Un mundo hecho de color

“Mami, ven para que veas este video”, me dice mi hijo de nueve años. Le damos play, y vemos a un muchacho hablando sobre el valor de nuestro cuerpo.

“Si te ofrecieran un millón de dólares, a cambio de tu vista, lo harías?

Y si te ofrecieran diez millones, a cambio de que no pudieras usar tus brazos y piernas?

Y si te ofrecieran más y más? Aceptarías? Tu cuerpo vale mil millones de dólares. Trátalo como se merece”.

Al día siguiente, me pregunta: “Mami, qué crees que es lo más importante en el mundo”, y no le respondo, sino que le pregunto qué es lo que él cree.

Me dice, echado en el sofá, mirando el techo: “El color. Sin color, no habría nada”. Pienso en su respuesta un rato, y le digo que nunca se me había ocurrido eso. Tenía razón, el color es muy importante.

Disfruté mucho más los colores de mi día. Le tomé una foto a mi bicicleta, aprovechando que el clima estaba perfecto, y le tomé otra a una niñita que vendía flores.

Estoy muy agradecida de vivir aquí, en esta esquina del mundo llamada Querétaro, México. Todos los días me regala verdes, rojos, morados, marrones, negros, amarillos, azules, anaranjados y muchos colores más. Así como mi cuerpo vale mil millones de dólares, todos los colores de Querétaro también lo valen. Todos los colores del mundo también lo valen. Estamos tratando este hermoso mundo de colores, como lo que vale?

Video A message from your body

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Arriesgar o no arriesgar?

Anoche vi un acto vandálico. Estaba camino a casa, en carro, por una vía oscura, cuando me percaté de dos figuras humanas que estaban haciendo algo sospechoso. Tenían linternas y se agachaban…

What the…?!

Cuando entendí qué era lo que hacían, no supe cómo reaccionar. Qué habrías hecho en mi lugar? Porque te advierto, es altamente probable que ese acto haya sido ilegal.

Esa gente… no sé cómo decirlo. A ver… esa gente estaba… estaba…

plantando un árbol!!

Hoy, mientras andaba en bicicleta, me entró un ataque de risa ante lo absurdo de la escena de anoche: personas escondiéndose para hacer un acto de bondad.

Sin embargo, varias imágenes se cruzaron frente a mí en un pestañear. No me gustaron nada, y de repente ya no me pareció la escena tan absurda.

Recordé a la señora que rescató a los náufragos africanos y la mandaron a la cárcel;

y a las monjas que apresaron por protestar contra los campos de concentración de inmigrantes;

y a los jóvenes que hacían protesta pacífica por el calentamiento global, y les echaron spray pimienta;

y al muchacho al que le sacaron los ojos con perdigones, por protestar por la falta de gas natural.

A lo mejor tenían razón de plantar ese arbolito de noche.

O a lo mejor no.

Arriesgar o no arriesgar por lo que crees?

Y qué pasaría si nadie arriesgara nada?

Sin bolsa por favor

Quisiera invitarte al grupo Chao Bolsas Plásticas de Facebook!

Acabo de publicar allí un link de la página web Treehugger en que hace referencia a la campaña a largo plazo que National Geographic lanzó en Mayo de este año 2018, con una bolsa de plástico en la portada, simulando un iceberg, con el sugestivo título “Planet or Plastic?”

Aquí en Querétaro supuestamente iban a prohibir las bolsas plásticas que entregan los supermercados, tienditas y mercados populares, en abril de este año, pero luego se echaron para atrás, no sé por qué.

Sin embargo, en unos cuantos sitios sí he visto que, o ya no entregan bolsas desechables, o tienen un cartel que te pide que traigas tus propias bolsas. También he visto con agrado que muchos cajeros de supermercados te dan las gracias por traer la bolsa y te dicen que ojalá todo el mundo las trajera.

Una vez le comenté a una de ellas en una tienda de conveniencia, que aquí no vendían bolsas reusables prácticas que fueran fácilmente transportables como las que yo tenía (que se doblaban pequeñitas) y ella me respondió un poco sarcásticamente: “pero si andan con mochilas, ahí pueden meter lo que compren”, y le respondí que tenía razón. En realidad son las ganas de hacer las cosas.

Hasta el próximo post!

Sin popote por favor

En México me he fijado que hay una campaña muy bonita en restaurantes, para que los clientes dejen de usar popotes.

Qué es un popote?

También conocida como: absorbente (Cuba); bombilla (Argentina, Bolivia, Chile); calimete (República Dominicana); cañita (Perú, Canarias); carrizo (Panamá); pajita (Chile, Paraguay, Uruguay, Argentina y España); pitillo (Colombia, Venezuela); popote (México, del náhuatl popotl = paja); sorbete (Argentina siendo éste un modismo adquirido en años recientes, Ecuador, Perú), sorbeto (Puerto Rico), sorbito (Uruguay). (Wikipedia)

Por qué son malos los popotes? Porque contaminan el océano y matan animales. Cada persona usa unos 38000 popotes en su vida (!)

No más popotes!

Aquí las imágenes de campañas de otros países:

Cómo usar servilletas de tela a diario sin complicarse la vida

servilletas

“Ya no se consiguen servilletas,” me dice mi mamá, quien vive en Caracas, “así que le dije a tu papá: haremos como Michelle, usaremos servilletas de tela”. El asunto es que hace unos cuatro años me cambié de usar servilletas de papel (las compraba en Costco al por mayor y necesitaba media alacena para guardarlas) a usar servilletas de tela, las cuales ocupan menos de media gaveta (o cajón) de la cocina. Ya no gastamos dinero en eso, y además, puedo imaginarme a la cantidad de paquetes de servillletas de papel que hubiera usado mi familia de cuatro personas en cuatro años, y me siento bien, no solo por la disminución de basura generada, sino porque también me imagino a todos los árboles que viven felices sin tener que ser cortados para convertirse en servilletas.

Entonces, ¿Cómo hacer tremendo cambio en la rutina de la casa?

1- Busca tus servilletas de tela, esas que te regaló alguien alguna vez y nunca usaste. Si no tienes, compra una docena, por lo menos (saca la cuenta de cuántas usarías según la cantidad de personas vivan contigo y cuántas veces a la semana lavas ropa). Las mejores que yo haya usado son las de la tienda Ama de Casa de los Palos Grandes en Caracas, pues casi ni se arrugan ni si deterioran con el tiempo. No encontré información sobre esas servilletas en internet, así que tomé una foto a algunas de las mías (ver arriba). Las prefiero unicolores porque así son más fácil de combinar con manteles o con los individuales.

2-Dóblalas y guárdalas en su nueva gaveta en la cocina, para tenerlas a mano.

3-Cuando vayas a servir la mesa (dado que estamos hablando de usarlas a diario), te recomiendo ponerlas en el medio  (en un servilletero, o como más te guste), para que así la persona que necesite usar una, la tome. De esa manera no hace lavarlas todas, como sería en el caso de colocar una en cada puesto.

4-Toma las servilletas usadas y lánzalas olímpicamente a la lavadora. Luego, cuando vayas a lavar la ropa, ya ellas estarán allí, y se lavarán sin que te enteres. Al sacar la ropa de la lavadora, sacarás las servilletas también, y seguirán el mismo destino de la ropa, ya sea colgarlas para que sequen, o meterlas en la secadora, para después doblarlas y colocarlas en su respectiva gaveta. (Aunque creo que no hacen falta los siguientes tips, los doy por si acaso: no mezclar la lavada de servilletas con ropa íntima, y si hay alguien enfermo en la casa, lavar las servilletas aparte).

Respecto a planchar las servilletas de tela: yo casi no plancho (lo cual tiene más que ver con que no me gusta hacerlo, que con ninguna consideración ecológica), así que para mí las servilletas que les mencioné antes han sido salvadoras porque no hace falta plancharlas, y salen sin arrugas de la secadora (aunque he disminuido el uso de la secadora a casi la mitad, aun la utilizo). Pero eso depende de los gustos de cada quien.

Espero que este artículo te sea de utilidad. Ojalá te cambies a las servilletas de tela, yo lo hice y jamás me he arrepentido. ¡Que tengas un gran día!

@chicadelpanda

Por qué muchas niñas y adolescentes abandonan el colegio

1RubyCup2012

Cuando empecé a ver cómo hacía para disminuir la basura que salía de mi casa, lei mucho el blog The Zero Waste Home, el cual tiene magníficas ideas, probadas todas por su autora. Hice algunas, otras no, pero hubo una en particular que me hizo subir un poco las cejas mientras mi programa automático pensaba, eso sí que no.

La autora decía que usaba (en vez de toallas o tampones sanitarios) una “copa” (no sé cómo se traduce al español). La sifrina (snob) dentro de mí, fue más fuerte que mis ganas de mejorar el planeta, así que allí quedó la cosa.

Sin embargo hace poco, alguien muy- muy-muy sifrino me lo recomendó por experiencia propia. Así que me dio curiosidad y vi el video de una de las fundadoras de la compañía Ruby Cup. Me enganchó totalmente, no solo porque me lo vendieron muy bien, sino por la motivación social detrás de la empresa, ya que muchas niñas y adolescentes de pocos recursos tienen que enfrentarse a la escogencia entre estas dos opciones: 1- Dejar de asistir al colegio por no poder pagar toallas sanitarias o tampones, o 2-Depender de “tíos” u otros hombres que les den dinero para comprarlas, y así poder seguir sus estudios. Es una desgarradora realidad, que recuerda la situación de desventaja que todavía viven muchísimas  mujeres en el mundo.

La idea entonces es que las jóvenes no tengan que tomar esa decisión y que la Ruby Cup sea una solución definitiva (ya que puede durar hasta 10 años). Cada vez que se hace la compra de una Ruby Cup, ellas donan una “copa” a una muchacha en África.

Aquí te dejo el video de Verónica D’Souza, una de las fundadoras ¡Espero que te inspire!

Michelle L. Hardy

chicadelpanda.com

Rodeados por ellas

¿Cómo hace una ciudad para prohibir las bolsas plásticas de un solo uso? ¿Cómo lograron convencer a sus legisladores?  Hoy encontré un video que fue parte de la campaña realizada en el área de la Bahía de San Francisco en California:

El Tsunami de bolsas plásticas:

3.8 mil millones de bolsas plásticas son usadas en en el área de la Bahía de San Francisco cada año.

En la bahía ahora hay más de 100 bolsas plásticas por cada foca, pato y pelícano.

¡Lucha en contra de la contaminación plástica! Actúa para eliminar las bolsas plásticas en el área de la bahía de San Francisco y en California en: savesfbay.org/bayvsbag

Las prohibiciones completas -que incluyen  la distribución de las bolsas plásticas en los puntos de venta- son las más efectivas, sin importar la cultura de la gente (de Rwanda hasta San Francisco). Las prohibiciones a medias, que solo prohiben darlas gratis -pero que sí permiten cobrarlas- pueden funcionar, pero también pueden ser un fracaso. En Ciudad de México, por ejemplo, la medida no tuvo efecto (el precio de las bolsas era tan barato que todo siguió igual) mientras que en Irlanda sí hubo una reducción en el consumo.

Yo sueño con un mundo libre de bolsas plásticas de un solo uso. Pero para eso, hay que crear conciencia de la magnitud y la gravedad del problema. Hay que demostrar que es posible vivir sin ellas. ¿Quieres ayudar a otros  compartiendo tus experiencias y tips?  ¿Te gusta publicar información al respecto? ¿O sencillamente quieres saber más? Si es así, te invito a formar parte del grupo Chao bolsas plásticas en Google o en Facebook .

 

@chicadelpanda

chicadelpanda.com