Los románticos

Hay gente que nace y muere romántica.

Yo soy de esa gente…

A veces me pongo lentes que me hacen ver la vida rosada, con florecitas de primavera dando vuelta alrededor, cual película de Disney;

o me pongo lentes de sol bien oscuros, y veo la vida negra, pero de un negro hermoso y artístico, cual película de Tim Burton.

No tengo lentes transparentes, mejor dicho, sí los tengo, pero se me pierden a cada rato (a propósito, a veces).

Sí tengo la ilusión de tener algún día un romance, de conseguir a una pareja con quien compartir la vida… y también compartir los lentes de ambos. De qué color verá la vida a través de los suyos? Azul? Amarillo?

Feliz Día de San Valentín!

Sobre todo a las personas románticas y solteras, como yo.

La película Amanecer de la Saga Crepúsculo

Yo confieso que a mis 37 años soy una Twifan: no es mi culpa que cuando yo tenía 17 años, Stephenie Meyer también fuera una  adolescente y por lo tanto, tampoco hubiera escrito la famosa saga. Así que no soy muy objetiva con el asunto, pero haré el intento.

¡¡¡¡¡ LA PELÍCULA ES BUENÍIIIIIIISIMAAA!!!!

(Miren que me controlé, había pensado poner más signos de exclamación). Yo me leí dos veces esa parte del libro – que para mí es la mejor de toda la saga – y les puedo decir que la película es tan fiel al libro como puede llegar a ser una película. Yo hubiera añadido algunas cosas, como una explicación más exhaustiva de por qué uno está aterrorizado durante medio libro, pensando que Bella va a dar a luz un monstruo que se va a comer todo Forks, pero está bien.

Lo que más me sorprendió fueron los efectos especiales: nada de esos pésimos efectos de las partes 2 y 3 que hasta daban risa. No, no, ahora los efectos son dignos de Harry Potter y de CSI. Para mi satisfacción, retomaron de la primera película,  los acercamientos de cámara a las caras de los protagonistas, algunas de las canciones claves y  el detalle simpático de tener a la autora de los libros como extra.

Por supuesto, como casi siempre ocurre, la película no puede suplir el libro. Son las emociones, es la angustia, el alivio, en donde uno es el protagonista, no Bella, no Edward, sino uno mismo, que se convierte en un personaje. Con la película, por más espectacular que sea, eso es lo que uno siempre es, un espectador. Cuando lees, eres el protagonista… sin embargo, creo que la imaginación nunca me hubiera dado como para crear a un Robert Pattinson, ni para las escenas en la Isla Esme, etc, etc, así que ¡Vayan a ver la película!

Por Michelle Lorena Hardy –   Chicadelpanda.com

Souvenirs de mis vacaciones en Caracas

Ya de regreso en Santiago, luego de una cortísima estadía en Caracas, puedo hacer un resumen mental de lo que me traigo:

– Muchas fotos mentales de Playa Azul, en Naiguatá, muy bien cuidada, como siempre. Muchas fotos mentales del precioso Ávila, tan verde que parece de mentira. El paseo en el teleférico Warairarepano es altamente recomendable.

– Las típicas historias de horror callejero,  que está peor por el añadido de que ahora es común que los policías asalten y secuestren. Una nota interesante: mi esposo tuvo la oportunidad de ver un robo de carro a la vieja usanza, esa en que usan herramientas para abrirlo  (no la moda de hoy, de encañonar y/o secuestrar).

– Un renovado amor por mi familia y seres queridos.  Es como si la semana y media que tuvimos sin parar, literalmente nonstop, nos hubiera mezclado de una manera novedosa: los ingredientes son los mismos, pero el resultado es diferente.

– Una gran alegría por la visita a la Librería Kalathos (@kalathoslibros ) en Los Chorros, no sólo porque es un remanso de paz en la ciudad, sino porque van a vender unos ejemplares de Submarinos de Papel, la antología de cuentos infantiles publicada en México por Editorial La Zonámbula, en la que hay un cuento escrito por mí.

– Tres regalos que nos hicieron a mi hija y a mí: una barbie de Bella Swan y un Ken de Edward Cullen. (Creo que por fin mi hija va a lograr que juegue a las barbies con ella sin sentirme obligada);  un libro de un autor que no conozco, pero que es muy famoso y que tengo muchas de leer: El espantapájaros y su serviente de Philip Pullman (el autor del libro en que se basó la película La brújula dorada).

-Muchos recuerdos de familia y amigos. Es increíble que a pesar de tanta calamidad político-económica, haya personas con energía y alegría  para seguir avanzando.  Son increíbles ¡Un gran aplauso!

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Drácula y los nuevos vampiros de Stephenie Meyer

Ya que estoy enganchada con Crepúsculo, me puse a leer Drácula, para ver que había de similar, y qué no, entre el vampiro más famoso del mundo y los de la saga.

En realidad no leí nada sorprendente, ya que es más o menos lo que todos sabemos por cultura popular. Drácula sólo actúa de noche, descansa de día en una sarcófago que está dentro de su castillo, se convierte en murciélago y en lobo, tiene una fase física y otra fantasmal y es fuerte “como veinte hombres”.  En cambio, los vampiros de Crepúsculo no se convierten en nada, no tienen esa fase fantasmal, no duermen nunca, y actúan en la noche, o bajo las nubes, porque el sol hace que su piel brille como si estuviera cubierta de diamantes; pero sus poderes, la fuerza sobrehumana, la rapidez, etc, permanecen. Tampoco tienen los famosos colmillos, no los ahuyenta el ajo y no viven en un castillo (auque tremenda casa que se gastan).

Sin embargo, la principal diferencia es que Meyer le quita a los vampiros toda esa parte ridícula, inverosímil y hasta desagradable que tiene que ver con el Diablo y con Dios. Drácula  es un ser demoníaco, malo, evil como dirían los gringos, y una ostia consagrada o  un crucifijo, son armas que  lo ahuyentan. Meyer arranca a los vampiros de la mitología cristiana y los hace formar parte de una mitología universal, más acorde con los tiempos que estamos viviendo. Así, sus vampiros no son seres demoníacos, aunque ella haya incluído el asunto de que no se sabe si los vampiros tienen alma, pero lo hizo de una manera tan light, que recuerda más bien al debate de si los animales tienen alma o no. Ella trata a los vampiros como otra especie diferente a los humanos, eso es todo (aunque sí utiliza la palabra monstruo, pero a quién se le ocurre que Edward Cullen sea un monstruo…, con monstruos así, no quiero príncipes).  Así, aunque su alimento instintivo es la sangre humana, te deja bien claro en la primera novela que los humanos no son tan diferentes a ellos,  puesto que se alimentan de animales, o de animales muertos, como diría mi hija de cinco años que recién se acaba de dar cuenta de esta realidad.

Yo nunca me había sentido atraída por las novelas góticas (las de terror del siglo XIX) y después de haber leído la novela de Bram Stoker, debo admitir que confirmé que no me gustan nada. Es admirable que Meyer se haya inspirado en esos repulsivos personajes antiguos  para inventar los personajes que yo y tantas otras millones de personas amamos. Me quito el sombrero, Stephenie Meyer, eres una gran autora.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com

Soy otra fiebrúa de Crepúsculo

El año pasado alquilé la película Crepúsculo (Twilight) por pura curiosidad de saber por qué decían que era la nueva Harry Potter, pero para un público un poco más grande, digamos, de unos 18 años. De verdad que no me esperaba nada que me sorprendiera.
Entonces oigo a Bella pensando : “… in the State of Washington, under a constant cover of clouds and rain, there´s a small town named Forks… I miss Phoenix. I miss the heat…” y a mí me sonaba “… in the country of Chile, under a constant cover of clouds and smog, there´s a city named Santiago… I miss Guadalajara. I miss the heat… “ y de repente me transformé en Bella hasta el final de la película. Luego volví a verla y luego otra vez, y luego la volví a alquilar. Mil preguntas me acechaban y las respuestas tenían que estar en el libro. Así que lo saqué de la biblioteca. Luego, por supuesto, el segundo, el tercero y luego el cuarto. Terminé comprando la película, y la he visto como 20 veces. Sin embargo, cometí un error, los primeros tres libros los leí en español, pues eran los que tenía la biblioteca. Si pueden leerlos en inglés, háganlo, pues la traducción es terrible. En realidad, es terrible para alguien que no sea español o no viva en España, pues la autora utiliza muchos idioms y slangs que no se pueden traducir sin perder la magia.
A veces uno mete la pata, o a veces la mete uno mil veces. Yo lo hago más que la mayoría de la gente, qué voy a hacer, pero generalmente lo hago inocentemente y con buena intención. Ayer, de nuevo, la metí y no me quedó más remedio que pedir perdón. Me despido citando a Indigo Girls: “you´ve got to laugh at yourself because you´d cry your eyes out if you didn´t”.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com