Una simple taza de café

“De verdad, algunas cosas son difíciles de hacer sin plástico;  hacer una taza de café no lo es”.

Annie Leonard

Soy de las que se sale de su camino para pedir café en una taza de verdad, pero no siempre fue así. La primera vez que vi a alguien que tuviera esa costumbre fue en Caracas, en la pastelería Danubio. Me encontraba con una amiga, y ella tenía el empeño de que el café se sirviera en una taza. A mí me pareció muy interesante; tomar café debería ser como tomar té en Inglaterra, o en Japón, un momento importante en que detenemos el mundo para disfrutar (tomar el café en un vasito, con una tapa que no te deja ni olerlo, va en contra de ese propósito).

Ahora, si lo que quieres es llevarte el café para otro lado, puedes llevar tu propio vaso de acero inoxidable con tapa (lo cual tampoco es complicado); y si eres fan de Starbucks, y se te olvidó llevar tu vaso reusable, puedes pedir que te lo sirvan en un mug o taza grande (yo lo hice muchas veces y nunca tuve problemas).  Aquí en Panamá, mi sitio favorito para tomar café es Athanasiou: siempre me lo sirven rico, y por supuesto, en tazas de verdad.

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@chicadelpanda

¡Pronto llega a Kindle el libro Siete Maletas!

Aquí les dejo una muestra de las 220 anécdotas del libro “SIETE MALETAS,” que entre risas y lágrimas describe nuestras experiencias en el exterior.

¡SIETE MALETAS estará pronto disponible en Amazon Kindle!
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NIÑAS GLOBALIZADAS

Estoy con R en un parque, cuando una niñita de más o menos la misma edad se le acerca y le dice:
-Me llamo Matilda ¿Quieres jugar conmigo?
-Sí claro.
-¿Quieres jugar a los países?
– Mmmm… Qué tal si mejor jugamos a…
Entonces yo intervengo y le digo, “pregúntale cómo se juega, a lo mejor te gusta”. Así que mi hija le dice:
– Bueno, ok.
Se van un poco más lejos, pero yo todavía las oigo. Matilda dice:
– Tú vas a ser un país y yo otro, escoge un país.
– ¡Caracas!
– ¿Qué es eso? ¿Estás segura que es un país?
– Mmm… No, como que es una ciudad.
-Tiene que ser un país.
– ¡África!
-¿Estás segura que es un país?
-Nooo…
-Tiene que ser un país.
-¡México!
-¿Estás segura que es un país?
-Sí, yo viví ahí.
-Le voy a preguntar a mi nana.
La niñita le pregunta a la nana, “¿México es un país?” quien verifica, “Sí, México es un país”, así que Matilda le dice a mi hija:
-Muy bien, México sí es un país. Tú eres México. Yo soy París.

 

Crecer es transformarse

transformarse

¡Hay cosas que parecen tan fáciles! Como dejar de consumir azúcar, por ejemplo. En la práctica, no es tan fácil. Lo mismo pasa con dejar de usar bolsas plásticas.

A veces me imagino que para llegar a tener algún día un planeta vivible, sin contaminación, o con una contaminación que no nos enferme, que nos brinde un nivel de vida en el que todos seamos felices (sí, pues seamos utópicos, hay que inspirarse) hay que dar un montón de pasos como humanidad, para llegar de la A a la Z, atravesando todo el abecedario.

En ese abedecedario de pasos, dejar de usar bolsas plásticas sería la letra B, porque A sería no botar la basura a la calle desde la ventana del auto.  Una campaña de la ciudad de Buenos Aires lo expresa de manera muy tierna: se trata de crecer, así como abandonamos el uso del biberón, abandonamos la casa de nuestros papás, etc, pues llega el día en que abandonamos el uso de bolsas plásticas.

Hoy quisiera compartir con ustedes dos tips que encontré en 365 days of trash. Primero, dejar siempre colgadas  varias bolsas reutilizables en la puerta de la entrada de tu casa (para que no se te olviden antes de salir). Segundo, si no quieres gastar en comprar bolsas reutilizables, haz las tuyas (por ejemplo, con una t-shirt vieja). También les dejo el video para que vean todos los tips.

Crecer es transformarse, no estar cumpliendo años (eso va para mi amiga).

¡Te esperamos en  la comunidad Chao bolsas plásticas en GoogleFacebook !

chicadelpanda.com

@chicadelpanda

Entiendan a mi mami

Ya sé que mi mamá se pone fastidiosa con eso de que no usen el auto… pero ella no dice nono nuncanuca. Lo que pasa es que si vamos caminando, podemos pararnos a jugar con las hojas, a recoger palitos, y podemos sentarnos en un banquito para comer algo y  descansar.

Yo creo que a mi mamá no le gustan las botellitas de plástico de agua, porque cuando a mí me da sed, están muy lejos, y me pongo a llorar. En cambio, esta botella siempre la tenemos en el cochecito, así que no me da tiempo de llorar.

Mi mamá también dice que hay que compartir. A mí me gusta que los otros niños compartan sus juguetes conmigo,

pero no me gusta compartir mis juguetes con los otros niños, sobre todo si son niñas… esa parte sí que nononuncanuca míomío… ¿poooqué?

¡ Chao chao, muacks !

El hijo de la Chica del Panda Tattoo

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Nada mejor que hacer algo que nunca habías hecho

Leyendo un blog de humor venezolano, me encontré con algo así: no twitees todo lo que haces. No escribas “aquí estoy echado en la cama con mi gordita” porque a nadie le importa. A menos que la gordita sea una celebridad, por supuesto. La verdad que me pareció muy cómico y me inspiró para escribir el post de hoy.

A veces una actividad totalmente banal puede ser una noticia, dependiendo de quién la realiza. ¿Verdad? OK. Así que aquí les tengo la noticia: Mamá de dos, a sus 38 años, cose por primera vez en su vida un ruedo.

¡Ah! ¿Cómo les quedó el ojo? Pues sí, yo y las agujas no nos llevamos muy bien. Desde que era chiquita, con las monjas de colegio, era casi una tortura los fulanos regalos del día de la madre. Que así no, así, insistían, y yo desesperada. Mi mamá  me agradecía el esfuerzo, pero resultaban unas cosas de terror. Por suerte, de vez en cuando las maestras tenían piedad de mí y terminaban ellas mismas el bordado.

Así que antes, si tenía que coser un ruedo, éste iba directo a la costurera. Lo mismo con cualquier ropa que hubiera que reparar de mis hijos o de mi esposo. Excepto los botones (por eso tengo por ahí unos hilos de colores y unas agujas).

Sin embargo, como estoy tratando de llevar un estilo de vida más simple y amigable con la naturaleza, no estoy comprando casi nada a menos que no tenga más remedio. Eso quiere decir que no me puedo dar el lujo de no repararlo porque ahora tengo menos ropa, así que he tenido que empezar a coser (¡a coser !)  alguna que otra media, alguna que otra camisa, algún que otro hueco en las pijamas, y alguna que otra blusa.

Así que cuando le compré a mi hija un pantalón nuevo para el colegio, al pensar lo que me iba a cobrar la costurera de la franquicia de tintorería que tenía cerca, ya estaba un poco más “experimentada” con esto de coser,  y realicé un gran acto de valentía. Puse a mi hija en un banquito – como había visto hacer a la costurera – puse los alfileres, y luego me lancé a coser el ruedo. Quedó de maravillas. Unos días después, en un ataque de creatividad, inventé un parche de una media que no tenía par y le reparé un hueco a nivel de la rodilla a un pantalón de mi hijo de dos años. ¿Qué tal? ¿Es o no, un notición esto?

Por Michelle Lorena Hardy –   Chicadelpanda.com

Lo que la chica que no se bajó de un árbol por 2 años tiene que decir

Julia Butterfly Hill (nacida el 18 de febrero 1974 como Julia Lorraine Hill) es una activista y ambientalista  americana. Hill es mejor conocida por haber vivido en un Sequoya de California (California Redwood) de 55 m de alto, de aproximadamente 1500 años (edad basada en el conteo de los anillos de un sequoya un poco más pequeño  que había sido cortado cerca de allí) por 738 días entre el 10 de Diciembre de 1997 y el 18 de  Diciembre de 1999. Hill vivió en el árbol, conocido  afectuosamente como Luna, para evitar que los leñadores de la compañía  Pacific Lumber lo cortaran. Es la autora del libro The Legacy of Luna (El legado de Luna) y es co-autora de One Makes the Difference (Uno hace la diferencia) . Traducido de Wikipedia

Julia Butterfly Hill’s dio una maravillosa charla en  2010, aquí les traduzco algunas de sus frases y pensamientos:

Cada escogencia (o decision) cambia el mundo.

Es imposible no hacer una diferencia.

Cada uno de nosotros somos ancestros del futuro.

La desconexión es una enfermedad. Si estamos desconectados de la Tierra, podemos destruirla y no darnos cuenta que estamos destruyéndonos a nosotros mismos… si estamos desconectados de la gente, podemos lanzarles bombas y llamarlos estadísticas. A menos que seamos concientes de ella, esa enfermedad se manifiesta una y otra vez.

La gente viene y me dice “Julia , gracias por haber vivido en ese árbol por dos años y 8 días. Yo nunca lo hubiera podido hacer. Y siempre les respondo: yo tampoco lo hubiera podido hacer.  Yo no planeé vivir en un árbol por 2 años y 8 días.  Si yo hubiera visto lo que venía, nunca lo hubiera hecho. Me hubiera dado demasiado miedo, porque mi cabeza hubiera dicho: “eso no es posible”.

Estoy comprometida a vivir enamorada, de una manera completa y en el presente.

Cada decisión tiene un hilo que está conectado antes y después. Si tuviéramos que estar presentes a cada cosa que compramos o que botamos, ¿Dónde está ese hilo?  ¿A quién está impactando? Si tuviéramos que caminar el impacto de cada decisión  que hacemos cada día, pienso que nuestras acciones empezarían a cambiar. Porque el amor nos llamaría a hacer una escogencia diferente. ¿Qué escogería el amor en este momento? 

Charla de  Julia Butterfly Hill (en inglés, no la conseguí en español) :

Divine mirrors

 parte 1

The Gift of Breath

Ancestors of the future

Power of Love

Manifesting Heaven on Earth

Reduce, reuse, recycle, rejoice, rethink !

Espero que obtengan toda esa inspiración que obtuve de ella

¡Que tengan un maravilloso día!

Por Michelle Lorena Hardy  –   Chicadelpanda.com