Cuando uno se da una mano a uno mismo

Es interesante lo que pasa cuando uno literalmente se da una mano a uno mismo. Una mano encuentra a la otra, se entrelazan, y quedan listas para… rezar.

Nos pongo en las manos de Dios/Diosa

El Dios que nos ama infinita e incondicionalmente

El Dios que está loco por nosotros y solo quiere lo mejor para nosotros.

Eso lo hago así:

Viviendo la vida lentamente

Siguiendo mi intuición

Manteniendo mi identidad

Siendo firme en mis límites

Y tomando en cuenta las fuentes de dinero

para permanecer seguros.

Me amo a mí

Nos amo

y mantengo mi poder conmigo.

Gracias por este minuto,

gracias por el día de hoy.

Entonces las manos se separan, maravilladas de su potencial.

El que se muere pierde

“Me morí!” Oigo a mis hijos gritar a cada rato, cada vez que pierden en sus videojuegos. No pasa nada. Usualmente tienen varias vidas, así que siguen, y ya.

Sin embargo, escuchar el verbo “morir” así, tan a la ligera, me fastidia. Mi mente es literal y además, forma imágenes involuntariamente de muchas palabras, así que cada vez que los oigo con la fulana frase, tengo que hacer un esfuerzo en borrar lo que mi mente dibujó.

Es como si estuviera viendo un canal de Youtube (que sería mi vida real), y de repente, al oír la frase “me morí”, se cambiara el canal sin permiso. A veces “el canal” que apareció involuntariamente se atora, y me tardo un poco en quitarlo.

Digamos que esta vez los canales de Youtube siguen brincando involuntariamente de aquí para allá y termino pensando que en la vida real, también, el que se muere pierde. Interesante, no? Estaríamos jugando un juego en el que, no importa lo que hagamos, siempre vamos a perder.

Pero… en contraste, si estamos vivos, no importa lo que hagamos, siempre vamos a ganar.

También están los otros significados de las palabras “perder” y “ganar”. Si el que se muere pierde… entonces, qué pierde? Su cuerpo? Su familia? Sus amigos? Sus posesiones materiales? Su experiencia? Su mente? Su tiempo? Su vida?

Pierde todo, o casi todo, del mismo modo en que una oruga pierde su identidad de oruga, porque va a obtener su identidad de mariposa.

Por otro lado, qué ganamos los que estamos vivos? Nuestro cuerpo? Nuestra familia? Nuestros amigos? Nuestras posesiones materiales? Nuestra experiencia? Nuestra mente? Nuestro tiempo? Nuestra vida?

A lo mejor el juego de ganar y perder vidas se prolonga hasta el infinito, y la mariposa pierde su vida de mariposa, para convertirse en hada, y el ciclo vuelve a repetirse, o nos devolvemos para ser orugas otra vez. Sería genial saberlo. Por eso tenemos tantas creencias y religiones.

Hace poco una persona muy cercana a mi pareja perdió el juego de esta vida humana y comenzó a ganar el juego de su siguiente vida. Curiosamente, la última vez que nos vimos, hace pocas semanas, pasamos bastante tiempo hablando de la vida después de esta vida, y cómo él creía en la reencarnación. Recuerdo puntualmente que le dijo a mi pareja: “pero recuerda que en realidad, somos almas”.

Así es. En realidad somos almas, y estamos perdiendo o ganando por cuestiones circunstanciales, nada más.

La pérdida que sufren los que se quedan en esta vida, después de que alguien muy querido muere, puede ser tan fuerte, que se siente como si a esa persona le hubieran quitado un brazo, una pierna, la cabeza o el corazón, y por un tiempo pueden sentirse como muertos también. Cómo sentirse vivo, si sientes que te falta algo que era parte de ti? Cómo se puede ir por la vida, sin un brazo, sin una pierna… descorazonados, descabezados?

Algunas personas pasan el duelo y aprenden a vivir de nuevo. Otras no. Creo que ello depende en gran parte, tanto del apoyo y el amor que esas personas reciban durante el duelo, como de las creencias y la fe que tengan respecto a la vida y la muerte.

El que muere pierde, pero también gana. El que está vivo gana, pero también pierde.

Lo que importa, como bien dijo Javier, es que en realidad somos almas, ya sea que estemos de este lado, o del lado del más allá. Perder o ganar es una cuestión de circunstancias.

Después de un día “tipo 2020”

Después de un día de esos “tipo 2020”, tuve un sueño muy peculiar.

Delante de mí estaba una persona de pie, y de repente, como si más bien fuera un androide, se abre su hombro, como si fuera una tapa. Desde algún sitio a lo alto, comienza a verterse un líquido metálico brillante dentro del agujero que había dejado el hombro abierto. Entonces veo cómo la persona va cambiando de color desde los pies hasta la cabeza, a medida que el cuerpo se va rellenando con el líquido, el cual se solidifica instantáneamente.

Me desperté y me di cuenta que la persona metálica era yo: debía hacerme tan fuerte como una estatua. Era imperativo… se sentía como una orden.

Desde ese día, cada vez que medito, me imagino que se abre mi hombro y que me voy rellenando de acero líquido, así como también de titanio, plata y oro. En el centro de mi pecho visualizo un diamante enorme que desprende una luz potente, cargada de todo mi amor.

He hecho varias cosas desde que comencé a meditar así, y pienso que han sido consecuencia del cambio de paradigma que se ha dado en mi inconsciente respecto a mi propia fortaleza. He bajado de peso, tengo mejor control de mis emociones, y realicé un ayuno de agua de tres días.

El ayuno lo comencé a hacer retándome a mí misma, pues el año pasado intenté hacerlo, pero tuve que tomar un litro de pedialite porque se me había nublado la vista y casi me desmayaba. Es decir, no hice las 72 horas estrictas.

La motivación en aquel momento se debía a que quería mejorar mi salud, la cual estaba pasando por un mal momento. Había leído en internet que al pasar tres días de ayuno, el sistema inmunológico se regeneraba por completo, lo que traía múltiples beneficios. Aun cuando el ayuno del año pasado no lo hice perfecto, sí contribuyó a que me enfermara mucho menos.

Este año me informé y me preparé mejor, para hacer los tres días de ayuno de agua, en un 100%. La motivación esta vez no tenía que ver con salud, sino con demostrarme que sí podía hacerlo… o por lo menos, eso pensaba yo.

Al terminar el ayuno me di cuenta de que el mismo había sido una consecuencia inesperada (o por lo menos, inconsciente) de mis meditaciones. Me sentía fuerte, y una cosa llevó a la otra. Después de haber pasado tres semanas comiendo mejor y ejercitándome más, el ayuno de tres días me pareció solo un paso más.

Por otro lado, esos 21 días de reto fitness que antecedieron al ayuno, no los hubiera podido hacer, si no hubiera contado con el apoyo del grupo de mis amigas ex compañeras del colegio, que son durísimas, y que cada día se están haciendo más fuertes física y mentalmente, retándose a ser más saludables cada día.

En otras palabras, la meditación, más el ejercicio, más la dieta saludable por tres semanas (incluyendo ayunos casi diarios de 16 horas), más el apoyo del grupo, concluyeron en el ayuno de tres días.

Durante esos tres días sentí muchas náuseas, similares a las que sentía durante los tres primeros meses de mis embarazos. Como el año pasado, cuando lo intenté por primera vez, me deshidraté, esta vez tomé más agua, pero al parecer se me pasó la mano, ya que la vomité. Ese fue el único momento en que casi tiré la toalla, pero continué, porque justo después me sentí mucho mejor.

Rompí el ayuno en una tarde, con sopa de vegetales y unas galletas de arroz. Al día siguiente, con mi primer desayuno completo, sentí que era la mejor comida de mi vida.

La alegría que sentí en ese momento se ha ido expandiendo. Ya ha pasado una semana desde que rompí el ayuno, y sigo en ese mismo estado semi permanente de paz, cada vez más amplio, el cual llega a todos los aspectos de mi presente.

Y pensar que todo esto empezó, después de uno de esos días “tipo 2020”.

La petición a Dios de la autora de Come, Reza, Ama

Hay ciertos posts de este blog que están metidos en mi cabeza  y ruegan por salir. A veces los empujo para atrás por días, a veces semanas, y vuelven a ponerse de primeros en la fila, gritando: “¡Escríbeme ya !” A veces ( bueh… casi siempre ) me gusta creer que hay una fuerza sobrenatural decidiendo qué pongo y qué no, qué día. Algo así como una editora del más allá, o un ángel, o mi abuela que ya dejó este mundo, que dice, “si lo pones hoy, va a beneficiar a alguien, pero si lo pones en dos días, no”.

Así que mi editora decidió que tengo que traducirles un pedazo del libro de Elizabeth Gilbert, Come, Reza, Ama (el mismo en que se basó la película del mismo nombre con Julia Roberts de 2010). Sí , un “pedazo”, como un pedazo de torta. Porque estas palabras se comen, se disfrutan, y, como la canción  de La manzana se pasea, hasta te curan. 

Así que estábamos manejando a través de Kansas, yo en mi estado normal de sudosa ansiedad acerca del arreglo del divorcio – ¿Firmará o no firmará? y le digo a Iva, “No creo que pueda soportar otro año en corte. Desearía escribirle una petición a Dios, pidiendo que esto termine”.

“¿Y entonces por qué no lo haces?”
Le expliqué a Iva mis opiniones personales sobre rezar. En particular, que no me siento cómoda pidiendo cosas específicas a Dios, porque para mí se siente como una especie de debilidad de fe. No me gusta pedir, “¿Cambiarías ésta o aquella cosa en mi vida que es difícil para mí?” Porque – ¿Quién sabe? – Dios puede querer que yo enfrente un reto particular por alguna razón. En vez de eso, me siento más cómoda pidiendo por valentía para enfrentar lo que sea que ocurra en mi vida con ecuanimidad, no importa cómo las cosas salgan.

Iva me escuchó educadamente, y luego preguntó, “¿De dónde sacaste esa estúpida idea?

“¿Qué quieres decir? “
” ¿De dónde sacaste la idea de que no tienes permitido hacerle una petición al universo cuando rezas? Tú eres parte del universo, Liz. Tú eres una parte de él – tienes todo el derecho de participar en las acciones del universo, y hacer que tus sentimientos sean oídos. Así que pon tu opinión allá afuera. Defiende tu caso. Créeme – por lo menos será tomado en consideración. “
“¿De verdad?” Todo esto era una noticia para mí.
“ ¡De verdad! Escucha — si fueras a escribirle una petición a Dios ahora mismo, ¿Qué diría ?

Pensé por un rato, luego saqué un cuaderno y escribí esta petición:

Querido Dios.

Por favor, interviene y ayuda a que este divorcio termine. Mi esposo y yo hemos fallado en nuestro matrimonio y ahora estamos fallando en nuestro divorcio. Este proceso envenenado nos está trayendo sufrimiento a nosotros y a todos los que se preocupan por nosotros.

Reconozco que estás muy ocupado con guerras y tragedias que son conflictos mucho más grandes que la contínua disputa de una pareja disfuncional. Pero es de mi entender que la salud del planeta se ve afectada por la salud de cada individuo que está en él. Mientras haya dos almas trabadas en conflicto, el mundo se  contamina por el mismo. De manera similar, si una de las dos almas puede liberarse de la discordia, esto incrementará la salud general del mundo, de la misma manera que unas pocas células en un cuerpo pueden incrementar la salud general de un cuerpo.

Es mi humilde petición, entonces, que nos ayudes a terminar este conflicto, para que otras dos personas tengan la oportunidad de ser libres y saludables, de manera que haya menos amargura en el mundo, el cual ya tiene demasiados problemas por sufrimiento.

Te agradezco por tu amable atención.
Respetuosamente,
Elizabeth M. Gilbert

Luego su amiga le dice que ella la firmaría; que sus papás también. Y empiezan a pensar, entre las dos, quién más la firmaría. Vivo o muerto. Desde Bill Clinton hasta San Francisco de Asís, se quedan nombrando personas por un buen rato. Elizabeth se queda dormida – no sabe cuánto tiempo – y se despierta, bostezando. De repente, suena el celular.

Tomo el teléfono y susurro hola.

“ ¡Buenas noticias! ” Anunció mi abogado desde una distante Nueva York. ” ¡Lo acaba de firmar! “

Pues hasta aquí llega el pedazo de torta de palabras. Espero que les haya gustado.

Por : Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Lo que la chica que no se bajó de un árbol por 2 años tiene que decir

Julia Butterfly Hill (nacida el 18 de febrero 1974 como Julia Lorraine Hill) es una activista y ambientalista  americana. Hill es mejor conocida por haber vivido en un Sequoya de California (California Redwood) de 55 m de alto, de aproximadamente 1500 años (edad basada en el conteo de los anillos de un sequoya un poco más pequeño  que había sido cortado cerca de allí) por 738 días entre el 10 de Diciembre de 1997 y el 18 de  Diciembre de 1999. Hill vivió en el árbol, conocido  afectuosamente como Luna, para evitar que los leñadores de la compañía  Pacific Lumber lo cortaran. Es la autora del libro The Legacy of Luna (El legado de Luna) y es co-autora de One Makes the Difference (Uno hace la diferencia) . Traducido de Wikipedia

Julia Butterfly Hill’s dio una maravillosa charla en  2010, aquí les traduzco algunas de sus frases y pensamientos:

Cada escogencia (o decision) cambia el mundo.

Es imposible no hacer una diferencia.

Cada uno de nosotros somos ancestros del futuro.

La desconexión es una enfermedad. Si estamos desconectados de la Tierra, podemos destruirla y no darnos cuenta que estamos destruyéndonos a nosotros mismos… si estamos desconectados de la gente, podemos lanzarles bombas y llamarlos estadísticas. A menos que seamos concientes de ella, esa enfermedad se manifiesta una y otra vez.

La gente viene y me dice “Julia , gracias por haber vivido en ese árbol por dos años y 8 días. Yo nunca lo hubiera podido hacer. Y siempre les respondo: yo tampoco lo hubiera podido hacer.  Yo no planeé vivir en un árbol por 2 años y 8 días.  Si yo hubiera visto lo que venía, nunca lo hubiera hecho. Me hubiera dado demasiado miedo, porque mi cabeza hubiera dicho: “eso no es posible”.

Estoy comprometida a vivir enamorada, de una manera completa y en el presente.

Cada decisión tiene un hilo que está conectado antes y después. Si tuviéramos que estar presentes a cada cosa que compramos o que botamos, ¿Dónde está ese hilo?  ¿A quién está impactando? Si tuviéramos que caminar el impacto de cada decisión  que hacemos cada día, pienso que nuestras acciones empezarían a cambiar. Porque el amor nos llamaría a hacer una escogencia diferente. ¿Qué escogería el amor en este momento? 

Charla de  Julia Butterfly Hill (en inglés, no la conseguí en español) :

Divine mirrors

 parte 1

The Gift of Breath

Ancestors of the future

Power of Love

Manifesting Heaven on Earth

Reduce, reuse, recycle, rejoice, rethink !

Espero que obtengan toda esa inspiración que obtuve de ella

¡Que tengan un maravilloso día!

Por Michelle Lorena Hardy  –   Chicadelpanda.com

Lo que hace reír a unos, hace llorar a otros

“Algunos mirarán tu agenda y pensarán: ¿Cómo lo hace? ¡Ese ritmo acabaría conmigo!. Pero tú obtienes energía con eso, te carga las pilas. Otros se pasarán el día meditando, y tal vez los observes y pienses: «¿Cómo lo hacen? ¡Yo me moriría de aburrimiento!», pero de ahí es de donde sacan ellos su energía.” Ken Robinson *.

¡Cómo me sentí identificada cuando leí ésto! Es lo mismo que pienso yo de algunas de mis amigas, tanto las que tienen un ritmo acelerado en sus vidas, como las que pueden pasar horas meditando . Así mismo, mientras asimilaba estas palabras, me vinieron unas imágenes muy cómicas.

Una, de mi mamá, pidiendo clemencia, rogando que por piedad la sacaran de allí, o haciendo planes para escaparse por la puerta de atrás, sin ofender a nadie,  de un fin de semana budista. ¡¿Mi mamá un fin de semana entero meditando?!  ¿¡Sin “hacer nada”?! Noooo, primero muerta.

La otra imagen, yo, amarrada a una silla, siendo bombardeada por mis captores con comentarios sin fin sobre las imágenes que estábamos viendo: partido de golf + partido de béisbol  + partido de futbol americano+ partido de …. ¡¡¡¡mátenme ya por favooorrr!!!!

Definitivamente, lo que hace reír a unos, puede hacer llorar a otros, lo que es el cielo de una persona, puede ser el infierno de otra. E irónicamente,  nos cuesta ser más tolerantes con el que tenemos más cerca, con el, o la, que más queremos. Pero también creo que no es por maldad… es, sencillamente, que a veces nos falta un poquito de imaginación.

*http://www.rtve.es/television/20110327/todos-tenemos-capacidad-ser-creativos/420223.shtml

Foto: libro “¿Qué le pasa a mi cabello?” de Satoshi Kitamura

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

La Virgen de la Rosa Mística y mi Virgen viajera

 

En unas fotos que tengo aquí en la computadora – que son apenas de octubre de 2006, pero que a mí me parece que fueron hace 100 años- encontré éstas de cuando fuimos a visitar el sitio donde se apareció la Virgen de la Rosa Mística en Montechiari, Italia. Es un lugar muy sencillo, pero muy bien cuidado. La gente llena botellitas de agua santa en la fuente donde se apareció.

La Virgen de la Rosa Mística que tengo en mi casa la compré una vez que fuimos a visitar el sitio donde vivió el Dr. José Gregorio (en proceso de beatificación) en Isnotú (Trujillo, Venezuela), y fue a ella a quien le prendí la vela para que  cuidara a mi mamá, que estaba en medio de la marcha del terrible 11 de abril de 2002 en Caracas, cuando abrieron fuego a los manifestantes, matando a no sé cuántas personas, y nosotros viendo todo por televisión.  Es la misma Virgen que inexplicablemente no se rompió el día del terremoto en Chile de la madrugada del  27 de febrero de 2010, y que mi esposo había puesto en un lugar muy alto para que nadie la alcanzara, ya que  el día anterior  se había roto,  y él la acababa de reparar. Es una de las pocas posesiones que nos ha seguido con tanta mudanza … y que espero que continúe con nosotros.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com

Ángeles en los libros que estoy leyendo

Comencé  a leer el  libro sobre resiliencia Los Patitos Feos, y voy por el libro 3 de la trilogía La Materia Oscura: el primero, de  psicología, el segundo,  de fantasía. Sin embargo, ambos  mencionan a los ángeles. Me llamó la atención la siguiente frase,  de  Los Patitos Feos:

“Durante mucho tiempo me he preguntado contra qué podía rebelarse un ángel, si todo es perfecto en el Paraíso. Hasta el día en que comprendí que se rebelaría contra la perfección. La existencia de un orden irreprochable provocaba en él un sentimiento de no vida.”

No sé a ustedes, pero a mí de repente el diablo me cayó buenísimo.

Por otro lado, la trilogía de Philip Pullman también voltea de cabeza la concepciones que hemos heredado de la Iglesia Católica. Yo diría que es tan polémico como el Código de Dan Vinci… y por supuesto, también se mete con los ángeles.  Para muestra un botón, los dos ángeles que ayudan a Will, uno de los niños protagonistas – Balthamus y Baruch – son evidentemente homosexuales.

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La grosería de los 37 años

Sigo haciendo cosas diferentes para sentir libertad dentro de la rutina. Ahora mismo, en vez de tomarme el siempre presente cafecito, me estoy saboreando una paleta de helado de melón.

Se acerca mi cumpleaños 37, numerito que en mi cabeza sonaba como grosería, malas palabras, pecado. Me daba vergüenza pronunciarlas en voz alta y sólo admitía el fulano número (con mucha reserva y desconfianza) a un puñado de personas escogidas. Pero ya hoy el número TREINTA Y SIETE  no me suena a grosería…

(Los palitos de helado han mejorado, ahora dicen madera reforestada)

…decía que ya le bajé de categoría a la expresión 37 años a ordinaria, y ya no me suena a grosería, PERO no ha sido fácil. Lo que pasa es que estoy en mi mejor peso desde que tenía 15 años, así que por un momento me parece que le estoy ganando la carrera al tiempo. Claro que es mentiríiiiisima. El tiempo es tiempo y nadie le gana. Lo máximo que se puede hacer es no subestimarlo para que no te de la paliza del siglo.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com

Esto no deberían leerlo

Me encanta que la gente me quite como 15 años o más cuando saco esta libretica que para lo único que sirve es para sustituir a una terapista o a una amiga on hand.

Me deslumbra esta nueva cotidianidad en que busco todos los días inventar algo nuevo. Buscar nuevas posibilidades me da libertad.

Mi hija es el planeta alrededor del cual giro, y eso me hace feliz. Pero, just for the sake of it, quiero girar alrededor de otros planetas, principalmente yo.  A lo mejor volver a acariciar a la pobre gata (que he dejado de lado por el bebé) haga que también se equilibre un poco más a cosa.

Llevo como un mes haciendo algo diferente todos los días para ver qué pasa y lo que ha pasado es que me siento más libre.

Uno va creciendo y se hace más experimentado, y si ya sabe uno que  la mejor manera de lavarse el pelo es tal manera, no la cambias porque ¿para qué? y sin darte cuenta esa seguridad termina conviertiéndose en una cárcel y nos convertimos en presos de nuestros propios hábitos y sobre todo, de hacer las cosas bien. Así que hoy mando este blog, que no tenía intención de serlo,

a

ver 

qué

pasa.

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