Buenos hábitos ecológicos de los países en que he vivido

A veces hace falta que venga alguien de afuera para que vea con otro lente la realidad de una ciudad, o un país. Cuando uno lleva mucho tiempo viviendo en un sitio, ciertas cosas pasan a ser tan obvias que uno se olvida de su existencia.

Como he vivido en varias ciudades, quisiera compartir con ustedes algunas buenas costumbres o maneras de pensar, que he ido recogiendo en el camino. Bueno en este caso se refiere a que es respetuoso con el ambiente.

Caracas, Venezuela

De esto no me di cuenta yo, que viví en mi ciudad natal hasta los 29 años. Se dio cuenta un amigo rumano de mi hermana, quien comentó algo así:  ustedes viven en mayor contacto con la naturaleza que en ninguna otra parte que yo haya visto. Hay jardines adentro, no solo afuera, de las casas. Ciertamente, algunas casas tienen jardines adentro, pero yo nunca he visitado una casa en Caracas que no tenga matas. Por otro lado, usualmente no hay aire acondicionado en donde uno vive, sólo en oficinas o en lugares públicos (mucho menos calefacción). La última vez que fui a Caracas – ya estaba viviendo en Santiago, Chile ciudad que aunque es muy bonita, ni de cerca tiene la vegetación de Caracas-  recuerdo que le dije felizmente a mis compadres, viendo su jardín: me siento en la selva.

Tener matas y no depender de un sistema de climatización, disminuye la producción de gases de invernadero (que empeoran el calentamiento global) .

New Jersey, Estados Unidos

Morris County tenía una biblioteca central gigantesca, acompañada de pequeñas bibliotecas locales. Creo que es lo mismo en todo Estados Unidos, pues en Miami, aunque el sistema de bibliotecas no era tan espectacular, era muy bueno también.

Esto es respetuoso con la naturaleza porque permite a los comedores de libros reducir su consumo. Se salvan árboles, se evita la producción de gases de invernadero en el transporte, y  se disminuye la basura.

Miami, Estados Unidos

Una sola palabra: Goodwill. Cuando empecé a donar artículos de mi casa para simplificar mi vida, me di cuenta que en el camión que las recibían había cosas maravillosas: juguetes prácticamente nuevos, ropa, libros, etc, ¿Qué hacen con todo eso? Le pregunté a la persona que estaba en el camión. Se llevan a las tiendas Goodwill y allí se venden. El dinero va a la organización, que ayuda a personas que tengan alguna discapacidad.  Así que hice que me hice clienta. A veces compraba las cosas y las volvía a donar (por ejemplo una serie de VHS de los Muppets).

Lo respetuoso con el ambiente se refiere a que se reúsan las cosas por un lado (no terminan en el basurero ) y por otro, no se usan recursos para fabricar cosas que ya existen.

Milán, Italia

No se compra en cantidades, sino en calidad. Primero: a nadie le importa que le vean a uno 80 veces la misma ropa, eso es lo normal. El secreto: esa ropa es de calidad, no hace falta tener el closet repleto de ropa barata. Segundo: todo el mundo recicla, porque en cada edificio hay un pote para cada material.  Tercero: la gente anda a pie, en bicicleta, en metro o en tram; el que anda en auto usualmente anda en un minicooper  o algún  otro carrito pequeño. Cuarto: nadie usa ni microondas ni muchos menos, pecado mortal, secadora (la cual además de gastar mucha electricidad, echa a perder más rápido la ropa).  Quinto: existen los huevos de gallinas felices que viven en un corral, al aire libre (en contraste con los que se venden en todas partes, que vienen de gallinas deprimidas y estresadas que viven en jaulas sin moverse, y sin ver la luz del sol, en una fábrica).

Pero lo más importante es que todos los italianos que conocí tienen este credo: la comida que se hace en casa es mejor que la de cualquier restaurant. Desde cero, por supuesto, no estamos hablando de la pizza que se descongela. Comer en casa siempre será más respetuoso con la naturaleza que comer afuera, sobretodo en el caso de la comida rápida, o en donde se usan artículos desechables (servilletas, manteles, vasos, cubiertos, bolsitas de azúcar, etc).

Guadalajara, México

Como en Caracas, la mayoría de la gente no tiene aire acondicionado, y tampoco usan calefacción. También es muy común secar la ropa al aire libre. Como en Italia, les gusta cocinar en casa. Estar orgulloso de la propia cocina, como en México o Italia, es bueno para el ambiente.

Santiago, Chile

Transportarse en bicicleta.  Mucha gente anda en bicicleta porque hay vías especiales para éstas, las aceras para caminar están en buen estado – y además son anchas – los autos no se estacionan en ellas, hay rampas, hay estacionamientos de bicicletas, y hay semáforos de peatones (a veces incluso de bicicletas) por todas partes.

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Este resumen se refiere a lo que yo aprendí, pero estoy segura que si le preguntan a otra persona, va a responder algo diferente. A veces las cosas que a uno le parecen una locura son totalmente normales en otro país. Algunos hábitos se pueden aplicar en todas partes, otras no. Pero es bueno saber qué hacen en otros países, porque a lo mejor nos sirve, así como  también es bueno saber qué estamos haciendo bien y aplaudirnos por eso.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Una ducha más natural

Cuando vivíamos en Italia, un italiano dijo en una conversa:  En verano me ducho con agua fría. ¿Para qué bañarse con agua caliente?  y yo, más sorprendida que Mi Pobre Angelito en la propaganda de su famosa película, en mis pensamientos ya me había puesto la manos en la cara, en la cabeza, estaba pegando gritos ¡Qué loco! , ¡Oh My God! Por supuesto no dije nada. Uno aprende a callarse la boca después de los 30 años, más o menos. De vez en cuando.

Yo soy de Venezuela – léase es verano todo el año… ó 95% del año, por decir algo – . Lo que esta persona estaba diciendo estaba realmente fuera de mi cajita de precondicionamientos mentales. En aquel momento, lo archivé en mi cabeza y allí quedó.

Pero con todo esto de tener una vida más natural, más respetuosa de la naturaleza, el archivo brincó del cajón y se colocó mágicamente en el medio de mi escritorio. Lo tomé en mis manos y leí: En verano me ducho con agua fría. ¿Para qué bañarse con agua caliente? Lo volví a leer y lo analicé. Volteé el papel por atrás, vi los bordes, en búsqueda de alguna letra pequeña que develara el misterio. Nada. Ningún misterio.

Así que decidí comprobar si lo que decía el documento. Es verano aquí en Chile. Probemos.

Empecé a bañarme con agua fría hace unas semanas. Ya en enero había empezado a cerrar la llave del agua mientras me enjabonaba. Como pueden ver en el gráfico, solo haciendo eso, ya  había descendido considerablemente nuestro gasto de agua. Ahora con las duchas frías ha disminuido un poco más, por supuesto: ya no tengo que esperar a que se caliente el agua, y las duchas simplemente duran menos.  La columna de enero es menor que la de febrero porque estuvimos 10 días de vacaciones fuera de la casa; pero comparen este febrero   con el del año pasado (ver los círculos rojos). El consumo de agua disminuyó casi en un 50%.

 

@chicadelpanda

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Ruidos de verano en Santiago y Milán

Es verano aquí en Santiago, y se oyen más ruidos que en invierno, tanto de la naturaleza animal, como de la humana. Hace unos días -como a las 11 o 12 de la noche- oigo el bochinche típico de una fiesta, y me vienen recuerdos de cuando vivíamos en Milán.

Llevábamos pocos días de haber llegado con nuestra bebé de año y medio, directo desde Doral en Miami (o Doralzuela como a los venezolanos les encanta decir) donde vivíamos antes. Buscábamos cultura, la Europa, el viejo continente, Italia…y llegamos al único edificio en todo Milán que tenía un bar en la planta baja … ¡de reggae! Al principio no se oía casi nada desde nuestro apartamento, pero a medida que avanzaba el verano, ponían la música más fuerte y la gente hablaba más alto en consecuencia.

Una vez se lo comenté a mi cuñado -quien vivía en el edificio de al lado- ya que algún vecino había tomado la iniciativa de dejar un letrero amenazante, dirigido a la gente del bar en la entrada del edificio (y el cual no voy a transcribir aquí porque incluía groserías).  Esto fue lo que me respondió mi cuñado: “pero si los pobres llevan todo el invierno sin salir, es verano, tienen que divertirse”.

Total que aquí estoy -tan lejos que en casi todo el mundo es invierno, mientras nosotros estamos en verano- y aun así, me toca al lado de un edificio en donde hay unos venezolanos escandalosos. Que ¿cómo sé que son venezolanos? Ok, no lo sé a ciencia cierta. Lo que pasa es que otros venezolanos que viven en este edificio, nos juraron por su mamá que había unos compatriotas en el otro edificio porque los habían oído desde su apartamento. Y, pues… yo  asumo que son los mismos.

Por Michelle Lorena Hardy  –   Chicadelpanda.com