Tomar jugo en taza de café

“Llega un momento en la vida… en que hay que tomar jugo en taza de café! Jaja!” pensé, y me reí yo sola de mi chiste.

Nos vamos a mudar en unos días, y ya la mayoría de nuestras cosas, o están embaladas, o ya las llevé a la casa a donde nos vamos a mudar.

Nuestra gata Safi tuvo un primer encuentro con Pingo y Tina, los perros que viven en nuestro nuevo hogar. No los dejamos sueltos a los tres, pero ya se olieron y se vieron a través de puertas y ventanas. Los perros no le hicieron mucho caso a la gata, pero Safi sí se puso ansiosa cada vez que los sentía cerca.

Es curioso cómo un mismo acto, el comienzo de una nueva vida en pareja viviendo juntos, puede ser completamente diferente, dependiendo del momento en la vida en que uno esté.

Cuando me casé a mis casi 28 años, me acompañó un gentío, no solo en la boda, sino desde antes, con las no sé cuantas despedidas de soltera que tuve. En esa etapa de mi vida, el tiempo se detuvo por completo.

En el presente, el tiempo no se ha detenido, y aunque no me estoy casando, sí me estoy mudando a vivir con mi pareja. Es decir, en la práctica, si no le añadimos un documento legal a lo que sucede, estamos haciendo lo mismo: mudándonos a vivir juntos.

Hoy, a mis casi 46 años, el tiempo no se ha detenido, y no hay ninguna celebración. Pero los nervios son parecidos, porque comenzaremos una nueva vida bajo un mismo techo. Y ahora no solo hay que sincronizar a dos humanos, sino también a sus respectivas familias y mascotas.

En nuestro nuevo hogar, el café no va a ser servido en una taza con plato comprada exclusivamente para eso, como cuando me casé. Más bien va a ser servido en tazas tipo mugs, porque en esta etapa de vida, nos hemos hecho prácticos.

Por cierto, venezolanos, siéntense para escuchar esto, porque a lo mejor se caen pa’trás: mi pareja no tiene cafetera, porque no toma café, jaja. Eso es solo una muestra de que vamos a juntar dos mundos diferentes, con costumbres diferentes, y circunstancias diferentes, por lo que vamos a tener que improvisar mucho.

A ver qué otra cosa inesperada terminamos haciendo, aparte de tomar jugo, en un mug de café.

No más maletas

De repente un día siento que ya no hay más nada que decir. Ya me drené toda. Ya esa necesidad loca de escribir pasó y…

I can move on with my life.

Pero, pasa una cosa y otra y otra y otra y chin… veo el título del blog, como cuando en Harry Potter aparecían letras de la nada en una pared: “No más maletas”. Yes! Ése va a ser el título del blog de ahora en adelante.

Pero el detalle es que (tos nerviosa)… me voy a volver a mudar. Como mi hijo menor, quien tiene diez años, recalcó: “Va a ser nuestra cuarta casa en Querétaro!” y yo contando con los dedos de las manos: “1,2,3…4”, concluyo que el chamín tiene razón, y que eso es solo contando esta ciudad.

El asunto es que nos vamos a mudar los cuatro (yo, mis dos hijos y la gata) a la casa de mi novio, la cual ya tiene tres humanos más dos perros habitando en ella. Eso sucederá (Dios mediante, Dios primero) en aproximadamente una semana, y entre los cuarenta mil asuntos por resolver, está el hecho de que mi gata Safi va a tener que convivir con los perros Tina y Pingo, quienes son mucho más grandes que ella. Si has pasado por una situación similar de mascotas, y me quieres dar recomendaciones, bienvenidas sean.

Es cierto que ya me he mudado N veces, y es verdad aquello de «qué es una raya más para un tigre?”. PERO, ésta no es una raya, es una rayotota.

Esta mudanza es un parteaguas (me encanta esta palabra tan mexicana). Es el comienzo de un capítulo nuevo, tan diferente, que casi parece irreal…

Tips para simplificarse la vida

Algunas de las cosas que me han hecho la vida más fácil y sencilla últimamente son:

1- Tener la llave de la casa unida a la cartera por una cuerdita, y así no se me pierden más.

2-Poner un mueble para los zapatos en la entrada, para que los niños y no tan niños los dejen al llegar (no más zapatos regados por toda la casa).

3-Comprar un filtro de agua, ya que elimina la necesidad de botellones.

4- Colgar la ropa para que se seque directamente en sus ganchos y así se seca ya lista para el clóset.

5- Comer todas las noches dos ciruelas pasas y así olvidarme del estreñimiento.

6- Tomar todas las noches vinagre de manzana y así olvidarme de la colonitis (2 cucharadas de vinagre de manzana, jugo de medio limón, 2 cucharadas de miel, agua caliente). Puedes investigarlo, no me tomes la palabra pues no soy profesional de salud.

7-Poner nueces, cereal, etc., en frascos transparentes, a la mano.

8- Leer los comentarios y “me gustas” de este blog!! Jaja, no mentira, eso no me hace la vida más fácil, pero sí más feliz y quería incluirlo aquí.

Hasta la próxima.

Los libros de Marie Kondo

Este post es para los que tienen algo o mucho de personalidad obsesiva (de otra manera, te va a parecer un horror). Si eres un poco maniático de la organización, te va a encantar mi nueva gurú.

Se llama Marie Kondo, es japonesa y organiza hogares de manera profesional. Tiene dos libros: The life -changing magic of tidying up, the Japanese art of decluttering and organizing (La Magia del Orden, en español) y Spark Joy, an illustrated master class to the art of decluttering and organizing (en español, La Felicidad después del Orden).

En mi opinión, el primero es el mejor libro de minimalismo que haya leído. Es divertido y ella es todo un personaje. El segundo, si ya es para minimalistas extremos. No se dejen llevar por su imagen tierna, ella es estricta!

Aunque debo admitir que cuando lei la parte en que dice que la ropa interior debería ser guardada en degradación de colores, puse la raya, y dije “hasta aquí!” mientras al mismo tiempo pensaba, “jaja, de verdad existe alguien más loca que yo!”

En mi opinión el tip más práctico de todos los que ella da, es el de doblar la ropa en tres y guardarla una al lado de la otra (no como usualmente hacemos, poniendo una camisa sobre otra, por ejemplo). De esa manera la ropa no se arruga, puedes tomar lo que quieras sin tener que estar moviendo lo de arriba, y además, tu closet se ve bello!

Ya saben, les recomiendo ambos libros, pero solo si tienes una pizca de OCD. Si ese es tu caso, vas a encontrar tu nueva adicción.

Que tengas un gran día!

¿Cómo guardas tus bolsas reutilizables?

Con el objetivo de simplificar mi vida, me ha tocado tener un poco más de orden en la casa. Para hacerlo de la mejor manera, busco inspiración en otras personas que son fanáticas de la organización,  y me las copio. Así conseguí el siguiente blog, en donde dan unos tips magníficos para guardar las bolsas reusables ( Modern Parents Messy Kids ):

great tips for neatly storing all my re-usable bags

Por cierto, hay que lavar las bolsas reutilizables para evitar que se llenen de gérmenes. Yo las meto en la lavadora con el resto de la ropa, a menos que hayan sido utilizadas para transportar productos secos (por ejemplo, tengo unas bolsas solo para comprar ropa). En este link puedes encontrar unas buenas recomendaciones para usar las bolsas reutilizables de manera segura, encontrados en el blog Naturalmente mamá .

Para saber más, o para inspirarte, puedes seguir mi board Pinterest, o unirte al grupo  Chao Bolsas Plásticas en  Facebook o Google +.

@chicadelpanda

Cómo usar servilletas de tela a diario sin complicarse la vida

servilletas

“Ya no se consiguen servilletas,” me dice mi mamá, quien vive en Caracas, “así que le dije a tu papá: haremos como Michelle, usaremos servilletas de tela”. El asunto es que hace unos cuatro años me cambié de usar servilletas de papel (las compraba en Costco al por mayor y necesitaba media alacena para guardarlas) a usar servilletas de tela, las cuales ocupan menos de media gaveta (o cajón) de la cocina. Ya no gastamos dinero en eso, y además, puedo imaginarme a la cantidad de paquetes de servillletas de papel que hubiera usado mi familia de cuatro personas en cuatro años, y me siento bien, no solo por la disminución de basura generada, sino porque también me imagino a todos los árboles que viven felices sin tener que ser cortados para convertirse en servilletas.

Entonces, ¿Cómo hacer tremendo cambio en la rutina de la casa?

1- Busca tus servilletas de tela, esas que te regaló alguien alguna vez y nunca usaste. Si no tienes, compra una docena, por lo menos (saca la cuenta de cuántas usarías según la cantidad de personas vivan contigo y cuántas veces a la semana lavas ropa). Las mejores que yo haya usado son las de la tienda Ama de Casa de los Palos Grandes en Caracas, pues casi ni se arrugan ni si deterioran con el tiempo. No encontré información sobre esas servilletas en internet, así que tomé una foto a algunas de las mías (ver arriba). Las prefiero unicolores porque así son más fácil de combinar con manteles o con los individuales.

2-Dóblalas y guárdalas en su nueva gaveta en la cocina, para tenerlas a mano.

3-Cuando vayas a servir la mesa (dado que estamos hablando de usarlas a diario), te recomiendo ponerlas en el medio  (en un servilletero, o como más te guste), para que así la persona que necesite usar una, la tome. De esa manera no hace lavarlas todas, como sería en el caso de colocar una en cada puesto.

4-Toma las servilletas usadas y lánzalas olímpicamente a la lavadora. Luego, cuando vayas a lavar la ropa, ya ellas estarán allí, y se lavarán sin que te enteres. Al sacar la ropa de la lavadora, sacarás las servilletas también, y seguirán el mismo destino de la ropa, ya sea colgarlas para que sequen, o meterlas en la secadora, para después doblarlas y colocarlas en su respectiva gaveta. (Aunque creo que no hacen falta los siguientes tips, los doy por si acaso: no mezclar la lavada de servilletas con ropa íntima, y si hay alguien enfermo en la casa, lavar las servilletas aparte).

Respecto a planchar las servilletas de tela: yo casi no plancho (lo cual tiene más que ver con que no me gusta hacerlo, que con ninguna consideración ecológica), así que para mí las servilletas que les mencioné antes han sido salvadoras porque no hace falta plancharlas, y salen sin arrugas de la secadora (aunque he disminuido el uso de la secadora a casi la mitad, aun la utilizo). Pero eso depende de los gustos de cada quien.

Espero que este artículo te sea de utilidad. Ojalá te cambies a las servilletas de tela, yo lo hice y jamás me he arrepentido. ¡Que tengas un gran día!

@chicadelpanda

Una caja de cartón es mejor porque…

Child looking from box

Oh no … se me olvidó la bolsa reutilizable otra vez  y ya estoy pagando. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?  Pensar, pensar… ¡Ajá!

“¿Me puedes conseguir una caja para poner esto por favor?” Seguido de una sonrisa de cachete a cachete. Por supuesto.

En la casa,  con lo que nosotros llamamos “caja”  mi hijo se hizo una cueva, un baúl,  y un escondite. ¡Es que no hay  nada más bueno  que una caja vacía! Lo digo por experiencia propia. El otro día me di cuenta que el olor de las cajas de cartón me traía recuerdos de cuando era chiquita.

Si quieres saber la versión infantil de por qué una caja es mejor, ve el video  The Adventures of a cardboard box y si quieres la versión adulta, haz click en este link: How cardboard boxes saved a school

 

@chicadelpanda

chicadelpanda.com