¡Habemus portada para OTRA MALETA!

¡OTRA MALETA ya tiene portada! Lo que quiere decir que muy pronto va a estar disponible en Kindle (octubre 2019).

En el libro menciono que donde vivo en las afueras de Querétaro, México, hay una pirámide pre hispánica, caballos pastando por doquier y muy cerca, un pueblito que se llama El Pueblito. Así es mi vecindario.

¿Qué es eso de voz que “solo se usa afuera”?

Hace poco vi un video que me hizo reír tanto, que le di replay varias veces. En el mismo se muestra primero a una mamá americana, calmada, pidiéndole a su hijo que por favor ordenara la habitación. Inmediatamente sale la mamá “latina” pegando gritos, haciendo más desorden. Me reí mucho porque me sentí identificada (los miles de comentarios del video demuestran que no soy la única, por cierto). Sin embargo, no son todas las latinas así; las venezolanas y colombianas sí (con excepciones) pero definitivamente no las chilenas. Hoy por fin encontré una imagen/ infográfico que me puede ayudar a explicar este situación. Digamos que hay niveles de voz, como a continuación:

aVoice

Hace un par de años, cuando mi hija regresó de su primer día de clases en Panamá (nos habíamos mudado de Chile) su primer comentario fue “¡Esos niños son muy ruidosos!”. Mi teoría es que había pasado del nivel 0 (silencio total, nadie estás hablando, el silencio es oro) y 1 (conversación de espía, solo una persona puede oírte) de sus compañeros de clases en Santiago,  al nivel 4 (alto, como para presentarse ante un gentío, todos pueden oírte) de sus compañeros en Panamá. Yo jamás oí los niveles 4  ni 5 (fuera de control, voz de recreo, “nunca” usada adentro) en Chile… mentira, cómo no, cada vez que dos venezolanos se unían, subían a 5, y cualquier chileno a 1 km a la redonda se volteaba a mirar qué estaba pasando. Estoy hablando que minutos después del terremoto del 2010 de 8.8 grados, mis vecinos continuaban hablando en el nivel 2 (fluidez lenta, pequeño grupo de trabajo, solo el grupo puede escucharte), como que “aquí no ha pasado nada” (eso de voz  “fuera de control,” no existe para los chilenos en circunstancias normales, aunque puede que haya excepciones en alguna que otra marcha). Es parecido a como es la gente en París en ese respecto. Recuerdo una vez que se me ocurrió hablar en un nivel 4 a la señora que me hospedaba (porque ella estaba en la parte de abajo de una escalera y yo en la parte de arriba), y  se ofendió terriblemente porque yo no había bajado a hablarle de cerca (mientras que yo, por supuesto, no entendía por qué se había molestado). Después de una semana en la ciudad, más o menos, entendí que nadie hablaba en un tono de voz 4 o 5.

Por otro lado, los venezolanos y panameños saben que existe el nivel 0 por algunas misas y ocasiones esporádicas similares. Pero no hay nada que le estrese más a un venezolano que el nivel 0 en una conversación(el silencio no es oro, definitivamente): inmediatamente lo remedian, no lo soportan, así sea para decir “parece que pasó un ángel” para hacer que la gente sonría. Hablé en tercera persona porque ya, después de años viviendo afuera, se me ha quitado un poco esa costumbre (aunque está volviendo ahora que vivo en Panamá); pero todavía tengo que resistir el impulso primario de rellenar los vacíos de silencio.

¿Quiénes hablan con un tono de voz más alto? Solo puedo decir, de mi propia experiencia, que venezolanos, panameños e italianos del sur (aparentemente los colombianos también) están empatados. Eso de que exista un tono de voz “que no se use adentro” nos deja perplejos… ¿Pero cómo? Si hasta nuestras mamás lo usan, jeje. Aquí les dejo el link a la página  de Facebook del humorista Matthew Windey   para que se rían bastante.

 

@chicadelpanda

 

Reajustando metas

Cerros Cedro,  Camino del Mono Tití, Parque Metropolitano, Ciudad de Panamá

Cerro Cedro, Camino del Mono Tití, Parque Metropolitano, Ciudad de Panamá

“Cuando era adolescente, me imaginaba a mí misma, en el futuro, subiendo montañas”, le dije una vez a una amiga que acababa de regresar de una expedición en el norte de México. “Pero aun puedes”, me respondió y yo le sonreí. “Quién sabe, a lo mejor sí, a lo mejor no”.

Desde los ocho hasta los dieciocho años fui Guía Scout, y luego formé parte de un club excursionista por un tiempo cuando estaba en la universidad. Entre muchas excursiones, las más demandantes fueron a La Silla, al Hotel Humboldt y al Pico Naiguatá en el entonces Parque Nacional el Ávila (Caracas), así como haber subido el Pico Humboldt (Mérida, Venezuela) dos veces (solo hasta Laguna Verde). La primera vez que subí el Humboldt, nuestros guías eran dos aventureros profesionales, para quienes hacer dicha excursión era como subir a Sabas Nieves (un sitio popular en el Ávila, que se sube después de unos exigentes treinta minutos, si estás en buena forma). Uno de ellos era oficialmente fotógrafo, mientras que el otro era aventurero/ guía/ escritor. Este último una vez nos contó que se había ido a trabajar en un buque  salmonero en Alaska.

Me acordé de él, pues hace poco terminé de leer el libro Into the Wild basado en una historia de la vida real (se podría traducir como Hacia la Naturaleza Salvaje), en la que un joven de 23 años,  Chris Mc Candles, muere en pleno corazón de la naturaleza en Alaska, a mediados de los noventa, después de haber vivido allí, completamente solo, por varios meses. El muchacho venía de una familia muy acomodada, y luego de haberse graduado de una de las universidades más prestigiosas de su país, decidió donar el dinero que tenía y desaparecer por dos años mientras viajaba como vagabundo por Estados Unidos y México. Su historia es muy interesante, y mientras yo leía el libro, pude revisitar imágenes de la película del mismo nombre, así como disfrutar de nuevo, en mis pensamientos, el soundtrack del vocalista de Pearl Jam, Eddie Vedder.

Sin embargo, hay una gran diferencia entre la película y el libro. En la película se hace énfasis en la rebeldía del muchacho en contra de sus padres, quienes se preocupan por mantener una imagen de perfección que no coincidía con la realidad. En el libro, sin embargo, el autor (el periodista y escritor John Krakauer) hace énfasis en el carácter aventurero del muchacho, quien seguía una pasión interna, una necesidad de hacer lo que tenía que hacer, sin importar las consecuencias. El autor explica que para él fue también un imperativo contar la historia de Mc Candles en un libro (ya había realizado un exitoso reportaje) pues él se sentía identificado con el joven. En su libro cuenta, no solo la historia de Mc Candles, sino también la historia de otros aventureros que tuvieron con destinos trágicos similares. También relata su propia gran aventura en Alaska (siendo él mucho más joven) cuando se fue solo a escalar, por semanas, a una montaña solitaria, llena de cascadas congeladas y glaciares con precipicios. Toda la expedición fue espeluznante, pero jamás olvidaré las astas de cortina que anudó en cruz,  para luego amarrarlas a él mismo, arrastrándolas por la nieve, como precaución si pisaba un glaciar débil que pudiera tener un precipicio abajo (el quedaría colgado de ellas). El hecho de que Mc Candles hubiera muerto y él no, dice Krakauer, era pura suerte (él también, como mi guía aventurero, había viajado en un buque salmonero en Alaska, en donde trabajó para pagar el viaje).

¿Por qué hay que gente arriesga su vida? ¿Por qué sienten que tienen que llegar a la cima de una montaña? ¿Es irresponsabilidad, es pasión, o las dos cosas? ¿Es una cuestión de la juventud?

No sé si algún día suba montañas como lo hice hace años (por cierto, hablo de “subir” caminando, o hiking, nunca llegué a escalar, no soy tan valiente) pero no me siento frustrada (aunque cuando hice el comentario con el que empecé, hace ya unos siete años, sí lo estaba), pues ya he aceptado que no se puede hacer todo en la vida. He cambiado el sueño de grandes montañas por  excursiones cortas a las que he podido ir con mi familia, como la Quebrada Quintero en el Ávila en Caracas, el Cerro San Cristóbal en Chile, o el Cerro Cedro (Parque Metropolitano) en Ciudad de Panamá. En ellos he compartido con mi familia, no solo la alegría de caminar por un sendero natural, sino la vista que se aprecia desde lo alto y la satisfacción de haber llegado a una meta.

Sin embargo, me emociona mucho cuando veo en Facebook que alguien de mis conocidos o amigos ha coronado una montaña, o ha logrado hacer una gran excursión con la que soñaba. Me gustaría que supieran que me transportan dentro de sus fotos hasta los maravillosos paisajes en donde estuvieron y que desde detrás de esta pantalla les estoy aplaudiendo ¡Bravo!

@chicadelpanda

El color de las nubes

FullSizeRenderEstá S, mi hijo de cuatro años, pintando y yo lo interrumpo, “¡No! Las nubes no son negras!”, a lo que él no me responde, sino que sencillamente se me queda mirando con cara, de ¿Qué le pasa a mi mamá? De repente entiendo. “Ok, está bien, tienes razón, sí son negras… pero a veces son blancas”.

Lo que sucede es que vivimos en Ciudad Panamá, uno de los sitios con mayor precipitación en el mundo. Aquí llueve frecuentemente (varias veces a  la semana, con tormentas, rayos y demás) durante unos 8 o 9 meses al año. Sin embargo, la época seca es bastante predecible, comienza a finales de diciembre y termina a finales de marzo. A esta época la llaman “verano”, y coincide con las vacaciones escolares. En el grupo de extranjeras viviendo en Panamá al que pertenezco en Facebook, ya he leído varias veces comentarios angustiados preguntando, durante uno de esos aguaceros en que hasta las luces automáticas se encienden a las tres de la tarde, si es que eso es normal. “Así es”, se apresuran a responder las demás, “es normal”.

FullSizeRender(2)Sin embargo, la lluvia no hace que la temperatura baje (ok, baja un grado o dos, ¿pero cuál es la diferencia entre 32C y 30C?). En la época en que nos encontramos ahora, verano, baja también un poco la temperatura (yo creo que llegó a 25C en la noche el otro día) y en general el clima se hace más agradable, no por el descenso del calor, sino porque se hace más seco. Hace unos meses (cuando todavía llovía mucho), la humedad era tan intensa, que me vino un pensamiento mientras caminaba en el estacionamiento de mi edificio: esto es lo que se siente estar dentro de una sopa. Ahora ya no es así, e incluso durante el día sopla bastante viento. Por cierto, si vas a caminar por la calle en esta época de verano, no te pongas vestido ni faldas que puedan dejarte cual Marilyn Monroe en la foto famosa, porque eso mismo es lo que te va a pasar… a “una amiga” ya le pasó una vez.

@chicadelpanda

 

¡Ya está disponible “Siete Maletas” en Kindle! Gratis por 5 días

Con mucha felicidad les anuncio que

¡Ya está disponible “Siete Maletas” en Kindle Amazon!

Estará gratis del 22 al 26 de noviembre

para que lo bajen y compartan con sus amigos

(mientras más downloads tenga el libro, mayor será su ranking).

¡Que tengan un día espectacular!

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Para bajar el libro haz click en la imagen. ¡Gracias infinitas por tu apoyo!

 

¡Pronto llega a Kindle el libro Siete Maletas!

Aquí les dejo una muestra de las 220 anécdotas del libro “SIETE MALETAS,” que entre risas y lágrimas describe nuestras experiencias en el exterior.

¡SIETE MALETAS estará pronto disponible en Amazon Kindle!
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NIÑAS GLOBALIZADAS

Estoy con R en un parque, cuando una niñita de más o menos la misma edad se le acerca y le dice:
-Me llamo Matilda ¿Quieres jugar conmigo?
-Sí claro.
-¿Quieres jugar a los países?
– Mmmm… Qué tal si mejor jugamos a…
Entonces yo intervengo y le digo, “pregúntale cómo se juega, a lo mejor te gusta”. Así que mi hija le dice:
– Bueno, ok.
Se van un poco más lejos, pero yo todavía las oigo. Matilda dice:
– Tú vas a ser un país y yo otro, escoge un país.
– ¡Caracas!
– ¿Qué es eso? ¿Estás segura que es un país?
– Mmm… No, como que es una ciudad.
-Tiene que ser un país.
– ¡África!
-¿Estás segura que es un país?
-Nooo…
-Tiene que ser un país.
-¡México!
-¿Estás segura que es un país?
-Sí, yo viví ahí.
-Le voy a preguntar a mi nana.
La niñita le pregunta a la nana, “¿México es un país?” quien verifica, “Sí, México es un país”, así que Matilda le dice a mi hija:
-Muy bien, México sí es un país. Tú eres México. Yo soy París.

 

¿Es importante que un niño pequeño sepa que no puede volar?

 

No. Aunque se le explique a un niño pequeño que él no puede volar, o que no puede respirar bajo el agua, siempre hay que asumir que el niño cree que sí puede. Su mente no es racional  y no está en capacidad de entender esas situaciones, incluso cuando él diga que sí sabe que no puede volar o que no puede respirar bajo el agua.

Le pregunté  a mi hijo de cuatro años que si sabía que él no podía volar y me respondió, como en un murmullo: “solo con una colita”, y yo “¿Qué dijiste que no entendí?” y él, “que con un avión sí se puede”.  También está el episodio de cuando mi hija mayor tenía unos cuatro o cinco años, y acabábamos de ver Dumbo, en que me respondió, al yo aclararle que los elefantes no podían volar: “quién sabe”. Yo crecí oyendo el cuento de un niñito que había perdido la vida “porque pensaba que podía volar”. Sin embargo,  hoy sé que eso no sucedió por “su creencia” sino porque hubo un descuido de seguridad de parte de los adultos que estaban a su cargo. Jamás se puede hacer a un niño responsable de su propia seguridad, suponiendo que porque “se le explicó algo”, entonces él va a entender y va a actuar como un adulto. Lo importante no es que el niño sepa que no puede volar  ni respirar bajo el agua, lo importante es que el adulto que esté a cargo vele por la seguridad del niño.

 

@chicadelpanda

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¿Qué te gusta de Panamá?

Calzada de Amador en Panama

Entrar en facebook, entrar en Panama Kontacts… ajá, ésta si la puedo responder… tecleo, tecleo, listo.

Es que ahora soy gurú -como nos llamamos en la comunidad Panamá Kontacts- pues siempre alguna sabe algo que otra no, y que le puede ayudar. Somos un grupo de extranjeras que nos ayudamos mutuamente pidiendo recomendaciones y que se ha hecho parte de nuestra rutina diaria. Ya no hay que pasarse tres meses probando tintorerías  hasta descubrir la que me sirve, la que no destroza la ropa, la que no cobra de más, sino que pregunto ¿quién me recomienda una tintorería en x sitio? y responden  varias gurús, una de ellas aclarando que por estos lados no se dice “tintorería” sino “lavandería”.  Realmente estoy muy orgullosa de todas las mujeres que formamos parte de este grupo, y por supuesto, agradezco infinitamente a su fundadora (quien  es venezolana, por cierto).

Hoy  alguien hizo una pregunta muy simpática. Me gustaría compartirla con ustedes, así como algunas de sus respuestas. Esto es para ti, Panamá; por éstas, y muchas cosas más, te queremos y nos sentimos muy agradecidas de vivir aquí.

Hola! Esta es una pregunta poco común… A 5 años de haber llegado a esta cálida tierra me he dado cuenta que hay todavía muchos secretos y rincones locales maravillosos que no conozco y quisiera encontrar respuestas entre este grupo de “huéspedes de Panamá”…Mi pregunta es: Qué es algo que te hace sentir “home” en Panamá? Que te hace olvidar la nostalgia de tu tierra y con un fuerte suspiro decir “así estoy bien…”? Para mí, en México son los abrazos de mi mamá, los tacos al pastor, mis amigas de la vida, la amabilidad de cualquier extraño… en Caracas era ese cielo azul, el clima perfecto, nuestro grupo de amigos extranjeros, las arepitas fritas del Tamanaco y los domingos en la tarde en la 4D… en Chile la cordillera nevada, andar en bici en el otoño, los comentarios semanales del jardinero viejito que amaba ver nacer las flores y la torta de hojarasca…Aca en Panamá, hay tantas joyitas ocultas que nos dan felicidad en la vida cotidiana…..cual es la tuya?

Los pequeños detalles que dan gran felicidad a mis días en Panamá, son: el poder compartir con mis hijos en sus actividades, almorzar juntos, caminar a los colegios, caminar al trabajo, sin necesidad de usar el auto, la merengada de coco con helado de vainilla de la casa de la fruta, las empanaditas de Deli Gourmet, las delicias de Cuquita Cookita, caminar al atardecer por el casco antiguo mientras disfrutamos de un rico helado, las hermosas playas de San Blas, la variedad de ricos Restaurantes, salir a correr en Costa del Este, las carreras de cada domingo, y pues que mejor recuerdo que acabo de tener a mi segunda princesa Panameña! Muy feliz de cada día vivido en este país junto a mi familia! Llegamos 3 hace 3 años y “Ahora somos 5” Gracias Diosito por tantas bendiciones.

Yo amo la naturaleza de Clayton, ver por mi casa ñeques, tucanes, perezosos, un sinfín de loros y pájaros. Amo la variedad de mariscos disponibles. Poder caminar tranquila con mis niñas en el parque y que puedan disfrutar y correr en la naturaleza. La buena educación que están recibiendo. Y la calidez y naturalidad del panameño. Admiro como celebran la vida con pasión, desde un cumpleaños hasta un partido de base ball.

Los paseos por el casco, los días en la playa, café con las amigas, los Tequeños, los pepitos y sobretodo poder ir caminando a donde yo quiera con tranquilidad.

– Disfrutar del silencio en la Biblioteca Nacional, caminar en el Parque Omar, ver el Pacífico desde mi apartamento y desde el techo de mi edificio en donde está la piscina, Athanasius, Orgánica, el Casco Antiguo de noche, y por supuesto, la tranquilidad de que mis hijos estén en un buen colegio y que puedan tener las actividades vespertinas que les gustan (y todo cerca). ¡Ah sí! Poder pedir una buena pizza para que la traigan a mi casa y tener una variedad de pizzerías muy buenas cerca (San Francisco).

Los contrastes del Casco Antiguo, ver todos los dias la rayita del horizonte del Pacífico, lo increible que es el canal, el rainforest de gamboa, la mezcla de culturas, la salsa de ruben blades, se respira progreso, sentir que hemos sido bienvenidos, y sobre todo Panama Kontacts. La Iglesia San Francisco de la Caleta y el padre Manuel. Se siente paz como estar home.

A mi algunas de las cosas ( muy del día a día) que me hacen sentirme “home” son la amabilidad de los conserjes de mi edificio, las galletas de chocochip de Mirandas Bakery, las baguettes de Felipe Motta, el conocerme el super de memoria y poder hacer la lista en el orden de los pasillos, el tener el telefono del de los pepitos y llegar por mi pedido sin hacer cola, el hecho que mi hijita se vaya feliz en patineta todas las mañanas a Little Steps con su amiguita, saber que va a haber Massimo Dutti y PF Chang´s, y por supuesto un almuerzo entre semana con mis amigas.

Si yo ya he llegado al punto que cuando voy a México a los 15 días ya extraño estar aquí porque sé que es mi hogar y ya lo siento así.
Lo mejor de todo es cuando en un país ajeno llega tu primer bebé!! Con esto no extrañas nada más, ahora estoy en casa!

Que buena reflexión o planteamiento. En mi tu consulta ha calado muy hondo, como creo ver que ha sido en la mayoría. Que buen disparador de tantas respuestas geniales, interesantes, profundas. Creo que lograste que cada una de nosotras como extranjeras en Panamá se conectara con muchos aspectos íntimos y no tanto, del día a día, de lo cotidiano. Genial!!!! En lo personal, luego de casi 6 años en Panamá lo primero que me permitió echar cable a tierra fue tener a mi hija aquí, ya ese hecho me hizo conectar con Panamá de una forma especial…y será eterno el amor y agradecimiento por brindarme lo más sagrado que tengo. Lo que siempre hablo con mi esposo es que no importa si la ciudad por momento está colapsada, a minutos uno tiene paisajes increíbles, bastante vegetación tropical, ese verde abrumador o ir al causeway y ver el mar color esmeralda. Esos contrastes que te permiten reequilibrar rápidamente. Y que no decir de San Blas……..es mi rincón en el mundo, Boquete, Pedasí, Bocas del toro (playa de las estrellas) o ir a cualquier playa por el día, ese mar cálido con playas naturales que parecen algunas casi vírgenes. Como dicen aquí todos somos “jóvenes”, y como también alguien dice formar círculos de amigos en relaciones que nos hagan sentir bien, nos complementemos, sigamos creciendo y cultivándonos.

¡Te queremos Panamá!

@chicadelpanda

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Canción para levantarse de la cama

Amanecí afónica así que decidí no hablar por hoy. Esta mañana, en vez, de la tradicional cantaleta de  “que te levantes, que es tarde”, le di un besito a mi hija en la mejilla y luego puse esta canción:

Good morning in the morning! Me levanto de la cama para yo irme a gozar … !

Pronto oí a mi hija diciendo: ¡Ya, mami, ya entendí!

Maravilloso. Qué cantidad de palabras desperdiciadas toda las mañanas. Aparentemente con unas pocas señas hacia los dientes, etc, los engranajes del reloj de la mañana funcionan, sin ninguna necesidad de que mami esté apurando a todo el mundo. A callar pues, por el día de hoy.

Roba Morena es el cantante panameño que se ha puesto las pilas – y que  se lashqdefault ha puesto a mucha gente – para poner a funcionar las Ferias Yo Reciclo en Panamá, las cuales promueven la cultura del reciclaje, mejor dicho, promueven la gozadera del reciclaje, porque la idea es que se asocie la diversión con hacer el bien. Aparte de recibir materiales, siempre tienen otras actividades, como música en vivo, juegos infantiles, adopciones de perros y gatos, donación de sangre, y venta de productos artesanales y ecológicos.

Espero que estas ferias no solo continúen, sino que sigan creciendo, y para ello necesitan la participación y el apoyo de mucha gente. Si te interesa saber más,  aquí te dejo su página: Feria Yo Reciclo – Roba Morena

 

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Enredarse para no enrollarse

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Hace poco me uní a un grupo en Google llamado frases para la vida, así que en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española, aproveché para anotar algunas de ellas. Sin embargo, aparte del colombiano William Ospina, yo no sabía quienes eran sus autores, así que lo interesante de esta corta selección  es, por tanto, que no está prejuiciada por la imagen de su creador.

Las frases célebres que anoté fueron:

“Tengo una patria, que es el idioma”. Luis Goytisolo.

Yo  reconozco poco a ese país que me vio nacer y crecer, en la Venezuela que existe ahora. Diez años viviendo afuera, en cinco países diferentes, también dejan su huella; así que pude apreciar la sabiduría encerrada en esas pocas palabras. Resultado: una lagrimita de mi parte.  Oficialmente, Luis Goytisolo es español.

“La lectura es también un vicio.” William Ospina

Ésta es quizás la frase más prosaica del florido y muy conmovedor discurso que dio sobre la lectura. Es también algo que yo misma había dicho hacía poco. Su pasión por los libros  hace palidecer la pasión del resto de la humanidad por cualquier cosa. Resultado: unas cuatro lagrimitas.

“Los profesores de literatura tienen que enredarse o terminarán hechos un rollo”. Luis Barrera Linares

Esta frase fue el cierre de una presentación que me mantuvo interesada de principio a fin (debo admitir que algunos expositores previos me habían hecho parpadear demasiado, haciendo que peligrara la estabilidad de mi cabeza). Barrera nos explicó que la literatura no se puede enseñar igual que antes y que no es una cuestión que se limita a pasar de una plataforma a otra (del papel a la pantalla) sino que las redes sociales – y las nuevas tecnologías – están transformando, tanto  la lengua, como  la literatura en general. Resultado: una sonrisa cómplice de mi parte, que delataba que sí reconocía a mi país inventado (como el libro de Isabel Allende) en sus palabras.

La ponencia de Luis Barrera Linares se hizo en el Teatro Anayansi, y la primera fila de butacas tenía casi todos los puestos libres. Aunque yo suponía que esos puestos eran para las eminencias, como no había ningún cartelito de “reservado” ni nada similar,  me senté en primera fila en el asiento del medio. Poco después, un señor, (muy mayor, muy elegante y que probablemente era algo así como el director de toda la Academia de la Lengua Española) se sentó al lado mío. Cuando Luis Barrera dijo “tuiteratura”, el elegante señor  dijo en voz alta: “qué interesante ese término, me gusta” y lo anotó en un papel. ¿Habré sido testigo casual del nacimiento de una nueva palabra? Quizás. Pero por lo menos sí fui testigo del nacimiento de las nuevas frases célebres que me inspirarán estos días, porque aunque no soy maestra de literatura, soy mamá, y si no me enredo aún más en la tecnología, voy a terminar enrollada.

 

@chicadelpanda

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