de esas decisiones pueda mantenerse a largo plazo, en el intento de tener una solución “ya”, es un atajo que puede llevarte a empeorar la situación.

La fase 3 es la que nos da esperanza, la que hace que cambiemos la etiqueta de “crisis” de un evento, a la de “rito de pasaje”. En esta etapa de reincorporación a tu nueva realidad, tendrás una identidad nueva (lo cual es positivo, porque la identidad cambia), un nuevo status, así como nuevas responsabilidades y privilegios. ¿Te pone ansiosa no saber exactamente cuál será ese nuevo status o identidad? A mí también. Pero lo bueno es que el hecho de no saberlo también me emociona, porque quiere decir que estoy viva y que sigo escribiendo mi historia.

https://youtu.be/_IugzPwpsyY

La Terapia Narrativa y tu historia de lucha

Para entender nuestras vidas y entendernosa nosotros mismos, la experiencia debe relatarse,y es precisamente el hecho de relatar, lo que determina el significado que se atribuirá a la experiencia.

Michael White, en su libro escrito junto David Epson Medios Narrativos Para Fines Terapéuticos

Contar y escribir mis historias de vida me ha sanado, y continúa sanándome, todos los días. Me ha funcionado a mí, y es posible que te funcione a ti también. ¿Quieres intentarlo? A continuación, te hablo un poco sobre la terapia narrativa, la cual es parte de las terapias expresivas.

La Terapia Narrativa tiene como premisas, las siguientes (las citas en italic han sido tomadas del Diplomado de Terapia Narrativa del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán en Ciudad de México).

  • La importancia e influencia del lenguaje en nuestras vidas: mediante conversaciones de externalización, la terapeuta busca que la persona deje de identificarse con el problema y lo vea como un ente externo. Por ejemplo, no es que la persona sea distraída, sino que la persona sufre de distracción.
  • El problema es el problema, la persona no es el problema: siguiendo con el ejemplo anterior,no hay una persona distraída, sino una persona con un problema, que es la distracción.
  • Las personas nos construimos por medio de las historias: la sociedad ya ha elegido quién soy y cómo debo ser, por lo tanto, todos los eventos que se seleccionan (para contar mi historia) están relacionados con dicha identidad. Para narrar nuevas historias, hay que hablar de eventos positivos importantes en mi vida, que no se hayan tomado en cuenta antes.

“Cuando los miembros de una familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo, o los profesionales, piensan que una persona tiene una cierta característica, están ejerciendo un poder sobre él, al representar este conocimiento respecto a esa persona. Por lo tanto, en el terreno de lo social, el conocimiento y poder están inextricablemente unidos. Michael White (quien es uno de los creadores de la Terapia Narrativa, junto con David Epson) pone al descubierto de qué manera las técnicas de conocimiento restan inadvertidamente poder a las personas. Cuando pueden identificarse estas técnicas encubiertas (como imponer descripciones problemáticas a las personas), se hace mucho más fácil externalizar los problemas y ayudar a las personas a escapar de ellos.

El relato que prevalezca a la hora de asignar significado a los sucesos de nuestra vida determinará, en gran medida, la naturaleza de nuestras vivencias y de nuestras acciones” (Karl Tomm, Prefacio a MNPFT)

  • No tenemos una sola historia, sino multihistorias.

“He llamado a aquellos aspectos de la experiencia vivida que caen fuera del relato dominante, acontecimientos extraordinarios. Estos son aquellos ignorados a favor de aquellos cambios en el tiempo que son básicos y comunes para los miembros de una categoría social. Una vez identificados los acontecimientos extraordinarios, se puede invitar a las personas a atribuirles significados.

La interpretación de todo acontecimiento está determinada por la forma en que ésta encaja dentro de pautas conocidas. Aquellos conocimientos que no pueden pautarse, no son seleccionados, por lo que, para nosotros, tales acontecimientos no existen.

Para descubrir las historias positivas, es posible localizar acontecimientos extraordinarios y se puede invitar a la persona a generar significados alrededor de los mismos.

Con este propósito se pueden formular preguntas respecto al modo en que la negativa de la persona a proceder según las exigencias del problema, le ayudó a combatirlo, y así se pueden identificar y vincular entre sí otros ejemplos de desafío, con el fin de presentar un relato histórico de resistencia.

Al establecer estos relatos históricos de conocimiento subyugados, las personas pueden apreciar su singular historia de lucha, y asumir más explícitamente estos conocimientos en la constitución de sus propias vidas y relaciones.” (M. White, MNPFT).

Siguiendo el ejemplo de la persona con el problema de distracción: ella recordará todas las ocasiones en que sí prestó atención, en que sí se organizó muy bien, en que a pesar de que se le aparecía el problema de la distracción a diario, les prestó muchísima atención a sus dos hijos siempre. Toda esa atención que les ha prestado a sus hijos ha sido el gran acontecimiento extraordinario que ha definido su historia de lucha y resistencia contra la distracción (ups, ya sabes que estoy hablando de mí). En general, la persona ubicará todos los acontecimientos en que luchó contra el problema, para así narrar sus propias historias.

  • La identidad se construye, no es fija: “La externalización del problema ayuda a identificar conocimientos unitarios y los discursos supuestamente verdaderos, que están sometiendo al individuo, para así liberarse de ellos” (M. White, MNPFT). Al cambiar la percepción que la persona tiene de sí misma, su identidad cambia, y se aprecia de una manera más positiva. Por ejemplo, en mi caso, me percibo una persona responsable, que ha luchado durante toda su vida contra ese problema.
  • Cada persona es experta en su propia vida: “las personas dan sentido a sus vidas y relaciones, relatando su experiencia y, al interactuar con otros en la representación de estos relatos, modelan sus propias vidas y relaciones”. (M. White, MNPFT)

La persona, al darse cuenta que solo ella ha ejercido el cargo de ser ella misma, sabe que es experta en su propia vida. El rol de la terapia narrativa, ya sea con énfasis oral o escrito, es guiarla para descubrir esas historias que habían pasado desapercibidas y así tener un conocimiento más integral y positivo de sí misma.

Te invito a que identifiques y escribas alguna característica problemática que otras personas estén usando para tener poder sobre ti, o que tú misma hiciste parte de tu identidad sin darte cuenta, pero que te resta poder. ¿Cómo has combatido ese problema que reaparece en tu vida?   ¡Empieza a escribir tu historia de lucha, y descubre la gran sabiduría que has adquirido por haber sido la protagonista de tu propia vida!