El temor a la Nada

En el libro La historia sin fin  de Michael Ende, la Nada iba destruyendo y atemorizando a todas las criaturas. De hecho, lo consigue, lo destruye todo. Pero como estaba en un mundo de fantasía, lo que Bastián tenía que hacer era de nuevo  imaginarlo todo, para que todo reviviera.

Vaciarse. Quedarnos en nada. También en esta vida le tenemos miedo a la Nada y, al igual que Atreyo, nos lanzamos en la aventura de la vida para huir de ella. Nos llenamos de cosas, de pensamientos. Queremos tener, ser y hacer más. Pero a la Nada no le importa lo que hagamos. Está allí, independiente de nosotros.

En Avatar, la shamana de la tribu indígena le dice al marine recién llegado, que ellos han tratado de educar a los extraterretres (es decir, a  los humanos) pero que es muy difícil meter algo en una copa que ya está llena. Si alguna vez has intentado hacer yoga o meditación, ya sabes que es difícil para los principiantes liberarse de todo pensamiento extra y concentrarse. Es difícil vaciar la copa, pero para que entren nuevas energías a nuestra vida hay que vaciarla un poco. O toda.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com