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¿Es importante que un niño pequeño sepa que no puede volar?

 

No. Aunque se le explique a un niño pequeño que él no puede volar, o que no puede respirar bajo el agua, siempre hay que asumir que el niño cree que sí puede. Su mente no es racional  y no está en capacidad de entender esas situaciones, incluso cuando él diga que sí sabe que no puede volar o que no puede respirar bajo el agua.

Le pregunté  a mi hijo de cuatro años que si sabía que él no podía volar y me respondió, como en un murmullo: “solo con una colita”, y yo “¿Qué dijiste que no entendí?” y él, “que con un avión sí se puede”.  También está el episodio de cuando mi hija mayor tenía unos cuatro o cinco años, y acabábamos de ver Dumbo, en que me respondió, al yo aclararle que los elefantes no podían volar: “quién sabe”. Yo crecí oyendo el cuento de un niñito que había perdido la vida “porque pensaba que podía volar”. Sin embargo,  hoy sé que eso no sucedió por “su creencia” sino porque hubo un descuido de seguridad de parte de los adultos que estaban a su cargo. Jamás se puede hacer a un niño responsable de su propia seguridad, suponiendo que porque “se le explicó algo”, entonces él va a entender y va a actuar como un adulto. Lo importante no es que el niño sepa que no puede volar  ni respirar bajo el agua, lo importante es que el adulto que esté a cargo vele por la seguridad del niño.

 

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

Porque ella escoge ver el mundo en colores brillantes

http://indulgy.com/source/cupicedtea.tumblr.com“Porque ella

escoge

ver el

mundo

en colores

brillantes

y fuertes”

Se llama Mariana y no la conozco en persona, sólo por internet (pero es amiga de una gran amiga). Le pedí que me contara su historia para postearla en mi blog, y aquí está:

Me casé para ser feliz con mi príncipe azul, pero la vida me enseñó que eso no existe, que sólo existe el hombre del que me enamoré, y al que amo por aceptarme con todos mis defectos y virtudes.

Al tiempo de mi boda, se me desarrolló un tumor del que tuve que ser operada y fue cuando empezamos a soñar con tener hijos. Luego del 5to invitro (no fue facil) llegó nuestra  preciosa niña, que llenó algo inimaginable.

A sus 6 meses y medio me enteré que estaba embarazada de otro bebé. ¿Cómo iba a ser posible, si los doctores decían que sólo un MILAGRO podía embarazarme a mí? Tuvimos otra niña y con ella descubrimos un sin fin de cosas bellas.

Tiempo después deseamos un tercer bebé, esta vez un varón, y no dio ni tiempo de planificar, porque quedé embarazada.Tuvimos otra niña, mi ANGEL. Todo era perfecto, estábamos en el cielo, lo teníamos todo y no lo sabíamos. Pero mi tumor regresó, y no sólo tuve que operarme esta vez, sino someterme a RADIOTERAPIA, con una bebé de solo 8 meses. Fue muy dificil, no imaginas cuánto.

Para cuando esta fase de mi vida terminó, ya mi bebé pasaba el año, y fue cuando me di cuenta que algo no estaba bien. Aún no caminaba ¿Por qué? Si sus hermanas caminaron de 10 y 11 meses ¿Qué pasaba? Nadie me entendía, parecía una pesadilla, peleaba con mi esposo, la pediatra decía que estaba nerviosa y en fin… No sé cómo, después de ver muchos médicos conocí a alguien que cambiaría mi vida, la DRA CATTINARI. Ella me escuchó y me creyó; al mes supimos que mi bebé tenía ATROFIA MUSCULAR ESPINAL. Ella solo tenia 18 meses.

El dolor nos mataba, la tristeza en ese hogar que una vez fue perfecto, nos ahogaba. Pero pasó algo, nació una FE y una ESPERANZA increíble, y decidimos luchar y permanecer unidos en el dolor, por algo que nos une como familia: el AMOR. Y todos esos sentimientos los superamos, y aunque tenemos mucho dolor en nuestros corazones, vemos a nuestro bebé, sonriendo y enseñándonos que aunque hay cosas que no podemos cambiar, podemos llevarlas de la mejor manera.

La vida me enseñó que frente a enfermedades como el AME, que no puedes cambiar, debes dar las gracias porque te cambian la visión de la vida y te hacen ser luchadoras y guerreras para insertar a tus hijos en una sociedad que no perdona no ser perfecto.

Mariana va a hacer una campaña que recojerá tapitas de plástico en favor de la asociación de Familias de Atrofia Múscular Espinal en Venezuela, y para crear conciencia en la gente de la existencia de esta enfermedad.  O mejor dicho, en sus propias palabras:

Sabes que me faltó decirte que por mi hija decidí recoger tapitas y botellas, para mostrarle al mundo que ella es mi mayor orgullo y que haremos todo por alcanzar una cura.

Mariana va a necesitar mucha ayuda con la recolección de las tapitas, así que si quieres contactarla para darle una mano, aquí está su email mrussom7@yahoo.com. Para más información también puedes visitar la página web para AME en español: FAME – FSMA .org  Su hija menor es la número 4 de este video que sacaron en USA.

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Posteado por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Link a Familias de Atrofia Múscular Espinal en facebook, hacer click en imagen:

Un universo de mamás únicas

insigniaDesde ayer verán un cuadrito con un dibujito que dice “Estoy en Madresfera” en este blog, porque ahora soy parte de su club. Qué loca, pensé después de poner el fulano dibujito. Ahora mis lectores se van a dar cuenta que no soy la única mamá inspirada y van a salir corriendo a ver todos esos casi mil blogs de madres y padres y me van a abandonar… Pero, como signo de valentía, ahí está el dibujito/ link de “Estoy en Madresfera”.

Esta sensación de que a uno lo estén Daffy-Duck-warner-brothers-animation-71670_1024_768uniformando con una etiqueta me recordó la primera vez que fui a una reunión de puras mamás, cuando mi hija mayor tenía apenas tres meses. Todas tenían a sus bebés en brazos, o a sus niños corriendo por ahí, y a mí me entró una especie de ataque de pánico. ¿¡ Qué ?! ¡¿Es que cuando tienes hijos, pasas por una especie de maquinita que nos alínea a todas para que nos convirtamos en un gran “lo mismo”?!  ¡Nooo! Casi salgo despavorida cual Daffy Duck. Pero claro que no pude, tenía que dar pecho … : ) .

Pero ese sentimiento cambió. Como me ha pasado antes, mi primera impresión estaba equivocada. O más bien, estaba correcta en ese momento, porque cuando un bebé es tan pequeño, las mamás casi no pueden hacer más nada que atenderlos. Sin embargo, la situación evoluciona. Poco a poco la personalidad de cada quien emerge, y después de haber pasado por un período de “igualización” cada mamá empieza a diferenciarse. Lo que sucede es que está formándose en cada una de esas mujeres una persona nueva. Con la venida del primer hijo, no sólo nace un bebé, nace una mamá también.

Así que poco a poco empecé a agarrar más confianza en mi nuevo rol, y mi propia personalidad se mezcló en el camino. El resultado: un ser diferente, no sólo a mi persona pre- mamá, sino diferente a todas las otras mamás también. Empecé a darme cuenta que si esa mamá que es mi amiga, o esa mamá que apenas acabo de conocer, escogió una carrera diferente, un esposo diferente, una marca de pasta de dientes diferente, pues, es lógico que tenga una manera diferente de criar a sus hijos también.

Algo así me pasó cuando me puse a leer algunos de los blogs en Madresfera: ¡Ah! Pero si es que hay tanta variedad aquí que es imposible que un blog pueda suplir a otro. Cada uno es el reflejo de una madre (o padre) que es único. Y lo más interesante: ¡Quieren que otras personas los oigan! Lo cual me parece maravilloso porque definitivamente mi espíritu necesita del alimento de experiencias vividas por otras personas, así como de sus puntos de vista.

Claro que, sí hay algo que nos une a todas las mamás, aparte del hecho de que podamos compartir historias tipo “mi hijo de tres años decidió ayer actuar independientemente y se quitó el calzoncillo con pupú y lo metió en el cesto de la ropa sucia” sin que la oyente pegue un grito de total horror … me desvié, perdón. Decía que sí hay algo que nos une a todas: el AMOR con letras mayúsculas que sentimos hacia nuestros hijos. Por cierto, ¿Les comenté que ayer mi hijo me dijo por primera vez “I love you mami”?

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Evitemos el PVC, el plástico venenoso

PVC el plástico venenoso

Antes de tener hijos, veía los potecitos de champú de Disney en los supermercados, y pensaba que serían una decoración divertida para un baño de niños. Dicho y hecho, llegaron los bebés y llegaron los champús. ¡Qué lindos y mira cómo juegan los niñitos con ellos! La nariz de Mickey Mouse ya hasta se despintó de tanto que lo chupa mi hijo menor, como si fuera un chupón o mamadera.

Pero un día me enteré que existía un plástico llamado venenoso por la cantidad de toxinas que desprende. Se llama PVC o Cloruro Polivinílico. También se puede identificar por el número 3 dentro del triángulo de reciclaje. Y a que ya adivinaron: los hermosos potes de champú que mi hijo se metía a la boca, y con los que jugó mi hija, tienen el numerito 3. Demás está decir que se fueron a la basura.

Para que entiendan mi decisión de botarlos, quisiera compartir con ustedes este breve texto  de Planned Parenthood.  Espero  que les sea útil Green Choice, plásticos

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

 

 

 

Que no me pongo el pañal y el calzoncillo tampoco

Es algo dicho hasta el cansancio que  no se debe quitar los pañales en momentos de grandes cambios, como la llegada de un hermanito, o cuando la familia se muda de casa. Procesado, bien, nadie más de acuerdo de yo. Ahora, ¿puede alguien por favor explicárselo a mi hijo?

Mi casa está un despelote porque hemos vendido casi todo para mudarnos de Chile a Panamá en unas cuantas semanas. Simultáneamente, una corredora de bienes raíces está enseñando la casa con bastante frecuencia. Éste es exactamente el tipo de momentos en que no se debe comenzar ningún entrenamiento para ir al baño. Pero ayer mi hijo decidió que “no, no, no, no” quería ponerse pañal. Suspiré, y le busqué un calzoncillo de pelotas de fútbol que le había regalado mi mamá. Le insistí en que hiciera pipí en la poceta pero no quiso, así que me puse a escribir el blog con un ojo en la pantalla y otro vigilándolo a él.

Sin embargo, mi vigilancia no fue suficiente, y justo después de que la corredora me llama a recordarme que en un rato viene para la casa, el chamín se hace encima. No problem, tengo tiempo de limpiar todo. Ahhh… pero el detalle está en que él quería volver a ponerse el mismo calzoncillo mojado de pelotas de fútbol, el cual era, obviamente, mucho más chévere que el blanco que yo le quería poner. “Bueno, entonces te pones el pañal…” ¡Riiiinnnggg …! Voy a contestar el intercomunicador, es el conserje que me dice que va subiendo la corredora con el cliente.

– Ok  ¡O el calzoncillo blanco, o el pañal!

– ¡No!

Tengo dos opciones, obligarlo, pero eso quiere decir batalla campal de gritos, alaridos, corredera por toda la casa, y apenas está subiendo por el ascensor la señora con el cliente… o lo dejo desnudo de la cintura para abajo…  y de repente tengo una visión de mi mamá tapándose la boca con las manos …  y me repito, pero qué me debería importar lo que piensa esta gente que ni me conoce, pero la cara de mi mamá con la mano tapándose la boca del horror es demasiado fuerte, así que se me ocurre…

– ¡Ven! – y le pongo una camisa que le queda larga, aunque no demasiado; justo para que no se vea que no tiene ni pañal ni calzoncillos.

¡Riiing!

Esta vez sí es el timbre de la casa, y S sale volado a abrir la puerta. Usualmente tengo una cadenita puesta para que aunque él logre abrirla un poquito, no la pueda abrir del todo. Pero ¿qué creen?, la cadenita no estaba puesta,  y veo que S se cuelga del picaporte (el cual le queda como diez centímetros más arriba de su cabeza) y por supuesto se le sube la camisa, mostrando toda la realidad de su falta de indumentaria… y yo llego tres micras de segundo después para tomar el picaporte y retirar su manito, pero ésta,  aparentemente, se había quedado adherida con pega. Mientras estoy en el forcejeo de soltar al chamo de la puerta y esconderlo al mismo tiempo, saludo al hombre que viene  a ver el apartamento desde atrás de la puerta. ¿Será que cargo a S? Pero no, se le va a ver el trasero.

Gracias a Dios, S sale disparado hacia adentro de la casa, y yo me quedo sonriéndole tontamente al hombre, quien, por alguna razón, no está con la corredora. Ufff… respiro hondamente, y luego de echarle una ojeada al blog ¿Qué era que estaba escribiendo?, decido volver a intentar  ponerle el pañal a S, quien, gracias a una intervención divina, había cambiado de opinión al respecto, y me dejó ponérselo sin guerra.

Esta foto se la tomé ayer mientras esperábamos a una persona en el colegio de mi hija mayor. Casi no se la tomo, por aquello de, por Dios Michelle, concéntrate, no puedes estar todo el día tomándole fotos, pero no pude resistirlo, se veía demasiado cómico, como si pensara “menos mal que en este colegio de niñitas hay algo interesante para leer “.

Por: Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Bebé bilingüe aprendiendo a hablar

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Cuando todavía yo no era mamá, me sorprendía que las mamás de los bebés entendieran lo que ellos decían. Lanzaban una palabrería inentendible, y la mamá : “Ok mi amor, ya voy a buscarlo ” y yo con un gran signo de exclamación sobre mi cabeza. Me imagino que eso le pasa a mucha gente cuando me ven hablando con mi hijo que tiene dos años.  Aunque en mi caso, como les hablo a mis hijos en inglés, me imagino que el signo de exclamación debe ser aun más grande.

Lo que sucede es que no solo los bebés dicen palabras de manera tierna, como por ejemplo, en vez de foto, poto (que es más cómico todavía porque aquí en Chile quiere decir trasero) , en vez de pizza, es pita, en vez de pasta es pata; sino que también inventan palabras. Por ejemplo, para mi hijo pájaro es cocós  y no hay manera de convencerlo de lo contrario.

Entonces le salen frases tipo: ” ¡Pita, pita, pata no, pata no!”

Ayer en la cena mi esposo dice :

– Pasado mañana es my bird day!

Yo sonrío, y le pregunto,

– ¿Sabes qué fue lo que dijiste?

– No, ¿Qué? ¿Qué pasó?

Y de repente mi hijo dice triunfante:

– ¡Cocós!

– ¡Sí! Eso era – le digo, mientras  le planto un besote en el cachete.-  Este niño dentro de poco me va a corregir a mí también.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

El fan #1 de Mc Queen

Cop copi coc coppicopco …  a cada rato decía mi hijo de dos años, lo cual aunque sonaba muy cuchi, no nos decía nada. Hasta esta mañana, que dijo, clarito: copico… compu

Ayer se hizo entender muy bien también, cuando lo estaba acostando a dormir: ma pío y sonreíaMa pío. Yo le había estado cantando Los Pollitos Dicen y por aclamación general del público (Ma pío es más pío pío, por si no habían caído), de repente me encontré cantándola como 50 veces seguidas, back to back. No se puede decepcionar a un público entusiasmado, como comprenderán.

images cRSAparte de ser fan de Los Pollitos Dicen de su mamá, S también es fan de Cars y Cars 2. Cuando cualquiera de las dos películas empieza, menea la cabecita para delante y para atrás, al ritmo de la música, con el dedito índice derecho apuntando hacia arriba.

– Mami, ¿viste lo que hace S cuando empieza la música de Cars ? –  me dijo una vez mi hija mayor.

– Sí, ¿Se lo enseñaste tú? 

– No…

Ni yo tampoco, ni tampoco fue su papá. Sencillamente es un bebé demasiado cool.

¡Cachao!

Por: Michelle Lorena Hardy –   Chicadelpanda.com

Muchas gracias Tierra

Mi hija de siete años estaba a la expectativa del Día de la Tierra. ¿Qué vamos a hacer? No sé, ¿Qué se te ocurre ? ¡Un día sin electrónicos! … y podemos hacer un picnic…

El día llegó y les digo a mi esposo y a mi hija: (el más pequeño tiene solo dos años y por ahora no entra en la toma de decisiones) tenemos todo un día sin electrónicos  – medio día, rápidamente aclaró mi esposo – Ok, medio día sin electrónicos ¿Qué tal si nos vamos al Parque Araucano caminando ?

Ese parque está a 40 minutos caminando lento. Pero usualmente lo más difícil no es el proceso de convencerlos de echarse la caminata, sino de desconectarse. Así que, dado que no había más nada qué hacer, nos fuimos (en realidad mi hija sí hizo un drama, pero no tuvo más remedio que venir ).

No se había terminado de cerrar la puerta y R ya estaba preguntando que cuándo nos podíamos detener. Pero gracias a que estuvimos buscándole conversa y haciéndole juegos todo el camino, hasta allí llegó la reclamadera. Eso sí, no estaríamos conectados, pero los My Little Ponies estuvieron siempre presentes. S se trajo sus autitos en una bolsa y quería sacarlos y ponerse a jugar en el camino, en el medio del paso de las bicicletas, cada vez que pensaba que ya había llegado. Después de varios intentos, desistió.

En la entrada del parque había una feria con stands sobre cómo reciclar. Entre otras cosas, R se hizo un gorro de papel periódico, y yo aprendí que el tetra pak está hecho de aluminio, cartón y plástico, y que el vidrio es fundamentalmente arena. Aquí en Chile  algunas comunas se encargan de poner unos sitios en donde la gente lleva lo que se puede reciclar, y luego el sector privado se encarga de reciclarlas. Muchas de estas organizaciones son sin fines de lucro y se financian con lo  que ganan vendiendo el material reciclable (por ejemplo, había una que reciclaba tapas para colaborar con personas con discapacidad, otra que reciclaba papel para una fundación pro adopción, etc ).

En el parque descubrimos una sección que no conocíamos que tiene una fuente y un jardín de rosas muy bonito. Allí hicimos un picnic con la pizza que mi esposo había hecho el día anterior, y los niñitos disfrutaron mucho con los juegos modernísimos que tiene el parque.

Yo ni soñaba con regresar caminando, de hecho, para convencerlos, antes de salir de la casa les había dicho que nos podíamos regresar en taxi. Pero mi esposo quiso devolverse a pie y R no reclamó, así que así lo hicimos.

¡Gracias Tierra por darnos una excusa para desconectarnos un poco! (aunque cuando regresamos del parque dimos por concluido el día y nos conectamos de nuevo).

Por Michelle Lorena Hardy  –   Chicadelpanda.com

Lo que un niño de dos años vió

(Parafraseando el libro What the dog saw de Malcolm Gladwell )

Ayer fui con mi hijo a la feria de verduras y frutas que queda a unos 20 minutos caminando desde la casa. De regreso decidí tomar el sendero de bicicletas que hay a lo largo del río Mapocho. Apenas empezamos a caminar por ahí, mi hijo de dos años empieza:

– ¡WOW! ¡Dazias mami, dazias!

Yo pienso qué lindo, aprecia  este espacio abierto. Pero él sigue:

– ¡WOW! ¡Dazias mami, dazias!

La insistencia me pareció rara y me doy cuenta que está señalando hacia la autopista. Me quedo mirando.

¡WOW!  Qué belleza. Desde donde estábamos la autopista junto con el gran distribuidor parecía una gigantesca pista de autitos de juguetes. Unos metros más adelante, cuando estábamos más cerca del distribuidor, se bajó del coche y se puso una mano en el cachete mientras veía el distribuidor. Seguía diciendo WOW mami, dazias mami, dazias. Volé a sacar el celular y le tomé estas dos fotos. Luego me puse a su lado a admirar la pista de carritos de tamaño natural. Era increíble, realmente. ¿Cómo no me había dado cuenta?

Por Michelle Lorena Hardy  –    Chicadelpanda.com