Antes de mudarnos de apartamento, les dije a mis hijos que íbamos a adoptar una gatita. Quería que vieran el cambio como algo bueno, y hasta yo misma quería tener algo con qué ilusionarme. He leído muchos blogs de personas que se han divorciado, y en uno de ellos la autora hablaba de cómo le había ayudado su perro. Nosotros ya habíamos tenido a una gata por nueve años, así que optamos por buscar una gatita.
Me metí en un grupo de adopción de perros y gatos en Facebook, y poco después conseguí la gatita que buscábamos. El muchacho que la estaba poniendo en adopción tenía en su imagen de fondo a un personaje de unas caricaturas que R adora, así que pensé, ‘¡Es una señal!’.
Los tres nos hemos encariñado con ella. Le pusimos de nombre Sapphire (Zafiro), que es el personaje de Steven Universe que tenía el muchacho que la dio en adopción, en su muro de Facebook. Le escribí para contarle cómo la habíamos llamado, y resulta que la mamá gata se llamaba igual (ellos la habían rescatado, embarazada, de la calle).
Sapphire se convirtió en Safi rapidito, porque era muy largo de pronunciar, y ya ha contribuido mucho en nuestras vidas en las pocas semanas que ha estado aquí. Ha cambiado la rutina de S, pues a cada rato juega con ella, la carga y la acaricia. Para mí ha sido fuente de distracción y hasta de calma. Qué lindo es tener una mascota otra vez.
❤️