Cuando uno se da una mano a uno mismo

Es interesante lo que pasa cuando uno literalmente se da una mano a uno mismo. Una mano encuentra a la otra, se entrelazan, y quedan listas para… rezar.

Nos pongo en las manos de Dios/Diosa

El Dios que nos ama infinita e incondicionalmente

El Dios que está loco por nosotros y solo quiere lo mejor para nosotros.

Eso lo hago así:

Viviendo la vida lentamente

Siguiendo mi intuición

Manteniendo mi identidad

Siendo firme en mis límites

Y tomando en cuenta las fuentes de dinero

para permanecer seguros.

Me amo a mí

Nos amo

y mantengo mi poder conmigo.

Gracias por este minuto,

gracias por el día de hoy.

Entonces las manos se separan, maravilladas de su potencial.