¿De qué metal estás hecha?

Poco antes de realizar el ayuno de tres días que hice hace algunos meses, tuve un sueño en el que a una persona se le abría el hombro, como si fuera una tapa, y que comenzaba a llenarse de metal líquido por dentro. Su cuerpo parecía transparente, vacío, y se iba llenando como si fuera una estatua.

A partir de allí comencé a meditar todos los días, imaginándome que me iba llenando de metal líquido, el cual se solidificaba instantáneamente. Comencé a sentirme cada vez más fuerte, preparándome así, mental y espiritualmente, para realizar el ayuno prolongado que mencioné.

Han pasado ya varios meses de meditación diaria, y la misma ha evolucionado. Todos los días me relleno de cuatro metales líquidos que luego se solidifican dentro mí, cada uno con un significado diferente, los cuales simbolizan mi fortaleza.

  • Primero recibo el acero inoxidable, que significa mis bases fuertes. Es toda la historia que me precedió, mis antepasados, mi familia de origen, mis paisanos, mis amigos de infancia y adolescencia, el país donde nací, mi ciudad natal, la geografía de dónde vengo.
  • Luego recibo el oro de 18 kilates, que es todo el valor espiritual que tengo, mi humanidad, mi amor por mis hijos y por mí, mi empatía hacia los demás, honestidad, amabilidad, capacidad de escuchar al otro, o de ser testigo de su vida. Mi resiliencia y perseverancia, pero también mi capacidad de crecer y evolucionar, de ampliar mis límites. Es todo lo que me hace bella por dentro y que me une con los demás.
  • Sigue la plata, elegante, pero sencilla, que simboliza el mundo físico, así como la energía que se intercambia para que yo pueda vivir en este mundo, para que mi espíritu pueda realizar este viaje que llamamos vida. Son los recursos materiales, así como mi capacidad para producirlos, mantenerlos, expandirlos y sacarles provecho.
  • Por último, recibo el titanio, que me hace un alma inmortal. Es toda la alegría de saberme unida al Universo, de saberme protegida por Dios o la Diosa. Es prosperidad, amplitud y expectativa por un futuro desconocido que me sonríe.

Te invito a que diseñes tu propia meditación de fortaleza. Piensa en ese metal, o metales, que te atraen, e imagina que eres una estatua que durará por cientos de años. Es el año 2700 y alguien te ha encontrado. ¿De qué metal estás hecha?

Zona de meditación y escritura

Vamos a hacer un ejercicio de escritura terapéutica muy liberador y entretenido. Después de meditar el tiempo que consideres necesario, vas a escribirte una carta para los días en que todo se vea negativo y te falten energías. En la carta que redacté yo, imaginé que me la escribía mi ángel de la guarda, pero puede ser quién tú quieras, incluso tú misma. Puedes encontrar más detalles en el post Oír a la intuición y tomar nota. https://mlhardy.wordpress.com/2020/11/13/oir-a-la-intuicion-y-tomar-nota/?preview=true

Querida Michelle,

Me he fijado que últimamente estás cabizbaja, sin energías, sin ganas de vivir. Sé que todo parece oscuro, como si una gran tormenta se acercara y no acabara de llegar. Sé que piensas que tus esfuerzos son en vano, y que alguien como tú, un simple ser humano, pequeño, no puede contra situaciones tan grandes.

Quiero recordarte que no eres solo un ser humano, eres Dios, o Diosa, porque es a través de ti que Dios ama, siente, sueña o llora. Es imposible que seas pequeña. Eso tan grande que ves allá afuera, esa oscuridad, también es parte de ti. A veces hay que dejar que la oscuridad te envuelva, te atraviese, porque luchar contra ella para siempre, es inútil.

Eres Diosa y también oscuridad. No estás separada del Universo, eres parte de él. Si el Universo es infinito, también lo eres tú. Si Dios puede contra la oscuridad, también lo puedes tú.

Los tiempos malos vienen, pero también se van. No te desesperes buscando soluciones. Búscalas con calma, confía en ti, y cree firmemente que el amor de Dios por ti es incondicional.

Vas muy bien, ten fe en ti y en la Diosa: ¡Dale que tú puedes con esto y mucho más! Eres maravillosa, confío en ti y estoy muy orgullosa de ti.

Tu Ángel de la Guarda.

Ahora es tu turno. ¿Qué quisieras que te dijeran en tus días malos? ¿Cómo sería ese apoyo moral que siempre has deseado oír? Escríbelo y conviértete en tu propia roca de apoyo para los momentos en que más lo necesitas.