Comenzar por algún lado

Me venden jamón envasado en plástico, leche en botellas de plástico, aceite en bidón de plástico, y me dicen en caja que tengo que pagar por una bolsita, porque perjudico al planeta. @CorellaDibujo

Hace siete años, en una pequeña tienda de conveniencia, le dije a la cajera que le agradecía la bolsita plástica, pero que no la necesitaba. La pobre señora, angustiada, me dijo: “Pero van a pensar que está robando”, lo cual me pareció divertido, pero la tranquilicé. “No se preocupe señora, no pasa nada”, le respondí.

El cambio a una cultura de basura cero y de combustibles alternativos, ya está llegando, pero toma su tiempo. Eliminar las bolsas plásticas es lo más fácil que se puede hacer, así que por allí se empieza.

Lo ideal sería que uno pudiera llevar envases propios y rellenarlos de leche, aceite, champú, etc. De esa manera, sí disminuiríamos significativamente el consumo de plástico, pero para eso hace falta cambiar el sistema económico de arriba a abajo. Quién está dispuesto? Voluntarios? Es fácil decirlo, más difícil es hacerlo.

El que la gente transforme su estilo de vida a uno más ecológicamente amigable, hace que los gobiernos presten atención a lo que la gente quiere, y así cambian las leyes. También las empresas prestan atención a lo que la gente quiere, y así cambian los modelos de negocio.

Poco a poco vamos cambiando, pero no se puede pasar a una economía circular, amigable con el planeta, en un abrir y cerrar de ojos.

Hoy día, una cajera está cobrando la bolsita plástica, en vez de insistirle a la compradora para que se la lleve, como era apenas hace unos años.

Cómo será la misma transacción en siete años más?

Será que nos cobrarán por la botella de aceite si se nos olvida llevar la nuestra para rellenarla?

Ojalá.

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Sin bolsa por favor

Quisiera invitarte al grupo Chao Bolsas Plásticas de Facebook!

Acabo de publicar allí un link de la página web Treehugger en que hace referencia a la campaña a largo plazo que National Geographic lanzó en Mayo de este año 2018, con una bolsa de plástico en la portada, simulando un iceberg, con el sugestivo título “Planet or Plastic?”

Aquí en Querétaro supuestamente iban a prohibir las bolsas plásticas que entregan los supermercados, tienditas y mercados populares, en abril de este año, pero luego se echaron para atrás, no sé por qué.

Sin embargo, en unos cuantos sitios sí he visto que, o ya no entregan bolsas desechables, o tienen un cartel que te pide que traigas tus propias bolsas. También he visto con agrado que muchos cajeros de supermercados te dan las gracias por traer la bolsa y te dicen que ojalá todo el mundo las trajera.

Una vez le comenté a una de ellas en una tienda de conveniencia, que aquí no vendían bolsas reusables prácticas que fueran fácilmente transportables como las que yo tenía (que se doblaban pequeñitas) y ella me respondió un poco sarcásticamente: “pero si andan con mochilas, ahí pueden meter lo que compren”, y le respondí que tenía razón. En realidad son las ganas de hacer las cosas.

Hasta el próximo post!

Sin popote por favor

En México me he fijado que hay una campaña muy bonita en restaurantes, para que los clientes dejen de usar popotes.

Qué es un popote?

También conocida como: absorbente (Cuba); bombilla (Argentina, Bolivia, Chile); calimete (República Dominicana); cañita (Perú, Canarias); carrizo (Panamá); pajita (Chile, Paraguay, Uruguay, Argentina y España); pitillo (Colombia, Venezuela); popote (México, del náhuatl popotl = paja); sorbete (Argentina siendo éste un modismo adquirido en años recientes, Ecuador, Perú), sorbeto (Puerto Rico), sorbito (Uruguay). (Wikipedia)

Por qué son malos los popotes? Porque contaminan el océano y matan animales. Cada persona usa unos 38000 popotes en su vida (!)

No más popotes!

Aquí las imágenes de campañas de otros países:

Los ingredientes tóxicos que no están en la etiqueta

Aluminum Can

“Plastic in fish means that the chemicals from plastic can end up on our dinner tables”

Beth Terry

“Que los peces tengan plástico quiere decir que los químicos del plástico pueden terminar en nuestras mesas de comedor”, dice la autora del libro que estoy leyendo, My plastic free life. En otras palabras, el problema de la contaminación plástica, no es solo que hay “por lo menos 267 diferentes especies conocidas que han sufrido por enredarse o por ingerir desechos plásticos en los océanos, incluyendo aves marinas, tortugas, focas, leones marinos, ballenas y peces”, sino que nuestra propia especie humana está afectada también, pues nosotros ingerimos químicos de los plásticos  todo el tiempo. En el documental Bag it, the Movie. Is your life too plastic?, muestran la presencia de ftalatos y otros químicos en el cuerpo humano, los cuales pueden proceder del pescado que comes, o pueden haber sido liberados del plástico que forra las latas por dentro, los vasos desechables (inclusive los de “papel” tiene plástico por dentro, sobre todo los vasos utilizados para el café y otras bebidas calientes)  y cualquier otro contenedor plástico. La liberación de toxinas es más intensa cuando el empaque es expuesto a grandes temperaturas, como cuando uno deja la botella de agua en el carro y hace calor, o cuando uno mete en el microondas un tupperware (las toxinas en nuestro cuerpo también pueden provenir de otras fuentes, pero en este artículo solo quiero referirme a las que provienen de la comida).

Desde que comencé este blog he leído repetidamente en libros y artículos, que como no sabemos qué químicos tienen los plásticos (entre ellas, Annie Leonard, Beth Terry y Bea Johnson), lo más recomendable (para nuestra salud) es reducir el consumo de plásticos todo lo que se pueda, sobre todo los contenedores de comida o bebida, así como el uso de sartenes de teflón. Sin embargo, hay un plástico con especial mala fama, sobre todo en lo que se refiere a los productos para bebés y  niños pequeños: el PBA (por ser un desestabilizador endocrino en animales).  Cuando esto salió a luz pública, muchas empresas en Estados Unidos reaccionaron sacando estos productos del mercado (biberones o teteros incluidos) , mientras creaban unos nuevos, llamados “BPA Free”. Sin embargo, muchas personas advirtieron (incluyendo las tres autoras que mencioné antes) que esos productos no eran necesariamente mejores que los anteriores. Esta semana salió publicado un estudio en el Washington Post (BPA alternative disrupts normal brain-cell growth)  que dice que estos nuevos productos son también dañinos para la salud.

Otro aspecto que debería hacernos reducir el consumo de plástico en general es el siguiente (según Beth Terry en su libro): “El código SPI (el que identifica al plástico con números)  solo te dice qué polímero es, pero no si hay otros químicos que pudieran haber sido añadidos al polímero. Como mencioné antes, saber de qué tipo de plástico está hecho un producto, no quiere decir que sabemos qué más ha sido añadido al mismo”.  Para saber más: Study Finds 175 Dangerous Chemicals in Food Packaging

¿Queremos plástico dentro de nosotros?  ¿Dentro de nuestros hijos? La cuestión es que ya tenemos, lo que queda es minimizar los efectos del plástico y sus químicos. Mientras no salgan normas que regulen realmente la producción de plásticos, queda de parte de nosotros informarnos y hacer algo al respecto. Aquí te dejo una corta presentación que puede darte algunas ideas.

@chicadelpanda

“Lo que entra en el océano entra en ti”

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Campaña de Surfrider.org. : “Lo que entra en el océano entra en ti”

La mayoría de la contaminación plástica del mar empieza en tierra firme, como basura en las playas, calles y aceras. Luego de que los plásticos entran al ecosistema marino, se fotodegradan lentamente en piezas más pequeñas, que la vida marina confunde por comida, a veces con fatales resultados. 

ISF Oceans

(Traducción del inglés)

Si consumimos plásticos, somos también responsables de la contaminación que  éstos generan en los océanos (aun cuando pongamos la basura en su “lugar” correspondiente). La basura no desaparece con el camión que la recoge, sino que se va a contaminar otro sitio, muchas veces, los mismos océanos. Es por ello que debemos Reducir nuestro consumo de plástico.

 Si no sabes cómo hacerlo, comienza abandonando el hábito de utilizar  bolsas plásticas para tus compras en general.

Ten a mano siempre:

una, dos, o más bolsas reutilizables,

o una cesta,

o una caja de cartón

o  los bolsillos,

o el tote de la playa,

o la cartera,

o un coche de bebés,

o la mochila,

 o un carrito de compras plegable con rueditas.

Si quieres hacer aun más, apoyar a otros, y/o informarte más al respecto, te invitamos a formar parte del grupo Chao bolsas plásticas en Facebook.

Evitemos el PVC, el plástico venenoso

PVC el plástico venenoso

Antes de tener hijos, veía los potecitos de champú de Disney en los supermercados, y pensaba que serían una decoración divertida para un baño de niños. Dicho y hecho, llegaron los bebés y llegaron los champús. ¡Qué lindos y mira cómo juegan los niñitos con ellos! La nariz de Mickey Mouse ya hasta se despintó de tanto que lo chupa mi hijo menor, como si fuera un chupón o mamadera.

Pero un día me enteré que existía un plástico llamado venenoso por la cantidad de toxinas que desprende. Se llama PVC o Cloruro Polivinílico. También se puede identificar por el número 3 dentro del triángulo de reciclaje. Y a que ya adivinaron: los hermosos potes de champú que mi hijo se metía a la boca, y con los que jugó mi hija, tienen el numerito 3. Demás está decir que se fueron a la basura.

Para que entiendan mi decisión de botarlos, quisiera compartir con ustedes este breve texto  de Planned Parenthood.  Espero  que les sea útil Green Choice, plásticos

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

 

 

 

La basura no se debe ver

http://www.elsiglo.com/mensual/2012/10/24/inicio.asp

Entonces comprendí que cada animal que vemos en la calle está lleno de plástico.

Clementine Pauws , Presidente de Karuna Society.

Documental The Plastic Cow (La vaca plástica)

¿Qué fue lo que vio Clementine Pauws para decir esto? En el refugio para animales que maneja en India, se hacen cirugías a vacas que previamente han estado libres en las calles y que han comido la basura que han encontrado. Aunque se ven gordas, no lo están: 50 kl de plástico es la cantidad promedio de plástico que se extrae de cada vaca en cada intervención quirúrgica.

Ahora traigamos el asunto de la basura más cerca, aquí en Ciudad de Panamá. Aquí también se encuentra basura en casi todas las calles. Pero lo grave no es la basura que el peatón o el conductor tira en la calle indiscriminadamente. El problema es que la costumbre  es almacenar las bolsas de basura de los gigantescos edificios, de los negocios y de las casas en la acera, ya sea en el piso, o dentro de unas cestas de metal que no son reales contenedores, pues la basura queda expuesta, y aunque los perros no la alcanzan en los contenedores de forma de trofeo, sí la alcanzan los pájaros, atrae ratas y se crea un horroroso espectáculo visual acompañado de olores fétidos.

Pero el asunto no se queda allí. Esa costumbre de dejar la basura en la acera hasta que vengan a buscarla es un problema de salud pública y un problema de crueldad animal también. Los animales comen la basura contaminada y van a diseminar los gérmenes a otras partes (problema de salud pública) o se enferman o mueren (crueldad hacia los animales).

Este problema requiere intervención del gobierno con reglas claras que prohíban el almacenamiento de basura en la acera por un lado, y que implementen horarios fijos de recolección por otro. Clementine Pauws dice los animales no deberían estar expuestos a la basura que nosotros producimos. Pues por extensión podemos decir que los ciudadanos que caminamos por la ciudad mucho menos.

Yo entiendo a la gente que  va caminando y bota la basura en la calle (aunque no la justifico). Me he puesto en sus zapatos: vengo en un bus desde bien lejos, con mi jugo en la mano, y aunque veo un pipote de basura por allá a cuadra y media, prefiero botarla aquí mismo porque:

Primero, aunque camine la cuadra y media para llegar al pote de basura, la calle en donde estoy ya se ve fea por todas las bolsas de  basura depositadas en la acera por los edificios, casas, restaurantes y tiendas;

Segundo, lo más probable es que ese pipote esté lleno ya, y esté rodeado de basura en el piso, así que ¿para qué hacer el esfuerzo?

Tercero, nadie me ha enseñado que si no hay dónde disponer de la basura adecuadamente (porque el pipote esté ya lleno, por ejemplo) debo cargar con ella hasta que consiga dónde hacerlo.

Cuarto, ¿por qué no dejar basura en la calle, si hasta los mismos empleados del aseo van dejando las bolsas blancas llenas de basura en el medio de la acera?

La cuestión es: el gran problema de la basura en Ciudad de Panamá NO  es la gente que tira basura en la calle.  El gran problema es que la basura que sale de los enormes edificios, casas y negocios, es almacenada en la acera y queda expuesta a todo el mundo hasta que el camión de la basura se le ocurra llegar.

Por supuesto que todos podemos aportar para solucionar este problema. Sin embargo, el que tiene el sartén por el mango es el gobierno, que es el que tiene que decidir meterle recursos económicos y humanos a este asunto, así como implementar horarios fijos de recolección  y poner multas a los edificios, casas y negocios que almacenen basura en la acera. Con legislación adecuada y  horarios confiables la población podrá (y deberá, en cumplimiento de las normas) sacar la basura solo cuando el camión pase.

Como dicen en el documental The Plastic Cow, no hace falta que uno sea amante de los animales para darse cuenta que eso (que un animal muera por ingestión de basura plástica) está mal. Ninguna ciudad debería tener bolsas de basura en las aceras. La basura no se debe ver.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com