Tu primera memoria y la persona que eres

La primera memoria que tengo es de cuando tenía seis años. Mi mamá estaba jugando tenis, mientras mi hermana, quien tenía cinco años, y yo, la estábamos viendo desde el borde de la cancha. Sin embargo, mi hermana se fastidió rápido, por lo que se trepó a la silla alta del árbitro. Poco después se cayó de allí porque se quedó dormida, y mi mamá se fue a llevarla a la clínica, mientras me dejaba a mí, al cuidado de la amiga con la que había estado jugando.

Mi hermana se fracturó el brazo y no pasó nada grave. Sin embargo, aunque me quedé tranquila en la casa de la amiga de mi mamá, sí me dio miedo. Yo no la conocía casi, y nunca había ido a su apartamento. Todo me parecía oscuro y recuerdo mirar a través del vidrio de la ventana que estaba a mi altura, esperando durante lo que parecía una eternidad, a que me fueran a buscar.

De acuerdo al gran psicólogo australiano Alfred Alder, tu primera memoria es una ventana al resto de tu vida y es la piedra sobre la que construyes todas tus memorias personales. De esa manera, revela mucho sobre la persona en que te conviertes.

Jean Paul Zogby, El Poder de la Percepción del Tiempo (The Power of Time Perception)

Apenas leí ese texto, pensé, “pues con razón”.

Con razón me he convertido en la mamá que soy, alguien que siempre pone la seguridad de sus hijos primero, y que cuando ellos eran pequeños, le aterraba la idea de distraerse con algo y que como consecuencia de la falta de vigilancia, tuvieran un accidente grave. La preocupación era lógica, considerando que además, mis papás han repetido mil veces que mi hermana se ha podido morir ese día, porque si no se hubiera caído sobre el bote de basura que estaba al lado, hubiera caído sobre cemento, y hasta ahí hubiera llegado.

Es decir, mi yo de seis años procesó que, si eres mamá y te distraes, tu bebé o niño se puede morir. No es una afirmación ligera para alguien como yo, que tiene fama de distraída.

También explica por qué le tengo rechazo al tenis desde siempre. Mi mamá me metió en clases por un tiempo, y para mí eran una tortura. Incluso hoy día, solo ver canchas de tenis me incomoda, y jamás de los jamases he compartido el interés en el tenis profesional que tiene mi familia. Mi yo de seis años habrá procesado que el tenis era algo malo (mira lo que pasa cuando alguien juega tenis) , y así quedó.

Mi segunda memoria en general, (pero mi primera memoria feliz), fue cuando tenía siete años. Nos acabábamos de mudar a nuestro apartamento en Caracas, y estaba en el jardín del edificio, con mi hermana y unas niñas vecinas. Me parecía que el edificio, y sobre todo el jardín, era lo máximo de lo máximo. Todo era nuevo para mí, cuántas cosas por explorar! Recuerdo que estaba feliz, muy feliz.

En otras palabras, esa segunda memoria, o primera memoria feliz, fue de cuando me acababa de mudar. WOW. Eso explica por qué relaciono las mudanzas con felicidad y con emociones positivas, y por qué me he mudado tantas veces de casa (ya ni sé, incontables), ciudad (ocho veces) y país (seis veces). Eso explica también por qué estoy tan feliz en el jardín de nuestro hogar.

Qué te parece esa teoría? Tu primera o segunda memoria también revela mucho sobre la persona en quién te convertiste?

Sin el cambio, el tiempo no existiría

Time is nothing but the measure of change.

Without change, time would not exist.

El tiempo no es sino la medida del cambio.

Sin el cambio, el tiempo no existiría.

Jean Paul A. Zogby, The Power of Time Perception

Debe haber un pequeñísimo porcentaje de la población mundial que estaba al tanto de que una pandemia mundial podría ocurrir, pero a la gran mayoría de nosotros nos ha tomado por sorpresa. Hasta a mí, que me encanta estar imaginándome escenarios futuros de distopias o guerras mundiales, me tomó por sorpresa. Eso sonó feo. No es que quiera que el mundo entre guerra, es solo que me parece interesante extrapolar la historia universal, hacia el futuro.

Sí había leído en varias ocasiones que en el futuro cercano la libertad de movimiento se iba a reducir, y que viajar entre países iba a ser más difícil; pero pensaba que iba a ser por guerras, o por fricciones entre países. No se me ocurrió que sería por una pandemia.

Así que en marzo de 2019 casi nadie se imaginaba que el marzo de 2020 iba a ser lo que estamos viviendo. Casi todos pensábamos que nuestras vidas, o por lo menos el tejido de la comunidad mundial, iba a seguir más o menos igual, sin cambios.

El tiempo no es sino la medida del cambio, dice Jean Paul A. Zogby en su libro El Poder de la Percepción del Tiempo. Sin el cambio, el tiempo no existiría.

Sin embargo, no nos gustan los cambios, sobre todo cuando hemos encontrado un cierto balance en nuestras vidas. Nos amarramos a las situaciones pasadas que nos hicieron felices y le ponemos obstáculos al cambio, para así detener el tiempo. Caemos en esa trampa, porque el tiempo pasa y todo cambia, por más que nos empeñemos en que no sea así.

No creo que haya nadie que tenga una resiliencia perfecta, que pueda sortear los cambios impecablemente y que salga sin moretones, sin cicatrices, sin efectos negativos. Pero hay personas que destacan en resiliencia, personas a las que la vida les ha lanzado un reto más otro, una calamidad más otra, y ahí siguen, adaptándose a lo que el universo les lance. De alguna forma logran que al final de cada batalla, las pérdidas no opaquen las ganancias. Terminan por aceptar los cambios y no le ponen trabas al tiempo. Deciden que es inútil ponerles etiquetas a los cambios, y dejan de decir que el cambio es malo o es bueno. Es simplemente un cambio, sin adjetivos calificativos. Así quiero ser yo también.

Nuestra vida es el tiempo que tenemos para estar en este planeta.

El tiempo no es sino la medida del cambio.

Sin el cambio, el tiempo no existiría…

ni nuestra vida tampoco.

Deja lo que estés haciendo…

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Este libro es la compilación de experiencias de una mamá venezolana, quien regresó a su ciudad natal, Caracas, después de vivir por doce años fuera del país. Posteriormente, su segunda emigración trae consigo un evento inesperado que modificará para siempre su vida familiar.


Anímate a leerlo y luego me cuentas qué te pareció!

SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$

Ya pronto voy a publicar mi segundo libro en Amazon Kindle, OTRA MALETA, Empezando de Nuevo! (A mediados de este octubre 2019)😊

Para ir preparando el camino, le bajé el precio al primer libro, SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$ o 19.46 $ pesos mexicanos.

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A life driven more by curiosity than fear

big magic

I enjoyed very much reading ‘Big Magic: Creative Living Beyond Fear’, by Elizabeth Gilbert. As always, her writing felt as if I were reading a long letter from a lost friend, the one that I remembered as ‘the optimistic one’. We need optimistic ones, all over, and everywhere.

She talked about the poet Jack Gilbert, who she didn’t know in person, but her students did, since she replaced him in the position of professor, when the old poet retired. Referring to him, she writes, in obvious awe:

He told them that

they must live their most creative lives

as a means of fighting back

against the ruthless furnace of the world.

He asked his students to be brave.

What were they up to? (Both Elizabeth and Jack) . What does bravery has to do with creativity?

According to Elizabeth Gilbert, creative living means living a life that is driven more strongly by curiosity than fear.

Why? Because your fear will always be triggered by your creativity, since creativity asks you to enter into realms of uncertain outcome, and fear hates uncertain outcome.

Is that how an optimistic is made?

Since fear hates uncertain outcome, does the confidence of an optimistic actually mean  loving uncertain outcomes?  Or that he, or she, has learned to love uncertain outcomes?

Or is it that every time fear attacks, the optimistic counterattacks adding up more curiosity in his life?

Is curiosity an effective antidote to fear?

El hogar no es de donde eres…

Recientemente me enfiebré con la saga de libros de ciencia ficción de Pierce Brown, Red Raising. Son tres libros realmente fenomenales. Llegué a ellos porque en la aplicación Goodreads, Morning Star (el tercer libro) ganó como el mejor libro del año de ciencia ficción en 2016 (Goodreads Choice Award).

Hay un usuario en Goodreads que puso en su revisión personal del libro que la saga era para “todo aquel que tuviera ojos”. Perfecto, mejor imposible, aunque debo admitir que aunque el cuarto libro me gustó, Iron Gold, (el cual en tiempo ficticio sucede diez años después de los anteriores) éste no me enganchó tanto como los tres primeros.

Hay una frase del segundo libro, Golden Son, que me apropié:

‘Home isn’t where you’re from, it’s where you find light when all grows dark.’

(El hogar no es de dónde eres, es donde encuentras luz cuando todo se pone oscuro).

Explicar la frase le quita el encanto, así que no voy a añadir nada más.

Hasta la próxima!

Los libros de Marie Kondo

Este post es para los que tienen algo o mucho de personalidad obsesiva (de otra manera, te va a parecer un horror). Si eres un poco maniático de la organización, te va a encantar mi nueva gurú.

Se llama Marie Kondo, es japonesa y organiza hogares de manera profesional. Tiene dos libros: The life -changing magic of tidying up, the Japanese art of decluttering and organizing (La Magia del Orden, en español) y Spark Joy, an illustrated master class to the art of decluttering and organizing (en español, La Felicidad después del Orden).

En mi opinión, el primero es el mejor libro de minimalismo que haya leído. Es divertido y ella es todo un personaje. El segundo, si ya es para minimalistas extremos. No se dejen llevar por su imagen tierna, ella es estricta!

Aunque debo admitir que cuando lei la parte en que dice que la ropa interior debería ser guardada en degradación de colores, puse la raya, y dije “hasta aquí!” mientras al mismo tiempo pensaba, “jaja, de verdad existe alguien más loca que yo!”

En mi opinión el tip más práctico de todos los que ella da, es el de doblar la ropa en tres y guardarla una al lado de la otra (no como usualmente hacemos, poniendo una camisa sobre otra, por ejemplo). De esa manera la ropa no se arruga, puedes tomar lo que quieras sin tener que estar moviendo lo de arriba, y además, tu closet se ve bello!

Ya saben, les recomiendo ambos libros, pero solo si tienes una pizca de OCD. Si ese es tu caso, vas a encontrar tu nueva adicción.

Que tengas un gran día!

Reajustando metas

Cerros Cedro,  Camino del Mono Tití, Parque Metropolitano, Ciudad de Panamá

Cerro Cedro, Camino del Mono Tití, Parque Metropolitano, Ciudad de Panamá

“Cuando era adolescente, me imaginaba a mí misma, en el futuro, subiendo montañas”, le dije una vez a una amiga que acababa de regresar de una expedición en el norte de México. “Pero aun puedes”, me respondió y yo le sonreí. “Quién sabe, a lo mejor sí, a lo mejor no”.

Desde los ocho hasta los dieciocho años fui Guía Scout, y luego formé parte de un club excursionista por un tiempo cuando estaba en la universidad. Entre muchas excursiones, las más demandantes fueron a La Silla, al Hotel Humboldt y al Pico Naiguatá en el entonces Parque Nacional el Ávila (Caracas), así como haber subido el Pico Humboldt (Mérida, Venezuela) dos veces (solo hasta Laguna Verde). La primera vez que subí el Humboldt, nuestros guías eran dos aventureros profesionales, para quienes hacer dicha excursión era como subir a Sabas Nieves (un sitio popular en el Ávila, que se sube después de unos exigentes treinta minutos, si estás en buena forma). Uno de ellos era oficialmente fotógrafo, mientras que el otro era aventurero/ guía/ escritor. Este último una vez nos contó que se había ido a trabajar en un buque  salmonero en Alaska.

Me acordé de él, pues hace poco terminé de leer el libro Into the Wild basado en una historia de la vida real (se podría traducir como Hacia la Naturaleza Salvaje), en la que un joven de 23 años,  Chris Mc Candles, muere en pleno corazón de la naturaleza en Alaska, a mediados de los noventa, después de haber vivido allí, completamente solo, por varios meses. El muchacho venía de una familia muy acomodada, y luego de haberse graduado de una de las universidades más prestigiosas de su país, decidió donar el dinero que tenía y desaparecer por dos años mientras viajaba como vagabundo por Estados Unidos y México. Su historia es muy interesante, y mientras yo leía el libro, pude revisitar imágenes de la película del mismo nombre, así como disfrutar de nuevo, en mis pensamientos, el soundtrack del vocalista de Pearl Jam, Eddie Vedder.

Sin embargo, hay una gran diferencia entre la película y el libro. En la película se hace énfasis en la rebeldía del muchacho en contra de sus padres, quienes se preocupan por mantener una imagen de perfección que no coincidía con la realidad. En el libro, sin embargo, el autor (el periodista y escritor John Krakauer) hace énfasis en el carácter aventurero del muchacho, quien seguía una pasión interna, una necesidad de hacer lo que tenía que hacer, sin importar las consecuencias. El autor explica que para él fue también un imperativo contar la historia de Mc Candles en un libro (ya había realizado un exitoso reportaje) pues él se sentía identificado con el joven. En su libro cuenta, no solo la historia de Mc Candles, sino también la historia de otros aventureros que tuvieron con destinos trágicos similares. También relata su propia gran aventura en Alaska (siendo él mucho más joven) cuando se fue solo a escalar, por semanas, a una montaña solitaria, llena de cascadas congeladas y glaciares con precipicios. Toda la expedición fue espeluznante, pero jamás olvidaré las astas de cortina que anudó en cruz,  para luego amarrarlas a él mismo, arrastrándolas por la nieve, como precaución si pisaba un glaciar débil que pudiera tener un precipicio abajo (el quedaría colgado de ellas). El hecho de que Mc Candles hubiera muerto y él no, dice Krakauer, era pura suerte (él también, como mi guía aventurero, había viajado en un buque salmonero en Alaska, en donde trabajó para pagar el viaje).

¿Por qué hay que gente arriesga su vida? ¿Por qué sienten que tienen que llegar a la cima de una montaña? ¿Es irresponsabilidad, es pasión, o las dos cosas? ¿Es una cuestión de la juventud?

No sé si algún día suba montañas como lo hice hace años (por cierto, hablo de “subir” caminando, o hiking, nunca llegué a escalar, no soy tan valiente) pero no me siento frustrada (aunque cuando hice el comentario con el que empecé, hace ya unos siete años, sí lo estaba), pues ya he aceptado que no se puede hacer todo en la vida. He cambiado el sueño de grandes montañas por  excursiones cortas a las que he podido ir con mi familia, como la Quebrada Quintero en el Ávila en Caracas, el Cerro San Cristóbal en Chile, o el Cerro Cedro (Parque Metropolitano) en Ciudad de Panamá. En ellos he compartido con mi familia, no solo la alegría de caminar por un sendero natural, sino la vista que se aprecia desde lo alto y la satisfacción de haber llegado a una meta.

Sin embargo, me emociona mucho cuando veo en Facebook que alguien de mis conocidos o amigos ha coronado una montaña, o ha logrado hacer una gran excursión con la que soñaba. Me gustaría que supieran que me transportan dentro de sus fotos hasta los maravillosos paisajes en donde estuvieron y que desde detrás de esta pantalla les estoy aplaudiendo ¡Bravo!

@chicadelpanda

Más de un millón de maletas

¿Quién cumple años hoy en Facebook? ¡Fulanita! Años que no sé de ella, la última vez estaba viviendo en Angola, África. Buscar en el perfil, “about” , “Lives in Guandong” ¿Eso no es China? Le escribo “¡Feliz cumpleaños desde Panamá!” A lo que ella me responde: “¡Gracias y besitos desde la China!”

Hace poco alguien me escribió un comentario en Facebook sobre el lanzamiento del libro Siete Maletas, Nuestras Anécdotas en el Exterior (escrito por esta servidora) lo siguiente: “¿Y qué venezolano no las tiene?” Tiene razón. Hoy, viendo un video sobre el éxodo venezolano de los últimos años, leo que más de un millón de venezolanos han emigrado, así que mínimo debe haber un millón de historias repletas de anécdotas interesantes. La cuestión es sentarse a escribirlas.

Hay una en particular, que habla sobre emigración, pero que es ficción histórica: Liubliana, de Eduardo Sánchez Rugeles. Yo no sé si sea el mejor libro que me haya leído en mi vida (en este momento así me parece), pero es el que más me ha sacudido todas las emociones posibles. Es un libro de “cortarse las venas” como dicen en Venezuela, en que lloras, ríes, recuerdas, te alteras.  Esta novela además, ha sido premiada no sé cuántas veces. Es la novela perfecta, si hubiera una “gran novela venezolana”, o incluso latinoamericana, para mí sería ésta. De la página de Goodreads de la bloguera de Tras las Páginas cito lo siguiente:

“En jerga venezolana: esta vaina si es buena. Una historia venezolanísima, de esas que marcan y no se olvidan, que sin tapujos nos muestra lo que significó crecer en la Venezuela de los 80s y 90s. Que particularmente me tocó de manera personal, porque lo recuerdo todo, porque lo viví todo y lo sigo viviendo: la ilusión de la tierra prometida, el inicio de la Revolución, el paro petrolero, la tragedia de Vargas, el estancamiento y, sobretodo, la involución.

Es imposible leer esto sin conmoverse, sin sentirse identificado, sin que te duela tu país. Este libro es un retrato de la Venezuela contemporánea, que incluye, además, elementos de thriller, misterio, amor, comedia negra y mucha locura; haciendo de Liubliana, un excelente instrumento de reflexión, uno de los mejores libros que he leído y una lectura obligada para todos los venezolanos.”

Me encantaría leer más historias de emigrados venezolanos, reales o de ficción. Si tienes alguna recomendación, me encantaría leerla en los comentarios.

@chicadelpanda

¿Cuántos libros tendría tu biblioteca?

Walker Library, Minneapolis, Minnesota, Usa

Hace unos años abrí una cuenta en Goodreads y luego la cerré. Pero a finales de 2014, debido a la publicación de Siete Maletas, decidí abrirla de nuevo. Esta vez añadí las reseñas de libros que he realizado a través  de los años, y tuve  un resultado sorpresa: por ahora, soy la #1 Top Reviewer en Panamá. Es como si por fin hubiera encontrado el jueguito on line en el que soy buena.

Para mí, que me he despedido de casi todos mis libros, ya sea por minimalismo o por mudanza, tener todas sus portadas en una biblioteca virtual es como tener un álbum de fotos: cada uno de ellos me trae recuerdos. Por otro lado, hay muchos libros que he sacado de bibliotecas públicas, o que han llegado a mí en formato digital, y que nunca hubieran estado en una biblioteca física de mi propiedad, así que tenerlos todos en un solo sitio, me encanta. Además… yo siempre he querido, o trabajar en una biblioteca, o tener una librería, así que es genial estar en Goodreads, porque es como vivir el sueño de manera virtual.

En Goodreads cada quien tiene una biblioteca general  (My books), la cual tiene tres “estantes” (shelves) básicos: Read (leídos) , Reading (leyendo) y Want to read (quiero leer), pero además puedes añadir los estantes que quieras, es decir, tú puedes crear tus propias categorías. Yo añadí, (en el estante de libros leídos), uno que se llama Picture Books (libros con ilustraciones) en donde incluyo desde comics hasta libros álbum. Este estante es muy especial para mí, porque me trae recuerdos de risas y sonrisas, no solo de cuando era niña o adolescente, sino también de los momentos compartidos con mis hijos leyéndoles libros para dormir.

Se pueden hacer muchas cosas en Goodreads: seguir a autores favoritos, ponerles estrellas  a los libros, recibir recomendaciones (basadas en esas estrellas), enterarse de eventos y promociones, etc. Pero lo mejor es compartir con amigos, leer sus opiniones, las citas que les gustan, los libros que les interesan. Hace tiempo, la gente decía que con ver los libros de la biblioteca de la casa de alguien, te podías hacer una idea de quién vivía allí. Ahora, con la llegada de los libros electrónicos, esa suposición no aplica, y en mi caso,  con tantos amigos que tengo desperdigados por el mundo, lo más probable es que no llegue a conocer sus casas, y aún si lo hiciera, es muy probable que muchos de ellos hayan dejado atrás sus bibliotecas, al igual que yo.

Si eres amante de los libros, aquí te dejo un tutorial corto y facilito, para que tengas tu propia biblioteca virtual. ¿Cuántos libros tendría tu biblioteca? ¿No te gustaría saber?