Bebé bilingüe aprendiendo a hablar

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Cuando todavía yo no era mamá, me sorprendía que las mamás de los bebés entendieran lo que ellos decían. Me imagino que eso le pasa a mucha gente cuando me ven hablando con mi hijo que tiene dos años.  Aunque en mi caso, como les hablo a mis hijos en inglés, me imagino que el signo de exclamación debe ser aun más grande.

Lo que sucede es que no solo los bebés dicen palabras de manera tierna, como por ejemplo, en vez de foto, poto (que es más cómico todavía porque aquí en Chile quiere decir trasero) , en vez de pizza, es pita, en vez de pasta es pata; sino que también inventan palabras. Por ejemplo, para mi hijo pájaro es cocós  y no hay manera de convencerlo de lo contrario.

Entonces le salen frases tipo: ” ¡Pita, pita, pata no, pata no!”

Ayer en la cena mi esposo dice :

– Pasado mañana es my bird day!

Yo sonrío, y le pregunto,

– ¿Sabes qué fue lo que dijiste?

– No, ¿Qué? ¿Qué pasó?

Y de repente mi hijo dice triunfante:

– ¡Cocós!

– ¡Sí! Eso era – le digo, mientras  le planto un besote en el cachete.-  Este niño dentro de poco me va a corregir a mí también.

@chicadelpanda

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El colegio de mi hija e Isabel Allende

Es verano aquí en Santiago, Chile y la gente empieza a ser más amable, uno se da permiso para relajarse, los días comienzan  a las 6 am y terminan a las 9 pm (o 21 hrs, como se dice aquí), todo es verde claro y yo me siento más en casa, más pez en el agua. Como si más bien  yo, el loro, decidiera quitarse el smoking y mis vecinos pingüinos decidieran disfrazarse de loros. Un buen cambio para mí.

El calor me pone de buen humor y me ha recordado una de las cosas que me gustan de Santiago y de la cual me siento muy agradecida. Es el colegio La Maisonnette de mi hija. Cuando estábamos buscando colegio para ella, queríamos que fuera bilingüe, mixto y que no fuera de monjas ni curas. Sin embargo, nos encontramos con que no hay bilingües (sino full time english, con una materia de español), y los pocos colegios mixtos que se encontraban cerca no nos gustaron. Lo que sí conseguimos fue el tercer requerimiento, un colegio que no fuera de monjas ni curas (aunque sí era católico, con una clase de religión).

Para mi gusto, La Maisonnette era demasiado femenino, todo niñas -rosado – rojo, me daba miedo que cayera en machismo. Así y todo, la inscribimos y hasta ahora ha sido una de las decisiones más felices que hemos hecho. El colegio es famoso por sus programas de arte y talleres, que ellos llaman academias y, aunque no sé qué tan bueno sea para una niña con ganas de jugar fútbol,  para mi hija, que le encanta pintar y bailar, ha sido maravilloso. Académicamente hablando, estamos muy satisfechos también.

Y además (no puedo dejar de presumir, ya que llevo como dos semanas pensando si  pongo esto,  o no, en el blog, pero me disculpan, va más allá de mí les tengo que contar). Hace unos días me enteré que ¡Isabel Allende estudió allí! Resulta que en un periódico de Santiago publicaron la lista de las 100 mujeres líderes de Chile, y  como veo que hay algunas egresadas de la Maisonnette, me  meto en la página web  a averiguar quiénes son… ¡Sorpresa! Dice en la página del colegio, muy humildemente, que Isabel Allende “dio sus primeros pasos de educación formal en el colegio”.  Me hizo sentir más cerquita de mi adorada escritora y muy orgullosa de mí, claro,  por mi buen sexto sentido escogiendo el colegio, jajaja.

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La primera vez que mi hija pidió perdón

La primera vez que te oí decir la palabra sorry fue muy particular y conmovedora. Hacía poco tiempo habíamos puesto el nacimiento en la casa, pero desde hacía unos dos días, tú lo quitabas todo, pieza por pieza, las ibas nombrando cada una, y las ponías en una mesita.

Ayer, luego de que lo desarmaras todo otra vez, me di cuenta que se había roto la cabeza del Niño Jesús, quedando la cabeza por un lado y el cuerpo por otro, aunque estaban las dos partes en su cunita, como si nada hubiera pasado. Entonces te digo: “It’s broken, what happened?” con la correspondiente cara de preocupación, para que entendieras que no estaba contenta con el asunto. Entonces tú quisiste repetir broken! y dijiste algo así como “oken!”. A continuación pongo al Niño Jesús en una mesita con mucho cuidado y te digo que lo vamos a reparar luego. Entonces tú, viendo al Niño Jesús (no a mí) le dices “Oh sorry!, Oh sorry! Oh sorry!” con la correspondiente cara compungida. Fue muy conmovedor… ni siquiera sabía que ya usabas esa palabra.

@chicadelpanda

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Lecturas inadecuadas y Mario Vargas Llosa

“No hay nada mejor que leer a escondidas de los papás, bajo las sábanas, con una linterna, después de la hora de dormir”. Eso decía mi profesora de Literatura Infantil, refiriéndose a cómo estimular la lectura en los niños (o cómo no desestimularla).

Yo recuerdo haber leído muchas veces a escondidas, o de haber leído cuando no se suponía que debía hacerlo, como El Padrino de Mario Puzo en quién sabe qué clases cuando estaba en bachillerato. O en sitios en los que el sentido común dice no no, como por ejemplo en Cancún, bajo el  radiante sol,  con el libro más macabro y oscuro (oscuro de verdad, no es metáfora) que haya leído en mi vida, Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago.

Y hoy, cuando me enteré que Mario Vargas Llosa, uno de mis grandes autores favoritos, ganó el premio nobel de Literatura 2010, recordé, emocionada,  ese gran placer de haber hecho algo que se suponía que no debía… otra lectura inadecuada e inolvidable, hace muchos años, en Isla de Margarita. Era la novela  la Ciudad y los Perros.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com

¡Por fin atravesé las paredes!

Este asunto de despertarse a cada rato por el bebé tiene consecuencias diferentes a las obvias de las ojeras y el cansancio permanente. Ahora estoy teniendo más sueños lúcidos de los que había tenido hasta ahora, lo cual compensa un poco el usual agotamiento (ya que uno se levanta radiante de energía). Antenoche, por ejemplo ¡Por fin! Pude traspasar paredes, algo que no había podido realizar hasta ahora.

Para los que todavía no tienen idea de qué estoy hablando, los sueños lúcidos son aquellos en que uno se da cuenta que está soñando. Lo cool del asunto es que cuando eso pasa, uno puede hacer lo que se le ocurra, como volar, por ejemplo. Es como cuando Neo se da cuenta que está en la Matrix y puede llegar a hacer lo que quiera, si  de verdad cree que puede hacerlo, por un lado, y por el otro, si logra tener la concentración necesaria para que no se le olvide que todo lo que le rodea es irreal. En internet hay unos cuantos sitios en que te dicen cómo hacerlo, e incluso se han hecho películas y escrito libros sobre el asunto. Entre ellos está Las enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda (es ficción, aunque está tan bien escrito que a uno le queda la duda) y la película Waking life, ésta última la recomiendo muchísimo, pero para quien tenga la paciencia y el tiempo de verla, pues es muy intensa.

Por: Michelle Lorena hardy – Chicadelpanda.com