Si la vida te quita caballos, por ahí vienen las ovejas

En la zona en donde vivía antes, en la periferia de la ciudad de Querétaro, a cada rato veía caballos, con o sin jinetes, con o sin carretas atrás. A veces paseaban por las calles, como si no se hubieran enterado de que estamos en el siglo XXI, o a veces los veía pastando en un campo que tiene un lienzo charro al lado (por lo que asumo que para eso eran).

Mientras me preparaba para la mudanza, cada vez que veía un caballo, pensaba que me iban a hacer falta. Pero poco después de mudarme (dentro del mismo municipio), mientras manejaba cerca de mi nuevo hogar, me encontré con un rebaño de ovejas y cabras! No lo podía creer, me paré, tomé unas fotos, y me entró un ataque de risa.

Primero, por la aparición casi mágica del rebaño, el cual me sonaba a metáfora: “si la vida te quita caballos, te pone ovejas”, jaja.

Segundo: Porque me recordaba que mi ciudad, no era tan 100% ciudad, y que saber eso era como compartir un secreto que la mayoría de los turistas no saben.

Tercero: porque, por cuestiones del destino, esto de estar “in the middle of nowhere” (como dice mi hija, exagerando un poco), nos cae como anillo al dedo en estos días de epidemia.

Keep calm and stay at home! (A menos que estés como yo, y que puedas salir a caminar sin temor a encontrar gente).

Hasta el próximo post…

Cuando el papá deja de pasar pensión alimenticia

Ayer les dije a mis hijos que hasta que su papá no deposite los dos meses y medio de pensión alimenticia que debe, no voy a dejar que su papá los vea.

Shhhh… no puedes hacer eso. No puedes, legalmente, evitar que tus hijos vean a su papá. Ver a su papá es su derecho.

Si su papá no deposita antes de fin de mes, ya no podré pagar el colegio de ninguno de los dos. Si pasan tres meses sin pagar, el colegio les quita el derecho a presentar exámenes.

Legalmente, su papá no debe dejar de depositar pensión alimenticia. Pero su “papá” no ha depositado ni un peso mexicano de pensión alimenticia este año. Tener pensión alimenticia por parte de su papá es su derecho.

Qué pasa si un niño no come por un día, dos, tres…? De desmaya, se desnutre, hasta puede llegar a morir si pasa mucho tiempo sin comer. Qué pasa si no tiene techo? Si no puede ir al colegio? Todo eso se logra con el dinero de la pensión alimenticia.

Pero qué pasa si un niño deja de ver a su papá un día, dos, tres…? Absolutamente NADA. Absolutamente nada, porque en este caso, la mamá es la responsable de cuidarlos. El papá no se ocupa de alimentarlos, ni de llevarlos al colegio, ni de nada. NADA. Su única responsabilidad es depositar la pensión alimenticia, y no lo está haciendo.

Entonces, qué es prioridad? Que mis hijos vean a su papá cuatro días al mes y les diga palabras bonitas, o que coman, vayan al colegio y tengan un techo bajo el cual dormir todos los días del año?

Shhhh Michelle eso no se dice. Él puede usarlo en contra de ti.

Y qué me van a hacer? Quitarme la custodia de los niños, para dársela a él? Tomo el riesgo, ya no tengo miedo. A lo mejor así sí se responsabiliza por sus hijos.

Shhhh los trapitos sucios se lavan en casa.

Sabías que esos trapitos sucios se llaman abuso psicológico, verbal y financiero, y que al promover el silencio estamos siendo cómplices de esos abusos?

Shhhhh déjate abusar por el bien de tus hijos. No hables mal del papá.

Decidí hace rato que “ya no me presto para eso”. Qué tal si más bien alguien le dice al papá que sea buen “papá” y así no hay nada malo de qué hablar de él?

Por qué no los dejas ver a su papá? Igual él no va a pagar nada y no resuelves nada.

Porque ya me cansé de seguirle el show del “buen papá”.

Ya me cansé de ser yo el objeto de su abuso psicológico y financiero.

Shhhh los niños necesitan a su papá.

Falso. Los niños necesitan a un papá que se comporte como un buen papá, es decir, que, o críe, o mantenga, o que haga un poco de las dos cosas. No necesitan de alguien que no se responsabiliza por ellos y que solo los usa para divertirse algún que otro fin de semana.

Después de pagar a mi abogada para que nos defendiera por dos meses y medio, y que ella misma me dijera que era imposible obligar al papá para que deposite una pensión alimenticia…

… y luego de ver que al papá no le importa dejar de ver a sus hijos (pues a pesar de decirle que no se los voy a dejar ver, aun no ha depositado la pensión) …

… pues ya no tengo más nada que esperar. Ya no tengo más nada que perder.

Acepto que ni mis hijos, ni yo, cuentan con su “papá”.

Acepto que no nos va a alcanzar el dinero para vivir como antes.

Acepto la realidad de que un hombre puede salirse con la suya, sin que haya ningún tipo de represalia, y que el convenio de divorcio no vale ni el papel en que está escrito.

Acepto que estoy desprotegida por el gobierno y por las leyes de este país.

Acepto que en un país machista en donde ni el feminicidio se castiga, es lógico que el incumplimiento del pago de pension, mucho menos.

Acepto todo… pero no me callo más.

#EscritorasContraLaViolenciaDeGénero

Los hombres no son niños

Viene el niño y destroza el cuarto. La mamá, que se siente responsable, lo ordena, limpia y repara. El niño tiene cinco años, y es imposible que él solo repare todo. Se le castiga, se le enseña, y se le deja claro que está mal lo que hizo, así como cuáles serían las consecuencias, si lo vuelve a hacer.

El problema viene cuando el niño se hace adulto. Destroza el cuarto, y la sociedad, en vez de hacer que el hombre adulto asuma responsabilidad por lo ocurrido, se le trata como niño.

A falta de mamá a la que hacer responsable, se hace responsable a la mujer más cercana: la esposa, ex esposa, hija, tía, empleada, la que caminaba por la calle en minifalda, la que no se arreglaba, la tímida, la extrovertida, no importa quien. Si es mujer, esa es la que termina metafóricamente asumiendo la responsabilidad del cuarto destrozado.

Porque aparentemente los hombres crecidos siguen siendo niños. Se les hace imposible arreglar el cuarto destrozado. Que venga una mujer adulta a arreglarlo. Ah, pero luego quieren actuar como si fueran el dueño del cuarto.

Ser adulto es ser responsable. Es decir, “yo cometí un error, yo asumo las consecuencias”. Es decir: “este cuarto es mi responsabilidad, y si tiene goteras, soy yo el que se tiene que ocupar de arreglarlas”. No es que “yo cometí un error, que venga una mujer a arreglarlo”. No es que “esas goteras no son mi problema, yo no las abrí”.

El machismo es suponer que el hombre va a asumir la autoridad, sin responsabilidad. Aquí manda el macho, pero la responsabilidad, que la asuma la mujer.

Los hombres no son niños. En vez de hombres machistas, quiero una sociedad con hombres responsables, y un sistema que castigue a los que infringen la ley. Ya basta de culpar y hacer pagar a las mujeres, por los destrozos de los hombres.

Yo quiero cárcel

Cárcel a los violadores, quienes en promedio violan 20 veces en sus vidas.

Cárcel a los feminicidas, los cuales en más del 90% de los casos no son convictos.

(Cuando el masculicidio se convierta en una tendencia nacional, en la que las mujeres maten 10 hombres al día, avísenme, porque me verán protestando por ellos).

Cárcel a los acosadores, que tratan a las mujeres como si no fueran personas, sino objetos.

Cárcel a los abusadores domésticos, ya sean abusadores físicos o psicológicos.

Cárcel a los que se dicen padres, pero le roban el dinero a sus propios hijos, al no darles pensión alimenticia.

Cárcel a los que secuestran a mujeres en prisiones de oro.

Cárcel a los que trafican mujeres, forzándolas a esclavizarse y prostituirse.

Cárcel a esos monstruos que no pueden llamarse hombres, que abusan sexual y físicamente de niños y niñas.

Cárcel a los que torturan física y psicológicamente.

Cárcel a todo hombre que crea que tiene autoridad, pero no responsabilidad.

Quiero que las mujeres dejen de pagar por los delitos de los hombres.

Yo quiero cárcel.

Aquí seguimos

«Si estuviera viviendo en Milán, me hubiera ido a tomar un cafecito a cualquier sitio», pensé, justo después de dejar a mis hijos en el colegio. Tengo cita en una hora con el dentista, e ir a casa hubiera sido una pérdida de tiempo y gasolina.

De repente me acordé que sí hay un cafecito cerca, así que vine, y aquí estoy escribiendo.

En realidad, en este 28 de febrero de 2020, si estuviera viviendo en Milán, lo más probable es que estuviera metida en mi casa con mis hijos, debido a la emergencia de coronavirus que se está viviendo allá. Así que a disfrutar de este cafecito, porque el fulano virus va a llegar aquí también, y sospecho que volveremos a tener suspensión de clases, cierre temporal de restaurantes y cines, etc.

Digo volveremos porque cuando vivíamos en Guadalajara en 2009, estuvimos con la emergencia de virus H1N1, y eso fue lo que pasó. Ya se lo conté a mis hijos, para que puedan tener un contrapeso a las noticias que leen en internet (y así no se preocupen de más). Ya pasamos por algo parecido…

y aquí seguimos.

Anoche también les recordé a mis hijos que ayer, hace exactamente diez años, pasamos por el terremoto de 2010 en Chile. “Y cómo sobrevivimos?”, me preguntó S, mi hijo menor, quien, como el terremoto, ya tiene diez años también. “Porque los chilenos construyen muy bien los edificios. Los hacen de manera que tengan que soportar terremotos de intensidad 9”. Yo sigo dando gracias a todos los ingenieros, arquitectos, etc, que han construido Santiago. Es por ellos que estamos vivos.

Es por ellos que aquí seguimos.

El coronavirus alarma, pero nada como estar en Venezuela en el 2016, en plena emergencia de zika, chikunguya y dengue, sabiendo que había escasez de medicinas en los hospitales.

Pero aquí seguimos.

Estas epidemias son terribles. Sin embargo, nos recuerdan que la vida es solo un tiempo que tenemos prestado para estar un rato en este planeta.

Nos recuerdan que cualquier día nos va a tocar devolverla.

Pero por lo pronto…

aquí seguimos.

No más maletas

De repente un día siento que ya no hay más nada que decir. Ya me drené toda. Ya esa necesidad loca de escribir pasó y…

I can move on with my life.

Pero, pasa una cosa y otra y otra y otra y chin… veo el título del blog, como cuando en Harry Potter aparecían letras de la nada en una pared: “No más maletas”. Yes! Ése va a ser el título del blog de ahora en adelante.

Pero el detalle es que (tos nerviosa)… me voy a volver a mudar. Como mi hijo menor, quien tiene diez años, recalcó: “Va a ser nuestra cuarta casa en Querétaro!” y yo contando con los dedos de las manos: “1,2,3…4”, concluyo que el chamín tiene razón, y que eso es solo contando esta ciudad.

El asunto es que nos vamos a mudar los cuatro (yo, mis dos hijos y la gata) a la casa de mi novio, la cual ya tiene tres humanos más dos perros habitando en ella. Eso sucederá (Dios mediante, Dios primero) en aproximadamente una semana, y entre los cuarenta mil asuntos por resolver, está el hecho de que mi gata Safi va a tener que convivir con los perros Tina y Pingo, quienes son mucho más grandes que ella. Si has pasado por una situación similar de mascotas, y me quieres dar recomendaciones, bienvenidas sean.

Es cierto que ya me he mudado N veces, y es verdad aquello de «qué es una raya más para un tigre?”. PERO, ésta no es una raya, es una rayotota.

Esta mudanza es un parteaguas (me encanta esta palabra tan mexicana). Es el comienzo de un capítulo nuevo, tan diferente, que casi parece irreal…

OVNIS en esta navidad

– Por qué te pasaste a mi cama anoche? – le pregunto a S, mi hijo de nueve años.

-Te digo cuando lleguemos a la casa- me responde. Estábamos con alguien más, y al parecer, S no quería que esa persona oyera su respuesta.

Apenas llegamos a la casa, le pregunto de nuevo:

– Entonces, por qué te pasaste a mi cama anoche? – S se pone serio y responde:

– Es que anoche vimos un OVNI- me dice, mirándome a la cara, como queriendo evaluar cada detalle, no solo de mi respuesta, sino de mi lenguaje corporal. Vivimos en un condominio cerrado que es seguro, y es muy común que S se quede en la noche jugando en el parque con sus amigos vecinos.

Permanezco en silencio unos segundos antes de responder:

– En serio? WOW, por qué no me avisaste? Me hubiera encantado ir a verlo! Cómo era? Dónde lo vieron? Cómo fue?

– Lo vimos en el parque, era como así – y abre los brazos como para hacer la forma de un círculo. – Mis amigos también lo vieron, y algunos han visto otros ovnis otras veces.

– En serio? Increíble! Qué bien! Y fue por eso que te pasaste a mi cama anoche?

– Mmm… no, se me olvidó por qué fue.

-S, no te preocupes, que los extraterrestres son muy inteligentes como para meterse con nosotros.

Un par de minutos más tarde, le digo:

– Sabes qué? En realidad tiene mucho sentido eso de que hayas visto un OVNI. Eso es por la pirámide que tenemos cerca.

– Y qué tiene que ver la pirámide?

– Es que hay gente que dice que los egipcios, los aztecas y las demás civilizaciones que las construyeron, no tenían la tecnología necesaria, y que fueron unos extraterrestres los que les enseñaron cómo hacerlo – le doy toda esa información, mientras lo veo en el reflejo del espejo, mientras se cepillaba los dientes.

Luego me da las buenas noches, y se va a dormir.

Apenas veo que ya está en su cama, y justo luego de cerrar la puerta de su cuarto, hago como si estuviera gritando para mis adentros, y dejo escapar un bajito, pero contundente “yessss …!”

Hace como un mes le había contado a S quién era Santa Claus, y sentí que algo dentro de mí se rompía. Era como si estuviera arruinando la navidad. En ese momento me preguntó, “y los Reyes Magos? Y el Ratón Pérez?”, y con cada respuesta que le daba, sentía que estaba matándolos a todos: a Santa, a Baltasar, a Melchor, a Gaspar, a Rudolph, a todos! Hasta se me aguaron los ojos. Qué fastidio es la navidad post- revelación.

Hasta hoy! OVNIS!

Quítate Santa, tu tiempo se acabó. La navidad está salvada… the Empire Strikes Back!