Devolviéndole el gesto al Universo

Hace unos días conseguí unos libros en el banco de un parque. Cogí los que me gustaron (una serie de literatura Queretana) y dejé los demás.

Así que hoy estoy en el mismo parque, en el mismo banco, devolviéndole el gesto al Universo, con un regalo muy especial.

La Historia Sin Fin fue mi novela favorita cuando era niña. Cuando llegamos a Querétaro, se lo compré a mi hija (quien tenía once años en ese momento), pensando que le iba a gustar. Lo empezó a leer, pero no la enganchó, a pesar de ser una ávida lectora.

Los tiempos cambian, y los estilos al escribir también. La Historia Sin Fin tiene un ritmo más lento que Harry Potter, o Percy Jackson, por ejemplo. Lo entendí y lo acepté, aunque admito que todavía tengo esa espinita clavada en alguna parte por ahí.

Será que dejar este libro de regalo al Universo, es una manera de sacármela? Ojalá la novela encuentre a una ávida lectora (o lector) que la aproveche. Quién sabe, a lo mejor será más de mi edad, una persona acostumbrada a tramas un poco más lentas.

Esta tarde estoy aquí, en este parque, bajo un cielo azul turquesa, con una brisa ligera y una temperatura perfecta. Parece increíble que mis hijos no puedan ir al colegio, porque no es seguro.

Sin embargo, el mundo sigue aquí, esperando por nosotros. No se ha ido a ninguna parte.