Descubre cuáles son tus valores

La profesora Dale Darley en su curso Writing to Heal: Using Journaling to Transform your Life, habla sobre cómo nos hacemos una percepción de nuestra realidad. Mientras crecemos, reconocemos patrones en la manera de actuar de los adultos, y categorizamos el mundo a través de nuestros sentidos. Los patrones aprendidos se convierten en hábitos, y vamos elaborando nuestras propias creencias sobre la vida. Es a través de estas creencias que percibimos el mundo.

Para cambiar la percepción que tenemos de nuestra realidad, es buena idea mantener un récord, o un diario, de las cosas que agradecemos. Antes de comenzar, es útil preguntarse: ¿Qué te viene a la mente cuando oyes la palabra “gratitud”? ¿Qué significa la gratitud para ti? ¿Qué pasa en la manera que vez tu realidad, cuando expresas gratitud por lo que tienes?

La profesora Darley recomienda escribir de tres a nueve agradecimientos al día, para que la percepción de nuestra realidad cambie. Yo he estado escribiendo tres cada día, desde hace aproximadamente un mes. No solo ha cambiado mi percepción de la realidad del mundo externo a mí, sino que también ha cambiado la percepción de mi propio mundo interior, sobre todo, de mis valores.

Me he percatado de que hay varios agradecimientos que repito constantemente, lo cual me dice cuáles son las cosas, personas o situaciones, más importantes para mí en este momento, las que más valoro. Si te has preguntado alguna vez sobre tus valores personales y no sabes bien qué responder, te puedes dar cuenta fácilmente si realizas este ejercicio de escritura, al categorizar y contar los agradecimientos que haces con frecuencia.

Las categorías más importantes de mis agradecimientos, comenzando por las que más repetí (es decir, las que más valoro) y luego en orden hasta las que repetí menos, son:

-Familia y pareja. Ésta no me sorprendió.

-Posesiones materiales. Ésta sí me tomó por sorpresa, ya que me considero minimalista.

– Libertad. Ésta sí me sorprendió. Sabía que valoraba mi libertad mucho, pero no imaginaba que era un valor tan alto para mí.

 – Escritura e inspiración. También me sorprendió. Sabía que era importante para mí, pero tampoco imaginé que lo valoraba tanto.

Seguidamente estaban los agradecimientos relacionados con:

-Mi actitud ante la vida. Pensaba que iba a tener más puntos, pero está bien así.

– Amistad. Sobre todo, ciertas amistades especiales.

– Salud física y mental. No me sorprendió, valoro mucho mi salud.

– Belleza. Es “bonito” (pun intended, hehe) saber que la belleza es un valor para mí. Para todos los artistas es, y yo me considero artista de palabras.

– Comida (sabores). Esto sí me sorprendió verlo en la lista, no me había dado cuenta de que lo valoraba tanto. La comida que me gusta la agradezco, la disfruto y me hace feliz.

También hice agradecimientos (aunque con menos frecuencia) relacionados con Dios/Diosa, el mundo y la sociedad en general, el conocimiento adquirido, las actividades que realizo, mi mascota y el clima.

Uno valora y ama más lo que uno conoce. Por eso, si te gusta algo, quieres conocer más de eso. ¿Cómo amarse a uno mismo? Conociéndose.

Agarra ese bolígrafo o smartphone, y empieza a agradecer diariamente. Probablemente te sorprendas, al igual que yo, de aquello que valoras, y de lo que verdaderamente es importante para ti. Te conocerás mucho más y, por tanto, te amarás mucho más también.

Escríbele a tu cuerpo

La terapia de artes expresivas, o terapia expresiva, “incluye muchas modalidades de arte como la danza/movimiento, la producción de imágenes/pinturas/esculturas, música, drama, poesía, escritura y narrativa” (@TAEPeru).

“A diferencia de las expresiones tradicionales de arte, se hace énfasis en el proceso de creación, y no en el producto. Las terapias expresivas se basan en la suposición de que la gente puede sanar a través de las diferentes formas de expresión creativa. Los terapistas expresivos comparten la creencia de que, a través de la expresión creativa, y tanteando la imaginación, la gente puede examinar su cuerpo, sentimientos, emociones y procesos de pensamiento” (Wikipedia, en inglés).

La escritura terapéutica, o terapia de escritura, es entonces, un tipo de terapia expresiva.

La profesora Helena Echeverría, en su curso de escritura terapéutica, dio un ejemplo sobre cómo la escritura podía ponernos en contacto con nuestro cuerpo y ayudarnos a sanar. Era el caso de una persona que tenía problemas dermatológicos en sus manos. El terapeuta de escritura le pidió que les escribiera una carta a sus manos, como si sus manos fueran un ente separado de ella, con sentimientos y emociones. Al hacerlo, se dio cuenta de que había estado emocionalmente desconectada de ellas, y al prestarles atención, se percató de que sus manos se irritaban cuando usaba detergente y cuando hacía frío. Entonces tomó las medidas necesarias, comenzó a tener consciencia de su cuerpo, a cuidar mejor de sí misma, y su problema dermatológico remitió.

Al ir rápido por la vida, nos desconectamos de nuestro cuerpo sin querer. Una meditación consciente, larga o corta, según se necesite, hace que nos conectemos de nuevo. Al hacerlo, podemos prestarles atención a las partes que menos nos gustan, o a las que nos duelen, para así entablar un diálogo con ellas, o escribirles una carta. Al hacerlo, nos vemos a nosotros mismos desde otro punto de vista y descubrimos situaciones de las que no nos habíamos percatado.

Yo escogí entablar un diálogo con mis rodillas:

-Hola rodillas, ¿Cómo están? Sé que las he usado mucho últimamente, y pienso que las he estado cuidando bien. Sin embargo, me he dado cuenta de que a veces duelen durante la noche, como si se estuvieran quejando por algo que hice mal. ¿Es cierto? ¿Están molestas conmigo por algo?

-Hola Michelle, pues sí, la verdad es que no estamos muy contentas. No nos has cuidado tan bien como crees, o como te quieres hacer creer. Tú caminas muchísimo, a veces hasta cuatro horas seguidas, y a nosotras también nos encanta, lo sabes bien. De hecho, podemos eso y mucho más, ¡Siempre y cuando hagas los ejercicios de fortalecimiento de rodillas que te enseñaron en la fisioterapia! Está bien que los domingos no los hagas, pero tú sabes que debes hacerlos, por lo menos cinco días a la semana, y no los estás haciendo.

– ¡Mil disculpas! Sí, tienen toda la razón. No crean que no las quiero por eso, es que se me ha pasado por estarle prestando atención a otras cosas.

– Está bien, quedas perdonada, pero promete que vas a hacer los ejercicios.

-Prometido.

– Por cierto, no por chismear, sabes que no nos gusta el chisme, pero aquí va. Los brazos y el abdomen están diciendo por ahí que tampoco les haces caso, que cómo es posible, después de todo lo que han hecho por ti, y tú no les estás dedicando tiempo. Esto te lo contamos en confidencia, porque luego si se enteran que te contamos, nos dejan de hablar, sabes que son bien delicados.

– Ok, no hay problema. La verdad es que también quiero mucho a mis brazos y abdomen, y no quiero herir sus sentimientos. Gracias por contarme, las quiero mucho. Ya van a ver que se van a sentir mejor.

¿Te sientes conectado con tu cuerpo? ¿Sí? ¿De verdad? ¿Por qué no le preguntas cómo está? Haz la prueba, y escríbele a alguna parte de tu cuerpo que no te encante. Escucha a ver qué te dice, y si así lo deseas, comparte tu experiencia de escritura aquí, en los comentarios. Ten por seguro de que te leeré. También puedes escribirlo en un diario, físico o electrónico. Al hacerlo, recuerda incluir un agradecimiento y una afirmación.

Agradezco la oportunidad de escribir y publicar mi blog.

Hoy recibo y tomo todo lo que el mundo ofrece.