Toque de queda

Foto de: https://www.google.com.pa/amp/s/www.businessinsider.com/target-temporarily-closes-24-minnesota-stores-amid-looting-2020-5%3famp

R, mi hija de 15 años está preocupada por los disturbios en Minneapolis, lo cual es curioso porque no me había mostrado preocupación por la pandemia. Imagino que las imágenes que ha visto tienen que ver con eso, y con que en twitter alguien usó la palabra “apocalíptico” al describir la situación.

– Sabes que en el 2016, cuando estábamos en Venezuela, también hubo saqueos, aunque localizados, no generalizados, – le respondo.

-Sí, como que Venezuela se adelantó a lo que está pasando ahora. El año pasado en Chile también hubo disturbios.

-… y cuando yo tenía tu edad sí hubo saqueos generalizados, como en Minneapolis. Fue el 26 y 27 de febrero de 1989. Hubo toque de queda a las 6:00 pm por varias semanas, y suspensión de garantías constitucionales. A eso se le llamó el Caracazo.

Al rato, me grita desde el otro lado de la casa (Venezuelan style) :

– Hey mom! You were right! Guess what? They’ve imposed a curfew in Minneapolis! (Epa mami, tenías razón, pusieron toque de queda en Minneapolis!), a lo que yo le grito de vuelta:

– Ves?! Tu mamá es muy sabia!!! Soy como una tortuga de 100 años!

Somos muchos los sabios regados por el mundo, sí, señor…

R crece

“Ella también pasó por un divorcio arrec…” es decir, muy duro, fue lo que pensé cuando una de mis amigas me escribió, diciendo que había amado el post de ayer. Aprecio mucho cada “me gusta” y cada comentario, aunque debo admitir que los de mis amigas y conocidas divorciadas me pegaron en el corazón, de muy buena manera. Fue como recibir un “yo te entiendo” colectivo, y recordar las experiencias y trayectorias de cada una.

Por razones de privacidad, cuando publiqué mi primer libro, SIETE MALETAS, no publiqué ninguna foto de mis hijos. Pero como ya están más grandes, quisiera compartir algunas. En SIETE MALETAS menciono mucho a R, mi hija mayor, debido a su edad en aquel momento.

En orden de izquierda a derecha, cada foto fue tomada en cada uno de las ciudades en que vivimos: Miami, Milán, Guadalajara, Santiago, Ciudad de Panamá, Caracas y Querétaro. La última fue tomada hace un par de meses, R va a cumplir 15 años pronto.

En el próximo post voy a poner algunas fotos de S, mi hijo menor, pues en OTRA MALETA (que será publicado este mes de octubre en Amazon Kindle) lo menciono mucho (también, debido a su edad).

¡Que te tengas un excelente día!

Safi la gatita

Antes de mudarnos de apartamento, les dije a mis hijos que íbamos a adoptar una gatita. Quería que vieran el cambio como algo bueno, y hasta yo misma quería tener algo con qué ilusionarme. He leído muchos blogs de personas que se han divorciado, y en uno de ellos la autora hablaba de cómo le había ayudado su perro. Nosotros ya habíamos tenido a una gata por nueve años, así que optamos por buscar una gatita.

Me metí en un grupo de adopción de perros y gatos en Facebook, y poco después conseguí la gatita que buscábamos. El muchacho que la estaba poniendo en adopción tenía en su imagen de fondo a un personaje de unas caricaturas que R adora, así que pensé, ‘¡Es una señal!’.

Los tres nos hemos encariñado con ella. Le pusimos de nombre Sapphire (Zafiro), que es el personaje de Steven Universe que tenía el muchacho que la dio en adopción, en su muro de Facebook. Le escribí para contarle cómo la habíamos llamado, y resulta que la mamá gata se llamaba igual (ellos la habían rescatado, embarazada, de la calle).

Sapphire se convirtió en Safi rapidito, porque era muy largo de pronunciar, y ya ha contribuido mucho en nuestras vidas en las pocas semanas que ha estado aquí. Ha cambiado la rutina de S, pues a cada rato juega con ella, la carga y la acaricia. Para mí ha sido fuente de distracción y hasta de calma. Qué lindo es tener una mascota otra vez.

Como en la mesa del Sombrerero Loco

El de 8: “¡Aaah! Se me borraron todas las construcciones de Minecraft! ¡Por qué hacen juegos tan estúpidos! ¡Por qué la gente es tan estúpida! Me quiero ir a vivir solo a otro planeta y que me dejen hacer mis cosas!”

Yo: “Ya hay gente que va a viajar a Marte, a lo mejor podrías ir cuando seas grande”.

La de 13: “Sí, pero no vas a poder regresar a la Tierra …”

El de 8: “¡Mejor! ¡Perfecto!”

La de 13: Pero tú sabes que en Marte no hay internet … ”

Y yo pensando: “Feliz, feliz no-cumpleaños…”

Ponygirl08

Había decidido no escribir más sobre mi hija de casi nueve años porque ya es más grande (usualmente  no nombro en mis posts de anécdotas a los adultos por cuestiones de privacidad) . Sin embargo, como ya tiene su cuenta de e-mail  y, a petición de ella misma, su propio blog (vigilados ambos por sus padres), ahora las palabras que hay en internet, sobre ella, son de ella misma. Las pueden leer en Ponygirl08 , el blog que “te hará explotar de alegría”.

Ponygirl08 ¡Felicitaciones por tu blog!

Te quiero mucho : ).

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

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Porque ella escoge ver el mundo en colores brillantes

http://indulgy.com/source/cupicedtea.tumblr.com“Porque ella

escoge

ver el

mundo

en colores

brillantes

y fuertes”

Se llama Mariana y no la conozco en persona, sólo por internet (pero es amiga de una gran amiga). Le pedí que me contara su historia para postearla en mi blog, y aquí está:

Me casé para ser feliz con mi príncipe azul, pero la vida me enseñó que eso no existe, que sólo existe el hombre del que me enamoré, y al que amo por aceptarme con todos mis defectos y virtudes.

Al tiempo de mi boda, se me desarrolló un tumor del que tuve que ser operada y fue cuando empezamos a soñar con tener hijos. Luego del 5to invitro (no fue facil) llegó nuestra  preciosa niña, que llenó algo inimaginable.

A sus 6 meses y medio me enteré que estaba embarazada de otro bebé. ¿Cómo iba a ser posible, si los doctores decían que sólo un MILAGRO podía embarazarme a mí? Tuvimos otra niña y con ella descubrimos un sin fin de cosas bellas.

Tiempo después deseamos un tercer bebé, esta vez un varón, y no dio ni tiempo de planificar, porque quedé embarazada.Tuvimos otra niña, mi ANGEL. Todo era perfecto, estábamos en el cielo, lo teníamos todo y no lo sabíamos. Pero mi tumor regresó, y no sólo tuve que operarme esta vez, sino someterme a RADIOTERAPIA, con una bebé de solo 8 meses. Fue muy dificil, no imaginas cuánto.

Para cuando esta fase de mi vida terminó, ya mi bebé pasaba el año, y fue cuando me di cuenta que algo no estaba bien. Aún no caminaba ¿Por qué? Si sus hermanas caminaron de 10 y 11 meses ¿Qué pasaba? Nadie me entendía, parecía una pesadilla, peleaba con mi esposo, la pediatra decía que estaba nerviosa y en fin… No sé cómo, después de ver muchos médicos conocí a alguien que cambiaría mi vida, la DRA CATTINARI. Ella me escuchó y me creyó; al mes supimos que mi bebé tenía ATROFIA MUSCULAR ESPINAL. Ella solo tenia 18 meses.

El dolor nos mataba, la tristeza en ese hogar que una vez fue perfecto, nos ahogaba. Pero pasó algo, nació una FE y una ESPERANZA increíble, y decidimos luchar y permanecer unidos en el dolor, por algo que nos une como familia: el AMOR. Y todos esos sentimientos los superamos, y aunque tenemos mucho dolor en nuestros corazones, vemos a nuestro bebé, sonriendo y enseñándonos que aunque hay cosas que no podemos cambiar, podemos llevarlas de la mejor manera.

La vida me enseñó que frente a enfermedades como el AME, que no puedes cambiar, debes dar las gracias porque te cambian la visión de la vida y te hacen ser luchadoras y guerreras para insertar a tus hijos en una sociedad que no perdona no ser perfecto.

Mariana va a hacer una campaña que recojerá tapitas de plástico en favor de la asociación de Familias de Atrofia Múscular Espinal en Venezuela, y para crear conciencia en la gente de la existencia de esta enfermedad.  O mejor dicho, en sus propias palabras:

Sabes que me faltó decirte que por mi hija decidí recoger tapitas y botellas, para mostrarle al mundo que ella es mi mayor orgullo y que haremos todo por alcanzar una cura.

Mariana va a necesitar mucha ayuda con la recolección de las tapitas, así que si quieres contactarla para darle una mano, aquí está su email mrussom7@yahoo.com. Para más información también puedes visitar la página web para AME en español: FAME – FSMA .org  Su hija menor es la número 4 de este video que sacaron en USA.

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Posteado por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Link a Familias de Atrofia Múscular Espinal en facebook, hacer click en imagen:

Lo que de verdad es gratis

Con lo que uno tiene que estar pilas es con no desaprovechar lo que de verdad es gratis. Es gratis irme en bicicleta hasta el supermercado y pasar por al lado de la cola de autos esperando a entrar al estacionamiento. Ver a un señor un poco mayor, de muy buen porte, conversando con la loca del estacionamiento del súper, como si lo que ella le cuenta fuera lo más interesante del mundo; es gratis sonreírle de regreso al bebé que está en el carrito de adelante mientras su mamá recoge algo.

Ayer pedí que no me dieran regalos físicos (he recibido regalos sin falta cada año de mis 38 años y quería hacer algo diferente… estoy convencida que lo más placentero en la vida no se compra). Pero sí recibí regalos bellísimos:  conversar con mi esposo como si estuviéramos saliendo por segunda vez; mi bebé de dos años que me vio de lejos, gritando mami mami, con una hoja en la mano que me regaló, identificándola como “flof” (flor) ; y tuve una sesión de masajes en el spa de mi hija de siete años, cuya reservación había tenido que hacer como tres semanas antes. Todo eso es gratis, y no puedo imaginarme otro cumpleaños mejor.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Mami durante la cena

Caca

Esa es la palabra que tiene ahora pegada mi hijo de dos años. Cualquier  cosa que no le guste, pasa automáticamente a ser caca. Lo cual en sí, no es malo. Pero no es un buen augurio cuando el niño se sienta en la mesa para cenar, y la primera palabra que dice es caca. ¿Qué le dices? Está bien claro que él no va a cambiar opinión sobre el asunto. ¿”A la comida no se le dice caca”, quizás? Mientras me quedo callada y decido abandonar el asunto, le quito la caca y le dejo el plato solo con arroz.

Caca

dice de nuevo… yo empiezo a invocar a los espíritus de la paciencia (¿No me iba servir yo un vino tinto con la comida? Buena idea…) Mi otra hija, la que tiene siete, tratando de ayudar le dice: no sabe a caca (¡Pero auxilio ! ¡No se dice caca en la mesa! ¡¿Y además, cómo sabes tú a qué sabe la caca?!) Afortunadamente, me controlé y no dije nada de nada de lo que estaba pensando, porque si empezaba con una sola palabra se me iban a desatar todos los demonios por la boca. Simplemente le sonreí a mi hija y me puse a comer mi comida.

Ahora ya saben, si ven a una mamá muy callada, y a sus hijos haciendo o diciendo cosas incivilizadas y ella no dice ni hace nada… puede ser  que se esté controlando para no convertirse en la bruja del 61 y no terminar con una denuncia en la policía de parte de los vecinos. Así que sean comprensivos y déjenla estar.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Más feliz apretando el freno

Si uno pudiera ir más despacio, si uno se detuviera un momento antes de tomar decisiones (cualquiera de las miles de decisiones que uno toma cada día) en vez de ir por la vida en automático, en un default mode, uno iría más consciente, más despierto, y por tanto, más vivo.

Cuando voy al supermercado con mis hijos (una bomba a punto de explotar) con una lista larguísima, voy por los pasillos con el tick tack en la cabeza, y escojo casi sin detenerme (si lo hago, seguro el más pequeño se quiere bajar del carrito, o empieza a gritar) tomo la primera marca que tengo a mano, y repito este proceso por el número de productos que tengo en la lista… así  que siempre llego a la caja con una sensación de agotamiento pero también de relief. ¡Se acabó!

Eso mismo se repite en cualquier otra situación. En vez de detenerme a escoger qué  quiero hacer, la decisión automática es hacer lo que ahorre más tiempo. Así que empecé a imaginarme alternativas: en vez de comprar la primera marca – y así ir más rápido – escoger la que sea más amigable con el ambiente, pero que a la vez se ajuste al presupuesto y que sea de buena calidad; o  analizar la parte de arriba y la de abajo de los estantes, no sólo los productos que están en frente (y que están allí porque las compañías pagan más para que los veamos primero).

Yo les comenté en una entrada hace unos meses que había reencontrado mis ganas de ir a hacer compras de comida y víveres, cuando empecé a ir a los mercados de la calle (ferias o tianguis). Es cierto que eso me ayudó por un período, lo que pasa es que allí puedo hacer un 30% de mis compras, nada más.

Necesitaba hacer otro cambio, ya que el asunto de ir al mercado se me estaba volviendo una pesadilla otra vez. Entonces  decidí cambiar el modus operandi: me puse un límite en dinero de lo que podía gastar en el mercado cada día, y ahora voy todos los días al supermercado (algunas veces con mis hijos, otras no) y hago una compra que cabe una o dos bolsas de tela. Es tan poco, que no tengo miedo a que los chamos se salgan de control, puedo pensar con calma qué estoy comprando, ahorro, y  ahora hasta espero con ganas el momento de ir al mercado. Convertí en un juego el asunto: si no me paso del límite ¡Gané! y les digo que tener una victoria al día, así sea pequeñita te puede alegrar el día.

Piensen en este relato como una metáfora, pues no creo que ir al mercado todos los días sea buena idea para todo el mundo. Yo puedo ir en bicicleta o a pie, y por eso lo hago, si tuviera que ir en carro no lo haría, y probablemente tampoco lo haría si mi situación familiar, laboral, etc, fuera otra. Lo que quiero que vean es que, aunque ahora soy menos eficiente, soy mucho más feliz porque ahora cada vez que compro algo,  sé que estoy poniendo un granito de arena para mejorar las finanzas familiares (me doy tiempo de comparar precios) , para mejorar la salud familiar (puedo comparar ingredientes) y para mejorar el ambiente (comparo empaques e ingredientes). Imagínense que el otro día hasta me di cuenta que me estaban cobrando de más y me devolvieron plata, ¿qué tal?  El punto es que de vez en cuando vale la pena pisar el freno, ir más lento, y pensar.

@chicadelpanda

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Un día normal

Mi hija mayor está de vacaciones hasta principios de marzo, así que escribir este blog se ha convertido en un reto para mí. Necesito hacer este esfuerzo de poner una palabra detrás de la otra – igual como hice el esfuerzo de salir a caminar todos los días después de dar a luz, un pie detrás del otro – para mantener un poco de salud mental.

El chiquito se enfermó  = dos noches que duermo menos que de costumbre (que ya de por sí no es mucho) .

La grande amaneció sangrando por la nariz =  como media hora o más manejando la situación, metiendo a lavar las sábanas, etc.

Ahhh… tuve como una hora de orden en mi cuarto, pero mi hijo menor de casi dos años quería estar conmigo mientras escribo, y decidió que la cama tendida era muy aburrida y la volvió un desastre otra vez… y yo desistí de regañarlo  porque si lo hago, no escribo este post.

@chicadelpanda

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