Deja lo que estés haciendo…

‪… y corre a bajar el ebook OTRA MALETA, Empezando de Nuevo! Hoy es el último día que estará gratis! 🤗‬
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Este libro es la compilación de experiencias de una mamá venezolana, quien regresó a su ciudad natal, Caracas, después de vivir por doce años fuera del país. Posteriormente, su segunda emigración trae consigo un evento inesperado que modificará para siempre su vida familiar.


Anímate a leerlo y luego me cuentas qué te pareció!

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La señora de las arepas

Voy a buscar a mi hija mayor (quien ya tiene casi 15 años) a una fiesta que hicieron en el colegio, que duraba hasta las 8:00 pm. Mientras espero a que salgan, un señor me dice, “hola, eres la mamá de R, no? La señora de las arepas?”

Tardé unos segundos en contestar mientras procesaba la información:

Mamá de R, sí.

La señora de las arepas? No. Se me pasó por la mente una imagen del empaque de Harina Pan. Me imagine también una señora gorda haciendo arepas en un budare (parecido a un comal).

El señor se da cuenta de mi confusión y añade: “Las arepas que trae R todos los días. Yo fui su profesor el año pasado”.

WOW, esto sí que es una etiqueta que jamás me hubiera imaginado tener. Pues sí, soy la señora de las arepas. Quién se hubiera imaginado.

¡Habemus portada para OTRA MALETA!

¡OTRA MALETA ya tiene portada! Lo que quiere decir que muy pronto va a estar disponible en Kindle (octubre 2019).

En el libro menciono que donde vivo en las afueras de Querétaro, México, hay una pirámide pre hispánica, caballos pastando por doquier y muy cerca, un pueblito que se llama El Pueblito. Así es mi vecindario.

R crece

“Ella también pasó por un divorcio arrec…” es decir, muy duro, fue lo que pensé cuando una de mis amigas me escribió, diciendo que había amado el post de ayer. Aprecio mucho cada “me gusta” y cada comentario, aunque debo admitir que los de mis amigas y conocidas divorciadas me pegaron en el corazón, de muy buena manera. Fue como recibir un “yo te entiendo” colectivo, y recordar las experiencias y trayectorias de cada una.

Por razones de privacidad, cuando publiqué mi primer libro, SIETE MALETAS, no publiqué ninguna foto de mis hijos. Pero como ya están más grandes, quisiera compartir algunas. En SIETE MALETAS menciono mucho a R, mi hija mayor, debido a su edad en aquel momento.

En orden de izquierda a derecha, cada foto fue tomada en cada uno de las ciudades en que vivimos: Miami, Milán, Guadalajara, Santiago, Ciudad de Panamá, Caracas y Querétaro. La última fue tomada hace un par de meses, R va a cumplir 15 años pronto.

En el próximo post voy a poner algunas fotos de S, mi hijo menor, pues en OTRA MALETA (que será publicado este mes de octubre en Amazon Kindle) lo menciono mucho (también, debido a su edad).

¡Que te tengas un excelente día!

Aquí tienes tu casa

Querétaro, 2019

“Necesito que me ayuden a tomarme una foto para el libro,” les digo a mis hijos. Nos fuimos al “bosque” del condominio (así le dicen los vecinitos al jardín con árboles que hay al fondo del estacionamiento) pues quería aprovechar la luz natural. Intentamos en varios sitios y finalmente salió una buena foto.

Ya han pasado dos años desde que me separé, tres años desde que llegamos a Querétaro, y un año desde que nos mudamos al condominio Orquídea (anillo al dedo el nombre, no? La Orquídea es la flor nacional de Venezuela). Ya ha pasado un año desde que adoptamos a la gatita Safi y un par de meses desde que obtuve la ciudadanía mexicana.

Ya me falta poco para publicar mi segundo libro, OTRA MALETA, Empezando de Nuevo, en el que los temas centrales son nuestro regreso temporal a Caracas, después de haber vivido doce años en el exterior, y mi separación en Querétaro, después de quince años de matrimonio.

Debido a eso, he estado actualizando mi información en las redes sociales, así como la imagen de mi blog. La que ven ahora es un cuadro que compré en la glorieta de Chapalita en Guadalajara, cuando viví allí hace más de diez años. El artista estaba vendiendo sus obras, y quedé fascinada con Manos en Acción.

Manos en Acción de Adrián Rosas Torres

En casa tengo otra obra de él, Habitantes de la Gran Ciudad. Ambos cuadros representan mi hogar, porque me considero oficialmente en casa en el sitio en donde los pueda colgar. Me he mudado ya varias veces solo con maletas, pero siempre he transportado de una manera u otra, mis dos cuadros.

Habitantes de la Gran Ciudad de Adrián Rosas Torres

He mantenido conmigo estas obras de arte también por otra razón. En las fotos que tengo de cuando vivíamos en Guadalajara, por ejemplo, R estaba muy pequeña y S ni había nacido; en Chile y Panamá, S estaba bebé. Es decir, a menos que vieran algo familiar, no sabrían identificar su casa en una foto de aquellos años. La idea es que cada vez que vean esos cuadros en una foto, sepan que ésa fue alguna vez su casa.

Poner Manos en Acción a recibirte cada vez que abras este blog, es para darte la bienvenida a tu casa, como dicen los mexicanos. Esta es tu casa y estás bienvenido! Espero verte mucho por aquí, y que me des tus opiniones y comentarios, para así enriquecernos mutuamente en palabras.

Bienvenido!

SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$

Ya pronto voy a publicar mi segundo libro en Amazon Kindle, OTRA MALETA, Empezando de Nuevo! (A mediados de este octubre 2019)😊

Para ir preparando el camino, le bajé el precio al primer libro, SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$ o 19.46 $ pesos mexicanos.

Puedes comprarlo para ti, enviarlo de regalo, o incluso leerlo gratis si tienes Kindle Unlimited, y luego… me cuentas que te pareció!

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Dejar a un país solo

La paz puede ser fea cuando supone el silencio, la opresión y el sufrimiento. Es la paz que le encanta a los dictadores: te callas, te someto.

Si la paz puede ser fea, puede la guerra ser bonita?

Recientemente vi la película histórica “The Darkest Hour”, sobre la participación de Winston Churchill en la Segunda Mundial.

Cuando Hitler aun no había invadido el Gran Bretaña, el gobierno británico tuvo que decidir si negociar con Hitler o no.

Hoy día esa decisión parece fácil, pero en el momento no lo fue. Negociar con Hitler traía la ilusión de la paz. No hacerlo era guerra segura.

En la película, Churchill, siempre tan decidido en todo, dudó ante esta diatriba. El rey le dice que piense en qué haría el pueblo, y Churchill decide tomar el metro de Londres por primera vez en su vida, sin séquito, solo (esta parte del metro es ficción).

Cuando los pasajeros lo reconocen, lo saludan con respeto y él se pone a hablar con ellos. Les pregunta qué harían ellos. Negociarían con Hitler?

Lo que escuchó fue a un pueblo que no tenía ninguna duda: NO. Lucharían en las calles ellos mismos, así fuera necesario. Después de ese encuentro, Churchill no dudó más, y luego dijo una frase en la película (no sé si es históricamente cierta) que me heló los huesos: “Uno no negocia con un tigre cuando tiene tu cabeza en su boca”.

Más adelante, Estados Unidos, quien había permanecido neutral, entró en la Segunda Guerra. Sin la participación de este país, el Reino Unido también hubiera sucumbido ante Hitler, no importa cuán heroicos hubieran sido sus ciudadanos.

Algo que no sale en la película es que para vencer a Hitler, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, tuvieron que aliarse con Stalin. En otras palabras, dadas las circunstancias extremas, tuvieron que unirse con Rusia, un país con el cual jamás se hubieran aliado, de no haber estado en guerra.

A mí todo esto me recuerda tanto a la situación venezolana de 2019. Tanto se critica la intervención de Estados Unidos en Venezuela, y no se dan cuenta que el país está en circunstancias extremas, y que aunque Estados Unidos quiera “hacer negocio” con su petróleo (seguir haciendo, en realidad, ya que es una relación de necesidad y ganancia mutua), la alternativa a no recibir ayuda extranjera (la que sea necesaria, ya sea humanitaria o militar) es la muerte de miles de venezolanos.

Puede la guerra ser bonita? No lo creo; pero a veces las opción es entre morir peleando, o morir de hambre y mengua. La situación de Venezuela es desesperada, y causa gran indignación ver cómo tanta gente cae en el simplismo de pensar que “hay que dejar que los venezolanos solucionen sus problemas ellos mismos”. Sé que es difícil enfrentarse con la realidad de que las ideas de uno sobre cómo debe ser el mundo (en este caso, el socialismo) no son sino una fantasía creada por ciertas personas con sed de poder. Es más difícil aun renunciar a esas utopías cuando vives en un país que escogió a un presidente socialista, como lo es México. Nadie quiere que le quiten la ilusión de un futuro mejor, y aceptar que el socialismo es una desgracia en Venezuela, quiere decir que el socialismo también será una desgracia en México. Entiendo que es más cómodo creer la fantasía, que enfrentar la realidad; pero la realidad va a tocar la puerta tarde o temprano, y taparse los ojos ante ésta, no va a hacer que se vaya para otro lado.

https://www.cinemablend.com/news/1731500/did-that-pivotal-darkest-hour-scene-really-happen-joe-wright-fills-us-in