Deja lo que estés haciendo…

‪… y corre a bajar el ebook OTRA MALETA, Empezando de Nuevo! Hoy es el último día que estará gratis! 🤗‬
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Este libro es la compilación de experiencias de una mamá venezolana, quien regresó a su ciudad natal, Caracas, después de vivir por doce años fuera del país. Posteriormente, su segunda emigración trae consigo un evento inesperado que modificará para siempre su vida familiar.


Anímate a leerlo y luego me cuentas qué te pareció!

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R crece

“Ella también pasó por un divorcio arrec…” es decir, muy duro, fue lo que pensé cuando una de mis amigas me escribió, diciendo que había amado el post de ayer. Aprecio mucho cada “me gusta” y cada comentario, aunque debo admitir que los de mis amigas y conocidas divorciadas me pegaron en el corazón, de muy buena manera. Fue como recibir un “yo te entiendo” colectivo, y recordar las experiencias y trayectorias de cada una.

Por razones de privacidad, cuando publiqué mi primer libro, SIETE MALETAS, no publiqué ninguna foto de mis hijos. Pero como ya están más grandes, quisiera compartir algunas. En SIETE MALETAS menciono mucho a R, mi hija mayor, debido a su edad en aquel momento.

En orden de izquierda a derecha, cada foto fue tomada en cada uno de las ciudades en que vivimos: Miami, Milán, Guadalajara, Santiago, Ciudad de Panamá, Caracas y Querétaro. La última fue tomada hace un par de meses, R va a cumplir 15 años pronto.

En el próximo post voy a poner algunas fotos de S, mi hijo menor, pues en OTRA MALETA (que será publicado este mes de octubre en Amazon Kindle) lo menciono mucho (también, debido a su edad).

¡Que te tengas un excelente día!

Metas cumplidas y miedos desechados

Escalando en Sector V, Querétaro

Llevo dos años separada, después de 18 años de relación con el papá de mis hijos, y el camino ha sido bien largo para recuperar mi autoestima, (la cual no se dañó solo con el divorcio, sino que estuvo en proceso de deterioro por mucho tiempo antes de eso).

Durante estos dos años me he dado cuenta de que el deterioro de la confianza en mi misma tenía varias causas, y que algunas de ellas estaban fuera de mi control, pues estaban a nivel inconsciente, escondidas.

Este proceso de edición de mi vida (que comenzó como algo material, haciéndome minimalista hace ya varios años) se ha transformado en una edición de mi vida emocional también.

Ahora que ya sé qué maletas son las que han estado llenas de miedos y falsas ideas de mí misma, las he estado tirando por la ventana.

Llegando a la cima de la Peña de Bernal, Querétaro

Por ejemplo, hace apenas unos cuatro años, yo escribía que me encantaba seguir las aventuras de los escaladores, pero que nunca me hubiera atrevido a escalar. Sin embargo, el año pasado escalé la Peña de Bernal, en Querétaro.

En Sierra Nevada, California

También hace unos cinco años, escribía que yo era demasiado preocupada por la seguridad, como para montarme en una cuatrimoto. Sin embargo, el año pasado, manejé y monté una por la Sierra Nevada, en California.

En el viñedo La Redonda, Querétaro
Foto tomada desde mi globo en Tequisquiapan, Querétaro

Nunca había manejado en carretera sola hasta que me separé, y ahora lo he hecho tantas veces, que perdí la cuenta. Una vez incluso me subí a un globo. También descubrí que me encanta manejar para salir de la ciudad.

Jajaja, jamás había pensado que iba a dejarme el pelo largo, y ahora lo tengo más largo que nunca.

También he tenido tres casos fuertes de colonitis, y tres episodios de alergias bien fuertes, que me han manchado la cara. Como la colonitis no se me pasaba, en una ocasión hice tres días de ayuno (algo que nunca hubiera creído que iba a ser capaz de hacer). Se me curó y posteriormente, cuando me ha vuelto a dar, disminuyo mi ingesta de carbohidratos por varios días y ya. Incluso ya casi no como gluten (pan y pastas), algo que jamás pensé que iba a ser capaz de hacer. También dejé los lácteos porque descubrí que soy intolerante a la lactosa. Como tampoco como carne roja desde hace muchos años, se me hace difícil conseguir qué comer en los restaurantes, pero no pasa de ahí, y no me importa, porque mi salud lo vale. El punto es que en este aspecto, también he hecho cosas que jamás pensé que iba a poder hacer.

Hacer cosas difíciles que son importantes para mí, solo por el placer de llegar a una meta, ha sido la manera más eficiente de mejorar la confianza en mi misma. Lo bueno es que uno le agarra el gusto y entonces uno quiere hacer más y más.

Mi divorcio fue una experiencia muy fuerte, y he tenido unos niveles de depresión y ansiedad que no se los deseo a nadie (incluso me han dado ataques de pánico).

Por cierto, a ver quién sale a decir, como le dijeron a Greta Thunberg, que no tengo derecho a tener sentimientos negativos, porque mira cómo he paseado, hasta en globo, porque los bloqueo, jaja. Si no me quieren creer, pasen a otro blog y ya, no tengo por qué estar convenciendo a nadie.

Como decía, mi divorcio ha sido la peor experiencia de mi vida, pero he decidido transformarla en algo bonito. Sé que aún me falta muchísimo camino por recorrer, y eso me encanta… para allá voy.

Aquí tienes tu casa

Querétaro, 2019

“Necesito que me ayuden a tomarme una foto para el libro,” les digo a mis hijos. Nos fuimos al “bosque” del condominio (así le dicen los vecinitos al jardín con árboles que hay al fondo del estacionamiento) pues quería aprovechar la luz natural. Intentamos en varios sitios y finalmente salió una buena foto.

Ya han pasado dos años desde que me separé, tres años desde que llegamos a Querétaro, y un año desde que nos mudamos al condominio Orquídea (anillo al dedo el nombre, no? La Orquídea es la flor nacional de Venezuela). Ya ha pasado un año desde que adoptamos a la gatita Safi y un par de meses desde que obtuve la ciudadanía mexicana.

Ya me falta poco para publicar mi segundo libro, OTRA MALETA, Empezando de Nuevo, en el que los temas centrales son nuestro regreso temporal a Caracas, después de haber vivido doce años en el exterior, y mi separación en Querétaro, después de quince años de matrimonio.

Debido a eso, he estado actualizando mi información en las redes sociales, así como la imagen de mi blog. La que ven ahora es un cuadro que compré en la glorieta de Chapalita en Guadalajara, cuando viví allí hace más de diez años. El artista estaba vendiendo sus obras, y quedé fascinada con Manos en Acción.

Manos en Acción de Adrián Rosas Torres

En casa tengo otra obra de él, Habitantes de la Gran Ciudad. Ambos cuadros representan mi hogar, porque me considero oficialmente en casa en el sitio en donde los pueda colgar. Me he mudado ya varias veces solo con maletas, pero siempre he transportado de una manera u otra, mis dos cuadros.

Habitantes de la Gran Ciudad de Adrián Rosas Torres

He mantenido conmigo estas obras de arte también por otra razón. En las fotos que tengo de cuando vivíamos en Guadalajara, por ejemplo, R estaba muy pequeña y S ni había nacido; en Chile y Panamá, S estaba bebé. Es decir, a menos que vieran algo familiar, no sabrían identificar su casa en una foto de aquellos años. La idea es que cada vez que vean esos cuadros en una foto, sepan que ésa fue alguna vez su casa.

Poner Manos en Acción a recibirte cada vez que abras este blog, es para darte la bienvenida a tu casa, como dicen los mexicanos. Esta es tu casa y estás bienvenido! Espero verte mucho por aquí, y que me des tus opiniones y comentarios, para así enriquecernos mutuamente en palabras.

Bienvenido!

SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$

Ya pronto voy a publicar mi segundo libro en Amazon Kindle, OTRA MALETA, Empezando de Nuevo! (A mediados de este octubre 2019)😊

Para ir preparando el camino, le bajé el precio al primer libro, SIETE MALETAS, Nuestras Anécdotas en el Exterior, a 0.99 US$ o 19.46 $ pesos mexicanos.

Puedes comprarlo para ti, enviarlo de regalo, o incluso leerlo gratis si tienes Kindle Unlimited, y luego… me cuentas que te pareció!

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Un mundo hecho de color

“Mami, ven para que veas este video”, me dice mi hijo de nueve años. Le damos play, y vemos a un muchacho hablando sobre el valor de nuestro cuerpo.

“Si te ofrecieran un millón de dólares, a cambio de tu vista, lo harías?

Y si te ofrecieran diez millones, a cambio de que no pudieras usar tus brazos y piernas?

Y si te ofrecieran más y más? Aceptarías? Tu cuerpo vale mil millones de dólares. Trátalo como se merece”.

Al día siguiente, me pregunta: “Mami, qué crees que es lo más importante en el mundo”, y no le respondo, sino que le pregunto qué es lo que él cree.

Me dice, echado en el sofá, mirando el techo: “El color. Sin color, no habría nada”. Pienso en su respuesta un rato, y le digo que nunca se me había ocurrido eso. Tenía razón, el color es muy importante.

Disfruté mucho más los colores de mi día. Le tomé una foto a mi bicicleta, aprovechando que el clima estaba perfecto, y le tomé otra a una niñita que vendía flores.

Estoy muy agradecida de vivir aquí, en esta esquina del mundo llamada Querétaro, México. Todos los días me regala verdes, rojos, morados, marrones, negros, amarillos, azules, anaranjados y muchos colores más. Así como mi cuerpo vale mil millones de dólares, todos los colores de Querétaro también lo valen. Todos los colores del mundo también lo valen. Estamos tratando este hermoso mundo de colores, como lo que vale?

Video A message from your body

Arriesgar o no arriesgar?

Anoche vi un acto vandálico. Estaba camino a casa, en carro, por una vía oscura, cuando me percaté de dos figuras humanas que estaban haciendo algo sospechoso. Tenían linternas y se agachaban…

What the…?!

Cuando entendí qué era lo que hacían, no supe cómo reaccionar. Qué habrías hecho en mi lugar? Porque te advierto, es altamente probable que ese acto haya sido ilegal.

Esa gente… no sé cómo decirlo. A ver… esa gente estaba… estaba…

plantando un árbol!!

Hoy, mientras andaba en bicicleta, me entró un ataque de risa ante lo absurdo de la escena de anoche: personas escondiéndose para hacer un acto de bondad.

Sin embargo, varias imágenes se cruzaron frente a mí en un pestañear. No me gustaron nada, y de repente ya no me pareció la escena tan absurda.

Recordé a la señora que rescató a los náufragos africanos y la mandaron a la cárcel;

y a las monjas que apresaron por protestar contra los campos de concentración de inmigrantes;

y a los jóvenes que hacían protesta pacífica por el calentamiento global, y les echaron spray pimienta;

y al muchacho al que le sacaron los ojos con perdigones, por protestar por la falta de gas natural.

A lo mejor tenían razón de plantar ese arbolito de noche.

O a lo mejor no.

Arriesgar o no arriesgar por lo que crees?

Y qué pasaría si nadie arriesgara nada?