Estamos viajando en alta mar

¿Cómo habrá sido ese día en que Cristóbal Colón zarpó desde Puerto de Palos hacia… dónde? ¿Tenía la certeza de saber a dónde iba?

¿Estaría consciente de que su identidad cambiaría? Es más… ¿Estaría consciente de que ese viaje iba a cambiar la identidad misma de lo que él conocía como mundo?

Desde que nacemos pasamos por muchos cambios, pero son aquellos que involucran un cambio de identidad, los que cambian el rumbo de lo que conocemos como nuestra vida. Este es el caso del viaje metafórico que realizamos cuando se decide romper con una adicción, cuando nos hacemos madres, cuando hacemos un profundo cambio profesional, cuando hay cambios de custodia de los hijos, cuando sufrimos una pérdida importante, o cuando hacemos viajes, literalmente hablando, es decir, cuando emigramos o nos mudamos de país, o cualquier otro gran cambio que implique la aparición de un nuevo yo que no conocíamos.

Hay cambios que involucran a grandes cantidades de gente, a veces, incluso, al planeta entero, como es este período de pandemia global que estamos viviendo. Los seres humanos fuimos embarcados repentinamente en un galeón que nos va a llevar a un nuevo mundo. El planeta entero está cambiando de entidad.

Según Michael White*, quien es considerado la principal autoridad en Terapia Narrativa, estos cambios no son inmediatos, sino un proceso que tiene etapas. Para describirlas, él utiliza la metáfora del viaje o rito de pasaje. Quisiera utilizarla para ilustrar lo que hemos vivido, estamos viviendo, o viviremos,en este gran rito de pasaje mundial, que es la pandemia de COVID19.

Recordemos que cada quien vive su proceso de manera diferente: yo puedo estar en una etapa, y tú en otra, o incluso, podríamos regresar a etapas anteriores.

Las fases son las siguientes:

  1. Fase de separación: romper con tu vida como la conoces y comenzar el viaje. En muchas ocasiones hay optimismo por la expectativa de una vida diferente.
  2. Fase liminal o intermedia: frustración y hasta desesperación, porque no se sabe cómo lidiar con el mundo. Nada significa lo que significaba antes. Estás navegando en el vasto océano.
  3. Fase de incorporación: cuando recuperas el sentido de ser una persona conocedora y hábil en tu propia vida. Llegaste a tierra.

El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón no llegó al continente americano, sino a la Isla Guanahaní, bautizada San Salvador. A veces el viaje no es simplemente atravesar el océano y llegar al sitio que teníamos en mente. A veces es llegar a una isla, descansar y evaluar el rumbo, recomenzar de nuevo. A veces quiere decir devolverse. ¿Cómo enfrentar tormentas y grandes marejadas, si no tenemos bien claro a dónde vamos? Pienso que no hace falta tener una descripción exacta de a dónde queremos llegar, pero sí una idea, una dirección, y, sobre todo, una esperanza de que más allá de tanto océano, hay una tierra firme que nos hará sentir de nuevo en casa en este mundo. ¿Cómo está tu barco? ¿Cómo está tu tripulación?

Y… ¿Ya viste a los delfines que te siguen, saltando por encima de la proa?

*Traducción libre de Fernanda Juárez. Impreso por primera vez en “Nuevas perspectivas sobre la ‘adicción’ ”, número especial de Dulwich Center Newsletter, 1997, núms. 2 y 3, 38-47. Texto que forma parte del Diplomado de Terapia Narrativa del Grupo de Terapia Narrativa Coyoacán en Ciudad de México.

¿Es una locura pensar que la vida es colaboración?

“La experiencia de agencia personal y la capacidad de acción responsable se basan en una forma peculiar de colaboración social- una colaboración social que ayuda a las personas a recorrer el espacio entre lo conocido y familiar y lo que podrían llegar a saber de sus vidas e identidades”,

Michael White en Mapas de la Práctica Narrativa.

En los años 30’s, Vigotzky estableció una teoría lingüística evolutivo experimental, en la que establece que la sociedad es el factor determinante del comportamiento. En los 80’s Michael White retoma esta línea de pensamiento, y elabora el concepto de Zona de Desarrollo Próximo, la cual se encuentra entre aquello que la persona sabe y realiza de manera independiente, y el potencial de conocimiento y desarrollo que puede llegar a tener en colaboración con los demás.

Aunque este concepto es más evidente en niños, también aplica a los adultos.  En el caso de los niños, la Zona de Desarrollo Próximo involucra actividades básicas de función ejecutiva, sin que ningún adulto le esté diciendo qué hacer. Por ejemplo, una niña que, aunque sabe que pegar a otros está mal, lo hace si no tiene supervisión. Aunque la mayoría de los niños de su edad no golpea porque ya lo han internalizado, es decir, ya tienen control y regularización sobre su propia conducta, ella necesita dar pasos dirigidos por un adulto, que la lleven a monitorear sus acciones. En otras palabras, no llegará allí por sí sola, o se tardará mucho tiempo en llegar allí, sin ayuda de alguien más.

Para atravesar la Zona de Desarrollo Próximo en Terapia Narrativa, se utilizan las conversaciones de andamiaje. Estas conversaciones buscan alejar la persona de lo conocido y familiar, para que así pueda llegar a lo que es posible por conocer y alcanzar.  Las conversaciones de andamiaje buscan que la persona descubra que tiene agencia personal, es decir, que tome consciencia de que es capaz de tener efecto sobre su propia vida.

Las preguntas para atravesar la Zona de Desarrollo Próximo son la manera de cómo el terapeuta va llevando de la mano a la persona para desarrollar su potencial. Estas preguntas se categorizan de la siguiente manera:

  1. Experiencia cotidiana del problema. Se busca nombrar el problema e identificarlo, así como ubicar aquellos eventos extraordinarios a los que no se les había prestado atención con anterioridad.
  2. Haciendo conexiones entre eventos. Se ubican los eventos en una cronología para encontrar causas y consecuencias.
  3. Reflexiones en torno a la identidad y a la vida. Hablar de valores, compromisos y esperanzas; cómo estos han cambiado a lo largo de la vida, y cómo han influido en los cambios de identidad según la edad, o eventos importantes.
  4. Propuestas de pasos a tomar. Tomando en cuenta los pasos anteriores de la conversación de andamiaje, así como la agencia personal, se busca continuar en una misma dirección, o cambiarla, o buscar qué aspectos de la realidad actual se quieren mantener para el futuro, y qué introducir como novedades.
  5. Predicción de consecuencias, o resolución del problema. Preguntarse qué podría interponerse en el camino para que no se logren los objetivos o esperanzas planteadas, como, por ejemplo, enfrentar antiguos miedos, si estos volvieran.

El concepto de Zona de Desarrollo Próximo lo traigo a mi vida, porque sé que mi historia como expatriada, mamá y esposa, la cual me llevó a vivir en diferentes países por muchos años, ha traído un atraso en mi nivel de función ejecutiva y de desarrollo profesional, si soy comparada con otras mujeres de mi edad. Esto les sucede a muchas mujeres, quienes, como yo, han dedicado gran parte de su vida a cuidar de su casa y de sus hijos, y que de repente, al divorciarse, ya no sabemos cómo vivir.  

La diferencia es que en mi caso fue un continuo empezar a aprender todo de nuevo cada cierta cantidad años (máximo tres años, mínimo seis meses). Fue como si gran parte de lo aprendido en el país anterior no sirviera, y tuviera que empezar, no desde la casilla cero de nuevo, pero sí en la 5, mientras la gran mayoría de las mujeres de mi edad ya iban por la 40.

Pero volvamos al caso de las mujeres que nos divorciamos después de 10, 15, 20 o más años de cuidar la casa y los niños. La sociedad espera que brinquemos rápidamente esa Zona de Desarrollo Próximo, es decir, que se ponga uno a la par de los demás hombres y mujeres de nuestra edad, tanto a nivel de función ejecutiva (muchas estuvimos en matrimonios en donde ni siquiera teníamos control de nuestras finanzas debido a la naturaleza de poder de la parte masculina), produzcamos dinero de la misma manera, nos curemos instantáneamente cualquier depresión, que seamos “luchonas”,  y aprendamos un nuevo oficio que produzca la misma cantidad de dinero que el ex esposo, quien lleva más de 20 años escalando en su carrera profesional, y además cuidemos a los niños sin ayuda, sobre todo, en el caso de las que vivimos en el exterior, que ni siquiera contamos con familia para hacerlo.

Sí creo que para llegar a la Zona de lo Posible por Ser, Conocer y Saber (es decir, para llegar a alcanzar todo nuestro potencial) el papel de la sociedad en general (cambiando paradigmas que prejuician a las mujeres negativamente), así como de la red de apoyo (ya sea como ayuda profesional o de cualquier otra manera), son un factor determinante.

Cada quien se desarrolla de manera diferente, no solo los niños, sino los adultos también. Parece obvio, pero en la práctica, hay una manera de ejercer el poder en la que se juzga o categoriza a las personas con uno o dos puntos de referencia solamente: ¿Es exitoso? ¿Tiene buenas relaciones personales? Y quien no esté al mismo nivel de la mayoría de sus pares de misma edad y estatus, es juzgado negativamente.

En mi caso, la gran mayoría de la gente que conozco me ha apoyado de diferentes maneras, y estoy muy agradecida. He sentido mucha empatía hacia mí y hacia mi circunstancia de vida, tanto en internet como en la vida real, digamos, en un 95% de los casos. Pero aún queda un 5% que más bien ataca, que cuando ve que una persona está vulnerable, aprovecha para ejercer más poder sobre ella. Parece poco, pero ese pequeño porcentaje puede ser muy intenso y hacer mucho daño. Es como cuando los niños están en el colegio y casi todos los compañeros le tratan bien, pero llega uno que le cae a golpes y lo manda al hospital. Es por eso que los adultos, en ciertas circunstancias de vida, cuando estamos muy vulnerables, tenemos que adoptar medidas de 0% tolerancia al bullying también.

Ni los triunfos ni las derrotas de una persona son individuales. El falso paradigma de la persona selfmade, es una manera, como cualquier otra, de ejercer poder sobre otras personas. “Yo soy mejor que tú, porque mira todo lo que he hecho”, termina siendo el paradigma de tanta gente, que uno puede caer en el engaño colectivo y creer que es cierto. Una mentira repetida mil veces, no es una verdad.

¿Cuál es mi verdad? Que todos estamos en diferentes etapas de desarrollo, y uno solo puede compararse con uno mismo. Meditar, escribir, y dedicar tiempo a mi bienestar, hace que vuelva de nuevo a mi verdad, y que borre la locura colectiva de creer que hay gente mejor o peor que yo.

¿Cuál es mi otra verdad, la cual se deriva de la primera? Que en ciertas áreas hay gente que se encuentra en etapas de vida más avanzadas que yo, y que me pueden dar una mano. Así mismo, hay personas que se encuentran en etapas de vida que yo ya pasé, y que les puedo dar una mano.

Colaborar con una persona adulta es diferente a colaborar con un niño. Significa ayudar, no significa decirle qué tiene que hacer. Significa preguntarle cuáles son sus necesidades, valores y objetivos, para así darle la mano en la dirección que quiere ir. No significa exigirle que cambie de dirección.

El problema de decirle a una persona adulta qué tiene que hacer, es que, si las acciones recomendadas no tienen relación con sus necesidades, valores y objetivos, esas palabras, o no van a significar nada, o pueden empeorar la situación, porque la persona puede sentirse invisible, o no vista, ya que sus circunstancias particulares no son tomadas en cuenta.

La vida es una competencia si uno cree que va a ser mejor o peor que otro. Pero esa misma vida es una colaboración, si uno cree que puede ayudar a otro, o que otros lo pueden ayudar a uno. ¿Es una locura pensar que la vida es colaboración? Puede ser, pero no lo es más que pensar que la vida es competencia.

Terapia Expresiva para Mujeres y Adolescentes

Mi consultorio en Querétaro, México

Querida lectora, hoy quisiera ofrecerte mis servicios como Terapeuta Expresiva para Mujeres y Adolescentes. Si eres lector, continúa leyendo! Esta información puede serle útil a alguien que conozcas.

En mis sesiones utilizo la escritura terapéutica para mejorar la resiliencia emocional de mis clientes. La escritura terapéutica es parte de las terapias expresivas (como la terapia del arte) y es un método alternativo para lidiar con nuestras emociones.

En la hora de terapia semanal hablaremos y escribiremos sobre tu experiencia personal, enfocándonos en tu historia de vida: pasado, presente y futuro. En mis sesiones serás la protagonista principal y yo escucharé tus necesidades y motivaciones, para así diseñar una estrategia especialmente para ti.

Mi experiencia como expatriada por más de 17 años, así como escritora por más de 16 años, relatando mis experiencias viviendo en 6 países, te dará una perspectiva diferente para mejorar tu adaptación emocional a los grandes cambios de tu vida.

Soy Lic. En Estudios Internacionales de la U.C.V. y Dip. en Creación Literaria de la S.O.G.E.M. , autora de dos libros autobiográficos y actualmente estoy cursando el Diplomado de Terapia Narrativa del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán.

Haz tu cita hoy mismo comunicándote directamente conmigo por Whatsapp al 4428133977 . Las sesiones pueden ser presenciales o en línea, según tu preferencia. En el caso de adolescentes, la primera cita será con uno o ambos padres presentes. Mi consultorio se encuentra al lado de Jardines de la Hacienda, en Mansiones del Valle, Querétaro, cerca del Hospital San José.

We can also have our sessions in English, either because you feel more comfortable that way, or simply because you want to practice it with me.

Haz tu cita hoy mismo! Estaré encantada de atenderte.

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Zona de meditación y escritura

Vamos a hacer un ejercicio de escritura terapéutica muy liberador y entretenido. Después de meditar el tiempo que consideres necesario, vas a escribirte una carta para los días en que todo se vea negativo y te falten energías. En la carta que redacté yo, imaginé que me la escribía mi ángel de la guarda, pero puede ser quién tú quieras, incluso tú misma. Puedes encontrar más detalles en el post Oír a la intuición y tomar nota. https://mlhardy.wordpress.com/2020/11/13/oir-a-la-intuicion-y-tomar-nota/?preview=true

Querida Michelle,

Me he fijado que últimamente estás cabizbaja, sin energías, sin ganas de vivir. Sé que todo parece oscuro, como si una gran tormenta se acercara y no acabara de llegar. Sé que piensas que tus esfuerzos son en vano, y que alguien como tú, un simple ser humano, pequeño, no puede contra situaciones tan grandes.

Quiero recordarte que no eres solo un ser humano, eres Dios, o Diosa, porque es a través de ti que Dios ama, siente, sueña o llora. Es imposible que seas pequeña. Eso tan grande que ves allá afuera, esa oscuridad, también es parte de ti. A veces hay que dejar que la oscuridad te envuelva, te atraviese, porque luchar contra ella para siempre, es inútil.

Eres Diosa y también oscuridad. No estás separada del Universo, eres parte de él. Si el Universo es infinito, también lo eres tú. Si Dios puede contra la oscuridad, también lo puedes tú.

Los tiempos malos vienen, pero también se van. No te desesperes buscando soluciones. Búscalas con calma, confía en ti, y cree firmemente que el amor de Dios por ti es incondicional.

Vas muy bien, ten fe en ti y en la Diosa: ¡Dale que tú puedes con esto y mucho más! Eres maravillosa, confío en ti y estoy muy orgullosa de ti.

Tu Ángel de la Guarda.

Ahora es tu turno. ¿Qué quisieras que te dijeran en tus días malos? ¿Cómo sería ese apoyo moral que siempre has deseado oír? Escríbelo y conviértete en tu propia roca de apoyo para los momentos en que más lo necesitas.

¡Vas a recibir una carta de tu yo del futuro!

Puesto que todos los relatos tienen un comienzo (histórico o pasado), un medio (presente) y un fin (o futuro), la interpretación de los eventos actuales está tan determinada por el pasado, como moldeada por el futuro.

Michael White, en Prácticas Narrativas Para Fines Terapéuticos

Imagina que tienes diez años más, y que has superado muchas dificultades. Eres tu yo del futuro y decides escribirte una carta a tu yo de ahora, en donde le cuentas cómo hiciste para seguir adelante, qué personas te ayudaron y qué recursos supiste aprovechar. Éste es uno de los geniales ejercicios de escritura terapéutica de la Prof. Helena Echeverría, en su curso virtual sobre el tema.

Algunos de los objetivos de esta actividad son:

-Generar expectativas de éxitos.

-Activar nuestra sabiduría interior.

-Conectar con nuestros recursos personales.

-Visualizar un futuro con esperanza y posibilidades.

Mi yo del futuro se esforzó en hacer una carta bien larga, y me contó muchas cosas interesantes. Quisiera compartirte algo que me dijo, y que puede alegrarte mucho:

Ese año 2020 fue el más jodido de tu vida, así que no te preocupes, que ya lo peor pasó. El 2021 va a ser tan espectacularmente maravilloso, que no te lo vas a creer.

¿Será que tu yo del futuro te dirá lo mismo? ¿Por qué no le preguntas?

¿Crisis, o rito de pasaje?

Desde que comenzó la pandemia, he visto en internet que muchas personas han asumido la actitud de que todo pasa por algo, y que algo positivo va a salir de todo esto, haciendo que evolucionemos en colectivo hacia un mundo mejor.

 Más o menos lo mismo que nos venimos diciendo los venezolanos desde hace unos veinte años. Está muy bien, necesitamos esperanza, sin esperanza no somos nada. Sin embargo, hay que tener cautela a quién se le dice eso, para no empeorar la situación emocional de alguien, quien puede sentirse no escuchada, o invisible ante las demás personas, que no reconocen la gravedad de su situación en particular.

 El que sufre necesita sentirse oído y amado. Ya luego tendrá oportunidad de verle el lado positivo a lo que le está pasando, pero si en el momento de su dolor, no recibe empatía, es lo mismo a que se sintiera solo, y la soledad, según Boris Cyrulnik, es uno de los peores enemigos de la resiliencia (video al final del post). Así que, si queremos ser resilientes, o si queremos que alguien más sea resiliente, hay que acompañarse, hay que oírse y hay que empatizar con el otro.

No sé si lo que voy a escribir ahora sea apto para ti. Si estás pasando una crisis muy fuerte, y estás en el período de mayor dolor, es posible que el resto de este texto no sea para ti. Si es así, deja de leer, y pasa a otro post de este blog, que sea más adecuado para tu etapa de vida. Pero si te sientes con la energía de verle el lado positivo a una crisis, porque sientes que ya lo peor ha pasado, o porque te sientes con fuerzas para hacerlo, sigue leyendo.

Ponte a pensar: ¿Qué tal si esta crisis por la que estás pasando, no es tal, sino más bien un rito de pasaje? Leamos lo que dice Michael White en su libro Prácticas Narrativas Para Fines Terapéuticos:

Una crisis puede ser interpretada como un rito de pasaje. En la práctica narrativa se hacen preguntas que permitan situar a la crisis en relación con:

  1. La fase de separación: separación, quizás, de cierto status, aspectos de la identidad, o rol que ya no se considere viable para la persona en cuestión.
  2. La fase liminal o fronteriza, caracterizada por cierto malestar, confusión y desorganización, y también por mayores expectativas para el futuro.
  3. La fase de reincorporación, caracterizada por el acceso a un nuevo status, que especifica nuevas responsabilidades y privilegios para la persona en cuestión.

Cuando leíste el número 1, ¿Pensaste “¡Esa soy yo”!?  Pensaste algo como:

  • Yo antes tenía un status X, era el gerente tal, y ahora no tengo trabajo.
  • Antes vivía en X sitio, y ya no. Perdí la identidad que tenía como residente de ese país.
  • Antes yo me encargaba de X, pero ya ese rol no es viable para mí.

Cuando leíste el 2, ¿Pensaste, “yo también estoy confundido, no sé muy bien qué tengo que hacer o cómo reaccionar, pero tengo grandes expectativas para el futuro”? Si te sentiste identificado con ambas preguntas, muy probablemente tu crisis sea un rito de pasaje.

Según mi experiencia personal, las etapas 1 y 2 suceden casi inmediatamente. Sin embargo, la etapa 2 siempre me toma mucho tiempo: siempre – siempre. Cuando empecé la universidad, cuando me cambié de carrera, cuando me casé, cuando perdí mis trabajos por la situación de Venezuela, cuando emigré, cuando me despidieron, cada una de las ocho veces que me he mudado de ciudad, cada vez que nacieron mis hijos, cuando me divorcié, cuando me mudé a casa de mi nueva pareja, y ahora como mamá que no vive con sus hijos. Siempre me he tardado en adaptarme a los cambios.

Varias veces he intentado acelerar la etapa 2, que es el proceso de transición, y he fallado estrepitosamente. Si trato de acelerar la etapa 2 (“¡tengo que solucionar esto ya!”) me pongo muy ansiosa y estresada, lo cual incrementa el problema de falta de atención, y mi vida se convierte en el tornado del mago de Oz. Así que ya sé que esa estrategia no me funciona, por lo que me tomo el tiempo, con paciencia, para saber bien “cómo se bate el cobre”, y así pasar a la fase 3.

Una de esas veces en que traté de acelerar el proceso de transición fue cuando llevaba varios meses de separada. Yo quería acelerar mi proceso de transición, ya estaba harta de la tristeza que trae el duelo de los sueños muertos, y yo quería ser feliz. ¿Resultado? La ansiedad llegó a nivel de ataques de pánico. He aprendido a fuerza de ensayo y error, que las etapas de transición llevan su tiempo, y que tomar decisiones apresuradas, que no tomen en cuenta la probabilidad de que el resultado de esas decisiones pueda mantenerse a largo plazo, en el intento de tener una solución “ya”, es un atajo que puede llevarte a empeorar la situación.

La fase 3 es la que nos da esperanza, la que hace que cambiemos la etiqueta de “crisis” de un evento, a la de “rito de pasaje”. En esta etapa de reincorporación a tu nueva realidad, tendrás una identidad nueva (lo cual es positivo, porque la identidad cambia), un nuevo status, así como nuevas responsabilidades y privilegios. ¿Te pone ansiosa no saber exactamente cuál será ese nuevo status o identidad? A mí también. Pero lo bueno es que el hecho de no saberlo también me emociona, porque quiere decir que estoy viva y que sigo escribiendo mi historia.

https://youtu.be/_IugzPwpsyY

La Terapia Narrativa y tu historia de lucha

Para entender nuestras vidas y entendernosa nosotros mismos, la experiencia debe relatarse,y es precisamente el hecho de relatar, lo que determina el significado que se atribuirá a la experiencia.

Michael White, en su libro escrito junto David Epson Medios Narrativos Para Fines Terapéuticos

Contar y escribir mis historias de vida me ha sanado, y continúa sanándome, todos los días. Me ha funcionado a mí, y es posible que te funcione a ti también. ¿Quieres intentarlo? A continuación, te hablo un poco sobre la terapia narrativa, la cual es parte de las terapias expresivas.

La Terapia Narrativa tiene como premisas, las siguientes (las citas en italic han sido tomadas del Diplomado de Terapia Narrativa del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán en Ciudad de México).

  • La importancia e influencia del lenguaje en nuestras vidas: mediante conversaciones de externalización, la terapeuta busca que la persona deje de identificarse con el problema y lo vea como un ente externo. Por ejemplo, no es que la persona sea distraída, sino que la persona sufre de distracción.
  • El problema es el problema, la persona no es el problema: siguiendo con el ejemplo anterior,no hay una persona distraída, sino una persona con un problema, que es la distracción.
  • Las personas nos construimos por medio de las historias: la sociedad ya ha elegido quién soy y cómo debo ser, por lo tanto, todos los eventos que se seleccionan (para contar mi historia) están relacionados con dicha identidad. Para narrar nuevas historias, hay que hablar de eventos positivos importantes en mi vida, que no se hayan tomado en cuenta antes.

“Cuando los miembros de una familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo, o los profesionales, piensan que una persona tiene una cierta característica, están ejerciendo un poder sobre él, al representar este conocimiento respecto a esa persona. Por lo tanto, en el terreno de lo social, el conocimiento y poder están inextricablemente unidos. Michael White (quien es uno de los creadores de la Terapia Narrativa, junto con David Epson) pone al descubierto de qué manera las técnicas de conocimiento restan inadvertidamente poder a las personas. Cuando pueden identificarse estas técnicas encubiertas (como imponer descripciones problemáticas a las personas), se hace mucho más fácil externalizar los problemas y ayudar a las personas a escapar de ellos.

El relato que prevalezca a la hora de asignar significado a los sucesos de nuestra vida determinará, en gran medida, la naturaleza de nuestras vivencias y de nuestras acciones” (Karl Tomm, Prefacio a MNPFT)

  • No tenemos una sola historia, sino multihistorias.

“He llamado a aquellos aspectos de la experiencia vivida que caen fuera del relato dominante, acontecimientos extraordinarios. Estos son aquellos ignorados a favor de aquellos cambios en el tiempo que son básicos y comunes para los miembros de una categoría social. Una vez identificados los acontecimientos extraordinarios, se puede invitar a las personas a atribuirles significados.

La interpretación de todo acontecimiento está determinada por la forma en que ésta encaja dentro de pautas conocidas. Aquellos conocimientos que no pueden pautarse, no son seleccionados, por lo que, para nosotros, tales acontecimientos no existen.

Para descubrir las historias positivas, es posible localizar acontecimientos extraordinarios y se puede invitar a la persona a generar significados alrededor de los mismos.

Con este propósito se pueden formular preguntas respecto al modo en que la negativa de la persona a proceder según las exigencias del problema, le ayudó a combatirlo, y así se pueden identificar y vincular entre sí otros ejemplos de desafío, con el fin de presentar un relato histórico de resistencia.

Al establecer estos relatos históricos de conocimiento subyugados, las personas pueden apreciar su singular historia de lucha, y asumir más explícitamente estos conocimientos en la constitución de sus propias vidas y relaciones.” (M. White, MNPFT).

Siguiendo el ejemplo de la persona con el problema de distracción: ella recordará todas las ocasiones en que sí prestó atención, en que sí se organizó muy bien, en que a pesar de que se le aparecía el problema de la distracción a diario, les prestó muchísima atención a sus dos hijos siempre. Toda esa atención que les ha prestado a sus hijos ha sido el gran acontecimiento extraordinario que ha definido su historia de lucha y resistencia contra la distracción (ups, ya sabes que estoy hablando de mí). En general, la persona ubicará todos los acontecimientos en que luchó contra el problema, para así narrar sus propias historias.

  • La identidad se construye, no es fija: “La externalización del problema ayuda a identificar conocimientos unitarios y los discursos supuestamente verdaderos, que están sometiendo al individuo, para así liberarse de ellos” (M. White, MNPFT). Al cambiar la percepción que la persona tiene de sí misma, su identidad cambia, y se aprecia de una manera más positiva. Por ejemplo, en mi caso, me percibo una persona responsable, que ha luchado durante toda su vida contra ese problema.
  • Cada persona es experta en su propia vida: “las personas dan sentido a sus vidas y relaciones, relatando su experiencia y, al interactuar con otros en la representación de estos relatos, modelan sus propias vidas y relaciones”. (M. White, MNPFT)

La persona, al darse cuenta que solo ella ha ejercido el cargo de ser ella misma, sabe que es experta en su propia vida. El rol de la terapia narrativa, ya sea con énfasis oral o escrito, es guiarla para descubrir esas historias que habían pasado desapercibidas y así tener un conocimiento más integral y positivo de sí misma.

Te invito a que identifiques y escribas alguna característica problemática que otras personas estén usando para tener poder sobre ti, o que tú misma hiciste parte de tu identidad sin darte cuenta, pero que te resta poder. ¿Cómo has combatido ese problema que reaparece en tu vida?   ¡Empieza a escribir tu historia de lucha, y descubre la gran sabiduría que has adquirido por haber sido la protagonista de tu propia vida!