Pedaleando en mi bicicleta

Desde que me mudé a las afueras de Querétaro, salgo casi todos los días en bicicleta a comprar en las tienditas cercanas. Es uno de esos grandes privilegios que tengo hoy día, y que aprecio mucho, pues es algo que no se puede hacer en todas partes. Por otro lado, ayudo tanto a mi salud, como a la del planeta.

Amo mi bicicleta y ella me hace feliz!

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SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$

Ya pronto voy a publicar mi segundo libro en Amazon Kindle, OTRA MALETA, Empezando de Nuevo! (A mediados de este octubre 2019)😊

Para ir preparando el camino, le bajé el precio al primer libro, SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$ o 19.46 $ pesos mexicanos.

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Rellené el pote de jabón para lavar platos!

Hace tiempo leí sobre las tiendas en donde se podían rellenar líquidos para limpieza, como champú, jabón, detergente para lavar ropa, detergente para lavar platos, etc, que hay en Alemania, Canadá, o algún otro país desarrollado. Se ven hermosas, modernas y a uno le entran ganas de ir para allá de solo verlas.

Ah, pero vivo en México, eso no existe, ni modo. Eso creía yo, hasta que el otro día, caminando por el pueblito que tengo cerca (que se llama El Pueblito, por cierto) veo que en una tiendita que dice “jarciería”, hay varias botellas de agua, pero rellenadas con líquidos de colores. Me da curiosidad y le pregunto a la señora que qué es eso. Me explica que las rellenan con jabón, detergente, etc…

“De verdad?! Y si le traigo un pote me lo llena?” “Sí, señora” me dice.

Luego, ya en mi casa, busco un pote gigante que había comprado en Costco el año pasado, al que ya casi se le estaba acabando el jabón líquido de la lavar platos. Busco el precio en internet, para saber cuánto me costaría comprarlo de nuevo.

‘269 pesotes, por 3.99 lt de jabón, y este envase es tan extremadamente fuerte, que al botarlo va a quedar para siempre contaminando en la naturaleza (el reciclaje de plástico es menos malo para el ambiente, pero aun contamina). Qué absurdo.

Voy a averiguar en la tiendita de limpieza de Jardines de la Hacienda (similar a la que había visto, pero más cerca). Me llevo este pote por si acaso’.

El local era bien feíto, para decir verdad, pero con la grandísima maravilla de tener unos envases enormes para rellenar contenedores de detergente líquido, detergente para lavar pisos y demás.

Entro y le pregunto al señor:

-Buen día, tiene líquido para lavar trastes?

-Sí.

-Y en cuánto?

-15 pesos el litro. – Casi me atraganto, pero reacciono y le pregunto,

-Y me puede llenar este pote? Aquí dice que es 3.99 litros, casi 4.

-Sí.

Mientras me lo llena le tomo una foto. Luego me cobra … 57$ pesitos!

También tiene detergente para lavar ropa normal y delicada, jabón de lavarse las manos, suavizante, y otros productos de limpieza en general.

La conciencia ambiental será algo nuevo, pero la conciencia económica es bien antigua, y lo bueno de vivir en México, es que es de lo más normal arreglárselas para ahorrarse unos pesos. No será bonita la tienda, pero seguramente es mucho más barata que las hermosas que hay en otros países.

La tiendita en cuestión está en la calle Paseo Hacienda el Jacal, en Jardines de la Hacienda, Querétaro, pero hay negocios similares en muchos sitios. Definitivamente voy a volver, me ahorro dinero, y además disminuyo la basura plástica que generamos en casa.

Un mundo hecho de color

“Mami, ven para que veas este video”, me dice mi hijo de nueve años. Le damos play, y vemos a un muchacho hablando sobre el valor de nuestro cuerpo.

“Si te ofrecieran un millón de dólares, a cambio de tu vista, lo harías?

Y si te ofrecieran diez millones, a cambio de que no pudieras usar tus brazos y piernas?

Y si te ofrecieran más y más? Aceptarías? Tu cuerpo vale mil millones de dólares. Trátalo como se merece”.

Al día siguiente, me pregunta: “Mami, qué crees que es lo más importante en el mundo”, y no le respondo, sino que le pregunto qué es lo que él cree.

Me dice, echado en el sofá, mirando el techo: “El color. Sin color, no habría nada”. Pienso en su respuesta un rato, y le digo que nunca se me había ocurrido eso. Tenía razón, el color es muy importante.

Disfruté mucho más los colores de mi día. Le tomé una foto a mi bicicleta, aprovechando que el clima estaba perfecto, y le tomé otra a una niñita que vendía flores.

Estoy muy agradecida de vivir aquí, en esta esquina del mundo llamada Querétaro, México. Todos los días me regala verdes, rojos, morados, marrones, negros, amarillos, azules, anaranjados y muchos colores más. Así como mi cuerpo vale mil millones de dólares, todos los colores de Querétaro también lo valen. Todos los colores del mundo también lo valen. Estamos tratando este hermoso mundo de colores, como lo que vale?

Video A message from your body

Arriesgar o no arriesgar?

Anoche vi un acto vandálico. Estaba camino a casa, en carro, por una vía oscura, cuando me percaté de dos figuras humanas que estaban haciendo algo sospechoso. Tenían linternas y se agachaban…

What the…?!

Cuando entendí qué era lo que hacían, no supe cómo reaccionar. Qué habrías hecho en mi lugar? Porque te advierto, es altamente probable que ese acto haya sido ilegal.

Esa gente… no sé cómo decirlo. A ver… esa gente estaba… estaba…

plantando un árbol!!

Hoy, mientras andaba en bicicleta, me entró un ataque de risa ante lo absurdo de la escena de anoche: personas escondiéndose para hacer un acto de bondad.

Sin embargo, varias imágenes se cruzaron frente a mí en un pestañear. No me gustaron nada, y de repente ya no me pareció la escena tan absurda.

Recordé a la señora que rescató a los náufragos africanos y la mandaron a la cárcel;

y a las monjas que apresaron por protestar contra los campos de concentración de inmigrantes;

y a los jóvenes que hacían protesta pacífica por el calentamiento global, y les echaron spray pimienta;

y al muchacho al que le sacaron los ojos con perdigones, por protestar por la falta de gas natural.

A lo mejor tenían razón de plantar ese arbolito de noche.

O a lo mejor no.

Arriesgar o no arriesgar por lo que crees?

Y qué pasaría si nadie arriesgara nada?

Comenzar por algún lado

Me venden jamón envasado en plástico, leche en botellas de plástico, aceite en bidón de plástico, y me dicen en caja que tengo que pagar por una bolsita, porque perjudico al planeta. @CorellaDibujo

Hace siete años, en una pequeña tienda de conveniencia, le dije a la cajera que le agradecía la bolsita plástica, pero que no la necesitaba. La pobre señora, angustiada, me dijo: “Pero van a pensar que está robando”, lo cual me pareció divertido, pero la tranquilicé. “No se preocupe señora, no pasa nada”, le respondí.

El cambio a una cultura de basura cero y de combustibles alternativos, ya está llegando, pero toma su tiempo. Eliminar las bolsas plásticas es lo más fácil que se puede hacer, así que por allí se empieza.

Lo ideal sería que uno pudiera llevar envases propios y rellenarlos de leche, aceite, champú, etc. De esa manera, sí disminuiríamos significativamente el consumo de plástico, pero para eso hace falta cambiar el sistema económico de arriba a abajo. Quién está dispuesto? Voluntarios? Es fácil decirlo, más difícil es hacerlo.

El que la gente transforme su estilo de vida a uno más ecológicamente amigable, hace que los gobiernos presten atención a lo que la gente quiere, y así cambian las leyes. También las empresas prestan atención a lo que la gente quiere, y así cambian los modelos de negocio.

Poco a poco vamos cambiando, pero no se puede pasar a una economía circular, amigable con el planeta, en un abrir y cerrar de ojos.

Hoy día, una cajera está cobrando la bolsita plástica, en vez de insistirle a la compradora para que se la lleve, como era apenas hace unos años.

Cómo será la misma transacción en siete años más?

Será que nos cobrarán por la botella de aceite si se nos olvida llevar la nuestra para rellenarla?

Ojalá.

Sin bolsa por favor

Quisiera invitarte al grupo Chao Bolsas Plásticas de Facebook!

Acabo de publicar allí un link de la página web Treehugger en que hace referencia a la campaña a largo plazo que National Geographic lanzó en Mayo de este año 2018, con una bolsa de plástico en la portada, simulando un iceberg, con el sugestivo título “Planet or Plastic?”

Aquí en Querétaro supuestamente iban a prohibir las bolsas plásticas que entregan los supermercados, tienditas y mercados populares, en abril de este año, pero luego se echaron para atrás, no sé por qué.

Sin embargo, en unos cuantos sitios sí he visto que, o ya no entregan bolsas desechables, o tienen un cartel que te pide que traigas tus propias bolsas. También he visto con agrado que muchos cajeros de supermercados te dan las gracias por traer la bolsa y te dicen que ojalá todo el mundo las trajera.

Una vez le comenté a una de ellas en una tienda de conveniencia, que aquí no vendían bolsas reusables prácticas que fueran fácilmente transportables como las que yo tenía (que se doblaban pequeñitas) y ella me respondió un poco sarcásticamente: “pero si andan con mochilas, ahí pueden meter lo que compren”, y le respondí que tenía razón. En realidad son las ganas de hacer las cosas.

Hasta el próximo post!