¿Es una locura pensar que la vida es colaboración?

“La experiencia de agencia personal y la capacidad de acción responsable se basan en una forma peculiar de colaboración social- una colaboración social que ayuda a las personas a recorrer el espacio entre lo conocido y familiar y lo que podrían llegar a saber de sus vidas e identidades”,

Michael White en Mapas de la Práctica Narrativa.

En los años 30’s, Vigotzky estableció una teoría lingüística evolutivo experimental, en la que establece que la sociedad es el factor determinante del comportamiento. En los 80’s Michael White retoma esta línea de pensamiento, y elabora el concepto de Zona de Desarrollo Próximo, la cual se encuentra entre aquello que la persona sabe y realiza de manera independiente, y el potencial de conocimiento y desarrollo que puede llegar a tener en colaboración con los demás.

Aunque este concepto es más evidente en niños, también aplica a los adultos.  En el caso de los niños, la Zona de Desarrollo Próximo involucra actividades básicas de función ejecutiva, sin que ningún adulto le esté diciendo qué hacer. Por ejemplo, una niña que, aunque sabe que pegar a otros está mal, lo hace si no tiene supervisión. Aunque la mayoría de los niños de su edad no golpea porque ya lo han internalizado, es decir, ya tienen control y regularización sobre su propia conducta, ella necesita dar pasos dirigidos por un adulto, que la lleven a monitorear sus acciones. En otras palabras, no llegará allí por sí sola, o se tardará mucho tiempo en llegar allí, sin ayuda de alguien más.

Para atravesar la Zona de Desarrollo Próximo en Terapia Narrativa, se utilizan las conversaciones de andamiaje. Estas conversaciones buscan alejar la persona de lo conocido y familiar, para que así pueda llegar a lo que es posible por conocer y alcanzar.  Las conversaciones de andamiaje buscan que la persona descubra que tiene agencia personal, es decir, que tome consciencia de que es capaz de tener efecto sobre su propia vida.

Las preguntas para atravesar la Zona de Desarrollo Próximo son la manera de cómo el terapeuta va llevando de la mano a la persona para desarrollar su potencial. Estas preguntas se categorizan de la siguiente manera:

  1. Experiencia cotidiana del problema. Se busca nombrar el problema e identificarlo, así como ubicar aquellos eventos extraordinarios a los que no se les había prestado atención con anterioridad.
  2. Haciendo conexiones entre eventos. Se ubican los eventos en una cronología para encontrar causas y consecuencias.
  3. Reflexiones en torno a la identidad y a la vida. Hablar de valores, compromisos y esperanzas; cómo estos han cambiado a lo largo de la vida, y cómo han influido en los cambios de identidad según la edad, o eventos importantes.
  4. Propuestas de pasos a tomar. Tomando en cuenta los pasos anteriores de la conversación de andamiaje, así como la agencia personal, se busca continuar en una misma dirección, o cambiarla, o buscar qué aspectos de la realidad actual se quieren mantener para el futuro, y qué introducir como novedades.
  5. Predicción de consecuencias, o resolución del problema. Preguntarse qué podría interponerse en el camino para que no se logren los objetivos o esperanzas planteadas, como, por ejemplo, enfrentar antiguos miedos, si estos volvieran.

El concepto de Zona de Desarrollo Próximo lo traigo a mi vida, porque sé que mi historia como expatriada, mamá y esposa, la cual me llevó a vivir en diferentes países por muchos años, ha traído un atraso en mi nivel de función ejecutiva y de desarrollo profesional, si soy comparada con otras mujeres de mi edad. Esto les sucede a muchas mujeres, quienes, como yo, han dedicado gran parte de su vida a cuidar de su casa y de sus hijos, y que de repente, al divorciarse, ya no sabemos cómo vivir.  

La diferencia es que en mi caso fue un continuo empezar a aprender todo de nuevo cada cierta cantidad años (máximo tres años, mínimo seis meses). Fue como si gran parte de lo aprendido en el país anterior no sirviera, y tuviera que empezar, no desde la casilla cero de nuevo, pero sí en la 5, mientras la gran mayoría de las mujeres de mi edad ya iban por la 40.

Pero volvamos al caso de las mujeres que nos divorciamos después de 10, 15, 20 o más años de cuidar la casa y los niños. La sociedad espera que brinquemos rápidamente esa Zona de Desarrollo Próximo, es decir, que se ponga uno a la par de los demás hombres y mujeres de nuestra edad, tanto a nivel de función ejecutiva (muchas estuvimos en matrimonios en donde ni siquiera teníamos control de nuestras finanzas debido a la naturaleza de poder de la parte masculina), produzcamos dinero de la misma manera, nos curemos instantáneamente cualquier depresión, que seamos “luchonas”,  y aprendamos un nuevo oficio que produzca la misma cantidad de dinero que el ex esposo, quien lleva más de 20 años escalando en su carrera profesional, y además cuidemos a los niños sin ayuda, sobre todo, en el caso de las que vivimos en el exterior, que ni siquiera contamos con familia para hacerlo.

Sí creo que para llegar a la Zona de lo Posible por Ser, Conocer y Saber (es decir, para llegar a alcanzar todo nuestro potencial) el papel de la sociedad en general (cambiando paradigmas que prejuician a las mujeres negativamente), así como de la red de apoyo (ya sea como ayuda profesional o de cualquier otra manera), son un factor determinante.

Cada quien se desarrolla de manera diferente, no solo los niños, sino los adultos también. Parece obvio, pero en la práctica, hay una manera de ejercer el poder en la que se juzga o categoriza a las personas con uno o dos puntos de referencia solamente: ¿Es exitoso? ¿Tiene buenas relaciones personales? Y quien no esté al mismo nivel de la mayoría de sus pares de misma edad y estatus, es juzgado negativamente.

En mi caso, la gran mayoría de la gente que conozco me ha apoyado de diferentes maneras, y estoy muy agradecida. He sentido mucha empatía hacia mí y hacia mi circunstancia de vida, tanto en internet como en la vida real, digamos, en un 95% de los casos. Pero aún queda un 5% que más bien ataca, que cuando ve que una persona está vulnerable, aprovecha para ejercer más poder sobre ella. Parece poco, pero ese pequeño porcentaje puede ser muy intenso y hacer mucho daño. Es como cuando los niños están en el colegio y casi todos los compañeros le tratan bien, pero llega uno que le cae a golpes y lo manda al hospital. Es por eso que los adultos, en ciertas circunstancias de vida, cuando estamos muy vulnerables, tenemos que adoptar medidas de 0% tolerancia al bullying también.

Ni los triunfos ni las derrotas de una persona son individuales. El falso paradigma de la persona selfmade, es una manera, como cualquier otra, de ejercer poder sobre otras personas. “Yo soy mejor que tú, porque mira todo lo que he hecho”, termina siendo el paradigma de tanta gente, que uno puede caer en el engaño colectivo y creer que es cierto. Una mentira repetida mil veces, no es una verdad.

¿Cuál es mi verdad? Que todos estamos en diferentes etapas de desarrollo, y uno solo puede compararse con uno mismo. Meditar, escribir, y dedicar tiempo a mi bienestar, hace que vuelva de nuevo a mi verdad, y que borre la locura colectiva de creer que hay gente mejor o peor que yo.

¿Cuál es mi otra verdad, la cual se deriva de la primera? Que en ciertas áreas hay gente que se encuentra en etapas de vida más avanzadas que yo, y que me pueden dar una mano. Así mismo, hay personas que se encuentran en etapas de vida que yo ya pasé, y que les puedo dar una mano.

Colaborar con una persona adulta es diferente a colaborar con un niño. Significa ayudar, no significa decirle qué tiene que hacer. Significa preguntarle cuáles son sus necesidades, valores y objetivos, para así darle la mano en la dirección que quiere ir. No significa exigirle que cambie de dirección.

El problema de decirle a una persona adulta qué tiene que hacer, es que, si las acciones recomendadas no tienen relación con sus necesidades, valores y objetivos, esas palabras, o no van a significar nada, o pueden empeorar la situación, porque la persona puede sentirse invisible, o no vista, ya que sus circunstancias particulares no son tomadas en cuenta.

La vida es una competencia si uno cree que va a ser mejor o peor que otro. Pero esa misma vida es una colaboración, si uno cree que puede ayudar a otro, o que otros lo pueden ayudar a uno. ¿Es una locura pensar que la vida es colaboración? Puede ser, pero no lo es más que pensar que la vida es competencia.

Escríbele a tus hijos la carta que siempre soñaste recibir

Escríbele a tu hija o hijo esa carta que siempre soñaste con recibir de tus padres y nunca llegó, o, si por el contrario, sí la recibiste ¡Aún mejor! Ya sabes qué escribir. A lo mejor todavía la guardas en algún sitio y la lees de vez en cuando.

Estaba revisando mis papeles, cuando encontré varias tarjetas y cartas sencillas que me dieron mis hijos hace varios años, en que decían que me amaban y que era muy buena mamá, incluso la mejor mamá del mundo. Esas palabras, a veces casi garabatos, son para mí un gran tesoro. Sin embargo, de repente me di cuenta de que nunca les contesté por escrito, y me sorprendí ¿Cómo era posible? Eso había que remediarlo. Así que le escribí una carta a R en su cumpleaños número dieciséis (que fue hace unas semanas), y ayer otra a S, quien tiene diez años.

Si no tienes idea de qué escribirles, ponte en sus zapatos. Imagina que tienes 5, 10, 15 o 20 años, la edad de tu hijo (adapta el lenguaje a su edad, por supuesto). Imagina que llevas todo este año viviendo en un mundo al que no te prepararon, un mundo de pandemia, con cuarentena, a veces incluso con toques de queda; que has dejado de ver a tus amigos y familiares, o que hace meses que no vas al colegio. Las festividades de fin de año no serán como siempre han sido ¿Qué quisieras que te dijeran?

Puedes decirle que estás orgulloso de ella o él por haber enfrentado tantas dificultades, y decirle por qué piensas que es una buena persona. Lo que no debes hacer es hablar sobre sus errores o debilidades, ni sobre las cosas en las que no están de acuerdo, ni mucho menos traer a colación desavenencias pasadas. El objetivo de esta carta es que tu hijo se sienta amado y aceptado, que sepa que es importante para ti, nada más.

La epidemia de COVID ha subido un poco ese porcentaje de probabilidad de que la vida de uno termine más rápido. ¿Y si te contagias y hasta ahí llegaste? Yo sí lo he pensado, y no me da miedo hacerlo, porque en realidad, siempre he estado consciente de que el cuerpo que estoy usando es prestado, y que Dios puede pedírmelo de vuelta en cualquier momento. Que no te dé miedo pensarlo a ti tampoco, más bien, aprovecha la oportunidad para decirles por escrito a tus hijos que los amas.

Escribe lo que vayas a escribir a mano, y si tus hijos no viven contigo, tómale una foto y mándaselas. O si prefieres hacer o comprar una tarjeta, también sirve, o si quieres usar el correo tradicional, también. Pero que no sea un mensaje de Whatsapp más, o un email más. Hazlo a mano para darle la importancia que merece.

La resiliencia en tiempos difíciles depende mucho de la gente que nos rodea, que nos apoya, pero con el distanciamiento social, se hace difícil acompañar como uno quisiera. Una carta escrita desde el corazón puede ser tan sanadora como un abrazo apretado. No te lamentes de lo que no puedes hacer y aprovecha los recursos que tienes para lo que sí puedes hacer. Imagina a tu hija o hijo leyendo la carta, mientras sonríe… ¡A que acabas de sonreír tu también! Ya sabes qué hacer: toma un bolígrafo y ponte a escribir.

Confío en mí porque…

Hace un poco más de mes, hice el experimento de escribir por lo menos por veinte minutos, por cuatro días seguidos, sobre experiencias traumáticas. Justo después de esos días, me sentí muy mal emocionalmente, incluso peor que antes, pero hoy, ya casi un mes después, mi estado de ánimo ha mejorado muchísimo, sintiéndome optimista y entusiasmada.

Leyendo mi diario de la semana posterior al experimento, me di cuenta de que mis emociones subían y bajaban, aunque subían más que bajaban. Sin embargo, lo que sí me costó un poco más de tiempo, fue que mi inconsciente mejorara. Aunque la mayor parte de lo que escribía en el diario era positivo, seguía teniendo pesadillas frecuentes y me costaba dormir la noche completa (tanto las pesadillas como el mal sueño venían desde antes del experimento).

Me di cuenta de que mi ánimo mejoraba porque escribía frases que empezaban así:

Estoy fascinada porque …

Confío en mí porque…

Comprendo que…

Sé que…

Estoy orgullosa de mí porque…

Así mismo, se notaba que aún mis emociones tenían grandes oscilaciones porque escribí :

Me permito sentir, tanto felicidad sin sentido, como tristeza sin límites.

Espero no hacer nada, estoy agotada emocionalmente. Quiero desaparecer por un rato. Tengo que llegar hasta navidad en una sola pieza.

Al finalizar la semana siguiente al experimento, ya las emociones comenzaban a ser menos extremas. Por otro lado, escuché a mi cuerpo y le hice caso: descansé y me distraje. Fue muy conveniente el hecho de que estuviera visitando a mi hermana en Ciudad de México, porque fue también una vacación combinada con retiro espiritual.

Caminar por las calles de Polanco se me hizo costumbre durante las dos semanas que estuve allí, y pude disfrutar de una de mis colonias favoritas de México. Ver la arquitectura de los edificios, los restaurantes y cafés con gente, los perros cosmopolitas, al ocasional extranjero, los árboles cincuentones, las plazas misteriosas y las caminerías llenas de florerías, me tocó el alma. En especial recuerdo un domingo en que caminaba cerca de Plaza Uruguay, cuando oí a una soprano y a un tenor cantando ópera. No recuerdo qué cantaban, solo que no me lo podía creer, y que me senté cerca, a escuchar. Me sentí metida en una película, con soundtrack de fondo, maravillada. No pude dejar de pensar que, sin pandemia, estarían cantando en el Auditorio Nacional, y que cuando uno tiene arte en el corazón, se expresa donde sea y como sea.

Después de las caminatas, de descansar y de ver Netflix bastante, me dio por escribir sobre mi etapa de madurez.

Tomando el Don de la Madurez

Yo solo sabía dar,

ahora ya sé recibir,

y hasta tomar.

Hay tantas cosas que no he tomado aún.

Ahora extiendo ambas manos, buscando el Universo,

y tomo de él todo lo que está disponible para mí.

Tomo el don de la madurez,

el cual ,por cierto, no me fue regalado.

Lo estoy tomando… ¡No!

Más bien se lo arranco al Universo.

Es mío, y no lo voy a regalar.

Con el don de la madurez,

ahora doy, aunque no siempre.

Hoy recibo y tomo todo lo que la vida ofrece.

¿Podrías completar las frases con puntos suspensivos que escribí arriba? ¿Cómo te sientes después de hacerlo? ¿Qué quieres recibir de la vida? ¿Qué quieres tomar de la vida?

Escribe tus respuestas, y te invito a compartirlas en los comentarios. Llevar un record de lo que escribes en un diario electrónico o físico, te puede mostrar patrones que te ayudan a decodificar tu inconsciente, para que así puedas tener mayor control de tus acciones, tus pensamientos y tus emociones. Así mismo, recuerda incluir un agradecimiento y una afirmación junto con lo que hayas escrito.