Avatar y Venezuela

El fin de semana pasado vi la película Avatar y me encantó. Fue un viaje de fantasía y ciencia ficción del que salí sonriente. Vale la pena verla. Sin embargo, la historia no es original:  es sobre el mundo desarrollado que quiere destruir la naturaleza y los héroes que la salvan. Lo original está en mezclar naturaleza con ciencia ficción y que por tanto sea hablada en un lenguaje adulto, quiero decir, científico. Los aborígenes tienen una relación con la deidad-naturaleza que está respaldada por la biología del futuro. La idea del avatar me gustó también, aunque, como ya la conocía por los trailers, no me sorprendió tanto. Sí lo hizo, sin embargo, el abanico sin fin de criaturas, así como de  paisajes,  del planeta de los aborígenes azules.

Al principio de la película, nombran a Venezuela. El marine que ya lleva tiempo en aquel planeta le dice al que está llegando, que su experiencia en la selva de Venezuela no era nada comparada con lo que iba a tener allí.  Me divirtió y me llenó de orgullo el comentario. Pues sí, para que la naturaleza sea más increíble que la del Parque Nacional Canaima …  pues… sí que debe ser de otro mundo.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Mi Venezuela verde en libros y películas

El Miércoles Santo hicimos una búsqueda de huevitos adelantada, pues la mayoría de las compañeritas de mi hija iban a salir de la ciudad. Cuando ya habían terminado, una niñita gritó que había visto una oreja de conejo. ¡Imagínense! Todos los niñitos salieron corriendo a buscarlo y todos hablaban sobre el asunto. No se imaginan lo fascinada que estaba yo, porque una vez, hace mucho tiempo, yo también vi un ser fantástico. Era la cabeza de un dinosaurio mientras sobrevolaba el Auyantepui con su Salto Ángel, en mi país natal, Venezuela.

Así como aquí en Santiago, o en las zonas nubladas y frías, es fácil imaginarse vampiros, en la zona de Canaima es fácil imaginarse que allí estuvo el paraíso terrenal, que existen dinosaurios, como en El Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle o gigantes, como en La Ciudad de las Bestias de Isabel Allende. También puede uno imaginarse que haya sido el sueño del protagonista de la película de Disney Up  y de su esposa  (aunque, para ser sincera, no me fue fácil imaginarme a los perros habladores de la película en el Amazonas venezolano).

Quién sabe si mis hijos conocerán esa Venezuela, o si solo sabrán de ella a través de la literatura o la historia, como es el caso de tantos bosques europeos que ya no existen, y que sólo sabemos de ellos por las leyendas,  los cuentos de hadas o algún documento histórico.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com