ESCRIBIR UN DIARIO PARA SANAR

Según la Prof. Dale Darley en su curso Writing to Heal: Using Journaling to Transform your Life, en el contexto de escribir para sanar, es importante tener:

Honestidad: aceptar lo que tu mente inconsciente quiere que sepas. Enfrentar la realidad y actuar.

Integridad: mantener quién eres respecto a tu personalidad, el mundo y tu manera de actuar.

Permiso: está bien ser tú, puedes escribir de la manera que te plazca. No debe existir nada entre tú y tu verdad.

Ella propone dos ejercicios:

-Responder la pregunta: Qué significa ser tú?
-Hacer una lista de tus debilidades y fortalezas.

Al realizar la primera actividad, me di cuenta que ser yo hoy, en noviembre de 2020, significa algo muy diferente a lo que significaba ser yo en noviembre de 2019:
aunque siempre he hecho un esfuerzo en mantener un balance en mi vida, hoy día me cuesta mucho más que antes.

Reflexionar sobre eso me recuerda que las circunstancias siempre pasan. Así como jamás hubiera podido imaginarme en 2019 cómo sería el 2020, tampoco lo sé respecto al 2021, por lo tanto, esperar que seas magnífico es tan válido como cualquier otro escenario. Cada quien escoge.

Con el ejercicio de las debilidades y fortalezas, me di cuenta de que por cada debilidad, tengo una fortaleza que la contrarresta.

Es como si me hubieran equipado tanto con la enfermedad, como con la vacuna.

Sospecho que no soy la única, y que es probable que te hayan equipado así también. No lo quieres averiguar?

¿Crisis, o rito de pasaje?

Desde que comenzó la pandemia, he visto en internet que muchas personas han asumido la actitud de que todo pasa por algo, y que algo positivo va a salir de todo esto, haciendo que evolucionemos en colectivo hacia un mundo mejor.

 Más o menos lo mismo que nos venimos diciendo los venezolanos desde hace unos veinte años. Está muy bien, necesitamos esperanza, sin esperanza no somos nada. Sin embargo, hay que tener cautela a quién se le dice eso, para no empeorar la situación emocional de alguien, quien puede sentirse no escuchada, o invisible ante las demás personas, que no reconocen la gravedad de su situación en particular.

 El que sufre necesita sentirse oído y amado. Ya luego tendrá oportunidad de verle el lado positivo a lo que le está pasando, pero si en el momento de su dolor, no recibe empatía, es lo mismo a que se sintiera solo, y la soledad, según Boris Cyrulnik, es uno de los peores enemigos de la resiliencia (video al final del post). Así que, si queremos ser resilientes, o si queremos que alguien más sea resiliente, hay que acompañarse, hay que oírse y hay que empatizar con el otro.

No sé si lo que voy a escribir ahora sea apto para ti. Si estás pasando una crisis muy fuerte, y estás en el período de mayor dolor, es posible que el resto de este texto no sea para ti. Si es así, deja de leer, y pasa a otro post de este blog, que sea más adecuado para tu etapa de vida. Pero si te sientes con la energía de verle el lado positivo a una crisis, porque sientes que ya lo peor ha pasado, o porque te sientes con fuerzas para hacerlo, sigue leyendo.

Ponte a pensar: ¿Qué tal si esta crisis por la que estás pasando, no es tal, sino más bien un rito de pasaje? Leamos lo que dice Michael White en su libro Prácticas Narrativas Para Fines Terapéuticos:

Una crisis puede ser interpretada como un rito de pasaje. En la práctica narrativa se hacen preguntas que permitan situar a la crisis en relación con:

  1. La fase de separación: separación, quizás, de cierto status, aspectos de la identidad, o rol que ya no se considere viable para la persona en cuestión.
  2. La fase liminal o fronteriza, caracterizada por cierto malestar, confusión y desorganización, y también por mayores expectativas para el futuro.
  3. La fase de reincorporación, caracterizada por el acceso a un nuevo status, que especifica nuevas responsabilidades y privilegios para la persona en cuestión.

Cuando leíste el número 1, ¿Pensaste “¡Esa soy yo”!?  Pensaste algo como:

  • Yo antes tenía un status X, era el gerente tal, y ahora no tengo trabajo.
  • Antes vivía en X sitio, y ya no. Perdí la identidad que tenía como residente de ese país.
  • Antes yo me encargaba de X, pero ya ese rol no es viable para mí.

Cuando leíste el 2, ¿Pensaste, “yo también estoy confundido, no sé muy bien qué tengo que hacer o cómo reaccionar, pero tengo grandes expectativas para el futuro”? Si te sentiste identificado con ambas preguntas, muy probablemente tu crisis sea un rito de pasaje.

Según mi experiencia personal, las etapas 1 y 2 suceden casi inmediatamente. Sin embargo, la etapa 2 siempre me toma mucho tiempo: siempre – siempre. Cuando empecé la universidad, cuando me cambié de carrera, cuando me casé, cuando perdí mis trabajos por la situación de Venezuela, cuando emigré, cuando me despidieron, cada una de las ocho veces que me he mudado de ciudad, cada vez que nacieron mis hijos, cuando me divorcié, cuando me mudé a casa de mi nueva pareja, y ahora como mamá que no vive con sus hijos. Siempre me he tardado en adaptarme a los cambios.

Varias veces he intentado acelerar la etapa 2, que es el proceso de transición, y he fallado estrepitosamente. Si trato de acelerar la etapa 2 (“¡tengo que solucionar esto ya!”) me pongo muy ansiosa y estresada, lo cual incrementa el problema de falta de atención, y mi vida se convierte en el tornado del mago de Oz. Así que ya sé que esa estrategia no me funciona, por lo que me tomo el tiempo, con paciencia, para saber bien “cómo se bate el cobre”, y así pasar a la fase 3.

Una de esas veces en que traté de acelerar el proceso de transición fue cuando llevaba varios meses de separada. Yo quería acelerar mi proceso de transición, ya estaba harta de la tristeza que trae el duelo de los sueños muertos, y yo quería ser feliz. ¿Resultado? La ansiedad llegó a nivel de ataques de pánico. He aprendido a fuerza de ensayo y error, que las etapas de transición llevan su tiempo, y que tomar decisiones apresuradas, que no tomen en cuenta la probabilidad de que el resultado de esas decisiones pueda mantenerse a largo plazo, en el intento de tener una solución “ya”, es un atajo que puede llevarte a empeorar la situación.

La fase 3 es la que nos da esperanza, la que hace que cambiemos la etiqueta de “crisis” de un evento, a la de “rito de pasaje”. En esta etapa de reincorporación a tu nueva realidad, tendrás una identidad nueva (lo cual es positivo, porque la identidad cambia), un nuevo status, así como nuevas responsabilidades y privilegios. ¿Te pone ansiosa no saber exactamente cuál será ese nuevo status o identidad? A mí también. Pero lo bueno es que el hecho de no saberlo también me emociona, porque quiere decir que estoy viva y que sigo escribiendo mi historia.

https://youtu.be/_IugzPwpsyY

La Terapia Narrativa y tu historia de lucha

Para entender nuestras vidas y entendernosa nosotros mismos, la experiencia debe relatarse,y es precisamente el hecho de relatar, lo que determina el significado que se atribuirá a la experiencia.

Michael White, en su libro escrito junto David Epson Medios Narrativos Para Fines Terapéuticos

Contar y escribir mis historias de vida me ha sanado, y continúa sanándome, todos los días. Me ha funcionado a mí, y es posible que te funcione a ti también. ¿Quieres intentarlo? A continuación, te hablo un poco sobre la terapia narrativa, la cual es parte de las terapias expresivas.

La Terapia Narrativa tiene como premisas, las siguientes (las citas en italic han sido tomadas del Diplomado de Terapia Narrativa del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán en Ciudad de México).

  • La importancia e influencia del lenguaje en nuestras vidas: mediante conversaciones de externalización, la terapeuta busca que la persona deje de identificarse con el problema y lo vea como un ente externo. Por ejemplo, no es que la persona sea distraída, sino que la persona sufre de distracción.
  • El problema es el problema, la persona no es el problema: siguiendo con el ejemplo anterior,no hay una persona distraída, sino una persona con un problema, que es la distracción.
  • Las personas nos construimos por medio de las historias: la sociedad ya ha elegido quién soy y cómo debo ser, por lo tanto, todos los eventos que se seleccionan (para contar mi historia) están relacionados con dicha identidad. Para narrar nuevas historias, hay que hablar de eventos positivos importantes en mi vida, que no se hayan tomado en cuenta antes.

“Cuando los miembros de una familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo, o los profesionales, piensan que una persona tiene una cierta característica, están ejerciendo un poder sobre él, al representar este conocimiento respecto a esa persona. Por lo tanto, en el terreno de lo social, el conocimiento y poder están inextricablemente unidos. Michael White (quien es uno de los creadores de la Terapia Narrativa, junto con David Epson) pone al descubierto de qué manera las técnicas de conocimiento restan inadvertidamente poder a las personas. Cuando pueden identificarse estas técnicas encubiertas (como imponer descripciones problemáticas a las personas), se hace mucho más fácil externalizar los problemas y ayudar a las personas a escapar de ellos.

El relato que prevalezca a la hora de asignar significado a los sucesos de nuestra vida determinará, en gran medida, la naturaleza de nuestras vivencias y de nuestras acciones” (Karl Tomm, Prefacio a MNPFT)

  • No tenemos una sola historia, sino multihistorias.

“He llamado a aquellos aspectos de la experiencia vivida que caen fuera del relato dominante, acontecimientos extraordinarios. Estos son aquellos ignorados a favor de aquellos cambios en el tiempo que son básicos y comunes para los miembros de una categoría social. Una vez identificados los acontecimientos extraordinarios, se puede invitar a las personas a atribuirles significados.

La interpretación de todo acontecimiento está determinada por la forma en que ésta encaja dentro de pautas conocidas. Aquellos conocimientos que no pueden pautarse, no son seleccionados, por lo que, para nosotros, tales acontecimientos no existen.

Para descubrir las historias positivas, es posible localizar acontecimientos extraordinarios y se puede invitar a la persona a generar significados alrededor de los mismos.

Con este propósito se pueden formular preguntas respecto al modo en que la negativa de la persona a proceder según las exigencias del problema, le ayudó a combatirlo, y así se pueden identificar y vincular entre sí otros ejemplos de desafío, con el fin de presentar un relato histórico de resistencia.

Al establecer estos relatos históricos de conocimiento subyugados, las personas pueden apreciar su singular historia de lucha, y asumir más explícitamente estos conocimientos en la constitución de sus propias vidas y relaciones.” (M. White, MNPFT).

Siguiendo el ejemplo de la persona con el problema de distracción: ella recordará todas las ocasiones en que sí prestó atención, en que sí se organizó muy bien, en que a pesar de que se le aparecía el problema de la distracción a diario, les prestó muchísima atención a sus dos hijos siempre. Toda esa atención que les ha prestado a sus hijos ha sido el gran acontecimiento extraordinario que ha definido su historia de lucha y resistencia contra la distracción (ups, ya sabes que estoy hablando de mí). En general, la persona ubicará todos los acontecimientos en que luchó contra el problema, para así narrar sus propias historias.

  • La identidad se construye, no es fija: “La externalización del problema ayuda a identificar conocimientos unitarios y los discursos supuestamente verdaderos, que están sometiendo al individuo, para así liberarse de ellos” (M. White, MNPFT). Al cambiar la percepción que la persona tiene de sí misma, su identidad cambia, y se aprecia de una manera más positiva. Por ejemplo, en mi caso, me percibo una persona responsable, que ha luchado durante toda su vida contra ese problema.
  • Cada persona es experta en su propia vida: “las personas dan sentido a sus vidas y relaciones, relatando su experiencia y, al interactuar con otros en la representación de estos relatos, modelan sus propias vidas y relaciones”. (M. White, MNPFT)

La persona, al darse cuenta que solo ella ha ejercido el cargo de ser ella misma, sabe que es experta en su propia vida. El rol de la terapia narrativa, ya sea con énfasis oral o escrito, es guiarla para descubrir esas historias que habían pasado desapercibidas y así tener un conocimiento más integral y positivo de sí misma.

Te invito a que identifiques y escribas alguna característica problemática que otras personas estén usando para tener poder sobre ti, o que tú misma hiciste parte de tu identidad sin darte cuenta, pero que te resta poder. ¿Cómo has combatido ese problema que reaparece en tu vida?   ¡Empieza a escribir tu historia de lucha, y descubre la gran sabiduría que has adquirido por haber sido la protagonista de tu propia vida!

Cuándo ser auténtico

Uno de los ejercicios de la Prof. Helena Echeverría en su curso de Escritura Terapéutica, es escribir cincuenta palabras que te encanten, para incluirlas en nuestro vocabulario diario, y así mejorar nuestra respuesta emocional con el lenguaje adecuado. De esta lista hay que escoger cinco palabras, y luego escribir durante por lo menos diez minutos sobre cada una de ellas.

Quisiera compartir lo que escribí sobre la palabra autenticidad.

Me gustan las personas con pocas máscaras, que, aunque se las pongan, no se olvidan de quiénes son. Que saben que, aunque no puedan ser auténticas todo el tiempo (por una cuestión de sobrevivencia) están bien claras de quiénes son cuando pueden bajar la guardia en presencia de personas que las estiman, o cuando se sienten en un ambiente seguro.

Me gustan las personas que se aceptan completamente a ellas mismas, incluyendo sus debilidades, pues son las únicas que pueden aceptar completamente a otra.

Me gustan las personas que son reales, que no se engañan a sí mismas, por lo que le pierden el interés a engañar a otros.

Me gusta la autenticidad porque me hace sentir segura, sé que lo que veo es real, y no malgasto energía en tratar de descifrar códigos complicados, ni disfraces a la medida. Son las personas auténticas las que aprovechan cien por ciento la vida, pues no pierden el tiempo en vivir la vida de otra.

A veces no hay espacio para la autenticidad en ciertos momentos o etapas de la vida, cuando la persona se ve obligada a ejercer un papel que no le corresponde. Sin embargo, en esos casos, la persona auténtica se esfuerza en no perder de vista quién es, pues tiene esperanza de serlo algún día.

Tampoco hay espacio para la autenticidad cuando la persona se menosprecia, o piensa que no tiene valor, mucho menos cuando no hay ninguna intención de mejorar o cambiar. Es más fácil quedarse como se es, y engañar a los demás a que piensen que es otra.

La falta de autenticidad es, en muchos casos, un acto de flojera, o una falta de valentía que impide salir de la zona de confort.

La persona auténtica acepta sus debilidades, pero también las trabaja, para así convivir con ellas de una manera emocionalmente sana, tanto para ella como para los demás. No hay manera de ser perfecto, así que no hay que perder el tiempo intentándolo. Sin embargo, sí es deseable que los aspectos problemáticamente egoístas de una persona pudieran suavizarse. Pero, ¿Qué sucede cuando la persona es esencialmente así, y quiere seguir siéndolo? No pasa nada, ya que la persona sigue actuando igual que siempre. Es por ello que la gente que está a su alrededor hace bien en abandonar la autenticidad en su presencia.

Ése ha sido un aprendizaje que me ha costado toda la vida aprender: Sé auténtico, sí, pero ten la prudencia de saber si la persona con la que quieres ser auténtico, merece tu autenticidad. Si no es así, ponte tu disfraz por un rato, y sigue con tu vida. Seguramente la oportunidad de ser verdaderamente auténtico llegará, y si acaso no llega, sal a buscarla. Pero no cometas el error de mostrar todos tus colores, incluyendo todas tus vulnerabilidades, a alguien que puede usar esa información en tu contra.

Oír a la intuición y tomar nota

La intuición es esa capacidad que tienes de entender o conocer algo, sin que para llegar a ese conocimiento haya mediado la razón. La intuición es una de las maneras en que habla tu inconsciente, el cual tiene almacenadas una cantidad de conocimientos y experiencias que conforman tu sabiduría interior. Para escuchar tu intuición es requisito que estés calmado, pues, de lo contrario, lo más probable es que la voz que te va a hablar sea la del instinto.

El instinto se parece a la intuición, porque también te da a entender algo sin que medie la razón, y porque también es una voz del inconsciente. La diferencia es que el instinto es una reacción de supervivencia, una que hemos heredado, o aprendido en la vida.

El instinto es importante porque previene que nos metamos en situaciones peligrosas. Sin embargo, si estamos en un stress constante, mente y cuerpo asumen que están en peligro todo el tiempo, y la voz del instinto probablemente causará una respuesta exagerada, causando ansiedad y otros sentimientos negativos, perjudicando la salud mental. Incluso puede hacer que dejes de hacer cosas por miedo, cuando en realidad, no hay peligro.

Vamos a hacer un ejercicio de escritura terapéutica en el que usaremos la intuición como antídoto a una situación estresante en el futuro, para domar así ese instinto de supervivencia que puede desbocarse y causar mucha ansiedad. Después de hacer una meditación sentado, que puede ser desde diez minutos hasta media hora, vas a escribirte una carta para los días en que parece que todo sale mal, para esos días cuando parece que nada tiene solución.

Al estar totalmente calmada, vas a escuchar qué te dice tu intuición, y lo vas a escribir. Vas a recordarte de todo lo que eres capaz de hacer y lo orgullosa que estás de ti. Vas a escribir sobre tus creencias y sobre aquellas personas o actividades que amas. Vas a recordarte cómo en otras ocasiones has salido de aprietos, y cómo has contado con otras personas o recursos. Si se te hace más fácil, imagínate que la carta la escribe un ser querido, o alguien a quien admiras. ¿Qué te gustaría que te dijera en ese momento?

Muchas veces se nos hace difícil controlar la ansiedad, porque nuestro instinto de supervivencia se dispara en momentos en que no debería hacerlo. Es como si siguiera ciertas reglas que nos convencen de que mientras más uno se preocupe, más seguro estará uno.

Para evaluar a nuestro instinto de supervivencia, es decir, para saber si se disparó en un momento adecuado o no, debemos escuchar nuestra intuición. ¿Cómo escucharla? Practicando meditación consciente, y posteriormente, para prolongar sus efectos, escribiendo lo que te ha dicho en el oído. Así, si ese día terrible de mucho estrés no consigues meditar, ni calmarte, puedes releer lo que te dijo tu intuición, y confiar en ella.

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¿Te consideras sexy?

Cada vez que escribes desde el corazón, haces que el mundo sea un poco más bello, ya sea el tuyo propio, o el que compartes con el resto de la humanidad. Hoy vamos a escribir sobre belleza interior y exterior, usando como base un ejercicio de la Prof. Dale Darley, el cual luego fue modificado en algunos aspectos por mí.

Vas a verte en el espejo un rato, preferiblemente ante uno que refleje el cuerpo entero. Vas a verte como si te estuviera conociendo alguien por primera vez, y vas a escribir una lista de diez cualidades físicas que tienes. Al terminar, vas a hacer otra lista, esta vez con diez adjetivos que califican tu belleza interior.

Escoge de ambas listas las características que según tú son las más importantes y responde las siguientes preguntas por escrito:

Respecto a tu belleza interior, ¿Por qué es importante esa cualidad que escogiste?

Ahora piensa en esa característica física que aprecias, y escríbete un poema de enamorado, como diría mi abuela. Mientras más cursi, mejor. Alguien se ha enamorado de ti y te ha regalado ese poema. ¿Qué dice?

La idea es cambiar la percepción que tienes de ti, tanto para que te ames más, como para que irradies más seguridad en tu relación con otras personas.

¿Te consideras una persona sexy? Primero que nada, definamos el término (según Wikipedia).

Sexy (o sexi, según sugerencia de la RAE) se refiere a una persona que ejerce o tiene atractivo sexual.

Atracción sexual: atracción sobre la base del deseo sexual. Se refiere al proceso de generación de actitudes positivas hacia una persona, favorecida porque tal persona posee, o muestra, determinadas características físicas y sexuales deseables.

En otras palabras, una persona sexy genera actitudes positivas inconscientes en las personas inclinadas a sentirse atraídas por su género. La mayoría de las veces se refiere a generar actitudes positivas en el sexo opuesto, pero no siempre. El atractivo sexual es una medida subjetiva que depende de la percepción, el interés de la otra persona y su orientación sexual.

Hay un porcentaje pequeño de la población que es asexual, pero la mayoría de las personas estamos interesadas en ser consideradas sexy, por lo menos por una persona en particular. Parece lógico que, si queremos que esa persona nos considere sexy, primero deberíamos considerarnos sexy nosotros mismos. Por otro lado, si nos consideramos sexy (lo cual, como ya vimos, es una medida subjetiva que depende de la percepción) sabremos que estaremos generando actitudes positivas inconscientes en algunas personas, lo cual nos dará mayor confianza al actuar.

En el canal de YouTube Genial, encontré un video en que nombran diez cosas que los hombres consideran atractivas en las mujeres. Siete de ellas se refieren a características físicas particulares (buen cuerpo, simetría de rasgos faciales, etc.), una se refiere al color de la ropa, y dos de ellas se refieren al lenguaje corporal. Estas son, la sonrisa y la postura. Las mujeres que sonríen más son consideradas más sexy, y las que tienen buena postura también. Eso es genial porque tanto la sonrisa, como la buena postura, hacen que nos mejore el ánimo y que nos sintamos más seguros de nosotros mismos. Saber que además hacen que algunas personas nos consideren sexy, es un bono extra.

¿Sonríes y tienes buena postura? Entonces muy probablemente seas una persona sexy para alguien (digo persona y no mujer, porque para mí un hombre sexy debe sonreír y tener buena postura también). Siéntete más seguro de ti mismo con este conocimiento, y si alguien te dice lo contrario, saca del bolsillo ese poema de enamorado que te escribiste, léelo, y manda a la persona que te diga lo contrario a comer M… ermelada. Eres sexy, eres bella por dentro y por fuera, y ¡tú lo sabes muy bien!

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Escribir cuando se te cae el mundo

Voy a hacerte algunas de las preguntas propuestas por la profesora Dale Darley, en su curso sobre Journaling. Al responder, escribe de manera rápida, automática, sin censurarte y sin fijarte en lo estético. Muchas veces hablamos del presente de manera literal, pero en estas preguntas las palabras presente, o ahora, se refieren a tu situación actual. La idea es evaluar en dónde estás parado en relación con el resto de tu vida.

¿Cuándo comenzó tu presente?

¿Qué ha estado pasando en tu ahora?

¿Cuáles son las características de tu presente?

¿Qué imágenes, sonidos y sentimientos te vienen a la mente?

¿En que proyectos estás trabajando ahora?

¿Cómo cuadran estos proyectos en tu vida?

¿Qué frustraciones o tensiones tienes?

Una vez que hayas contestado por escrito estas preguntas, haz una línea de tiempo de tu vida, en la que anotarás cómo han sido tu educación, carrera, salud, relaciones personales y finanzas, a lo largo de tu vida. Para hacerlo más fácil, puedes dividir tu vida en décadas.  Luego puntualiza en tu línea de tiempo los años en que sucedieron eventos o sucesos especiales que marcaron tu vida. Analiza tu cuadro, busca causas y consecuencias, así como patrones que revelen tendencias.

Ahora responde esta pregunta:

¿Cuáles son tus experiencias de vida que hacen que seas quien eres?

Y la última. No le tengas miedo a esta pregunta, recuerda que estás escribiendo de manera automática, y sin censura. Atrévete a responder:

¿Quién soy yo?

Esto fue lo que yo escribí:

¿Quién soy yo?

Soy un ser humano al que hace rato se le olvidó lo que significa pertenecer a un sitio, que lleva su hogar en su cabeza y a sus hijos en su corazón. Soy una apasionada de la escritura, pues ella ha sido mi amante eterna, la que no me pone condiciones, la que lo da todo, la que solo se interesa en mi bienestar, la que confía en mí, la que me sana, la que me inspira.

Soy una amante de las palabras, y a veces me sorprendo al darme cuenta de que no se pueden comer, porque ellas son las que alimentan mi alma

Soy la que ha vivido en constante cambio, desapareciendo de una tierra para aparecer en otra. Soy a la que le dijeron que era la persona más resiliente que habían conocido, en una época en que los cambios y retos en su vida no hacían sino apenas empezar, cuando su mundo aún no había empezado a acelerar su rotación.

No importa cuántos amigos haya dejado atrás en las ocho ciudades que he vivido, cuántas casas, cuántos edificios, calles, montañas, cielos, montañas u océanos hayan desaparecido de mi vida, mi escritura siempre me ha acompañado, construyendo un mundo paralelo, mío, que jamás iba a tener que abandonar.

Soy la que ama la escritura, porque la escritura me ha dado un hogar, una comunidad y un país, cuando no tenía más ningún otro.

Sé que no soy la única que vive sin pertenecer a ningún lugar geográfico. Sé que no soy la única que ha sentido terriblemente la soledad en un sitio desconocido, ni la que se ha sentido devastada y sola después de un divorcio, o de una ruptura sentimental. Sé que, en esos momentos, poder expresar lo que uno siente se convierte en un asunto de vida o muerte, y por eso sé, que orientar a las personas que pasan por momentos de crisis y cambios, a utilizar la escritura como terapia, puede salvar vidas.

Soy esa persona que quiere ponerte un bolígrafo en la mano y decirte: “Escribe. Tú misma vas a superar esto, tu misma te vas a curar, tú misma te vas a inspirar. Porque todo eso tan difícil que has vivido, o que estás viviendo, ha hecho que seas una persona sabia, completa, y desde todo punto de vista, más interesante. El poder lo tienes tú, y comienza cuando empiezas a escribir en este pedazo de papel”.

¿Cómo sentirse viv@?

¿Te has fijado que las cosas que pasan desapercibidas, pareciera que no existieran? Una flor no existe para ti, si no la ves. Es al observarla, al apreciarla, al dejar que la energía de sus colores te conmueva, que ella empieza a existir para ti. Lo mismo es con Michelle Hardy, Guadalupe García o John Smith. Si quiero sentirme vivo, si quiero existir para mí, tengo que fijarme en mí, de la misma manera en que me fijo, observo, aprecio, toco y huelo una flor. ¿Cómo dejar que nuestra propia esencia nos inunde de energía? 

Probablemente ya conoces una de las técnicas: es la meditación consciente, o mindfulness, la cual es la mejor manera de concentrar la atención en nosotros mismos, y apreciar el milagro de estar vivo, mediante la concentración en el presente. Antes de hacer el ejercicio de escritura que te voy a proponer, puedes hacer meditación sentado, o de la manera que prefieras, por el tiempo que juzgues conveniente, para así llevar a tu mente a un estado de calma que facilite el fluir de las ideas.

La actividad es parte del curso de escritura terapéutica de la profesora Helena Echeverría, y es muy divertida.  Vas a hacer una lista de cincuenta actividades y cosas que te hagan feliz, que te generen pasión, alegría, inspiración o motivación. La idea es que realices más de esas actividades, y busques más cosas de esa lista, para que así te disfrutes, devuelvas la atención a ti mismo, y te sientas viv@.

En la lista que hice anoté muchas cosas que ya sabía que me hacían feliz, pero que no son nada originales (y que no por ello son menos efectivas). Sin embargo, lo curioso es que apunté algunas actividades a las que no les había prestado atención antes.

Aquí les comparto esas nuevas cosas que me hacen feliz, o que no me había dado cuenta que me traían buena energía, sino hasta que el momento en que escribí la lista:

  • Tomar agua helada con hielos triturados.
  • Hacer diligencias con mis hijos y prepararles el desayuno.
  • Tomar licor de Amaretto, con hielo.
  • Ponerme el pijama de pantalón largo que me regalaron.
  • Observar un edificio intrigante o de arquitectura agradable a la vista.
  • Vestirme, arreglarme y verme bien, incluso cuando la única que me ve soy yo.
  • Hablar por Zoom con mis amigas.

Haz tu lista de cincuenta cosas que te hacen feliz, y cuéntame cómo te fue. Para ponerle un toque de brillo a tu texto, añádele un agradecimiento y una afirmación. Tu lista será tu respuesta, única y original, de cómo haces tú, con nombre y apellido, para sentirte viv@.

¡Me encantaría leer lo que escribes, no dudes en compartirlo en tus comentarios!

Si llevas un récord de tus textos, podrás recibir los beneficios de la escritura terapéutica a más largo plazo, pues podrás releerlos y apreciarlos desde una perspectiva diferente, que es la que brinda el tiempo.

Si no te entusiasma escribir en un cuaderno, o en Word, te recomiendo que abras una cuenta en WordPress, y empieces tu propio blog. Si no deseas que nadie lo lea, lo único que tienes que hacer es dejar tus escritos como borradores, y nunca se publicarán. Por otro lado, si quieres que otras personas lo lean, pero que no sea nadie que tu conozcas, abre un blog con un pseudónimo y empieza a publicar.  Yo escribí a diario en un blog con un pseudónimo por un par de años después de divorciarme, y fue muy terapéutico. También tuve otro blog totalmente privado, en donde dejaba mis textos en borrador. Si deseas escribir desde cualquier parte, baja la aplicación de WordPress a tu smartphone, la cual es gratis y muy amigable. No importa dónde, lo que importa es que escribas y no le des más vueltas al asunto. ¡Verás que vale la pena el esfuerzo!

Descubre cuáles son tus valores

La profesora Dale Darley en su curso Writing to Heal: Using Journaling to Transform your Life, habla sobre cómo nos hacemos una percepción de nuestra realidad. Mientras crecemos, reconocemos patrones en la manera de actuar de los adultos, y categorizamos el mundo a través de nuestros sentidos. Los patrones aprendidos se convierten en hábitos, y vamos elaborando nuestras propias creencias sobre la vida. Es a través de estas creencias que percibimos el mundo.

Para cambiar la percepción que tenemos de nuestra realidad, es buena idea mantener un récord, o un diario, de las cosas que agradecemos. Antes de comenzar, es útil preguntarse: ¿Qué te viene a la mente cuando oyes la palabra “gratitud”? ¿Qué significa la gratitud para ti? ¿Qué pasa en la manera que vez tu realidad, cuando expresas gratitud por lo que tienes?

La profesora Darley recomienda escribir de tres a nueve agradecimientos al día, para que la percepción de nuestra realidad cambie. Yo he estado escribiendo tres cada día, desde hace aproximadamente un mes. No solo ha cambiado mi percepción de la realidad del mundo externo a mí, sino que también ha cambiado la percepción de mi propio mundo interior, sobre todo, de mis valores.

Me he percatado de que hay varios agradecimientos que repito constantemente, lo cual me dice cuáles son las cosas, personas o situaciones, más importantes para mí en este momento, las que más valoro. Si te has preguntado alguna vez sobre tus valores personales y no sabes bien qué responder, te puedes dar cuenta fácilmente si realizas este ejercicio de escritura, al categorizar y contar los agradecimientos que haces con frecuencia.

Las categorías más importantes de mis agradecimientos, comenzando por las que más repetí (es decir, las que más valoro) y luego en orden hasta las que repetí menos, son:

-Familia y pareja. Ésta no me sorprendió.

-Posesiones materiales. Ésta sí me tomó por sorpresa, ya que me considero minimalista.

– Libertad. Ésta sí me sorprendió. Sabía que valoraba mi libertad mucho, pero no imaginaba que era un valor tan alto para mí.

 – Escritura e inspiración. También me sorprendió. Sabía que era importante para mí, pero tampoco imaginé que lo valoraba tanto.

Seguidamente estaban los agradecimientos relacionados con:

-Mi actitud ante la vida. Pensaba que iba a tener más puntos, pero está bien así.

– Amistad. Sobre todo, ciertas amistades especiales.

– Salud física y mental. No me sorprendió, valoro mucho mi salud.

– Belleza. Es “bonito” (pun intended, hehe) saber que la belleza es un valor para mí. Para todos los artistas es, y yo me considero artista de palabras.

– Comida (sabores). Esto sí me sorprendió verlo en la lista, no me había dado cuenta de que lo valoraba tanto. La comida que me gusta la agradezco, la disfruto y me hace feliz.

También hice agradecimientos (aunque con menos frecuencia) relacionados con Dios/Diosa, el mundo y la sociedad en general, el conocimiento adquirido, las actividades que realizo, mi mascota y el clima.

Uno valora y ama más lo que uno conoce. Por eso, si te gusta algo, quieres conocer más de eso. ¿Cómo amarse a uno mismo? Conociéndose.

Agarra ese bolígrafo o smartphone, y empieza a agradecer diariamente. Probablemente te sorprendas, al igual que yo, de aquello que valoras, y de lo que verdaderamente es importante para ti. Te conocerás mucho más y, por tanto, te amarás mucho más también.