ESCRIBIR UN DIARIO PARA SANAR

Según la Prof. Dale Darley en su curso Writing to Heal: Using Journaling to Transform your Life, en el contexto de escribir para sanar, es importante tener:

Honestidad: aceptar lo que tu mente inconsciente quiere que sepas. Enfrentar la realidad y actuar.

Integridad: mantener quién eres respecto a tu personalidad, el mundo y tu manera de actuar.

Permiso: está bien ser tú, puedes escribir de la manera que te plazca. No debe existir nada entre tú y tu verdad.

Ella propone dos ejercicios:

-Responder la pregunta: Qué significa ser tú?
-Hacer una lista de tus debilidades y fortalezas.

Al realizar la primera actividad, me di cuenta que ser yo hoy, en noviembre de 2020, significa algo muy diferente a lo que significaba ser yo en noviembre de 2019:
aunque siempre he hecho un esfuerzo en mantener un balance en mi vida, hoy día me cuesta mucho más que antes.

Reflexionar sobre eso me recuerda que las circunstancias siempre pasan. Así como jamás hubiera podido imaginarme en 2019 cómo sería el 2020, tampoco lo sé respecto al 2021, por lo tanto, esperar que seas magnífico es tan válido como cualquier otro escenario. Cada quien escoge.

Con el ejercicio de las debilidades y fortalezas, me di cuenta de que por cada debilidad, tengo una fortaleza que la contrarresta.

Es como si me hubieran equipado tanto con la enfermedad, como con la vacuna.

Sospecho que no soy la única, y que es probable que te hayan equipado así también. No lo quieres averiguar?

¡Vas a recibir una carta de tu yo del futuro!

Puesto que todos los relatos tienen un comienzo (histórico o pasado), un medio (presente) y un fin (o futuro), la interpretación de los eventos actuales está tan determinada por el pasado, como moldeada por el futuro.

Michael White, en Prácticas Narrativas Para Fines Terapéuticos

Imagina que tienes diez años más, y que has superado muchas dificultades. Eres tu yo del futuro y decides escribirte una carta a tu yo de ahora, en donde le cuentas cómo hiciste para seguir adelante, qué personas te ayudaron y qué recursos supiste aprovechar. Éste es uno de los geniales ejercicios de escritura terapéutica de la Prof. Helena Echeverría, en su curso virtual sobre el tema.

Algunos de los objetivos de esta actividad son:

-Generar expectativas de éxitos.

-Activar nuestra sabiduría interior.

-Conectar con nuestros recursos personales.

-Visualizar un futuro con esperanza y posibilidades.

Mi yo del futuro se esforzó en hacer una carta bien larga, y me contó muchas cosas interesantes. Quisiera compartirte algo que me dijo, y que puede alegrarte mucho:

Ese año 2020 fue el más jodido de tu vida, así que no te preocupes, que ya lo peor pasó. El 2021 va a ser tan espectacularmente maravilloso, que no te lo vas a creer.

¿Será que tu yo del futuro te dirá lo mismo? ¿Por qué no le preguntas?

La Terapia Narrativa y tu historia de lucha

Para entender nuestras vidas y entendernosa nosotros mismos, la experiencia debe relatarse,y es precisamente el hecho de relatar, lo que determina el significado que se atribuirá a la experiencia.

Michael White, en su libro escrito junto David Epson Medios Narrativos Para Fines Terapéuticos

Contar y escribir mis historias de vida me ha sanado, y continúa sanándome, todos los días. Me ha funcionado a mí, y es posible que te funcione a ti también. ¿Quieres intentarlo? A continuación, te hablo un poco sobre la terapia narrativa, la cual es parte de las terapias expresivas.

La Terapia Narrativa tiene como premisas, las siguientes (las citas en italic han sido tomadas del Diplomado de Terapia Narrativa del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán en Ciudad de México).

  • La importancia e influencia del lenguaje en nuestras vidas: mediante conversaciones de externalización, la terapeuta busca que la persona deje de identificarse con el problema y lo vea como un ente externo. Por ejemplo, no es que la persona sea distraída, sino que la persona sufre de distracción.
  • El problema es el problema, la persona no es el problema: siguiendo con el ejemplo anterior,no hay una persona distraída, sino una persona con un problema, que es la distracción.
  • Las personas nos construimos por medio de las historias: la sociedad ya ha elegido quién soy y cómo debo ser, por lo tanto, todos los eventos que se seleccionan (para contar mi historia) están relacionados con dicha identidad. Para narrar nuevas historias, hay que hablar de eventos positivos importantes en mi vida, que no se hayan tomado en cuenta antes.

“Cuando los miembros de una familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo, o los profesionales, piensan que una persona tiene una cierta característica, están ejerciendo un poder sobre él, al representar este conocimiento respecto a esa persona. Por lo tanto, en el terreno de lo social, el conocimiento y poder están inextricablemente unidos. Michael White (quien es uno de los creadores de la Terapia Narrativa, junto con David Epson) pone al descubierto de qué manera las técnicas de conocimiento restan inadvertidamente poder a las personas. Cuando pueden identificarse estas técnicas encubiertas (como imponer descripciones problemáticas a las personas), se hace mucho más fácil externalizar los problemas y ayudar a las personas a escapar de ellos.

El relato que prevalezca a la hora de asignar significado a los sucesos de nuestra vida determinará, en gran medida, la naturaleza de nuestras vivencias y de nuestras acciones” (Karl Tomm, Prefacio a MNPFT)

  • No tenemos una sola historia, sino multihistorias.

“He llamado a aquellos aspectos de la experiencia vivida que caen fuera del relato dominante, acontecimientos extraordinarios. Estos son aquellos ignorados a favor de aquellos cambios en el tiempo que son básicos y comunes para los miembros de una categoría social. Una vez identificados los acontecimientos extraordinarios, se puede invitar a las personas a atribuirles significados.

La interpretación de todo acontecimiento está determinada por la forma en que ésta encaja dentro de pautas conocidas. Aquellos conocimientos que no pueden pautarse, no son seleccionados, por lo que, para nosotros, tales acontecimientos no existen.

Para descubrir las historias positivas, es posible localizar acontecimientos extraordinarios y se puede invitar a la persona a generar significados alrededor de los mismos.

Con este propósito se pueden formular preguntas respecto al modo en que la negativa de la persona a proceder según las exigencias del problema, le ayudó a combatirlo, y así se pueden identificar y vincular entre sí otros ejemplos de desafío, con el fin de presentar un relato histórico de resistencia.

Al establecer estos relatos históricos de conocimiento subyugados, las personas pueden apreciar su singular historia de lucha, y asumir más explícitamente estos conocimientos en la constitución de sus propias vidas y relaciones.” (M. White, MNPFT).

Siguiendo el ejemplo de la persona con el problema de distracción: ella recordará todas las ocasiones en que sí prestó atención, en que sí se organizó muy bien, en que a pesar de que se le aparecía el problema de la distracción a diario, les prestó muchísima atención a sus dos hijos siempre. Toda esa atención que les ha prestado a sus hijos ha sido el gran acontecimiento extraordinario que ha definido su historia de lucha y resistencia contra la distracción (ups, ya sabes que estoy hablando de mí). En general, la persona ubicará todos los acontecimientos en que luchó contra el problema, para así narrar sus propias historias.

  • La identidad se construye, no es fija: “La externalización del problema ayuda a identificar conocimientos unitarios y los discursos supuestamente verdaderos, que están sometiendo al individuo, para así liberarse de ellos” (M. White, MNPFT). Al cambiar la percepción que la persona tiene de sí misma, su identidad cambia, y se aprecia de una manera más positiva. Por ejemplo, en mi caso, me percibo una persona responsable, que ha luchado durante toda su vida contra ese problema.
  • Cada persona es experta en su propia vida: “las personas dan sentido a sus vidas y relaciones, relatando su experiencia y, al interactuar con otros en la representación de estos relatos, modelan sus propias vidas y relaciones”. (M. White, MNPFT)

La persona, al darse cuenta que solo ella ha ejercido el cargo de ser ella misma, sabe que es experta en su propia vida. El rol de la terapia narrativa, ya sea con énfasis oral o escrito, es guiarla para descubrir esas historias que habían pasado desapercibidas y así tener un conocimiento más integral y positivo de sí misma.

Te invito a que identifiques y escribas alguna característica problemática que otras personas estén usando para tener poder sobre ti, o que tú misma hiciste parte de tu identidad sin darte cuenta, pero que te resta poder. ¿Cómo has combatido ese problema que reaparece en tu vida?   ¡Empieza a escribir tu historia de lucha, y descubre la gran sabiduría que has adquirido por haber sido la protagonista de tu propia vida!

Cuándo ser auténtico

Uno de los ejercicios de la Prof. Helena Echeverría en su curso de Escritura Terapéutica, es escribir cincuenta palabras que te encanten, para incluirlas en nuestro vocabulario diario, y así mejorar nuestra respuesta emocional con el lenguaje adecuado. De esta lista hay que escoger cinco palabras, y luego escribir durante por lo menos diez minutos sobre cada una de ellas.

Quisiera compartir lo que escribí sobre la palabra autenticidad.

Me gustan las personas con pocas máscaras, que, aunque se las pongan, no se olvidan de quiénes son. Que saben que, aunque no puedan ser auténticas todo el tiempo (por una cuestión de sobrevivencia) están bien claras de quiénes son cuando pueden bajar la guardia en presencia de personas que las estiman, o cuando se sienten en un ambiente seguro.

Me gustan las personas que se aceptan completamente a ellas mismas, incluyendo sus debilidades, pues son las únicas que pueden aceptar completamente a otra.

Me gustan las personas que son reales, que no se engañan a sí mismas, por lo que le pierden el interés a engañar a otros.

Me gusta la autenticidad porque me hace sentir segura, sé que lo que veo es real, y no malgasto energía en tratar de descifrar códigos complicados, ni disfraces a la medida. Son las personas auténticas las que aprovechan cien por ciento la vida, pues no pierden el tiempo en vivir la vida de otra.

A veces no hay espacio para la autenticidad en ciertos momentos o etapas de la vida, cuando la persona se ve obligada a ejercer un papel que no le corresponde. Sin embargo, en esos casos, la persona auténtica se esfuerza en no perder de vista quién es, pues tiene esperanza de serlo algún día.

Tampoco hay espacio para la autenticidad cuando la persona se menosprecia, o piensa que no tiene valor, mucho menos cuando no hay ninguna intención de mejorar o cambiar. Es más fácil quedarse como se es, y engañar a los demás a que piensen que es otra.

La falta de autenticidad es, en muchos casos, un acto de flojera, o una falta de valentía que impide salir de la zona de confort.

La persona auténtica acepta sus debilidades, pero también las trabaja, para así convivir con ellas de una manera emocionalmente sana, tanto para ella como para los demás. No hay manera de ser perfecto, así que no hay que perder el tiempo intentándolo. Sin embargo, sí es deseable que los aspectos problemáticamente egoístas de una persona pudieran suavizarse. Pero, ¿Qué sucede cuando la persona es esencialmente así, y quiere seguir siéndolo? No pasa nada, ya que la persona sigue actuando igual que siempre. Es por ello que la gente que está a su alrededor hace bien en abandonar la autenticidad en su presencia.

Ése ha sido un aprendizaje que me ha costado toda la vida aprender: Sé auténtico, sí, pero ten la prudencia de saber si la persona con la que quieres ser auténtico, merece tu autenticidad. Si no es así, ponte tu disfraz por un rato, y sigue con tu vida. Seguramente la oportunidad de ser verdaderamente auténtico llegará, y si acaso no llega, sal a buscarla. Pero no cometas el error de mostrar todos tus colores, incluyendo todas tus vulnerabilidades, a alguien que puede usar esa información en tu contra.

Oír a la intuición y tomar nota

La intuición es esa capacidad que tienes de entender o conocer algo, sin que para llegar a ese conocimiento haya mediado la razón. La intuición es una de las maneras en que habla tu inconsciente, el cual tiene almacenadas una cantidad de conocimientos y experiencias que conforman tu sabiduría interior. Para escuchar tu intuición es requisito que estés calmado, pues, de lo contrario, lo más probable es que la voz que te va a hablar sea la del instinto.

El instinto se parece a la intuición, porque también te da a entender algo sin que medie la razón, y porque también es una voz del inconsciente. La diferencia es que el instinto es una reacción de supervivencia, una que hemos heredado, o aprendido en la vida.

El instinto es importante porque previene que nos metamos en situaciones peligrosas. Sin embargo, si estamos en un stress constante, mente y cuerpo asumen que están en peligro todo el tiempo, y la voz del instinto probablemente causará una respuesta exagerada, causando ansiedad y otros sentimientos negativos, perjudicando la salud mental. Incluso puede hacer que dejes de hacer cosas por miedo, cuando en realidad, no hay peligro.

Vamos a hacer un ejercicio de escritura terapéutica en el que usaremos la intuición como antídoto a una situación estresante en el futuro, para domar así ese instinto de supervivencia que puede desbocarse y causar mucha ansiedad. Después de hacer una meditación sentado, que puede ser desde diez minutos hasta media hora, vas a escribirte una carta para los días en que parece que todo sale mal, para esos días cuando parece que nada tiene solución.

Al estar totalmente calmada, vas a escuchar qué te dice tu intuición, y lo vas a escribir. Vas a recordarte de todo lo que eres capaz de hacer y lo orgullosa que estás de ti. Vas a escribir sobre tus creencias y sobre aquellas personas o actividades que amas. Vas a recordarte cómo en otras ocasiones has salido de aprietos, y cómo has contado con otras personas o recursos. Si se te hace más fácil, imagínate que la carta la escribe un ser querido, o alguien a quien admiras. ¿Qué te gustaría que te dijera en ese momento?

Muchas veces se nos hace difícil controlar la ansiedad, porque nuestro instinto de supervivencia se dispara en momentos en que no debería hacerlo. Es como si siguiera ciertas reglas que nos convencen de que mientras más uno se preocupe, más seguro estará uno.

Para evaluar a nuestro instinto de supervivencia, es decir, para saber si se disparó en un momento adecuado o no, debemos escuchar nuestra intuición. ¿Cómo escucharla? Practicando meditación consciente, y posteriormente, para prolongar sus efectos, escribiendo lo que te ha dicho en el oído. Así, si ese día terrible de mucho estrés no consigues meditar, ni calmarte, puedes releer lo que te dijo tu intuición, y confiar en ella.

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¿Te consideras sexy?

Cada vez que escribes desde el corazón, haces que el mundo sea un poco más bello, ya sea el tuyo propio, o el que compartes con el resto de la humanidad. Hoy vamos a escribir sobre belleza interior y exterior, usando como base un ejercicio de la Prof. Dale Darley, el cual luego fue modificado en algunos aspectos por mí.

Vas a verte en el espejo un rato, preferiblemente ante uno que refleje el cuerpo entero. Vas a verte como si te estuviera conociendo alguien por primera vez, y vas a escribir una lista de diez cualidades físicas que tienes. Al terminar, vas a hacer otra lista, esta vez con diez adjetivos que califican tu belleza interior.

Escoge de ambas listas las características que según tú son las más importantes y responde las siguientes preguntas por escrito:

Respecto a tu belleza interior, ¿Por qué es importante esa cualidad que escogiste?

Ahora piensa en esa característica física que aprecias, y escríbete un poema de enamorado, como diría mi abuela. Mientras más cursi, mejor. Alguien se ha enamorado de ti y te ha regalado ese poema. ¿Qué dice?

La idea es cambiar la percepción que tienes de ti, tanto para que te ames más, como para que irradies más seguridad en tu relación con otras personas.

¿Te consideras una persona sexy? Primero que nada, definamos el término (según Wikipedia).

Sexy (o sexi, según sugerencia de la RAE) se refiere a una persona que ejerce o tiene atractivo sexual.

Atracción sexual: atracción sobre la base del deseo sexual. Se refiere al proceso de generación de actitudes positivas hacia una persona, favorecida porque tal persona posee, o muestra, determinadas características físicas y sexuales deseables.

En otras palabras, una persona sexy genera actitudes positivas inconscientes en las personas inclinadas a sentirse atraídas por su género. La mayoría de las veces se refiere a generar actitudes positivas en el sexo opuesto, pero no siempre. El atractivo sexual es una medida subjetiva que depende de la percepción, el interés de la otra persona y su orientación sexual.

Hay un porcentaje pequeño de la población que es asexual, pero la mayoría de las personas estamos interesadas en ser consideradas sexy, por lo menos por una persona en particular. Parece lógico que, si queremos que esa persona nos considere sexy, primero deberíamos considerarnos sexy nosotros mismos. Por otro lado, si nos consideramos sexy (lo cual, como ya vimos, es una medida subjetiva que depende de la percepción) sabremos que estaremos generando actitudes positivas inconscientes en algunas personas, lo cual nos dará mayor confianza al actuar.

En el canal de YouTube Genial, encontré un video en que nombran diez cosas que los hombres consideran atractivas en las mujeres. Siete de ellas se refieren a características físicas particulares (buen cuerpo, simetría de rasgos faciales, etc.), una se refiere al color de la ropa, y dos de ellas se refieren al lenguaje corporal. Estas son, la sonrisa y la postura. Las mujeres que sonríen más son consideradas más sexy, y las que tienen buena postura también. Eso es genial porque tanto la sonrisa, como la buena postura, hacen que nos mejore el ánimo y que nos sintamos más seguros de nosotros mismos. Saber que además hacen que algunas personas nos consideren sexy, es un bono extra.

¿Sonríes y tienes buena postura? Entonces muy probablemente seas una persona sexy para alguien (digo persona y no mujer, porque para mí un hombre sexy debe sonreír y tener buena postura también). Siéntete más seguro de ti mismo con este conocimiento, y si alguien te dice lo contrario, saca del bolsillo ese poema de enamorado que te escribiste, léelo, y manda a la persona que te diga lo contrario a comer M… ermelada. Eres sexy, eres bella por dentro y por fuera, y ¡tú lo sabes muy bien!

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Escribir cuando se te cae el mundo

Voy a hacerte algunas de las preguntas propuestas por la profesora Dale Darley, en su curso sobre Journaling. Al responder, escribe de manera rápida, automática, sin censurarte y sin fijarte en lo estético. Muchas veces hablamos del presente de manera literal, pero en estas preguntas las palabras presente, o ahora, se refieren a tu situación actual. La idea es evaluar en dónde estás parado en relación con el resto de tu vida.

¿Cuándo comenzó tu presente?

¿Qué ha estado pasando en tu ahora?

¿Cuáles son las características de tu presente?

¿Qué imágenes, sonidos y sentimientos te vienen a la mente?

¿En que proyectos estás trabajando ahora?

¿Cómo cuadran estos proyectos en tu vida?

¿Qué frustraciones o tensiones tienes?

Una vez que hayas contestado por escrito estas preguntas, haz una línea de tiempo de tu vida, en la que anotarás cómo han sido tu educación, carrera, salud, relaciones personales y finanzas, a lo largo de tu vida. Para hacerlo más fácil, puedes dividir tu vida en décadas.  Luego puntualiza en tu línea de tiempo los años en que sucedieron eventos o sucesos especiales que marcaron tu vida. Analiza tu cuadro, busca causas y consecuencias, así como patrones que revelen tendencias.

Ahora responde esta pregunta:

¿Cuáles son tus experiencias de vida que hacen que seas quien eres?

Y la última. No le tengas miedo a esta pregunta, recuerda que estás escribiendo de manera automática, y sin censura. Atrévete a responder:

¿Quién soy yo?

Esto fue lo que yo escribí:

¿Quién soy yo?

Soy un ser humano al que hace rato se le olvidó lo que significa pertenecer a un sitio, que lleva su hogar en su cabeza y a sus hijos en su corazón. Soy una apasionada de la escritura, pues ella ha sido mi amante eterna, la que no me pone condiciones, la que lo da todo, la que solo se interesa en mi bienestar, la que confía en mí, la que me sana, la que me inspira.

Soy una amante de las palabras, y a veces me sorprendo al darme cuenta de que no se pueden comer, porque ellas son las que alimentan mi alma

Soy la que ha vivido en constante cambio, desapareciendo de una tierra para aparecer en otra. Soy a la que le dijeron que era la persona más resiliente que habían conocido, en una época en que los cambios y retos en su vida no hacían sino apenas empezar, cuando su mundo aún no había empezado a acelerar su rotación.

No importa cuántos amigos haya dejado atrás en las ocho ciudades que he vivido, cuántas casas, cuántos edificios, calles, montañas, cielos, montañas u océanos hayan desaparecido de mi vida, mi escritura siempre me ha acompañado, construyendo un mundo paralelo, mío, que jamás iba a tener que abandonar.

Soy la que ama la escritura, porque la escritura me ha dado un hogar, una comunidad y un país, cuando no tenía más ningún otro.

Sé que no soy la única que vive sin pertenecer a ningún lugar geográfico. Sé que no soy la única que ha sentido terriblemente la soledad en un sitio desconocido, ni la que se ha sentido devastada y sola después de un divorcio, o de una ruptura sentimental. Sé que, en esos momentos, poder expresar lo que uno siente se convierte en un asunto de vida o muerte, y por eso sé, que orientar a las personas que pasan por momentos de crisis y cambios, a utilizar la escritura como terapia, puede salvar vidas.

Soy esa persona que quiere ponerte un bolígrafo en la mano y decirte: “Escribe. Tú misma vas a superar esto, tu misma te vas a curar, tú misma te vas a inspirar. Porque todo eso tan difícil que has vivido, o que estás viviendo, ha hecho que seas una persona sabia, completa, y desde todo punto de vista, más interesante. El poder lo tienes tú, y comienza cuando empiezas a escribir en este pedazo de papel”.

Descubre cuáles son tus valores

La profesora Dale Darley en su curso Writing to Heal: Using Journaling to Transform your Life, habla sobre cómo nos hacemos una percepción de nuestra realidad. Mientras crecemos, reconocemos patrones en la manera de actuar de los adultos, y categorizamos el mundo a través de nuestros sentidos. Los patrones aprendidos se convierten en hábitos, y vamos elaborando nuestras propias creencias sobre la vida. Es a través de estas creencias que percibimos el mundo.

Para cambiar la percepción que tenemos de nuestra realidad, es buena idea mantener un récord, o un diario, de las cosas que agradecemos. Antes de comenzar, es útil preguntarse: ¿Qué te viene a la mente cuando oyes la palabra “gratitud”? ¿Qué significa la gratitud para ti? ¿Qué pasa en la manera que vez tu realidad, cuando expresas gratitud por lo que tienes?

La profesora Darley recomienda escribir de tres a nueve agradecimientos al día, para que la percepción de nuestra realidad cambie. Yo he estado escribiendo tres cada día, desde hace aproximadamente un mes. No solo ha cambiado mi percepción de la realidad del mundo externo a mí, sino que también ha cambiado la percepción de mi propio mundo interior, sobre todo, de mis valores.

Me he percatado de que hay varios agradecimientos que repito constantemente, lo cual me dice cuáles son las cosas, personas o situaciones, más importantes para mí en este momento, las que más valoro. Si te has preguntado alguna vez sobre tus valores personales y no sabes bien qué responder, te puedes dar cuenta fácilmente si realizas este ejercicio de escritura, al categorizar y contar los agradecimientos que haces con frecuencia.

Las categorías más importantes de mis agradecimientos, comenzando por las que más repetí (es decir, las que más valoro) y luego en orden hasta las que repetí menos, son:

-Familia y pareja. Ésta no me sorprendió.

-Posesiones materiales. Ésta sí me tomó por sorpresa, ya que me considero minimalista.

– Libertad. Ésta sí me sorprendió. Sabía que valoraba mi libertad mucho, pero no imaginaba que era un valor tan alto para mí.

 – Escritura e inspiración. También me sorprendió. Sabía que era importante para mí, pero tampoco imaginé que lo valoraba tanto.

Seguidamente estaban los agradecimientos relacionados con:

-Mi actitud ante la vida. Pensaba que iba a tener más puntos, pero está bien así.

– Amistad. Sobre todo, ciertas amistades especiales.

– Salud física y mental. No me sorprendió, valoro mucho mi salud.

– Belleza. Es “bonito” (pun intended, hehe) saber que la belleza es un valor para mí. Para todos los artistas es, y yo me considero artista de palabras.

– Comida (sabores). Esto sí me sorprendió verlo en la lista, no me había dado cuenta de que lo valoraba tanto. La comida que me gusta la agradezco, la disfruto y me hace feliz.

También hice agradecimientos (aunque con menos frecuencia) relacionados con Dios/Diosa, el mundo y la sociedad en general, el conocimiento adquirido, las actividades que realizo, mi mascota y el clima.

Uno valora y ama más lo que uno conoce. Por eso, si te gusta algo, quieres conocer más de eso. ¿Cómo amarse a uno mismo? Conociéndose.

Agarra ese bolígrafo o smartphone, y empieza a agradecer diariamente. Probablemente te sorprendas, al igual que yo, de aquello que valoras, y de lo que verdaderamente es importante para ti. Te conocerás mucho más y, por tanto, te amarás mucho más también.

Confío en mí porque…

Hace un poco más de mes, hice el experimento de escribir por lo menos por veinte minutos, por cuatro días seguidos, sobre experiencias traumáticas. Justo después de esos días, me sentí muy mal emocionalmente, incluso peor que antes, pero hoy, ya casi un mes después, mi estado de ánimo ha mejorado muchísimo, sintiéndome optimista y entusiasmada.

Leyendo mi diario de la semana posterior al experimento, me di cuenta de que mis emociones subían y bajaban, aunque subían más que bajaban. Sin embargo, lo que sí me costó un poco más de tiempo, fue que mi inconsciente mejorara. Aunque la mayor parte de lo que escribía en el diario era positivo, seguía teniendo pesadillas frecuentes y me costaba dormir la noche completa (tanto las pesadillas como el mal sueño venían desde antes del experimento).

Me di cuenta de que mi ánimo mejoraba porque escribía frases que empezaban así:

Estoy fascinada porque …

Confío en mí porque…

Comprendo que…

Sé que…

Estoy orgullosa de mí porque…

Así mismo, se notaba que aún mis emociones tenían grandes oscilaciones porque escribí :

Me permito sentir, tanto felicidad sin sentido, como tristeza sin límites.

Espero no hacer nada, estoy agotada emocionalmente. Quiero desaparecer por un rato. Tengo que llegar hasta navidad en una sola pieza.

Al finalizar la semana siguiente al experimento, ya las emociones comenzaban a ser menos extremas. Por otro lado, escuché a mi cuerpo y le hice caso: descansé y me distraje. Fue muy conveniente el hecho de que estuviera visitando a mi hermana en Ciudad de México, porque fue también una vacación combinada con retiro espiritual.

Caminar por las calles de Polanco se me hizo costumbre durante las dos semanas que estuve allí, y pude disfrutar de una de mis colonias favoritas de México. Ver la arquitectura de los edificios, los restaurantes y cafés con gente, los perros cosmopolitas, al ocasional extranjero, los árboles cincuentones, las plazas misteriosas y las caminerías llenas de florerías, me tocó el alma. En especial recuerdo un domingo en que caminaba cerca de Plaza Uruguay, cuando oí a una soprano y a un tenor cantando ópera. No recuerdo qué cantaban, solo que no me lo podía creer, y que me senté cerca, a escuchar. Me sentí metida en una película, con soundtrack de fondo, maravillada. No pude dejar de pensar que, sin pandemia, estarían cantando en el Auditorio Nacional, y que cuando uno tiene arte en el corazón, se expresa donde sea y como sea.

Después de las caminatas, de descansar y de ver Netflix bastante, me dio por escribir sobre mi etapa de madurez.

Tomando el Don de la Madurez

Yo solo sabía dar,

ahora ya sé recibir,

y hasta tomar.

Hay tantas cosas que no he tomado aún.

Ahora extiendo ambas manos, buscando el Universo,

y tomo de él todo lo que está disponible para mí.

Tomo el don de la madurez,

el cual ,por cierto, no me fue regalado.

Lo estoy tomando… ¡No!

Más bien se lo arranco al Universo.

Es mío, y no lo voy a regalar.

Con el don de la madurez,

ahora doy, aunque no siempre.

Hoy recibo y tomo todo lo que la vida ofrece.

¿Podrías completar las frases con puntos suspensivos que escribí arriba? ¿Cómo te sientes después de hacerlo? ¿Qué quieres recibir de la vida? ¿Qué quieres tomar de la vida?

Escribe tus respuestas, y te invito a compartirlas en los comentarios. Llevar un record de lo que escribes en un diario electrónico o físico, te puede mostrar patrones que te ayudan a decodificar tu inconsciente, para que así puedas tener mayor control de tus acciones, tus pensamientos y tus emociones. Así mismo, recuerda incluir un agradecimiento y una afirmación junto con lo que hayas escrito.


Escríbele a tu cuerpo

La terapia de artes expresivas, o terapia expresiva, “incluye muchas modalidades de arte como la danza/movimiento, la producción de imágenes/pinturas/esculturas, música, drama, poesía, escritura y narrativa” (@TAEPeru).

“A diferencia de las expresiones tradicionales de arte, se hace énfasis en el proceso de creación, y no en el producto. Las terapias expresivas se basan en la suposición de que la gente puede sanar a través de las diferentes formas de expresión creativa. Los terapistas expresivos comparten la creencia de que, a través de la expresión creativa, y tanteando la imaginación, la gente puede examinar su cuerpo, sentimientos, emociones y procesos de pensamiento” (Wikipedia, en inglés).

La escritura terapéutica, o terapia de escritura, es entonces, un tipo de terapia expresiva.

La profesora Helena Echeverría, en su curso de escritura terapéutica, dio un ejemplo sobre cómo la escritura podía ponernos en contacto con nuestro cuerpo y ayudarnos a sanar. Era el caso de una persona que tenía problemas dermatológicos en sus manos. El terapeuta de escritura le pidió que les escribiera una carta a sus manos, como si sus manos fueran un ente separado de ella, con sentimientos y emociones. Al hacerlo, se dio cuenta de que había estado emocionalmente desconectada de ellas, y al prestarles atención, se percató de que sus manos se irritaban cuando usaba detergente y cuando hacía frío. Entonces tomó las medidas necesarias, comenzó a tener consciencia de su cuerpo, a cuidar mejor de sí misma, y su problema dermatológico remitió.

Al ir rápido por la vida, nos desconectamos de nuestro cuerpo sin querer. Una meditación consciente, larga o corta, según se necesite, hace que nos conectemos de nuevo. Al hacerlo, podemos prestarles atención a las partes que menos nos gustan, o a las que nos duelen, para así entablar un diálogo con ellas, o escribirles una carta. Al hacerlo, nos vemos a nosotros mismos desde otro punto de vista y descubrimos situaciones de las que no nos habíamos percatado.

Yo escogí entablar un diálogo con mis rodillas:

-Hola rodillas, ¿Cómo están? Sé que las he usado mucho últimamente, y pienso que las he estado cuidando bien. Sin embargo, me he dado cuenta de que a veces duelen durante la noche, como si se estuvieran quejando por algo que hice mal. ¿Es cierto? ¿Están molestas conmigo por algo?

-Hola Michelle, pues sí, la verdad es que no estamos muy contentas. No nos has cuidado tan bien como crees, o como te quieres hacer creer. Tú caminas muchísimo, a veces hasta cuatro horas seguidas, y a nosotras también nos encanta, lo sabes bien. De hecho, podemos eso y mucho más, ¡Siempre y cuando hagas los ejercicios de fortalecimiento de rodillas que te enseñaron en la fisioterapia! Está bien que los domingos no los hagas, pero tú sabes que debes hacerlos, por lo menos cinco días a la semana, y no los estás haciendo.

– ¡Mil disculpas! Sí, tienen toda la razón. No crean que no las quiero por eso, es que se me ha pasado por estarle prestando atención a otras cosas.

– Está bien, quedas perdonada, pero promete que vas a hacer los ejercicios.

-Prometido.

– Por cierto, no por chismear, sabes que no nos gusta el chisme, pero aquí va. Los brazos y el abdomen están diciendo por ahí que tampoco les haces caso, que cómo es posible, después de todo lo que han hecho por ti, y tú no les estás dedicando tiempo. Esto te lo contamos en confidencia, porque luego si se enteran que te contamos, nos dejan de hablar, sabes que son bien delicados.

– Ok, no hay problema. La verdad es que también quiero mucho a mis brazos y abdomen, y no quiero herir sus sentimientos. Gracias por contarme, las quiero mucho. Ya van a ver que se van a sentir mejor.

¿Te sientes conectado con tu cuerpo? ¿Sí? ¿De verdad? ¿Por qué no le preguntas cómo está? Haz la prueba, y escríbele a alguna parte de tu cuerpo que no te encante. Escucha a ver qué te dice, y si así lo deseas, comparte tu experiencia de escritura aquí, en los comentarios. Ten por seguro de que te leeré. También puedes escribirlo en un diario, físico o electrónico. Al hacerlo, recuerda incluir un agradecimiento y una afirmación.

Agradezco la oportunidad de escribir y publicar mi blog.

Hoy recibo y tomo todo lo que el mundo ofrece.