El color de las nubes

FullSizeRenderEstá S, mi hijo de cuatro años, pintando y yo lo interrumpo, “¡No! Las nubes no son negras!”, a lo que él no me responde, sino que sencillamente se me queda mirando con cara, de ¿Qué le pasa a mi mamá? De repente entiendo. “Ok, está bien, tienes razón, sí son negras… pero a veces son blancas”.

Lo que sucede es que vivimos en Ciudad Panamá, uno de los sitios con mayor precipitación en el mundo. Aquí llueve frecuentemente (varias veces a  la semana, con tormentas, rayos y demás) durante unos 8 o 9 meses al año. Sin embargo, la época seca es bastante predecible, comienza a finales de diciembre y termina a finales de marzo. A esta época la llaman “verano”, y coincide con las vacaciones escolares. En el grupo de extranjeras viviendo en Panamá al que pertenezco en Facebook, ya he leído varias veces comentarios angustiados preguntando, durante uno de esos aguaceros en que hasta las luces automáticas se encienden a las tres de la tarde, si es que eso es normal. “Así es”, se apresuran a responder las demás, “es normal”.

FullSizeRender(2)Sin embargo, la lluvia no hace que la temperatura baje (ok, baja un grado o dos, ¿pero cuál es la diferencia entre 32C y 30C?). En la época en que nos encontramos ahora, verano, baja también un poco la temperatura (yo creo que llegó a 25C en la noche el otro día) y en general el clima se hace más agradable, no por el descenso del calor, sino porque se hace más seco. Hace unos meses (cuando todavía llovía mucho), la humedad era tan intensa, que me vino un pensamiento mientras caminaba en el estacionamiento de mi edificio: esto es lo que se siente estar dentro de una sopa. Ahora ya no es así, e incluso durante el día sopla bastante viento. Por cierto, si vas a caminar por la calle en esta época de verano, no te pongas vestido ni faldas que puedan dejarte cual Marilyn Monroe en la foto famosa, porque eso mismo es lo que te va a pasar… a “una amiga” ya le pasó una vez.

@chicadelpanda

 

¿Qué te gusta de Panamá?

Calzada de Amador en Panama

Entrar en facebook, entrar en Panama Kontacts… ajá, ésta si la puedo responder… tecleo, tecleo, listo.

Es que ahora soy gurú -como nos llamamos en la comunidad Panamá Kontacts- pues siempre alguna sabe algo que otra no, y que le puede ayudar. Somos un grupo de extranjeras que nos ayudamos mutuamente pidiendo recomendaciones y que se ha hecho parte de nuestra rutina diaria. Ya no hay que pasarse tres meses probando tintorerías  hasta descubrir la que me sirve, la que no destroza la ropa, la que no cobra de más, sino que pregunto ¿quién me recomienda una tintorería en x sitio? y responden  varias gurús, una de ellas aclarando que por estos lados no se dice “tintorería” sino “lavandería”.  Realmente estoy muy orgullosa de todas las mujeres que formamos parte de este grupo, y por supuesto, agradezco infinitamente a su fundadora (quien  es venezolana, por cierto).

Hoy  alguien hizo una pregunta muy simpática. Me gustaría compartirla con ustedes, así como algunas de sus respuestas. Esto es para ti, Panamá; por éstas, y muchas cosas más, te queremos y nos sentimos muy agradecidas de vivir aquí.

Hola! Esta es una pregunta poco común… A 5 años de haber llegado a esta cálida tierra me he dado cuenta que hay todavía muchos secretos y rincones locales maravillosos que no conozco y quisiera encontrar respuestas entre este grupo de “huéspedes de Panamá”…Mi pregunta es: Qué es algo que te hace sentir “home” en Panamá? Que te hace olvidar la nostalgia de tu tierra y con un fuerte suspiro decir “así estoy bien…”? Para mí, en México son los abrazos de mi mamá, los tacos al pastor, mis amigas de la vida, la amabilidad de cualquier extraño… en Caracas era ese cielo azul, el clima perfecto, nuestro grupo de amigos extranjeros, las arepitas fritas del Tamanaco y los domingos en la tarde en la 4D… en Chile la cordillera nevada, andar en bici en el otoño, los comentarios semanales del jardinero viejito que amaba ver nacer las flores y la torta de hojarasca…Aca en Panamá, hay tantas joyitas ocultas que nos dan felicidad en la vida cotidiana…..cual es la tuya?

Los pequeños detalles que dan gran felicidad a mis días en Panamá, son: el poder compartir con mis hijos en sus actividades, almorzar juntos, caminar a los colegios, caminar al trabajo, sin necesidad de usar el auto, la merengada de coco con helado de vainilla de la casa de la fruta, las empanaditas de Deli Gourmet, las delicias de Cuquita Cookita, caminar al atardecer por el casco antiguo mientras disfrutamos de un rico helado, las hermosas playas de San Blas, la variedad de ricos Restaurantes, salir a correr en Costa del Este, las carreras de cada domingo, y pues que mejor recuerdo que acabo de tener a mi segunda princesa Panameña! Muy feliz de cada día vivido en este país junto a mi familia! Llegamos 3 hace 3 años y “Ahora somos 5” Gracias Diosito por tantas bendiciones.

Yo amo la naturaleza de Clayton, ver por mi casa ñeques, tucanes, perezosos, un sinfín de loros y pájaros. Amo la variedad de mariscos disponibles. Poder caminar tranquila con mis niñas en el parque y que puedan disfrutar y correr en la naturaleza. La buena educación que están recibiendo. Y la calidez y naturalidad del panameño. Admiro como celebran la vida con pasión, desde un cumpleaños hasta un partido de base ball.

Los paseos por el casco, los días en la playa, café con las amigas, los Tequeños, los pepitos y sobretodo poder ir caminando a donde yo quiera con tranquilidad.

– Disfrutar del silencio en la Biblioteca Nacional, caminar en el Parque Omar, ver el Pacífico desde mi apartamento y desde el techo de mi edificio en donde está la piscina, Athanasius, Orgánica, el Casco Antiguo de noche, y por supuesto, la tranquilidad de que mis hijos estén en un buen colegio y que puedan tener las actividades vespertinas que les gustan (y todo cerca). ¡Ah sí! Poder pedir una buena pizza para que la traigan a mi casa y tener una variedad de pizzerías muy buenas cerca (San Francisco).

Los contrastes del Casco Antiguo, ver todos los dias la rayita del horizonte del Pacífico, lo increible que es el canal, el rainforest de gamboa, la mezcla de culturas, la salsa de ruben blades, se respira progreso, sentir que hemos sido bienvenidos, y sobre todo Panama Kontacts. La Iglesia San Francisco de la Caleta y el padre Manuel. Se siente paz como estar home.

A mi algunas de las cosas ( muy del día a día) que me hacen sentirme “home” son la amabilidad de los conserjes de mi edificio, las galletas de chocochip de Mirandas Bakery, las baguettes de Felipe Motta, el conocerme el super de memoria y poder hacer la lista en el orden de los pasillos, el tener el telefono del de los pepitos y llegar por mi pedido sin hacer cola, el hecho que mi hijita se vaya feliz en patineta todas las mañanas a Little Steps con su amiguita, saber que va a haber Massimo Dutti y PF Chang´s, y por supuesto un almuerzo entre semana con mis amigas.

Si yo ya he llegado al punto que cuando voy a México a los 15 días ya extraño estar aquí porque sé que es mi hogar y ya lo siento así.
Lo mejor de todo es cuando en un país ajeno llega tu primer bebé!! Con esto no extrañas nada más, ahora estoy en casa!

Que buena reflexión o planteamiento. En mi tu consulta ha calado muy hondo, como creo ver que ha sido en la mayoría. Que buen disparador de tantas respuestas geniales, interesantes, profundas. Creo que lograste que cada una de nosotras como extranjeras en Panamá se conectara con muchos aspectos íntimos y no tanto, del día a día, de lo cotidiano. Genial!!!! En lo personal, luego de casi 6 años en Panamá lo primero que me permitió echar cable a tierra fue tener a mi hija aquí, ya ese hecho me hizo conectar con Panamá de una forma especial…y será eterno el amor y agradecimiento por brindarme lo más sagrado que tengo. Lo que siempre hablo con mi esposo es que no importa si la ciudad por momento está colapsada, a minutos uno tiene paisajes increíbles, bastante vegetación tropical, ese verde abrumador o ir al causeway y ver el mar color esmeralda. Esos contrastes que te permiten reequilibrar rápidamente. Y que no decir de San Blas……..es mi rincón en el mundo, Boquete, Pedasí, Bocas del toro (playa de las estrellas) o ir a cualquier playa por el día, ese mar cálido con playas naturales que parecen algunas casi vírgenes. Como dicen aquí todos somos “jóvenes”, y como también alguien dice formar círculos de amigos en relaciones que nos hagan sentir bien, nos complementemos, sigamos creciendo y cultivándonos.

¡Te queremos Panamá!

@chicadelpanda

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Estuve en el Cielo

Otras cosas que hice por primera vez en mi reciente viaje a Venezuela:

– Ir a la legendaria playa sifrina / surfista de Todasana.

Todasana, Venezuela

– Un motorizado que venía en dirección contraria en la carretera (en medio de la montaña tropical) que parecía sacado de una película de acción: un gigante sin camisa, todo definido, del color de la noche. Menos mal que no iba manejando yo…

Lomas de Caruao , Venezuela

– El Cielo. En serio conocí el Cielo, ¡En efecto, existe! En palabras de alguien que estaba conmigo, mientras admiraba el paisaje: “Así es el Cielo. Tú te mueres, y vas pa’ Caruao”.

Good night …

Vista desde Lomas de Caruao en Venezuela

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

“Yo no quiero flintin con ese man” … palabras divertidas en la jerga panameña

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Estoy leyendo en el Wikcionario los significados de algunas palabras de la jerga panameña, cuando me encuentro con esta frase, que aunque no he oído, me pareció muy simpática:

Bravos de Boston = El mejor de una profesión. Dedicado a los Bravos de Boston de 1914.

También está ésta, conocida, que me recordó a Caracas:

Falta de todo= Versión moderna de la famosa frase venezolana popularizada en los 80 “falta de glamour”. Significa falta de respeto, falta de ética, falta de elegancia, falta de clase, falta de consideración, falta de… todo.

La siguiente está divertidísima:

Flintin= Proveniente de el Patois, referente a una pareja peleando, donde la mujer le tira cosas al hombre, en inglés Jamaiquino (patois) “flying things” , usado para describir un problema, conflicto o pelea. “Yo no quiero flintin con ese man”.

O ésta :

Guapin/Juatapin = Saludo que indica qué pasa. Del inglés “What happened?” / “What is happening?”

Ésta sí la oigo a cada rato:

Man= Literalmente se traduce “hombre”, pero se usa para referirse a cualquier persona, incluso mujeres (la man). También se usa de muletilla. (ej. Pero es que, man, no quiero ir)

Lo más sorprendente es que el plural de man es … ¡manes! No, eso no es lo más sorprende, sino más tarde cuando lees la portada de un libro que dice “¡El man está vivo!” y te quedas ” ¿ ?”  Pero te acercas un poco más y ves que es un libro religioso y que el “man” es … ¡ Jesucristo !

Por Michelle Lorena hardy – Chicadelpanda.com

Datos para manejar en Panamá -humor-

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Recomenzar de nuevo; esta vez no me refiero a una cuestión inspiracional o de auto ayuda. Este post es un cuentito de un asunto totalmente terrenal: la licencia de conducir panameña.

Estoy haciendo un curso online obligatorio para sacarme la licencia en Panamá. ¿Y usted sabe manejar? Me preguntó la persona que me atendió cuando llamé a pedir información. Imagínese, si llevo más de 20 años manejando.

Anyway, de tanto que nos hemos mudado de país a país, es la sexta licencia de conducir que me saco. Pero ¿Saben que es lo interesante de este curso? ¡Te da unos tips magníficos para manejar en nieve! Mi hija me dice ¡Mami, es que así sabes cómo manejar si vamos a otro país con nieve!  Muy buenos los datos del  black ice también; pero lo mejor de lo mejor es este dato: “preste atención a los siguientes factores climáticos” entonces, después de decir qué hacer en caso de  lluvia, niebla y similares, llegamos al calor:

“Calor: Evite la exposición al calor”.

 Ahí sí que casi me caigo de la silla por las carcajadas …  Aclaro, eso fue sin ninguna intención de ofender a nadie, jajaja, déjenme ponerme seria: lo tendré muy en cuenta.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Cumpleaños con piñata y palo

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Ayer fue la fiesta de cumple tres años de mi hijo en su kinder, con piñata y palo. En Chile, donde vivíamos antes, hay piñatas, pero son pequeñitas, y parecen más una caja de envolver regalos que una piñata (como las que se conocen en Venezuela o México); y no tienen palo, pues no se cuelgan de una cuerda. Lo que se hace es que algún adulto la sostiene en el aire, y jala, con unas cintas, las solapas de una abertura que se encuentra en la parte de abajo de la piñata. Los niños recogen los dulces, pero no participan en romperla.

Así que ya el hecho de haber podido celebrar su cumpleaños con piñata y palo, fue algo especial. Pero también lo fue porque asistió mi hermana. Eso es algo común y corriente para la mayor parte de las personas en el mundo, pero no lo es para nosotros, que vivimos desde hace nueve años y medio fuera de nuestro país natal.

Para mí es importante que mis hijos tengan experiencias, si no iguales, aunque sea parecidas a las que yo viví de pequeña. No soy la única que piensa así, y me atrevo a decir que soy de las venezolanas emigradas que menos se preocupa de esas cosas. Las que de verdad se lo toman en serio, comienzan negocios de catering,  hacen tortas para vender, o hacen ellas mismas las piñatas o las decoraciones. Algunas  encargan las piñatas a sus familiares, con una logística y una planificación, que parece que en vez de transportar una piñata, van a transportar un misil.  Claro que en Venezuela la cuestión de las fiestas se toma muy en serio también. Lo que pasa es que es cuando estás en el exterior, que te das cuenta que la pasión que le ponen las venezolanas, es única.

Ayer mi hijo le dio palo a la piñata, compartió con los amiguitos del colegio, se emocionó muchísimo cuando le cantaron cumpleaños; y cuando vea las fotos de su fiesta cuando sea grande, verá a alguien que reconocerá, aparte de sus papás y su hermana: a su tía. Qué chévere, siento que puedo ponerle un check mark  a una de las cosas que quería hacer, ahora que estamos viviendo en Panamá: tener un cumpleaños con familia, piñata y palo.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

El toque francés de mi vida

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Notre-Dame_de_Paris_Winter.jpg

Hace un millón de años, en la época de los dinosaurios más o menos, yo estaba en la universidad, cursando la carrera de Estudios Internacionales, cuando me piden que escoja aprender uno de estos dos idiomas: francés o inglés. Inglés, no, ya incluso lo había estudiado en Estados Unidos por un tiempo. ¿Francés? Ya había terminado el curso completo de italiano en el Istituto Italiano di Cultura por motivos completamente sentimentales (a lo Elizabeth Gilbert). Mi abuela había muerto hacía poco, y a mí se me ocurrió que a ella le encantaría que estudiara italiano, ya que ella lo hablaba, había vivido allá y volvía todos los años. Pero ¿francés? No se me había ocurrido nunca. Pero no me quedaba otra alternativa, así que comencé a estudiarlo en la universidad. Cuando ya llevaba algunos niveles aprobados, me inscribí también en la Alliance Française de Caracas, y allí también terminé todos los niveles.

Poco antes de graduarme de la universidad, un amigo que estudiaba conmigo me enseñó las fotos del año en que había estado estudiando en Alemania de intercambio. Eso es lo que quiero hacer, viajar, pensé. Así que gasté los poquitos ahorros que tenía comprando un pasaje a Europa, y le pedí plata prestada a mi papá para ir a estudiar por un mes francés en Francia y por un mes italiano en Italia. Cuando estaba evaluando a dónde ir, le comentó a mi papá que en tal sitio en Francia, era mucho más barato que estudiar en París, así que pensaba ir para allá. Él me dijo que por qué no me iba a  París; igual me iba a endeudar, ¿Qué más daba un poco más?

Así que esa Michelle, que hoy me parece tan lejana, se fue a París y luego a Italia. Luego pasó un poco más de un año usando todo su salario en pagar la deuda… y muchas cosas más que tienen que ver con el comienzo del noviazgo del que es ahora su esposo, y por tanto, con la siguiente etapa de su vida.

Lo que quería era que vieran a dónde me ha llevado aquella escogencia de estudiar francés, un idioma que nunca me había atraído y que nunca había estado en ninguna lista de objetivos, ni nada por el estilo. Ni siquiera fue por placer (como sí fue el italiano), sino porque no tenía más remedio, había que escoger un idioma. Obviamente, después me encantó el francés, de otra manera me hubiera quedado solo con lo que me enseñaban en la universidad. Pero al principio, estudiarlo fue solo una reacción ante una circunstancia no planeada.

Hace poco soñé que estaba hablando en francés y que la persona con la que estaba hablando pensaba que yo era francesa, no solo porque lo estaba hablando con fluidez  y sin acento, sino por mi nombre ¿Qué más francés que Michelle Hardy? Jeje. A la mañana siguiente, me pregunté de dónde había salido eso. Desde hacía años no practicaba yo francés, excepto por alguna que otra lectura de algún libro, o alguna noticia en internet.

Hace no mucho tiempo dije que quería disminuir mi contaminación mental, con el objetivo de tener pensamientos originales, míos y no simples copias parafraseadas de los pensamientos de otros. Para ello quería bloquear -todo lo humanamente posible- cualquier tipo de publicidad y, aunque iba a seguir viendo noticias, iba  a buscar fuentes más variadas. Así lo hice, pero a partir de mi recientemente sueño, decidí que también iba a empezar a ver el mundo a través del lente francés.

A ver qué pasa.

Y cambié el canal.

Por Michelle Lorena Hardy   –  Chicadelpanda.com

Pisar tierra en Ciudad de Panamá

Para alguien como yo, que tiene tendencia a volar con su mente, que se va por allá, cual papagayo a ver su casa, el planeta y todo el universo, es muy bueno pisar tierra. Literalmente. Aquí en Panamá, como no tengo carro y voy caminando a todas partes, piso tierra a cada rato.

Boca La Caja 2Esta foto la tomé la semana pasada. Estaba haciendo unas diligencias en las Torres de las Américas,  y me desocupé antes de lo que pensaba. Tenía a la izquierda el Mall Multi Plaza, y a mi derecha un pueblito de pescadores que sobrevive como la casa del viejito de la película de Up, entre los rascacielos que casi se le vienen encima. Me decidí por la derecha.

Boca La Caja 1Seguí caminando y le tomé una foto más de cerca a la fonda que tenía en frente. Más adelante vi una cooperativa y una oficina gubernamental con anuncios para concientizar a la gente sobre la prevención del dengue. A mi derecha, Boca la Caja (así se llama el pueblo) y un par de minisupers o abastos. A mi izquierda, los colegios de la Av. Israel. Más adelante, un simulacro de plaza, y luego un par de chinchorros con sus respectivos ocupantes. Es tan contrastante todo esto -sobre todo los dos tipos en sus chinchorros- con los anuncios publicitarios de personas vestidas con equipo de ski en la nieve de Tommy Hilfiger, que están  unas pocas cuadras más atrás, así como el Multiplaza y sus tiendas de Carolina Herrera y Salvatore Ferragamo, que me dan ganas de reír. No les tomé una foto a los ocupantes de las hamacas, pero sí a este árbol de caucho (creo). Como si dijera aquí estoy, y aquí sigo. Lo que hagan ustedes, pequeños humanos, me tiene sin cuidado.

Por Michelle Lorena Hardy –   Chicadelpanda.com

Boca La Caja 3

El edificio tornillo en Ciudad de Panamá

Ésta es una foto desde nuestro apartamento en Panamá en una tarde nublada. Fíjense bien: hay un edificio con una punta, detrás de otro.

Ahora miren lo que es (en un día más claro, por cierto) :

La torre que se ve al fondo de la segunda foto es la del Global Bank y es la que tapa el edificio tornillo desde mi casa. Lo bello está por ahí siempre, aunque a veces cueste encontrarlo y en este caso, es más que bello, es increíble y está entre los edificios más raros del mundo 40 construcciones más raras de todo el mundo.

Muchas veces he pasado por enfrente del edificio tornillo – tanto en taxi como caminando-  y vine a darme cuenta apenas el viernes pasado que precisamente ése era el del tornillo. Lo que sucede es que se levanta como una torre rectangular ordinaria por varios pisos, y luego es que empieza la estructura que lo caracteriza. Es por eso que, si uno no está viendo hacia el cielo, o buscando a propósito el edificio cual turista, se pasa de largo.

Así que hoy aprendí mis primeras lecciones para hacerme experta en descubrir lo bello: buscar con intención, cambiar de ángulo y detenerme.

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Cómo ver la belleza cuando no es obvia

Los venezolanos tienen fama de ser muy trabajadores, y además, no tienen complejo de superioridad, me dijo un  panameño. Eso fue hace varias semanas y ayer, caminando por la parte de atrás de un edificio que tenemos al lado, vi la mitad trasera del cuerpo de una rata entre la basura que usualmente está regada por allí.

Toda la indignación que se puedan imaginar me invadió. Traté de no decir nada, pero no podía. ¿Cómo era posible? Tenía que decírselo a alguien, pensaba mientras caminaba. Entonces le dije a una señora que estaba entrando por el portón, manejando su carro que -por si no sabía- había una rata en la parte de atrás de su edificio. La señora me responde: ¡Qué asco! Y pobrecito Flofy (o el nombre de su perro). Míralo está aquí y señala el asiento de al lado. ¡Allí es donde él va a pasear!

No le respondí, porque sabía que no podría hacerlo civilizadamente. No hablé más del asunto, pero no podía olvidarlo… la rata, la rata … ¡Nunca en mi vida había visto algo así! Pero de repente me di cuenta que era mentira. Hacía muchos años, en mi casa en Caracas, cuando se descubrió por fin qué era el ruido de ¡uuuh uuuh!, que daba la impresión de que hubiera un fantasma, nos dimos cuenta que era un ratón muerto que se había quedado atorado en la parte de atrás de la nevera. Así mismo, recordé  otros encuentros con esos seres, también en mi casa en Caracas, y en los estacionamientos de Walmart, tanto en Miami como en Guadalajara. Aun así, seguía indignada ¡Cómo era posible!

Decidí  oír y ver con atención ¿Qué podía aprender de Panamá? ¿Dónde estaba lo bello?

Dos veces había comido con panameños en sus casas, y en ambas ocasiones habían rezado antes de comer. En una de esas ocasiones, uno de ellos dijo,  con una sonrisa en la cara, como quien cuenta un chiste :

– ¡Vamos a pedir por lo que no tenemos y dar gracias por lo que sí tenemos!

Alguien le respondió, con la misma ligereza:

– Pero si tenemos todo, no nos falta nada.

-¡Sí nos falta! Amor, humildad…

Humildad es precisamente  lo que quiero pedir hoy, para así honrar la imagen que tienen los panameños de los venezolanos. Yo escojo si quiero ver lo bello o lo feo, y tengan por seguro que lo bello, siempre está por ahí. Lo que sucede es que la habilidad de ver la belleza cuando no es obvia, es como cualquier otra habilidad. Hay que dedicarle tiempo y practicar y practicar, si uno quiere hacerse experto.

@chicadelpanda

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