Aquí tienes tu casa

Querétaro, 2019

“Necesito que me ayuden a tomarme una foto para el libro,” les digo a mis hijos. Nos fuimos al “bosque” del condominio (así le dicen los vecinitos al jardín con árboles que hay al fondo del estacionamiento) pues quería aprovechar la luz natural. Intentamos en varios sitios y finalmente salió una buena foto.

Ya han pasado dos años desde que me separé, tres años desde que llegamos a Querétaro, y un año desde que nos mudamos al condominio Orquídea (anillo al dedo el nombre, no? La Orquídea es la flor nacional de Venezuela). Ya ha pasado un año desde que adoptamos a la gatita Safi y un par de meses desde que obtuve la ciudadanía mexicana.

Ya me falta poco para publicar mi segundo libro, OTRA MALETA, Empezando de Nuevo, en el que los temas centrales son nuestro regreso temporal a Caracas, después de haber vivido doce años en el exterior, y mi separación en Querétaro, después de quince años de matrimonio.

Debido a eso, he estado actualizando mi información en las redes sociales, así como la imagen de mi blog. La que ven ahora es un cuadro que compré en la glorieta de Chapalita en Guadalajara, cuando viví allí hace más de diez años. El artista estaba vendiendo sus obras, y quedé fascinada con Manos en Acción.

Manos en Acción de Adrián Rosas Torres

En casa tengo otra obra de él, Habitantes de la Gran Ciudad. Ambos cuadros representan mi hogar, porque me considero oficialmente en casa en el sitio en donde los pueda colgar. Me he mudado ya varias veces solo con maletas, pero siempre he transportado de una manera u otra, mis dos cuadros.

Habitantes de la Gran Ciudad de Adrián Rosas Torres

He mantenido conmigo estas obras de arte también por otra razón. En las fotos que tengo de cuando vivíamos en Guadalajara, por ejemplo, R estaba muy pequeña y S ni había nacido; en Chile y Panamá, S estaba bebé. Es decir, a menos que vieran algo familiar, no sabrían identificar su casa en una foto de aquellos años. La idea es que cada vez que vean esos cuadros en una foto, sepan que ésa fue alguna vez su casa.

Poner Manos en Acción a recibirte cada vez que abras este blog, es para darte la bienvenida a tu casa, como dicen los mexicanos. Esta es tu casa y estás bienvenido! Espero verte mucho por aquí, y que me des tus opiniones y comentarios, para así enriquecernos mutuamente en palabras.

Bienvenido!

Hijas de terracota

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Mi hija está en tercer grado de primaria, y entre los libros del plan de lectura está Su- Lin, la niña abandonada de Luisa Villar Liébana. Me llamó la atención el título, y le comenté que en China está prohibido tener más de un hijo. “Sí yo sé” me dice, y  me quedé totalmente sorprendida. Cuando yo tenía 8 años lo único que sabía de China era que la gente tenía ojos rasgados y que escribían con símbolos raros. Pero el mundo es ahora más pequeño,  y tanto la educación, como la literatura infantil, se han adaptado a esta nueva realidad.

Me leo el cuento de 60 páginas como en una hora. En la historia, Su-Lin nace y la madre convence al padre de que se la queden. Cuando la niña tiene 5 años, nace un niño, y el papá le dice a la mamá  que si no abandonan a la niña, los del gobierno se van a llevar al niño. Así que cuando Su-lin tiene 8 años  es abandonada en el bosque, y allí se hace amiga de un pequeño panda, hasta que la adopta una familia compuesta por un señor y dos esposas. Sigue desarrollándose la trama, y cuando Su- Lin ya es adolescente se reencuentra por casualidad con su padre y su hermano, quienes le dicen que no habían vuelto a ver a su madre desde hacía años. La mamá se había ido a buscar a Su-Lin y no había regresado. El final es agridulce, pues Su- Lin luego encuentra a su mamá, quien había estado vagando por el bosque todos esos años en compañía del panda.

¿Te fijaste que Su- Lin y su hermano se llevan los mismos años que tú y tu hermano? Claro que se había dado cuenta. No creo que se haya dado cuenta, sin embargo, de cómo me identifiqué con la mamá de Su-Lin; las que sufren por esa ley no son solo las niñas abandonadas.

Pero lleguemos  a la noticia que quería comentarles. El francés Prune Nourry creó la obra Terracotta Daughters  que se está exhibiendo en Shanghai.   El artista dice: “Quería llamar la atención sobre las niñas  abandonadas, mezclándolas con un símbolo fuerte y familiar [ Guerreros de terracota] (I wanted to highlight the girls that are not cared about, by mixing them with a strong familiar symbol [the Terracotta Warriors],”)

Para saber más: How Chinese art explores its one-child policy

Hasta el próximo post.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com