Santa ponte las pilas

Que estas nuevas generaciones de chamos sean mucho más pilas que los niños que fuimos alguna vez sus padres, creo que nadie lo pone en duda. El otro día, mientras oía a mis hijos conversar, pensé que George Orwell hubiera estado orgulloso de S, mi hijo de cuatro años.

R, de diez años, le dice a S que Santa sabe si él se está portando mal con cámaras invisibles, a lo que él, le responde, señalando el techo: “sí… ahí están todas las cámaras invisibles… ¡Pero yo las voy a destruir tooodas para que no me vea!”

@chicadelpanda

 

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Cómo reconocer a Santa Claus y otras citas citables

IMG_1372S, de cuatro años, muy serio, cuando le pregunté si pensaba que el Santa Claus de la feria era el verdadero: “Si dice jojojo, sí. Si no dice jojojo, no”

El amiguito de S, desde la parte de atrás del carro: “¿Uno puede montarse en un arcoíris?”

R, de 10 años:”¿¡Qué hace un Angry Bird en el pesebre?!”

Mi amiga, cuando le enseñé las hallacas que acabábamos de hacer por primera vez en la vida, explicándole que las hojas de plátano que habíamos conseguido aquí en Panamá, eran más chiquitas que las de Venezuela: “¡Pero es que no son hojas de plátano! ¡Son de bijao!”

S, de cuatro años: “¿Jesús tiene alas?”

Por supuesto, hay que ser agradecido. S, mientras rezaba: “Doy gracias por mami; y porque ya me sé todos los nombres de Star Wars”.

Y por último, en caso de que te sientas sin saber qué hacer en tu vida, te puede ayudar la respuesta de S a la pregunta: “¿Qué vamos a hacer hoy?”

“¡Esperar a que sea navidad!”

 

@chicadelpanda

Música mágica

Ayer estaba oyendo en la radio una canción que me encanta que dice así: “If I live to see the Seven Wonders…” Como estaba estacionada escribí la frase en el buscador del Iphone, para averiguar quién la cantaba. No funcionaba el internet, se me había acabado la data. Esta mañana, mientras desayunaba, me acordé y la busqué ¡Fleet Wood Mac 1987! ¡El kilometraje que llevo! ¿Cómo es que a estas alturas en 2014 es que me entero quién canta esta canción? Viajé al pasado en mi mente, y tuve una sensación de que todo iba más lento. Es que en realidad, todo era realmente más lento en aquella época. Se me salió la cédula, como dicen en Venezuela  (¡Apenas 11 millones! ¿Por cuánto irán ya? ¿20?)

¿Cómo hubiera hecho en los ochentas para saber quién cantaba esa canción? Preguntando a alguien, o probablemente averiguando en una disquera. Mi conocimiento musical contemporáneo se limitaba a Mecano, Hombres G, U2, Bangles, Aditus, Madonna, Juan Luis Guerra y 4:40, Soda Stereo y algún que otro cantante o grupo más. De resto, oía las canciones (como la que mencioné) pero no sabía quién las cantaba. Ver un video musical era toda una experiencia, una novedad. Compartíamos cassettes grabados, y por ahí también amplié un poco más el espectro musical.  Todo esto es para recordar que si en aquella época nos hubieran dicho que desde un teléfono móvil (que tampoco existía) íbamos a poder, no solo buscar información de un cantante, sino además oírlo, verlo, y hasta mandarle un mensaje directo de admiración si queríamos, nos hubiera parecido increíble, mentira, magia (¿Tocadiscos, radio, teléfono, televisión, biblioteca, cornetas, correo, periódicos, revistas, Betamax, mapas, parabólica, alarma, reloj, calculadora, fotocopiadora, traductor, walkie talkie, Atari, agenda, libreta de notas, brújula, computadora, walkman, linterna y máquina de escribir en un mismo sitio? Por favor. ¿Y una especie de chismógrafo que se llama “Facebook” con las fotos y videos de tus amigos? ¿También? ¿De qué tamaño me dices que es? Jaja, imposible. Ahora seguro me dices que llamas y le ves la cara a la persona con la que estás hablando también).

He estado utilizando este aparatico mágico que es el Iphone para revivir esos momentos musicales. Ahora que es navidad, también he puesto aguinaldos venezolanos y música navideña en inglés (S, mi hijo de cuatro años se despertó ayer cantando “Niño lindo, ante ti mi lindo, jeje). Cuando oigo la palabra “navidad” siempre la asocio con música. Música que hace que el tiempo vaya más lento, que repare en la armonía de una canción, en su letra. Que trae recuerdos, pero que también hace que el momento presente sea más intenso. Anteayer compramos un arbolito de verdad y lo pusimos en el salón. Pusimos música desde Youtube, y S buscó su almohada y una sábana. Luego se acostó en el sofá, dispuesto a pasar la noche allí. Era un momento mágico y él no lo iba a pasar alto. Y claro está, yo tampoco.

@chicadelpanda

Tratando de enfocarme

Intento del golpe de estado del 27 de noviembre de 1992

¿Dónde están los aviones que rompieron la barrera del sonido … los que en uno de los dos golpes de Estado fallidos que tuvimos en 1992 pasaron por los cielos caraqueños, haciendo un ruido tan infernal y ensordecedor, que yo, habiendo estado cerca de la ventana de la casa de mis padres, salí corriendo lo más lejos posible hacia el interior, esperando a que los vidrios estallaran, pues estaba segura que había caído una bomba en el jardín? Hubiera sido más sincero, más real, a lo que pasó ayer: un burdo “gobernar por decreto” que no es sino un golpe de estado calladito.

Lo que me ha ayudado a concentrarme para escribir este pequeño párrafo es una joya musical que descubrí hoy. Se la dedico a todos aquellos que se consideran ciudadanos del mundo:  espero que esta navidad sea muy feliz para ustedes, y que sea la excusa para recordar a nuestros amores y decirles que los queremos.

Gracias por leerme…

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

Tarjeta de Navidad repetida

Mi mamá me mandó esta preciosa tarjeta, igualita a la del año pasado (jaja) que quisiera compartir con ustedes porque su ratoncito me conmovió. Cada quien juzga según su condición, y como ya llevo varias malas noches (ayer, en particular , me acosté a las 4 am) porque se enfermó mi hijo menor, la imagen de ese ratoncito es como el paraíso para mí.

Aprovecho  la tarjeta de mi mamá para desearles feliz navidad y feliz solsticio de verano a mis lectores, en especial a las  mamás que se identifican con la cara de felicidad del ratoncito mientras duerme.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Ahorro si no compro, no comprando

Hoy es Black Friday en Estados Unidos, lo cual quiere decir que hay unas ofertas increíbles y la gente aprovecha para hacer sus compras de diciembre. Yo pasé un Black Friday en el mall New Jersey Gardens y fue una experiencia inolvidable: como dos horas atrapada en el estacionamiento, luego esa sensación de mareo por el gentío y ese sentimiento de ser un numerito más. Sin embargo, no me acuerdo  si compré algo o no.

Es muy lindo regalar, pero debemos admitir que a uno como que se le alborota ese gen de rebaño en situaciones como ésta, diciéndote: “compra compra, aprovecha, oferta, así ahorras”… ¿Comprando ahorras? Tratemos de desactivar el gen por unos minutos y utilicemos un poco las neuronas: uno ahorra  si NO compra, no comprando.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Shocks culturales navideños de una venezolana

Para los no venezolanos, solo una pequeña nota informativa: la navidad es para un venezolano cualquiera, la época más importante, la más alegre, la más festiva, la más emocionante, la más venezolana. Es cuando Venezuela llega a su máximo esplendor cultural: la música, la comida, los amigos, las fiestas, las parrandas, las decoraciones, los nacimientos, los bailes, las competencias musicales, los festivales, los bazares, etc. La navidad es para Venezuela, como el carnaval es para Brasil: mucha gente empieza a practicar aguinaldos y gaitas  a mediados de año, se empiezan a preparar hallacas y panes de jamón desde noviembre y sobre todo, es mucha fiesta, mucha música, mucho ruido. Por supuesto, también se va a misa y se reza.

Dicho esto, comencemos: no quiero hacer un listado de todas las diferencias entre las maneras de celebrar la navidad en diferentes países, sino solo comentar  lo que más sorprendió de cada una, o en otras palabras, mis mayores shocks culturales navideños.

El primero fue en Miami, el 24 en la noche. Siendo Miami tan latino, me imaginaba un poco más de aire festivo, pero no se oía nada, ni de mis vecinos, ni en la calle, nada, ni siquiera una musiquita con un volumen más alto.

El segundo fue en Guadalajara, México. Estando en Jalisco, con una tradición musical tan internacionalmente famosa, me esperaba una tradición musical navideña extensa también. No es así: tienen como tres canciones que repiten todo el tiempo y Blanca Navidad de Luis Miguel (bueno estoy exagerando un poco, pero digamos que son muy pocas). Idem con la comida, siendo tan compleja, me esperaba comidas tradicionales navideñas mexicanas, pero prácticamente no hay.

El tercero fue en Santiago, Chile, cuando le pregunto a una chilena que por qué casi no celebran la navidad. Su respuesta: “es que eso es una costumbre del Norte, de Estados Unidos” . Y aquí va otro comentario de otra chilena: “es que a mí no me gusta eso de celebrar la llegada del año nuevo, y tener que abrazar a la gente, me hace sentir incómoda”.

Así que me inventé mi “Evaluación navideña”, en que le pongo un número a la intensidad de la celebración navideña de los sitios en que he vivido, del 1 al 10, siendo 1 el que menos y el 10 el que más:

10   Caracas, Venezuela

7     Guadalajara, México

5      Miami,  Estados Unidos

2     Santiago, Chile (porque cero sería un país no cristiano )

Eso es todo por hoy.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

P.D. Panamá,  donde me mudé en 2012, sería 5, como en Miami