¿Cómo sentirse viv@?

¿Te has fijado que las cosas que pasan desapercibidas, pareciera que no existieran? Una flor no existe para ti, si no la ves. Es al observarla, al apreciarla, al dejar que la energía de sus colores te conmueva, que ella empieza a existir para ti. Lo mismo es con Michelle Hardy, Guadalupe García o John Smith. Si quiero sentirme vivo, si quiero existir para mí, tengo que fijarme en mí, de la misma manera en que me fijo, observo, aprecio, toco y huelo una flor. ¿Cómo dejar que nuestra propia esencia nos inunde de energía? 

Probablemente ya conoces una de las técnicas: es la meditación consciente, o mindfulness, la cual es la mejor manera de concentrar la atención en nosotros mismos, y apreciar el milagro de estar vivo, mediante la concentración en el presente. Antes de hacer el ejercicio de escritura que te voy a proponer, puedes hacer meditación sentado, o de la manera que prefieras, por el tiempo que juzgues conveniente, para así llevar a tu mente a un estado de calma que facilite el fluir de las ideas.

La actividad es parte del curso de escritura terapéutica de la profesora Helena Echeverría, y es muy divertida.  Vas a hacer una lista de cincuenta actividades y cosas que te hagan feliz, que te generen pasión, alegría, inspiración o motivación. La idea es que realices más de esas actividades, y busques más cosas de esa lista, para que así te disfrutes, devuelvas la atención a ti mismo, y te sientas viv@.

En la lista que hice anoté muchas cosas que ya sabía que me hacían feliz, pero que no son nada originales (y que no por ello son menos efectivas). Sin embargo, lo curioso es que apunté algunas actividades a las que no les había prestado atención antes.

Aquí les comparto esas nuevas cosas que me hacen feliz, o que no me había dado cuenta que me traían buena energía, sino hasta que el momento en que escribí la lista:

  • Tomar agua helada con hielos triturados.
  • Hacer diligencias con mis hijos y prepararles el desayuno.
  • Tomar licor de Amaretto, con hielo.
  • Ponerme el pijama de pantalón largo que me regalaron.
  • Observar un edificio intrigante o de arquitectura agradable a la vista.
  • Vestirme, arreglarme y verme bien, incluso cuando la única que me ve soy yo.
  • Hablar por Zoom con mis amigas.

Haz tu lista de cincuenta cosas que te hacen feliz, y cuéntame cómo te fue. Para ponerle un toque de brillo a tu texto, añádele un agradecimiento y una afirmación. Tu lista será tu respuesta, única y original, de cómo haces tú, con nombre y apellido, para sentirte viv@.

¡Me encantaría leer lo que escribes, no dudes en compartirlo en tus comentarios!

Si llevas un récord de tus textos, podrás recibir los beneficios de la escritura terapéutica a más largo plazo, pues podrás releerlos y apreciarlos desde una perspectiva diferente, que es la que brinda el tiempo.

Si no te entusiasma escribir en un cuaderno, o en Word, te recomiendo que abras una cuenta en WordPress, y empieces tu propio blog. Si no deseas que nadie lo lea, lo único que tienes que hacer es dejar tus escritos como borradores, y nunca se publicarán. Por otro lado, si quieres que otras personas lo lean, pero que no sea nadie que tu conozcas, abre un blog con un pseudónimo y empieza a publicar.  Yo escribí a diario en un blog con un pseudónimo por un par de años después de divorciarme, y fue muy terapéutico. También tuve otro blog totalmente privado, en donde dejaba mis textos en borrador. Si deseas escribir desde cualquier parte, baja la aplicación de WordPress a tu smartphone, la cual es gratis y muy amigable. No importa dónde, lo que importa es que escribas y no le des más vueltas al asunto. ¡Verás que vale la pena el esfuerzo!