Secar ropa sin secadora

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No me van a creer, pero hace unos años yo no sabía secar la ropa sin secadora. Cuando llegamos a vivir a nuestro miniapartamento en Milán, hace ya unas vidas atrás, de lo primero que me di cuenta era que no había secadora. Esto fue mucho antes de que empezara a preocuparme por el estado del planeta, y que empezara a cambiar mis hábitos diarios por unos más conscientes, así que para mí fue un shock cultural total. ¿Secadora? ¿En Italia? Esa palabra era prácticamente una grosería, un aparato extraño que la gente conocía del mismo modo en que yo conocía la nieve. Es decir, algo bien exótico, que habían visto solo unas cuantas veces en sus vidas y probablemente solo por televisión.

Pero a mí no se me ocurrió preguntarle a nadie cómo secar ropa sin secadora, ni buscarlo en internet. Así que procedí a hacer como había visto en televisión (exceptuando ropa delicada, nunca había colgado ropa hasta ese momento; en la casa de mis padres eran totalmente prosecadora) y me puse a colgar todo con ganchitos, como si estuviera colgando la ropa de una cuerda, cuando en realidad tenía una parrilla o un tendedero  de esos que se ponen en el piso y se abren, por lo que, aparte de la ropa íntima, no hacía falta usarlos.

Fue ya cuando nos mudamos a Chile, cuando vi cómo lo hacía la señora que me ayudaba en la casa, que me di cuenta de la estupidez que había hecho en todos esos meses en Milán. Hubiera podido invertir la mitad del tiempo colgando la ropa, si no hubiera usado los ganchitos para la ropa grande (es decir, todo lo que no fuera ropa interior).

Ahora en Panamá tengo un tendedero (del tipo que se abre en el suelo) y uso poco la secadora. Aparte de las razones ecológicas (por aquello de Reducir el consumo), es conveniente este método pues, como dicen en la página de Ehow, “los secarropas pueden encoger la ropa, provocar el desgaste de las telas y crear arrugas persistentes, si la ropa no se quita de inmediato de su interior. También consumen energía que aumenta tu factura de servicios públicos. Colgar la ropa en la línea no cuesta un centavo y deja la ropa limpia y sin arrugas”.  

Un detalle importante que no nombran en la página de Ehow es que la ropa debe secarse en un sitio ventilado, pues de otra manera se corre el riesgo de que aumente la humedad dentro de la casa, con los subsiguientes problemas de salud ( fuente BBC) , como asma y alergias. Por ello, en la época de invierno, o si tienes aire acondicionado en tu casa, hay que tomarlo en consideración.

Yo tengo el tendedero junto a la lavadora, la cual está al lado de unas ventanas que siempre están abiertas al fondo del área de la cocina (la cual está separada del resto de la casa por una puerta). Por supuesto, si es posible, es mejor secar la ropa afuera de la casa.

Espero que les hayan servido los datos, y aquí les dejo la página de Ehow Cómo secar ropa sin secarropas para más tips.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Buenos hábitos ecológicos de los países en que he vivido

A veces hace falta que venga alguien de afuera para que vea con otro lente la realidad de una ciudad, o un país. Cuando uno lleva mucho tiempo viviendo en un sitio, ciertas cosas pasan a ser tan obvias que uno se olvida de su existencia.

Como he vivido en varias ciudades, quisiera compartir con ustedes algunas buenas costumbres o maneras de pensar, que he ido recogiendo en el camino. Bueno en este caso se refiere a que es respetuoso con el ambiente.

Caracas, Venezuela

De esto no me di cuenta yo, que viví en mi ciudad natal hasta los 29 años. Se dio cuenta un amigo rumano de mi hermana, quien comentó algo así:  ustedes viven en mayor contacto con la naturaleza que en ninguna otra parte que yo haya visto. Hay jardines adentro, no solo afuera, de las casas. Ciertamente, algunas casas tienen jardines adentro, pero yo nunca he visitado una casa en Caracas que no tenga matas. Por otro lado, usualmente no hay aire acondicionado en donde uno vive, sólo en oficinas o en lugares públicos (mucho menos calefacción). La última vez que fui a Caracas – ya estaba viviendo en Santiago, Chile ciudad que aunque es muy bonita, ni de cerca tiene la vegetación de Caracas-  recuerdo que le dije felizmente a mis compadres, viendo su jardín: me siento en la selva.

Tener matas y no depender de un sistema de climatización, disminuye la producción de gases de invernadero (que empeoran el calentamiento global) .

New Jersey, Estados Unidos

Morris County tenía una biblioteca central gigantesca, acompañada de pequeñas bibliotecas locales. Creo que es lo mismo en todo Estados Unidos, pues en Miami, aunque el sistema de bibliotecas no era tan espectacular, era muy bueno también.

Esto es respetuoso con la naturaleza porque permite a los comedores de libros reducir su consumo. Se salvan árboles, se evita la producción de gases de invernadero en el transporte, y  se disminuye la basura.

Miami, Estados Unidos

Una sola palabra: Goodwill. Cuando empecé a donar artículos de mi casa para simplificar mi vida, me di cuenta que en el camión que las recibían había cosas maravillosas: juguetes prácticamente nuevos, ropa, libros, etc, ¿Qué hacen con todo eso? Le pregunté a la persona que estaba en el camión. Se llevan a las tiendas Goodwill y allí se venden. El dinero va a la organización, que ayuda a personas que tengan alguna discapacidad.  Así que hice que me hice clienta. A veces compraba las cosas y las volvía a donar (por ejemplo una serie de VHS de los Muppets).

Lo respetuoso con el ambiente se refiere a que se reúsan las cosas por un lado (no terminan en el basurero ) y por otro, no se usan recursos para fabricar cosas que ya existen.

Milán, Italia

No se compra en cantidades, sino en calidad. Primero: a nadie le importa que le vean a uno 80 veces la misma ropa, eso es lo normal. El secreto: esa ropa es de calidad, no hace falta tener el closet repleto de ropa barata. Segundo: todo el mundo recicla, porque en cada edificio hay un pote para cada material.  Tercero: la gente anda a pie, en bicicleta, en metro o en tram; el que anda en auto usualmente anda en un minicooper  o algún  otro carrito pequeño. Cuarto: nadie usa ni microondas ni muchos menos, pecado mortal, secadora (la cual además de gastar mucha electricidad, echa a perder más rápido la ropa).  Quinto: existen los huevos de gallinas felices que viven en un corral, al aire libre (en contraste con los que se venden en todas partes, que vienen de gallinas deprimidas y estresadas que viven en jaulas sin moverse, y sin ver la luz del sol, en una fábrica).

Pero lo más importante es que todos los italianos que conocí tienen este credo: la comida que se hace en casa es mejor que la de cualquier restaurant. Desde cero, por supuesto, no estamos hablando de la pizza que se descongela. Comer en casa siempre será más respetuoso con la naturaleza que comer afuera, sobretodo en el caso de la comida rápida, o en donde se usan artículos desechables (servilletas, manteles, vasos, cubiertos, bolsitas de azúcar, etc).

Guadalajara, México

Como en Caracas, la mayoría de la gente no tiene aire acondicionado, y tampoco usan calefacción. También es muy común secar la ropa al aire libre. Como en Italia, les gusta cocinar en casa. Estar orgulloso de la propia cocina, como en México o Italia, es bueno para el ambiente.

Santiago, Chile

Transportarse en bicicleta.  Mucha gente anda en bicicleta porque hay vías especiales para éstas, las aceras para caminar están en buen estado – y además son anchas – los autos no se estacionan en ellas, hay rampas, hay estacionamientos de bicicletas, y hay semáforos de peatones (a veces incluso de bicicletas) por todas partes.

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Este resumen se refiere a lo que yo aprendí, pero estoy segura que si le preguntan a otra persona, va a responder algo diferente. A veces las cosas que a uno le parecen una locura son totalmente normales en otro país. Algunos hábitos se pueden aplicar en todas partes, otras no. Pero es bueno saber qué hacen en otros países, porque a lo mejor nos sirve, así como  también es bueno saber qué estamos haciendo bien y aplaudirnos por eso.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Una ducha más natural

Cuando vivíamos en Italia, un italiano dijo en una conversa:  En verano me ducho con agua fría. ¿Para qué bañarse con agua caliente?  y yo, más sorprendida que Mi Pobre Angelito en la propaganda de su famosa película, en mis pensamientos ya me había puesto la manos en la cara, en la cabeza, estaba pegando gritos ¡Qué loco! , ¡Oh My God! Por supuesto no dije nada. Uno aprende a callarse la boca después de los 30 años, más o menos. De vez en cuando.

Yo soy de Venezuela – léase es verano todo el año… ó 95% del año, por decir algo – . Lo que esta persona estaba diciendo estaba realmente fuera de mi cajita de precondicionamientos mentales. En aquel momento, lo archivé en mi cabeza y allí quedó.

Pero con todo esto de tener una vida más natural, más respetuosa de la naturaleza, el archivo brincó del cajón y se colocó mágicamente en el medio de mi escritorio. Lo tomé en mis manos y leí: En verano me ducho con agua fría. ¿Para qué bañarse con agua caliente? Lo volví a leer y lo analicé. Volteé el papel por atrás, vi los bordes, en búsqueda de alguna letra pequeña que develara el misterio. Nada. Ningún misterio.

Así que decidí comprobar si lo que decía el documento. Es verano aquí en Chile. Probemos.

Empecé a bañarme con agua fría hace unas semanas. Ya en enero había empezado a cerrar la llave del agua mientras me enjabonaba. Como pueden ver en el gráfico, solo haciendo eso, ya  había descendido considerablemente nuestro gasto de agua. Ahora con las duchas frías ha disminuido un poco más, por supuesto: ya no tengo que esperar a que se caliente el agua, y las duchas simplemente duran menos.  La columna de enero es menor que la de febrero porque estuvimos 10 días de vacaciones fuera de la casa; pero comparen este febrero   con el del año pasado (ver los círculos rojos). El consumo de agua disminuyó casi en un 50%.

 

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La Virgen de la Rosa Mística y mi Virgen viajera

 

En unas fotos que tengo aquí en la computadora – que son apenas de octubre de 2006, pero que a mí me parece que fueron hace 100 años- encontré éstas de cuando fuimos a visitar el sitio donde se apareció la Virgen de la Rosa Mística en Montechiari, Italia. Es un lugar muy sencillo, pero muy bien cuidado. La gente llena botellitas de agua santa en la fuente donde se apareció.

La Virgen de la Rosa Mística que tengo en mi casa la compré una vez que fuimos a visitar el sitio donde vivió el Dr. José Gregorio (en proceso de beatificación) en Isnotú (Trujillo, Venezuela), y fue a ella a quien le prendí la vela para que  cuidara a mi mamá, que estaba en medio de la marcha del terrible 11 de abril de 2002 en Caracas, cuando abrieron fuego a los manifestantes, matando a no sé cuántas personas, y nosotros viendo todo por televisión.  Es la misma Virgen que inexplicablemente no se rompió el día del terremoto en Chile de la madrugada del  27 de febrero de 2010, y que mi esposo había puesto en un lugar muy alto para que nadie la alcanzara, ya que  el día anterior  se había roto,  y él la acababa de reparar. Es una de las pocas posesiones que nos ha seguido con tanta mudanza … y que espero que continúe con nosotros.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com