“Las historias conectan a toda la humanidad” Elif Shafak

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“Si quieres destruir algo en esta vida, ya sea acné, una mancha, o el alma humana, todo lo que tienes que hacer es rodearlo de muros gruesos. Se secará dentro. Todos vivimos en una especie de círculo social y cultural. Nacemos en una cierta familia, nación, clase. Pero si no tenemos ninguna conexión con los mundos que están más allá de los que damos por sentado, entonces nosotros también corremos el riesgo de secarnos dentro. Nuestra imaginación puede encogerse, nuestros corazones reducirse y nuestra humanidad marchitarse. Si nos quedamos por mucho dentro de nuestros capullos culturales (nuestros amigos, colegas, familia), si toda la gente en nuestro círculo cercano se parece a nosotros, significa que estamos rodeados por nuestro reflejo en el espejo.

Deberíamos enseñar a los jóvenes -y a nosotros mismos- a expandir nuestros corazones, y escribir sobre lo que podemos sentir. Debemos salir de nuestro ghetto cultural e ir a visitar  al siguiente y luego al siguiente.

Las historias conectan a toda la humanidad, sin importar la identidad política, y ésa es la buena noticia.

Extracto de la charla de Elif Shafak,  The politics of fiction(Ted.com).

Traducido por: Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

“Tocar fondo se convirtió en la base sobre la cual reconstruí mi vida” J. K. Rowling

Para sacarle el jugo a esa naranja que somos, hay que fallar, equivocarse, meter la pata. Quisiera compartir con ustedes unos fragmentos del discurso de graduación que dio J.K. Rowling a los alumnos de Harvard en 2008: The fringe benefits of failure and the power of imagination.

“¿Qué he aprendido en estos 21 años que me separan de mi propia graduación?” Dice Rowling, quien decidió que lo más importante que ha aprendido se refiere tanto al fracaso, como a la imaginación. Sus padres, que habían sido pobres, querían que ella estudiara algo más lucrativo que Literatura Inglesa, así que decidió estudiar Idiomas Modernos (aunque al mismo tiempo se puso a estudiar los clásicos por su cuenta).

“Hay una fecha de expiración después de la cual ya no puedes echarle la culpa a tus padres por llevarte en una mala dirección. El momento en que eres lo suficientemente adulto para tomar el volante, la responsabilidad yace en ti. Aún más, yo no puedo criticar a mis padres por no querer que yo experimentara la pobreza. Escalar de la pobreza por ti mismo es algo de lo que sentirse orgulloso, pero la pobreza misma es romantizada solo por tontos.

Cuando tenía la edad de ustedes a lo que más le temía no era a la pobreza, sino al fracaso. Apenas siete años después de mi graduación, yo había fallado en una escala épica. Mi matrimonio había implosionado, no tenía trabajo, era una madre sola y estaba tan pobre como alguien puede estar en Gran Bretaña sin ser una persona sin casa. Yo era el mayor fracaso que conocía. Yo no les voy a decir que el fracaso es divertido. ¿Por qué hablo de los beneficios del fracaso? Simplemente porque el fracaso significa quitar todo lo que no esencial. Dejé de pretender que era ninguna otra cosa que no fuera solo lo que yo era, y empecé a dedicar toda mi energía a terminar el único trabajo que importaba para mí. Si hubiera tenido éxito en otra cosa, quizás nunca hubiera tenido la determinación de tener éxito en la única arena en la cual creía que realmente pertenecía. Yo fui puesta en libertad, porque mi miedo más grande se había hecho realidad, y yo aún estaba viva. Así que tocar fondo se convirtió en la base sobre la cual reconstruí mi vida. 

A lo mejor ustedes nunca fracasarán en la escala en que yo lo hice, pero algo de fracaso en la vida es inevitable. Es imposible vivir sin fracasar en algo. A menos de que vivas de una manera tan cuidadosa, que sería lo mismo que no hubieras vivido, en cuyo caso, has fracasado por default.

La imaginación no es solo la capacidad de visualizar lo que no es, y por tanto, la base de toda invención o  innovación; es el poder que nos permite ser empáticos con humanos cuyas experiencias nunca hemos compartido.

Aquellos que escogen no ser empáticos, permiten que existan monstruos reales. Si escoges usar tu influencia y status para alzar la voz por aquellos que no tienen voz; si escoges identificarte, no solo con los poderosos, sino con los que no tienen poder; si mantienes la capacidad de imaginarte en la vida de otros que no tienen tus ventajas, entonces no será sólo tu familia orgullosa la que celebre tu existencia, serán miles y millones de personas, cuya realidad tú habrás ayudado a cambiar. No necesitamos magia para cambiar el mundo, llevamos todo el poder que necesitamos dentro de nosotros mismos, si decidimos que estamos listos, si tenemos el poder de imaginar mejor”.  J.K.  Rowling

Traducido por Michelle Lorena Hardy   – Chicadelpanda.com

Link a la charla: The fringe benefits of failure J.K Rowling at Harvard

Por qué la gente te quiere

Gaby Vargas en TedX Df … a lo mejor ya sabes quién es. ¿Pero sabías que en el colegio fue malísima en los estudios, malísima en los deportes, malísima hasta en los mantelitos que había que entregar el día de las madres? (Si así lo prefieren, vayan directo al link de la charla al final del post y vean la charla de 15 minutos).

Ella cuenta que cuando fue a decirle a su papá que había sido reprobada y que tenía que repetir quinto grado de primaria, él le dijo: ¿Por qué Gaby? Si tú puedes con esto y más. Y además quiero decirte, que en la vida, las calificaciones no importan. Lo que importa es que pongas todo tu corazón en todo lo que hagas. Luego la tomó de los brazos y le dijo: Oye bien lo que te voy a decir y quiero que nunca se te olvide: tú naciste con estrella. Ella dice que se quedó con el enorme compromiso de querer regresarle ese voto de confianza a su papá.

Luego, en su primer día de clases en que iba a repetir, hizo fila con los de quinto, mientras estaba todo su salón  en la fila de sexto que estaba justo al lado. En ese momento me sentí morir… y me acordé de la estrella de palabras que mi papá me había puesto en la frente. A partir de ahí empecé a nacer, empecé a crecer , empecé a sentirme segura de mí misma, a sacar mejores calificaciones y a ganar competencias de natación. Y me di cuenta que con cada logro obtenía la mirada de aprobación de mi papá. Lograr cosas es el camino, pensaba Gaby.

Más tarde en la vida, en sus veintes, casada y con tres hijos, se convierte en una voraz autodidacta, y convierte su carrera en un logro, para así sentirse bien consigo misma, pero sobre todo, para seguir abonando en esa cuenta de débito que tenía con su papá. El éxito parecía ser la respuesta y la solución.

Durante sus veintes, treintas y gran  parte de los cuarentas, se dedicó a tener éxito, por lo que no tenía tiempo ni para voltear a verse a sí misma. Tener la agenda llena servía como un valium para las emociones y la hacía sentirse importante; la adrenalina la hacía sentir viva. Decía: “valgo por lo que hago”. Ese agotamiento que yo tenía lo veía como una forma de sentirme bien, y de corresponder de alguna manera a esa estrella que mi papá me había pronosticado. Qué equivocada estaba. La vida no se tardó en tomarme de los hombros y darme una fuerte sacudida. En poco tiempo, una de sus mejores amigas, y su hermano menor, murieron.

Me di cuenta de por qué la gente te quiere, al ver la cantidad de gente que fue a los funerales y misas de los dos. La gente te quiere, no por lo que hagas, lo que tengas, por lo que logres, por el puesto que tienes, por la importancia que tengas o la cuenta bancaria que tengas. La gente te quiere por cómo la haces sentir. Y yo me preguntaba ¿Cómo he hecho sentir a la gente? El éxito cobró un enorme signo de interrogación. Frente a la muerte ¿De qué sirve esto? 

Yo había descuidado a mis amigas, había descuidado tiempo con mi familia, había descuidado tiempo con mi esposo, con mis hijos, en aras del “éxito”. Y éso ahora de qué servía.

Por último me enfrenté con que el dolor te lleva al sótano 3 de la oscuridad, en donde ahí, en donde más solo y oscuro está, encuentras que hay una puerta de luz. Que al momento de abrirla, encontraba una inexplicable paz y una inexplicable serenidad, y me di cuenta que esa puerta nunca la hubiera encontrado allá arriba. Y ahí me di cuenta que era la primera vez que ME visitaba.

En ese momento me acordé de una metáfora sobre el buda de Tailandia. Hace 50 años un grupo de monjes budistas deciden mover un buda de terracota, porque estaba albergado dentro de un templo de 800 años de antigüedad que amenazaba derruirse y destruir su buda. Cuando fueron a moverlo, vieron que se agrietaba, y lo dejaron allí para que los expertos les dijeran cómo hacerlo bien. Pero uno de los monjes tomó una linterna y a medianoche fue a inspeccionar las grietas, y se dio cuenta que un gran brillo cegador le daba de regreso al alumbrarlo. Se dio cuenta que tenía ante sí un buda de casi dos metros de oro macizo. Pasaron 800 años y nadie se había dado cuenta que dentro de ese buda de terracota había un tesoro de oro macizo. ¿Y cuentas veces no nos puede pasar lo mismo? Nacer, vivir y morir sin darnos cuenta que tenemos ese tesoro por dentro.

Cuando veo las estadísticas de la OMS que nos dicen que 121 millones de personas viven en depresión, pienso que quizás esas personas nunca tuvieron, de niños, alguien que los viera a los ojos, les pusiera una estrella en la frente y les dijera: creo en ti. Porque cuando eso sucede, la estrella empieza a hacer su magia.

Si cada uno de los adultos el día de hoy pusiéramos una estrella en un niño, les aseguro que las estadísticas en el futuro serían completamente diferentes. Te invito a preguntarte: ¿A quién le voy a poner una estrella? Para que la magia comience. Yo me llevo el compromiso de ponerle una estrella a Valentina mi nieta. Y les pregunto, ¿Tú a quién se las vas a poner? Muchas gracias.

 

 

El fracaso inteligente

Smart failure for a fast – changing world o fracaso inteligente para un mundo rápidamente cambiante, es el título de la charla de Eddie Obeng que me recordó la película La familia del futuro (Meet the Robinsons) de Disney, en que una familia de genios aplaude a cualquiera de sus miembros cada vez que fallan en un invento. ¡Bravo! ¡Así se falla! Le decían todos a un sorprendido Lewis, el niñito protagonista.

Algo así debería hacerse con los empleados de una compañía que se atreven a hacer algo diferente y fallan. Obeng dice que en vez de despedirlos, debería ser ¡pizza para todos!  En la actualidad, aunque todos los CEOs buscan creatividad, cuando los empleados oyen decir eso a sus jefes,  lo que escuchan es “si haces cosas locas y sale mal, te boto” y  eso hace que no estemos aprendiendo a la misma velocidad en que suceden los cambios. En sus palabras  the pace of change overtakes the pace of learning, la velocidad de los cambios va más rápido que nuestra capacidad de aprendizaje, porque la misma está frenada por el miedo a fallar cuando se buscan soluciones innovadoras.

La charla de Obeng está en sintonía con un documental  argentino  que vi hace poco llamado La educación prohibida, en que se propone que el método tradicional de estar sentado escuchando al profesor está totalmente  desactualizado y desconectado del mundo exterior, ergo, no le da la educación a nuestros hijos que ellos necesitan. ¿Y qué podemos hacer? Pienso que debemos cambiar el paradigma de quién tiene la información, o de que hay solo una manera de hacer las cosas. Nosotros los padres  tenemos algunas respuestas, pero esas podrían ser respuestas correctas para el mundo de antes, no para el de ahora. En caso de certeza, mejor dudemos y escuchemos lo que otros, especialmente los más jóvenes, tienen que decir.

Les recomiendo, tanto la charla de Eddie Obong   Eddie Obeng – Smart failure for a fast changing world  como el documental de la Educación Prohibida que les dejo más abajo.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com –

Antes de morir quiero…

“Me parece que es fácil dejarse atrapar por el día a día y olvidar lo realmente importante para uno”. 

Candy Chang

Candy Chang es una artista interesada en averiguar sobre su propia comunidad, en la creencia de que muchos de sus integrantes  pueden ayudarse mutuamente. Entre sus proyectos  está el de haber convertido en un pizarrón gigante una casa abandonada cerca de donde ella vivía. La idea era que la gente completara la frase Antes de morir quiero … , y para ello puso tizas al lado de la pared para que pudieran escribir. Ya el primer día se había llenado toda, y poco a poco el proyecto se extendió (a través de otras personas, que querían repetirlo en sus propias comunidades), a sitios tan lejanos de la pared original – en New Orleans – como Argentina o Australia.

 En su charla de Ted.com dice:  

“Dos de las cosas más valiosas que tenemos son el tiempo y nuestras relaciones con otras personas. En nuestra era de distracciones en aumento, es más importante que nunca encontrar las formas de conservar la perspectiva y recordar que la vida es breve y delicada. La muerte es algo de lo que a menudo evitamos hablar, o incluso pensar, pero me he dado cuenta que preparanos para la muerte es una de las cosas que nos confieren más poder. Pensar sobre la muerte clarifica tu vida”. 

Estoy de acuerdo con ella cuando dice que “pensar sobre la muerte clarifica tu vida”. Y para ello, hay que hacer tiempo para pensar, simplemente pensar, bajándose de la corredora, y desconectando el cable del enchufe.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Link a la charla: Candy Chang , Before I die I want to…